Sipnosis
Memento Mori
Tras el festival

Fue un mes de locura, el que transcurrió luego del Festival de Invierno, luego de los cepelios de las víctimas, el poder quedó en las manos del Gobernador, Everett Goodweatherm tendría el control total sobre la ciudad, pero Azuka había logrado parte de su objetivo: Los rumores de que el gobierno de Washington ya no estaba tan convencido de compartir el poder con los vampiros; la situación se estaba saliendo de manos, y los cainitas y garras rojas parecían estar ganando la partida. Pero ninguno de los artífices de la destrucción, pensaron que los berkeser se volverían un problema para todos, porque los vampiros que no fueron asesinado por ellos, se transformaron en berkeser, que se han transformado en una manada que deambula por las alcantarillas atacando a quien se les enfrente o quien esté en su menú del día.

Humanos y Vampiros ya no tenían una alianza tan sólida como antes, y las desconfianzas estaban surgiendo.

Mientras que en medio quedaban los licanos, o por lo menos, parte de ellos, Fenrir y Fianna, pero quien padeció la peor parte fueron los Fenrir que en el atentado perdieron a su líder, del que jamás encontraron el cuerpo. Quedaría en manos del nuevo líder de los Fenrir y de Gissiel Earhart, determinar el destino de su clan y tradiciones, pero entre los licanos, se sabía la atrocidad cometida por las Garras Rojas, comandados por Arthur Redclaw, que se habían vuelto muy fuertes.

Por su parte, los rebeldes, el pequeño grupo de disidentes ya no parecían estar tan solos en su lucha, el gobierno de Washington los contactaría extra oficialmente para conseguir sus fines: controlar la ciudad, de una o de otra manera. Etienne LeBlanc, tendría que decidir..

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Muñeca de Guerra [Privado con Schmetterling Reichmann]

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Muñeca de Guerra [Privado con Schmetterling Reichmann]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 21, 2013 2:13 pm

Una noche esplendorosa solo puede ser el preludio para algo grande, o eso era lo que pensaba el demonio, no había mucho más en que pensar para mantener una actitud positiva, el mundo se había ido dando tumbos colina abajo y ya solo quedaban los cadáveres retorcidos de las grandes ciudades, los esqueletos de aquellos rascacielos que la humanidad había forjado desafiando a dios y a las alturas, pero tanto habían mirado al cielo los humanos que, simplemente olvidaron mirar hacia abajo, hacia los lados...y así fue como los vampiros, demonios y licántropos les metieron el puño por el trasero a todos ellos, obligándolos a escapar, arrancandoles la vida, forzandolos a exiliarse como ratas dentro de una enorme y bien custodiada ciudadela. Decían que era impenetrable, decían que estaba muy bien vigilada y que los hombres a cargo de la seguridad eran, sin lugar a duda, la elite de la elite....bueno, eso estaba a punto de ponerse a prueba. La luna llena brillaba alta y preciosa en el firmamento nocturno, su luz caía e impactaba sobre aquellos gigantescos murallones de concreto, tiñéndose de una mortecina y enfermiza luz plateada, la tierra estaba seca y enferma, a cada paso que el demonio daba, pequeñas nubes de tierra, cenizas y escombros se levantaba...valla basurero en el que se había transformado el mundo!, tan poco bello!, tan carente de color!. Lucian chasqueó la lengua en desagrado mientras recorría aquel muro impenetrable de concreto, los dedos de una de sus manos se paseaban por el material sintiendo la aspereza del mismo, estaba cerca de una de las puertas de acceso, podía sentir la pestilencia de la humanidad llenando sus fosas nasales, podía incluso respirar el miedo y la incertidumbre que impregnaba el que parecía ser, el último bastión de la humanidad...que pena que así fuese!, si los humanos desaparecen completamente, donde conseguiría materiales para sus obras?, debía apresurarse, ser mas rapido, inteligente y letal que sus otros "competidores", necesitaba unos cuantos humanos...solo unos cuantos más para terminar la ultima obra en la que estaba trabajando.

Una chica rubia, de baja estatura y vestida con un uniforme militar con patrones en color gris, también conocido como camuflaje urbano sintió movimiento y volteó, el rifle en sus manos se movió con precisión, pero incluso a través de los 5 metros que separaban a la vigilante del demonio, Lucian pudo escuchar el tableteo metálico del arma producto de un marcado temblor...la mujer estaba aterrada, como no podía estarlo?, sopesó que ningún humano estaba preparado para un encuentro con un ser sobrenatural, tantos siglos de pensar que eran los únicos en la tierra, de creer aquello, y que súbitamente todas sus pesadillas, aquellos seres que los aterraban desde la comodidad de sus camas saliesen de sus escondites y....bueno, comenzaran a cazarlos, era algo que no muchos humanos habían aprendido a sobrellevar. El demonio se detuvo a poco menos de dos metros de la mujer soldado, sus ojos dorados brillaban como dos soles en la oscuridad, y los orbes de la mujer estaban tan contraídos por el temor que, por un momento el sobrenatural de cabello negro pensó que explotarían en sus cuencas. Siguiendo un pequeño juego, el hombre levantó ambas manos a la altura del pecho, enseñando que estaba desarmado y con su voz grave, melodiosa y juguetona se dirigió a la aterrorizada mujer -Esa no es forma de recibir a un recién llegado...estoy desarmado, no soy un vampiro, tampoco un lobo, hija de los hombres...no quiero nada contigo, solo busco continuar con mi camino- La mujer soldado dudó por un segundo, Lucian se había asegurado que su voz fuese lo más sincera posible, siéndole imposible a su interlocutora poder ver a traves de....la mentira. Quizas fuese la belleza sobrenatural del demonio, su encanto que brotaba por cada poro de su cuerpo, la seguridad de sus acciones y palabras, el deséo prohibido que brillaba en sus orbes, no importaba lo que fuese, lo que si importaba era que aquella joven humana se estaba tragando el anzuelo, su arma comenzaba a bajar, quizas producto del cansancio o la resignación, quizas por que SI había elegido creer, quien sabe?.

Lo que siguió ocurrió en una fracción de segundo, y es que Lucian no quería una bala en su cuerpo, en aquel recipiente que tanto cuidaba y apreciaba; conocía los desastres que las armas humanas podrían provocar en un cuerpo, incluso en uno inmortal, y la ropa que traía, pues eran recuerdos de tiempos en los que vestirse era un privilegio, no podía dañar sus finas prendas. Entonces, con aquella resolución maquinando en su cerebro, su cuerpo reaccionó como lo que era, una máquina de matar, un demonio en estado puro...un ser de indecible maldad.Valiéndose de su capacidad de atravesar distancias a una velocidad de vértigo, se movió justo frente a la humana, apenas un quejido de sorpresa acabó por brotar de los labios de la misma cuando una de las manos del ente sobrenatural se internó dentro del cuerpo de la misma; su habilidad evolucionada, su "talento" para jugar con la composición de los cuerpos físicos nunca había sido más útil; con solo pensarlo, sus dedos alcanzaron el interior de la mujer, como si su piel hubiese estado hecha de agua, la misma no se rompió, no se desgarró ni sufrió marca alguna, simplemente...fue atravesada como si la misma no existiera.
La codiciosa mano del demonio se apoderó del corazón de la muer guardia y lo apretó con firmeza, removiendo toda la sangre e impidiendo que la misma fluyera al cuerpo; el resultado?....solo un grito de terror escapó de los labios de su víctima, el cual perforó la noche como una granada dentro de un museo; el cuerpo tambaleante de la mujer se derrumbó en los brazos de Lucian cuando el último aliento de la misma escapó de sus labios. Muerta, el demonio había privado a la guardia de su vida con una pasmosa facilidad....y ahora, era momento de hacer funcionar su habilidad en su máxima expresión. El cuerpo de la humana emitió unas pequeñas sacudidas y de inmediato su piel se volvió blanca, cenicienta...brillante; sus extremidades se tensaron completas y sus ojos se volvieron totalmente blancos; su cuerpo estaba cambiando, endureciendose, transformándose...un maniquí, en eso se convertiría la joven guardia, en una muñeca de guerra, la cual solo serviría a los siniestros propósitos de aquel demonio.

Sin pensarlo Lucian cargó el cuerpo en plena transformación de la humana, soltando un suspiro desganado y colocándolo sobre uno de sus hombros, y como si fuese un ciudadano más, ganó acceso dentro de la ciudadela....solo un humano más le hacía falta, uno más y se marcharía, dejaría que los mismos se reprodujeran como conejos...y entonces volvería, a reclamar más materiales para sus magníficas obras. Avanzó por una de las callejuelas principales, pequeñas edificaciones aglomeradas era todo lo que quedaba del gran imperio de la humanidad...cientos de almas dormían a esas horas, incautas de que un demonio, un cazador de cuerpos, acechaba en la oscuridad, buscando a su próxima víctima...y entonces llegó a él un aroma sutil, suave, femenino...alguien había decidido tomar un paseo nocturno?. Con un sonido seco, Lucian lanzó el cuerpo de la mujer soldado al piso y se apegó a uno de los muros de aquellas viviendas, con una sonrisa en su rostro asomó parte de su cabeza para observar, aquel aroma, aquella mujer estaba cerca....podía sentirla, y con esa sensación, nació nuevamente su más salvaje instinto de caza....la víctima estaba al alcance de la vista, solo necesitaría dilucidar cómo se acercaría, como la tentaría...y como le arrancaría la vida.
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Re: Muñeca de Guerra [Privado con Schmetterling Reichmann]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 04, 2013 7:01 am

Era muy tarde y solo contemplaba las estrellas desde el fuerte,estaba algo aburrida, ademas aproveche en colocarle agua a las plantas que tenia en el lugar, las cuales cuidaba para ver aunque sea algo lindo en ese lugar tan feo. Desde un principio no me queria mudar para aca con mi verdadero padre, pero tenia que irme con el ya que vivir con mi padrastro era un infierno. Ya me acostumbraria poco a poco.

Cantaba una cancion entre dientes mientras que con mi jarra le hechaba con cuidado el agua a las plantas pero estas en vez de sobrevivir y de estar feliz porque les daba su vitalidad con el agua era alrevez, se morian, se marchitaban y no me explicaba porque habia sucedido tal acontecimiento. Deje a un lado la jarra pensando en ese horror y unos pasos que escuche me sobresaltaron un poco ademas senti una extraña sensacion, una persona que no era persona estaba por alli, olia azufre como aquel dia con el que estaba con la Vampireza, era otro demonio, su olor lo tenia nitido en mis narices, mas que ese dia, ese dia me habia cambiado completamente la vida.

Comence a buscar ese olor con pasos delicados, ademas parecia que nisiquiera estaba caminando y comence a escuchar voces en mi mente, que me incitaba a que fuera tras ese Demonio, no sabia si ahcerles caso, pero lo que realmente queria era saber quien era, cuales eran sus propositos y que hacia alli. Segui caminando colocandome detras de unas bolsas de tierra y cemento y mire a un hombre desde ese lugar hablando con una chica militar de ese lugar. Solo esperaba que no me oliera, aunque creo que solo en mi podria oler la parte humana que aun me quedaba. Me mordi el labio observandolo todo en silencio, el chico le metio la mano adentro del cuerpo de la mujer, pero fue algo extraño porque no habia sangre en ningun lado, solo parecia que el simplemente metiera las manos en el agua para lavarse las manos, mis ojos se abrieron de sorpresa y cambio mi pupila a un negro oscruro sonriendo de lado por lo que podia ver, en vez de horrorizarme me estaba gustando, ladie la cabeza mientras seguia observando como el Demonio le quitaba finalmente la vida a aquella mujer en un siantamen. Vi como se la coloco en los hombros y se la llevo.

Mirando todo a mi alrededor me comence a sentir como yo misma nuevamente, sintiendome extraña, arrugando el ceño porque no recordaba bien que habia visto pero mis pies se movian solos y empezaron a seguir a aquel ser descomunal que iba tranquilo con ese cuerpo en hombros. Yo me sali por otro lado del fuerte, haciendo que venia por en frente del chico, para que pareciera que simplemente estaba era dando un paseo, me mordi el labio y segui a mis voces y a mi cuerpo que ya no era del todo controlado por mi.

Tarareaba una cancion y me abraza a mi misma, asustada de ver todo tan oscuro, algunos faroles y la luna alumbraban el lugar pero por lo demas estaba en penumbras y con mucha bruma, hacia frio, era una noche de misterios. Solo con el pasar de los pasos se veria que psaria en esa noche...
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