Sipnosis
Memento Mori
Tras el festival

Fue un mes de locura, el que transcurrió luego del Festival de Invierno, luego de los cepelios de las víctimas, el poder quedó en las manos del Gobernador, Everett Goodweatherm tendría el control total sobre la ciudad, pero Azuka había logrado parte de su objetivo: Los rumores de que el gobierno de Washington ya no estaba tan convencido de compartir el poder con los vampiros; la situación se estaba saliendo de manos, y los cainitas y garras rojas parecían estar ganando la partida. Pero ninguno de los artífices de la destrucción, pensaron que los berkeser se volverían un problema para todos, porque los vampiros que no fueron asesinado por ellos, se transformaron en berkeser, que se han transformado en una manada que deambula por las alcantarillas atacando a quien se les enfrente o quien esté en su menú del día.

Humanos y Vampiros ya no tenían una alianza tan sólida como antes, y las desconfianzas estaban surgiendo.

Mientras que en medio quedaban los licanos, o por lo menos, parte de ellos, Fenrir y Fianna, pero quien padeció la peor parte fueron los Fenrir que en el atentado perdieron a su líder, del que jamás encontraron el cuerpo. Quedaría en manos del nuevo líder de los Fenrir y de Gissiel Earhart, determinar el destino de su clan y tradiciones, pero entre los licanos, se sabía la atrocidad cometida por las Garras Rojas, comandados por Arthur Redclaw, que se habían vuelto muy fuertes.

Por su parte, los rebeldes, el pequeño grupo de disidentes ya no parecían estar tan solos en su lucha, el gobierno de Washington los contactaría extra oficialmente para conseguir sus fines: controlar la ciudad, de una o de otra manera. Etienne LeBlanc, tendría que decidir..

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Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

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Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 21, 2013 3:13 pm

—Tierra tenebrosa cubierta de demonios. —Bueno, así era mas o menos como estaba el lugar luego de que las criaturas del averno hicieran su aparición corpórea en el mundo humano. Lo que tenía delante de ella no era el mismo Manhattan que ella recordaba, las calles se encontraban completamente vacías y el aroma a putrefacción y muerte rondaba tras cada esquina. A Camille se le erizó la piel. Ese no era el mejor lugar para andar sola, pero se había visto forzada a separarse de su grupo, luego que una horda de demonios la atacara a ella y al resto del equipo. Por supuesto que lo principal seguía siendo el encontrar una napa subterránea, había miles esperando por agua y las reservas no eran suficientes, quedaba en manos de los pocos valientes que se atrevían a salir, el encontrarlas. Por eso era que ella se hallaba allí, sola en medio de la nada, esperando que no le saltara nada desde la oscuridad que consumía la entrada de cada edificio, la salida del subterráneo y los ruidos que escapaban desde las cloacas. Nada bueno se escondía por ahí, o por lo menos, nada con lo que le gustara toparse.

Había salido vestida con un conjunto negro, hacia arriba una remera blanca y delgada sobre la que llevaba otra mas gruesa y de color negro(con cuello en "V"), hacia abajo llevaba puestos unos pantalones de viaje con varios bolsillos del mismo color oscuro, como calzado llevaba puestas un par de botas que le llegaban hasta casi la altura de la rodilla (en una de ellas llevaba escondida la daga) y finalmente, sobre el conjunto, llevaba puesto un grueso abrigo azabache. Como accesorios, la cazadora llevaba un par de guantes en sus manos, a la cintura y atada al cinturón su siempre confiable Katana, y tras su espalda y atado a su pecho, el carcaj con las flechas. El arco se mantenía quieto en una de sus manos.

Siguió caminando por la acera del lado derecho de la calle, debían de ser alrededor de las cinco de la tarde, una muy mala hora para andar por el lugar si se lo ponía a pensar, en algunas horas la luz se iría y sería hora de volver, pero no podía irse con las manos vacías, debía encontrar aunque fuera, alguna mínima señal de agua, de ellos dependía la vida de miles...quizá de millones. —I don’t mind, no I don’t mind, I don’t mind the rain... —comenzó a cantar en voz baja mientras se movía por la calle, prestando de cualquier modo, completa atención a lo que pasaba a su alrededor. Sí no se equivocaba, a unas cuantas cuadras de allí, debería haber alguna napa, las señales de escasa vegetación no podían mentirle, debía seguir adelante. —Simple things and subtleties, they always stay the same... —Se aproximó hasta el final de la calle, allí se podía oír un apenas perceptible sonido, algo que hizo que la muchacha se quedara quieta para así poder escuchar. Apegó su espalda hacia el edificio y observo hacia el costado que este bloqueaba, si no se equivocaba, era desde ese lugar de donde provenía el quejido. —¿Quien anda ahí? —susurró bajo para sí misma. Sus orbes dorados buscaron por la calle, hasta que se detuvieron sobre una sombra, o al divisarlo mejor, se dio cuenta de que eran dos sombras, una mas grande que la otra, sosteniendo a la segunda por un brazo, reteniéndola, pronto pudo distinguir a una mujer… el otro era un hombre, o al menos eso decía su coraza.

Olisqueó el aire. Ella no era un lycan, pero podía saborear un aroma a cierto perfume saliendo de la sombra mas pequeña, si, se trataba de una humana muerta de miedo (aunque su cara solo expresaba completa ¿devoción?) mientras que la segunda...no tenía ni para que olfatearla, al solo verlo supo que algo andaba mal con esa persona, no, no era una persona. —Un demonio. —murmuró en voz baja mientras sonreía, era imposible que no se topara con alguno mas durante su caminata. Movió el arco en silencio y extrajo una flecha desde su carcaj tratando de emitir la menor cantidad de ruido posible, por ningún motivo debía alertar al demonio de su presencia y por el otro, debía actuar rápido, antes de que hiciera…lo que fuera que iba a ser con la humana. Vaya a saber ella como era que aquella humana se había venido a meter en tal lío, suponía que todos los sobrevivientes se encontraban tras las murallas de la resistencia, pero obviamente se estaba equivocando. —No me digas que los encantos de él te han embrujado. —Movió la cabeza para mandar atrás algunos cabellos que le molestaban la visión antes de poner la flecha en posición y jalar de la cuerda, haciendo presión hacia atrás, rozando sus dedos contra uno de sus oídos. Sus orbes verde agua se mantuvieron sobre la figura del demonio durante todo momento, esperando que no se moviera. No sería un tiro directamente a matar, solo le daría un buen escarmiento y claro, si luego no aprendía pues...ya se vería. Sonrió burlándose de su propia forma de ver las cosas, sí, muy probablemente el demonio se enfadaría con ella y terminaría siendo una casería. Soltó la cuerda y la flecha salió despedida contra el demonio de cabello negro. Lo importante era quitar la atención del demonio de sobre la humana, esperar asustarlo era una posibilidad completamente imposible, o al menos eso era lo que la azabache esperaba...de lo contrario sería algo aburrido de presenciar ¿no? pensó ella mientras el disparo se dirigía hacia su víctima. Su colgante en forma de cruz penduló de lado a lado, como una protección que se hace presente.


Última edición por Camille P. Valentine el Vie Ene 25, 2013 7:08 am, editado 1 vez

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 22, 2013 1:16 am

"Si vas a meter la mano en la jaula del león, ten por seguro saldrás sin un brazo", sin duda más de uno se reiría de un dicho tan fatalista como aquel....bueno, cualquiera lo haría si no estuviese en aquel 2013, si los demonios no hubiesen ganado su lugar en la tierra y estuviesen matándose contra otras razas por el control total sobre los humanos. Ahora, sabiendo ésto...que podía llevar a un humano a la tan temida zona cero?, al lugar en el que el infierno se había desatado y que se convirtió en el hogar de una infinidad de demonios de toda calaña?, pues era simple, la estupidez humana no tenía límite, e incluso una raza manipulable, fragil y debil como la misma había decidido no sentarse a esperar obedientemente por el fin de los tiempos, sacar las garras, tomar palos y antorchas y salir a combatir a los visitantes del Hades. Pero Lucian les daba un punto a favor, ellos lo hacían de forma eficiente, quizas no de forma elegante u organizada, pero algunos especimenes de la raza habían evolucionado y aprendido como cargarse un demonio o dos antes que se les agotara la suerte. Y aquella insignificante estirpe de "guerreros" realmente gustaba de tentar su suerte muy a menudo, y aquella era la razón más pura, la única razón de la que devenía la situación actual. La parcialmente destruida mansión que ocupaba el artista en el centro de la zona cero, servía de refugio y taller para trabajar sus obras, una laberíntica estructura de escombros y hierros retorcidos hacían muy difícil el acceso a su propiedad, ni hablar de las legiones de "hermanos" que pululaban la zona al acecho, esperando a un delicioso bocadillo perdido, era sin duda la defensa perfecta, y el demonio de doradas orbes había aprendido a sacar provecho de aquella situación, creando para sí mismo una fortaleza casi impenetrable...o eso pensaba.

Esa noche estaba sentado a la luz de algunas velas, un pesado cortinaje en tono borgoña se bamboleaba suavemente a merced de la ventisca nocturna, no había ventana para resguardarse, la misma había sido destrozada junto a la mitad de la pared. La luz mortecina que la iluminación ofrecía parpadeaba al compás del viento; el sofá de terciopelo rojo, bastante dañado pero utilizable servía de perfecto lugar de reposo para Lucian, en una de sus manos pesaba un desgastado y maltratado libro de medicina, nuevamente se encontraba estudiando el viejo tomo, leyendo sobre el cuerpo humano, sobre la variedad de estudios que aquella había realizado en pos del bien y el entendimiento de dolores, enfermedades y aflicciones varias, conocimiento que el demonio había decidido utilizar para el mal. Era cierto que la mansión crujía y se quejaba, sus cimientos parcialmente expuestos invitaban a una sinfonía de sonidos nocturnos, pero esa noche, un sonido en particular llamó su atención, su agudo y sobrenatural oído captó un crujido, algún objeto cediendo a la presión de un peso sobre él, alguien caminaba por los alrededores...y parecía querer pasar desapercibido....o estaba al acecho. Intrigado por ambas posibilidades y, ante la creciente posibilidad de encontrar quizas algun "material descarriado" a la espera de ser recolectado, Lucian abandonó la comodidad del sofá, cerró el polvoriento tomo y acomodó su ropa, una fina chaqueta de cuero negro, con una camiseta sin mangas debajo y un pantalón de cuero en el mismo color, ceñido a su figura eran su atuendo personal, un par de pesadas botas de corte militar terminaban con el conjunto que cubría el cuerpo anti natural de aquel ser.

Al acercarse a la ventana olisqueó el aire, sus sentidos se avisparon e incluso comenzó a buscar otras auras, como un radar viviente intentando captar algo, esperando a dar la voz de alarma. Y entonces un perfume suave, una colonia mezclada con el (demasiado popular) olor de la pólvora penetró en su nariz; una curiosa combinación, convencido de que la cacería valdría la pena, el sobrenatural atravesó la ventana de un salto y cayó sigilosamente en el terreno lindante, su cuerpo se adaptó a la situación, comenzando a moverse lentamente, decidido a convertirse en el cazador y no en la preza de...lo que fuera que estuviese allá afuera. Serpenteó entre escombros, rodeó las edificaciones colindantes y, siguiendo su aroma encontró lo que buscaba...ni más ni menos que una bella y joven humana. Ella lucía perfecta, impecable, como una ofrenda preparada para los dioses oscuros; llevaba puesta una gabardina negra y jeans en color negro, una camiseta ajustada a una nada despreciable estructura física y un cabello castaño bien cuidado, extraño para los tiempos en los que vivían. Verla hizo que el demonio se relamiese en anticipación, era una cazadora...pero demasiado fresca, no apestaba a sangre y a otras criaturas como algún otro exponente mucho más fiero, quizás fuese su primera vez?, aquello era tan perfecto!, le daría a aquella mujer el encuentro que estaba buscando, la posibilidad de cazar a un gran demonio!!....si podía hacerlo o no...ese ya no era el problema del joven de la cicatriz.

Su cabeza se movió con una rápida sacudida en otra dirección...podría ser?...otro premio cerca?, si, se sentía fuerte y claro en el aire, otra humana, otra cazadora, su olor esta vez sí era inconfundible, ella olía a batalla...una experimentada, quizás era la vigilante de la novata?, no, estaba demasiado lejos todavía como para serlo, vaya vaya...parecía que los humanos estaban ganando más coraje del que les convenía, una tormenta parecía avecinarse esa noche, y Lucian sentía que muy pronto tendría dos nuevos "modelos" para su colección privada, sus obras cobrarían una vida renovada, las maravillas que podría crear con dos cuerpos femeninos y frescos!, de solo pensarlo una amplia sonrisa se apoderó del rostro del demonio, quien se movió rápidamente para comenzar la faena. Por supuesto, la novata ni siquiera lo sintió llegar, la mano del sobrenatural de negros cabellos se alzó y emitió una potente onda de choque, que dió de lleno en la espalda de la mujer y la mandó a estrellarse contra el piso, un ahogado quejido de dolor brotó de los labios de la fémina y sus armas, dos cuchillas algo oxidadas salieron volando hacia lados opuestos....vaya que había sido fácil!, la calidad de los productos humanos para su defensa estaba decayendo drásticamente. Con un suspiro aburrido, el de orbes doradas se acercó al cuerpo de la mujer, el cual luchaba por ponerse de pie y tomó a la joven por el cuello, levantandola en el aire como si se tratase de una muñeca. desde allí la contempló unos momentos, era bella si, pero sus ojos se perlaron de un pasmoso terror, quería gritar, pero la presión de la mano del demonio hacía imposible aquello; el contacto ocular entre los dos no se hiso esperar, la calida y suave sonrisa de Lucian, falsa como pocas cosas podían serlo, pareció calmar a la mujer momentos despues, su belleza era única, perfecta, sabía lo que podía lograr tanto con mujeres como con hombres, dificilmente alguien se resistiría a su belleza y la mujer, no sería la primera en escapar de sus encantos. Las manos de la humana dejaron de luchar, y su expresión de horror cambió a una de total obnubilación, se había perdido en la belleza de Lucian, incluso siendo medio estrangulada, la humana sonreía tontamente y hasta se sonrojaba...fascinante, los humanos eran fascinantes sin duda, incluso a las puertas de la muerte, ellos eran esclavos de sus propios sentimientos y percepciones, ignorando el gran peligro que se cernía sobre ellos....maravillosos e incomprensibles, eso es lo que eran.

De lo que tampoco se percataba la mujer era que, en la contemplación, simplemente decidió ignorar como su cuerpo comenzaba a cambiar, como su piel palidecía y aumentaba su solidez, estaba cambiando centimetro a centimetro, volviéndose algo más, algo diferente...una muñeca, un maniquí a merced de un ente sobrenatural. Pero Lucian había pecado de confiado, ignorado totalmente la presencia de otro humano cerca, concentrado enteramente en el hermoso proceso de transformación al que la humana estaba siendo sometida...y eso por poco le cuesta caro.Máss de la mitad del cuerpo de la mujer se había transformado, la piel brillaba como si fuese plástica, innatural, su cuerpo se había quedado quieto y sus extremidades solidificado, pero todavía estaba viva, respiraba, y sus ojos eran incapaces de separarse de los del demonio. Pero el silbido de un objeto cortando el aire a gran velocidad logró romper el embrujo, algo se dirigía directo al cuerpo del demonio, algo que sin duda alguna dañaría su perfecto cuerpo, algo que no podía dejar que impactara en su lugar. Rápido de reflejos movió el brazo con el que mantenía prisionera a la mujer y lo colocó en el camino, podía haber detenido la flecha con la mano, dar un espectáculo digno de su grandeza...pero eso no sería divertido!, que mejor manera de hacer pagar a un humano por su falta que castigar a quien deseaba proteger?. La flecha dio en el blanco con un sonido seco, se clavó en el cuerpo solidificado de la mujer y allí quedó alojada, no hubo sangre, no hubo nada, el agujero de entrada de la flecha comenzó a resquebrajarse, pedazos de aquel material que alguna vez supo ser piel y carne cayeron de los alrededores, la mujer tampoco esbozó dolor, ella estaba demasiado obnubilada, mostraba una amplia sonrisa, perdida en un mundo afectado quizás por la transformación, hacía minutos atrás que la razón de la mujer, había dejado de existir.

Frunciendo el ceño, Lucian miró la zona del impacto, su hermosa musa había sido dañada, ese cuerpo ya le serviría de poco con esa fisura, quizás algunas partes..,pero nada más, y ver aquello fue algo que no resultó para nada agradable. Sus orbes emitieron un fulgor radiante y miraron en dirección hacia donde había partido la flecha; con un arco en la mano y con una expresión sumamente seria, una hermosa fémina de negros cabellos como la noche, y dueña de una belleza que quitaba el aliento cautivó al demonio...vaya mujer!, las cosas que podría hacer con ese cuerpo!, el arte que podía crear!!. El rictus de ira fue cediendo poco a poco, reemplazado por una creciente tranquilidad, aquel nuevo especimen si que cubría con creces el daño que su otra "muñeca" había sufrido. -Vaya!...así es como ustedes dicen hola?, no te han enseñado que meterte en los asuntos de otros puede ser peligroso?...pobre chica...mira lo que le has hecho...- Esbozó el demonio, fingiendo verdadera pena; la mano que sostenía el cuerpo de la chica aflojó la presión y el mismo cayó pesadamente al suelo, mientras la humana respiraba sus últimos alientos, el proceso de cambio llegó a su rostro, sus facciones se endurecieron y finalmente dejaron de mostrar expresión alguna, había muerto, convertida en una muñeca viviente cuya última expresión fue una mortificada sonrisa...así había quedado y así se mantendría por toda la eternidad...hermosa. Habiendo terminado con su primera víctima, Lucian encaró a la otra mujer y se acomodó su chaqueta con un suave tirón, su sonrisa se amplió mientras comenzaba a dar lentos pero seguros pasos hacia la atacante. -ahora ahora...ven, pequeña...deja que te vea bien...- agregó en un tono seductor y juguetón, se preguntó entonces si ella también caería ante sus encantos con la misma facilidad que la "muñeca". Con un movimiento inesperado, utilizando su tecnica de movilidad, acortó la distancia de 7 metros a tan solo 3, ahora estaba peligrosamente cerca de ella, lo suficiente como para verla mejor, admirar sus facciones...y que ella hiciese lo mismo. -bu....!- dijo finalmente, esperando por la reaccion de la valiente jovencita.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 22, 2013 11:58 am

Sus orbes se abrieron como platos, el golpe de la flecha había ido a dar al pecho de una de las dos siluetas, pero no a la que ella le había apuntado, el sonido había sido crujiente, como si en lugar de hueso y músculo, hubiera atravesado algo parecido a la porcelana. Su mano tembló por unos breves segundos, pero no se dejo ahuyentar por aquello, había cometido un error en su proceder y no podía dejar que aquello nublara su juicio, menos ahora que había quedado en evidencia. Que el demonio le dirigiera la palabra solo logró hacer que bajara el largo hasta la altura de sus muslos, dejando sus extremidades superiores estiradas y completamente relajadas. Movió apenas su cuerpo para poder ver de frente al demonio, él ya la había visto y era justo que ella también tuviera una visión completa del demonio. Lo que vio le confundió aun más, la criatura, era en forma física como un hombre humano cualquiera, quizá incluso bien parecido, pero lo que mas llamó su atención, fue el poderoso color dorado de sus orbes con aquel terror incrustado en ellos y que, incluso parecían brillar y también, a parte de sus orbes, aquella larga cicatriz que cruzaba la mejilla derecha del azabache. No, no era el aspecto de un hombre, de un humano, era el aspecto de una bestia sedienta de vidas, el envase no debía de significarle nada y Camille se lo repitió con voz segura en su conciencia para asegurarse de en ningún momento, caer bajo los "encantos" del oscuro ser.

La respuesta ante las primeras palabras del demonio, fueron un simple silencio de parte de Camille. Decirle hola o intentar arreglar el hecho de que había fallado el tiro, no era algo que ella haría, ni en ese momento ni en otro, no estaba allí para detenerse a platicar con un demonio que había estado acosando a una chica humana, no. Los orbes verde agua de la cazador volvieron a fijarse levemente en el cuerpo de la muchacha ahora muerta, algo le ocurría a ese cuerpo, no era como debía ser, la carne brillaba como si estuviera lustrada y la herida provocada por la flecha, parecía un agujero hecho a una pared vidriosa, ese no podía ser el cuerpo de un humano y si lo fue antes, había dejado de serlo momentos atrás, ¿Que le había hecho el demonio? ¿Acaso ese era uno de sus poderes?
Al ver al demonio soltar el cuerpo de la humana, supo que obviamente ya no le servia, bueno, si ella había deseado toda la atención de la bestia, ahora era cuando la tenía, pero el problema era, que la persona a la que había querido salvar mientras llamaba la atención del azabache, ya estaba muerta y aquella extraña fuerza demoníaca que serpenteaba por su cuerpo, la había convertido hasta la última facción de su rostro, en una verdadera maniquí, en una muñeca sin vida. La visión fue horrorosa, pero aún así ella se quedó en su lugar, ¿Que debía hacer ahora? ¿Buscar ayuda? ¿Correr? y ¿Que ocurriría con la búsqueda del agua? No podía largarse así nada más, pero pelear contra un demonio cuyas habilidades le eran completamente desconocidas, no sería mas que una locura que muy posiblemente le trajeran la muerte o algo peor. "No, todavía no a llegado en día en el que me deje matar" se dijo a sí misma mientras tomaba la desición de que hacer, debía ser rápida porque ahora que se daba cuenta, tenía realmente toda la atención del azabache y ahora este se acercaba hacia ella, rápido, acortando la distancia que era el único apoyo de la cazadora además de sus armas.

El demonio volvió a hablarle, esta vez mostrando un evidente tono seductor en sus palabras, aquello hizo que Camille sonriera. —No puedes esperar que un mismo truco funcione dos veces seguidas. —Murmuró hacia el demonio. Obviamente su adversario era una criatura que confiaba mucho en sus atributos físicos y en destruir la claridad mental de sus víctimas mediante la seducción, pero con la cazadora eso no funcionaría. La azabache casi da un paso hacia atrás al ver que el hombre acortaba tan rápido la distancia. "Demonios", pensó la muchacha y vio lo sarcástico tras su propia expresión, así no podría siquiera tener oportunidad de escapar de él, entonces ¿que? ¿debía luchar? ¿debía dejarse convertir en una...? ¿En una muñeca? —Al menos prefiero intentarlo...—dijo mientras negaba con la cabeza. Su brazo se movió rápido, como si su vida dependiera de ello (y claro que dependía de ese movimiento), lo ajusto al arco y disparo, sin importarle si daba o no contra el pecho del demonio. Aprovecho ese mismo instante para lanzarse en una carrera hacia la esquina por donde había venido. No se detuvo a mirar hacia atrás, ni siquiera a ver si el demonio había sido golpeado o si ahora le estaba siguiendo, debía encontrar algún lugar donde esconderse y llamar a los suyos, pero para eso necesitaba tener covertura telefónica. No le gustaba que la atosigaran con llamados telefónicos, pero admitía que en una situación como esta, recibir un llamado telefónico sería una bendición. —No, yo estoy protegida y debo confiar en ello. —La azabache lanzó una pequeña oración al cielo mientras continuaba la corrida. Ahora había llegado hasta donde un grupo de altos y desmoronados edificios se dejaban ver. Los escombros estaban por todos lados y la posibilidad de un lugar para refugiarse del demonio era infinita.

Eligió el interior de un edificio de departamentos. Se tiró casi de piquero por una de las ventanas sin resguardo del lugar, corriendo hacia las sombras del mismo en lo más profundo, deteniéndose tras una gigantesca masa de escombros. Allí, arrodillada y oculta entre las sombras, sacó desde su bota la pequeña daga cubierta por agua bendita. Si el demonio se atrevía a seguirle hasta allí, no dudaría en cortar en tomar su vida.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 23, 2013 5:24 am

Huir....claro huir!, no es divertido si no corren!, aquel pensamiento electrizante en la mente del demonio le hizo soltar una oscura carcajada al ver como la niña humana no sólo resistía a su antinatural encanto, sino que además retrocedía y se lanzaba a la carrera sin dirección alguna...mala idea, aquel lugar era un laberinto de escombros, una estructura retorcida y perversa que sólo evocaba a la muerte y la desesperación...sin un conocimiento claro del lugar solo se estaba destinado a correr en círculos hasta que el cuerpo ya no pudiese más...y entonces era cuando se caía presa de las bestias que en aquella zona maldita habitaban y a la cual llamaban "hogar". Mientras la risa maligna de Lucian destrozaba el silencio en un millón de pedazos, el silbido cortante de una nueva flecha se acercó rápidamente, y el demonio ni siquiera hizo el intento de evadirla, la misma se clavó a la altura de la clavícula, cerca del cuello, el impacto sacudió el cuerpo del hombre pero éste no detuvo su andar, no había dolor en un envase, en un cuerpo falso que era una sombra, que solo albergaba la esencia de un ser superior...unas cuantas heridas no serían problema, el único problema era su ropa...sus finas prendas!, aquella mujer había cometido una falta grave, y era, por supuesto, deber del demonio cobrárse aquello con intereses.

A través de la densa y oscura noche, serpenteando entre las estructuras destrozadas como si se tratase de una serpiente al acecho, el demonio avanzó a paso moderado, no corría, pero tampoco caminaba...no tenía prisa alguna, cazar de aquella forma era deliciosamente excitante, sentir la desesperación de su presa, hacerle saber que no importaba cuánto y hacia donde corriese, finalmente su destino estaba sellado bajo el yugo de un enemigo imparable era....era deliciosamente sensual y excitante. La esencia de la cazadora era dulce, fácil de percibir y de rastrear, un delicioso perfume que albergaba vida, esperanza y unas pequeñas gotas de temor, una fragancia irresistible para la sombra de orbes doradas, recorrió unos improvisados senderos, atravesando los derrumbados rascacielos y estructuras esparcidas en busca de su nuevo juguete...estaba cerca, cada vez más cerca. Pensó en simplemente caminar hacia ella, volver a verla a los ojos, descubrirla y entonces hacer lo suyo, pero entonces tuvo un pequeño ardid, una picardía con la cual divertirse antes de lo inevitable...y es que los humanos sabían tan poco del inframundo, tenían tan poco conocimiento del enemigo al que se enfrentaban que...simplemente hacer despliegue de pequeñas porciones de sus poderes era algo fantástico de realizar, ver las expresiones de aquellos seres diminutos cuando se enfrentaban a lo que ellos llamaban "magia" o actividades paranormales, simplemente delicioso.

Se encontró a sí mismo en el interior de una edificación, un edificio como tantos otros, el aroma de la humana se albergaba dentro, llenandolo todo con su esencia sin que ella pudiese evitarlo. Caminando con la seguridad típica de los de su raza, extendió su mano hacia el muro principal y con una rafag energética dejó un agujero de dimensiones considerables tras un ensordecedor estallido, la humana lo esucharía sin duda, se le pondrían los pelos de punta?, que haría ante el "llamado" del demonio advirtiendo que había encontrado el escondrijo de su victima?. Pensarlo le hiso reír sin control mientras ganó terreno dentro de aquel lugar, y era en ese momento en el que pondría en marcha su pequeña jugarreta. Se acercó a una de las paredes interiores del edificio y extendió un pie hacia adelante, al entrar en contacto con la misma, comenzó a caminar por la pared ignorando totalmente la gravedad, continuando con su camino hasta que se encontró caminando cabeza abajo por el techo...vaya que se moría por ver la cara de la humana al observar aquello. -Ven...gatito gatito gatito!...- dijo fuerte hacia la oscuridad reinante mientras reanudaba su marcha, el eco de sus pasos se escuchaba claramente y resonaba por el abandonado edificio; y penetrnado la oscuridad fue que la vió, agazapada contra un rincon, con un arma en su mano...por supuesto ella tardaría un poco más en verle, seguramente buscaría con la mirada hacia el frente, esperando a un enemigo que se acercaría caminando a su mismo nivel. La sonrisa de Lucian se hiso aún más amplia mientras continuaba acortando terreno, ya se encontraba a unos dos metros de su victima, serpia cuestion de que ella simplemente levantase la mirada al techo, para darse cuenta de que y no había hacia donde correr. -No hay donde correr, no hay donde esconderse...no en NUESTRO hogar- habló con suave fluidez, utilizando un tono que seguramente provocaría un escalofrío en la piel de la humana, la hora de la verdad estaba a la vista. -Ahora baja esa arma...no quisiera tener que lastimar tanta belleza.- Agregó, mirando a la humana desde su posición, cabeza abajo y con sus orbes doradas todavía brillando como dos soles en la oscuridad, solo como persuasión extendió una de sus manos hacia la chica, y en la palma de la misma se creó una esfera transparente la cual mantuvo de manera amenazante, el aire alrededor de la misma parecía ondular de manera violenta, un impacto en el cuerpo de la humana y la misma quedaría fuera de combate, lista para hacer un viaje al taller de Lucian, lista para convertirla en una más de sus hermosas obras de arte.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 23, 2013 5:07 pm

Al escuchar el estallido de una de las paredes, no pudo evitar el cubrirse la cabeza con ambas manos, sin soltar la daga. Tierra y escombros cayeron en la entrada y llenaron el interior con el polvillo del material, lo que la llevó a retener momentáneamente la respiración para no toser a causa del mismo. ¿Que clase de bestia era aquella? Sabía que los demonios eran fuertes, pero ese ser rebasaba el límite de lo que posiblemente podía contener ella. "—Aún así...—" pensó para sí misma mientras retomaba la postura de vigilancia tras los escombros. Sus orbes color verde agua de a poco se iban acostumbrando a la oscuridad, y aunque se hubiera abierto una enorme brecha producto del impacto del demonio, no era tampoco que entrara mucha luz desde afuera. Así la visibilidad se le complicaba aún más y se preguntó si para el demonio aquello sería también un problema. Escucharlo reír solo era una confirmación de que para ese ser, todo lo que estaba ocurriendo no era mas que pura diversión. Lo que para la azabache significaba el seguir viva o no...para el no era más que un juego. Eso le enfermó. Pensar en aquello hizo que sus manos temblaran de rabia. Una de las cosas que mas le molestaban, era cuando la subestimaban solo por ser humana, claro que no tenía los poderes ni la fuerza de un vampiro o de un demonio, pero tenía fuerza de voluntad, valor y la seguridad de que no se dejaría vencer por un ser que simplemente se estaba dedicando a jugar con ella. Afiló la vista y observó entonces hacia la entrada, tratando de no ser percibida por el otro ser que por los débiles pasos que escuchaba, se encontraba en el interior del edificio, buscándola con una tranquilidad tenebrosa...como si tuviera todo el tiempo del mundo para aquello. Pero de repente, algo ocurrió, dejo de percibir los pasos de él. Eso le desconcertó y la obligó a dar una mirada encubierta alrededor. No vio nada, no lo encontró por ningún lado. ¿Donde rayos se había metido el demonio? Estaba completamente segura de que él no se iría así sin más, no actuaba como el tipo de criatura de dejaba un encuentro a medias.

La voz de él nuevamente llegó hasta la azabache, quien con mas ahínco comenzó a buscar entre las sombras, tratando siempre de no revelar su escondite, pero aún así, no podía encontrarlo. ¿Acaso ese ser también podía fusionarse con las sombras? "—¿Con que clase de demonio me he venido a encontrar? —" se preguntó mentalmente mientras mantenía la vista en los alrededores, moviendo sus ojos de un extremo a otro del edificio. Su cuerpo se estremeció al volver a escuchar sus pasos. Pensó que ahora lo podría ubicar, pero al observar a su alrededor, todo lo que vio fue sombras y escombros, pero nada más que eso. Podía oír los pasos mas no visualizar a su adversario...y para cuando por fin lo pudo ver, sintió por un segundo que su corazón se le escapaba del pecho. Abrió los ojos realmente sorprendida al verlo allí, de pie sobre...¡el techo!, el demonio estaba caminando por el techo hacia su dirección, ¡y tan como si nada! ¡como si fuera cosa de todos los días!, él le observaba con aquellos orbes que ya había visto antes, inyectados con aquél mismo dorado salvaje, atrayente y a la vez, bestiales. Fue justo para cuando ella lo encontró entre las sombras, que él volvió a hablar.
En la cabeza de la cazadora, pasaban mil y un ideas de como salir de tal aprieto, después de todo estaba armada, pero nunca se esperó el siguiente movimiento del demonio de orbes doradas. Tragó saliva, aquello no podía ser posible, aquella...fuerza, que salía desde una de sus manos, amenazándola. La fuerza de aquél ser era tan imposible como su misma existencia y, era por esa misma razón que ahora resultaban ambos posibles. Él existía al igual que su fuerza...y era una fuerza realmente terrorífica. Un apenas perceptible quejido escapó desde el pecho de Camille.

El peso del colgante que llevaba al cuello, le recordó que no debía perder las esperanzas. Ese no sería su final, pero sería una insensatez el intentar hacer algo cuando el demonio le estaba apuntando con aquella extraña concentración de energía. El sonido de su daga dando contra el suelo, fue la respuesta de parte de ella para el azabache. Con una mueca en su boca, la cazadora observó al demonio y elevo sus manos en clara señal de estarse dando por vencida. Confiaba en su protector y guardián, era la fe lo que la hacía asquerosa para los de la clase de él, pero también una presa que corromper, aunque los ojos de ella nunca se alejarían de la luz. —Ya esta. —La mujer de orbes verdes dejo ambas manos en el aire mientras se ponía de pie. No podía negar que sus piernas temblaban, tal demostración de poder era algo para lo que su padre nunca la había preparado, pero ahora que estaba allí y podía verlo, debía tranquilizarse, ahora que sabía que esa clase de poder existía en el mundo, debía seguir viviendo para proteger de él a todos los que se mantenían bajo cubierta en el bunker. Esa era su principal misión. —No moriré aquí demonio. —Fue todo lo que agregó mientras lo miraba directamente a los ojos, una fina sonrisa se dibujo en sus labios, no una sonrisa de falsa confianza, sino una sonrisa amable, cálida, una sonrisa iluminada por sus deseos. Debía estar loca para estar en tal estado en esa situación, de cualquier forma, su teléfono celular tenia un GPS, así que si llegaban a extrañarla sus demás compañeros —y ese pensamiento fue realmente sarcástico— seguramente tratarían de ubicarla. Ahora bien, ¿Cuales serían las intenciones del ser que tenía en frente? ¿Acaso la mataría? o ¿La convertiría en una muñeca así como lo había hecho con la otra mujer? No, no se permitiría acabar así, no le permitiría al demonio el transformarla en una muñeca muerta.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 24, 2013 1:04 am

Lucian observó complacido como la mujer cedía a sus demandas y arrojaba al piso su cuchillo...a decir verdad no sabía muy bien porque le había pedido que lo dejara, y a menos que ella fuese una maldita asesina serial, si se desataba un combate mano a mano, no había forma de que la mujer pudiera infligir un daño significativo, y mucho menos que él le permitiese llegar a esos extremos, así y todo, basó su decisión en el simple hecho de que no quería riesgos, y también quería disfrutar con cuentagotas de aquella situación, quería sentir la desesperación y frustración de la mujer, quería que entendiera cuánto se había equivocado al querer atacar a un demonio como él. -Bien....bien....buena chica....ahora no hagas nada estúpido, y no tengas miedo...de querer matarte, ya lo habría hecho sin siquiera sudar una gota- respondió a las últimas palabras de la humana con su pasmosa frialdad y un toque divertido en la voz, la fiesta estaba apenas comenzando.

Desde su posición en el tejado del lugar, Lucian dió un salto con un giro de 180° y cayó sobre sus piernas en tierra firme, ahora se encontraba en el mismo plano de la mujer, frente a frente y cara a cara. Caminó acortando las distancias al mínimo y lo primero que hizo fue recoger la daga de la mujer, la cual admiró unos momentos y luego guardó entre sus ropas, no quería ese juguete suelto, no con aquella cazadora tan tensa y preparada para luchar hasta el final; lo siguiente fue el arco, el cual llevaba guardado junto al carcaj con flechas, ambos fueron arrancados y lanzados a un lado, a suficiente distancia para que ella no tuviera la chance de siquiera intentar recogerlos; una vez sintió que ya no había amenazas cerca, finalmente pudo comenzar con el pequeño juego que había planeado para la humana. -No, no vas a morir...eres muy hermosa para simplemente desaparecer...solo quiero....admirarte por unos momentos...- su tono de voz adquirió un tono de voz suave, sensual y apagado, como si realmente estuviese disfrutando de toda la situación, se decidió a caminar en un lento círculo alrededor de la mujer, mirándola en todo su esplendor, reconociendola y memorizando su figura, la genética la había premiado con una figura nada desagradable, con una de sus manos tocó suavemente el negro cabello de ella y aspiró lentamente el perfume que de él emanaba; ya podía sentir a las musas del averno comenzar a seducir su inspiración, si!, la magia estaba llegando y la humana era como un gran lienzo listo para ser....dibujado.

Finalmente tras una vuelta y media de reconocimiento, sumida en el más profundo e inquietante silencio, el demonio se detuvo tras la humana, su rostro se acercó al cuello de ella y aspiró su fragancia, dejando salir una tibia exhalación contra la piel de ella, pudo sentir el hambre crecer y por un segundo, sintió la terrible necesidad de arrancarle un pedazo de belleza de una mordida, pero no, no podía dañar tan buen material cediendo a sus mas bajos instintos. -respondeme algo pequeña....que hacías sola en este lugar tan terrible?...cazando?, en la casa misma de los demonios?...no se si has perdido la razón o tienes una valentía digna de un guerrero Espartano.- Murmuró mientras continuaba su investigación, sus dos manos subieron lentas por la espalda de la mujer, tocándola con las puntas de sus dedos y se pasearon por sus hombros, por su cuello y luego ascendieron por sus brazos, recorriendolos con un deseo carnal claramente más allá de cualquier parangón humano. Finalmente sus manos apresaron las muñecas de la chica y fueron jaladas hacia abajo, hacia la espalda de la cazadora, logrando que sus dos manos se juntaran, entonces y valiéndose de sus oscuros poderes, consiguió que las dos extremidades quedasen unidas por su propia piel, a simple vista ya no podía diferenciarse en donde comenzaban las manos y en donde terminaban, se había perdido la separación de los dedos y, cualquier similitud con una mano normal, simplemente había desaparecido, por supuesto que aquello era temporal!, no podía arriesgarse a arruinar a la chica...al menos no de momento.

-Necesito tu nombre...pequeña- agregó en tono divertido, estando ella imposibilitada ya de utilizar sus manos le permitió al demonio divertirse un poco más, y sus manos sacaron provecho de aquello, apoderandose de la cadera de la pelinegro y recorriendola con total descaro, comenzando a subir poco a poco por su vientre. -Sabes....podria comerte aqui mismo, pero te llevaré a mi hogar...eres una musa viviente y te usaré para mi inspiración...solo con verte siento el deséo de crear...tu "amiga" allá afuera se sentirá honrada al saber que tu serás el modelo para la escultura que haré....con ella por supuesto.- Sus manos invasivas abandonaron el recorrido del cuerpo en el momento exacto en el que llegaban al nacimiento de sus pechos y uno de sus brazos se aferró al de ella, tomandola del mismo como si fuesen una feliz pareja de caminantes (solo que no había nada de felicidad en aquella aberración) y jaló de la humana forzandola a empezar a caminar directo a las afueras del edificio. -Ven conmigo...te gustará mi hogar, es tan...humano que a veces me repugna, pero no tengo opción....tengo el espacio suficiente para mi maravilloso atelier y todos los...materiales que necesito para trabajar.- Su tono de voz se volvió un tanto cínico y perverso, muy pronto ella descubiría el verdadero secreto del artista, y Lucian realmente se moría por ver como reaccionaría al ver tantos cuerpos reunidos en un solo lugar...encontraría ella a alguno de sus camaradas desaparecidos?, quizas algun familiar?, muy pronto lo descubriría. Finalmente ambos ganaron las calles de la destruida necrópolis y el demonio guió a la humana, desandando el camino que la persecución había creado, más cuando llegaron al punto en el que todo inició, Lucian se tomó el tiempo para recoger a la "muñeca" que yacía en el piso y la cargó sobre su hombro y brazo libres, no podía olvidarse ni siquiera de su dañado material, entonces reanudó la marcha con su nueva visitante, ya estaban a menos de 100 metros de la oscura y lúgubre mansión que servía de refugio para el artista infernal.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 25, 2013 7:07 am

Se mordió el labio, ese demonio estaba usando términos que no le parecían nada acertados, mas bien, parecía que deseaba provocarla de alguna forma. Los orbes verdes de la humana se mantuvieron fijos sobre el rostro del demonio, ciertamente no sentía un aura asesina alrededor de él (y ella era bastante sensible en ese aspecto, podía leer fácilmente los cambios de humor o genio de una persona...aunque no sabía si aquello también se aplicaría a los demonios...a este demonio. ¿Que podía ver a través de aquellos orbes dorados? Nada, eso era todo a lo que tenía acceso, una fría nada que debía ocultar siglos de antigüedad y conocimientos, ¿Quien sería esta entidad demoníaca?

Apenas dio un paso hacia atrás, cuando el azabache se desprendió de su posición en el techo y, con un giro, calló delante de ella, esta vez estaban frente a frente, él demostrándole una vez mas lo alto, bien parecido y seguro que era, ella demostrándole a la vez, que no le tenía miedo, su arrogancia y poder solo acrecentaban un oscuro deseo por desentrañar los misterios que aquél par de orbes dorados escondían. Al verlo acercarse, Camille respiró profundo, no tenía idea de lo que el azabache haría con ella, había dicho que no le haría daño, pero no conocía muchos demonios que no utilizaran las mentiras en sus actos perversos...aunque ahora que lo pensaba, este hombre era el primer demonio con un cuerpo tan...humano, que conocía. Los anteriores demonios que recordaba haber visto, tenían el aspecto de perros horribles (perros del infierno) y las otras criaturas, ciertamente tenían un parecido con los humanos, pero aún así no lucían como el que ella tenía ahora delante suyo, ¿habrían mas diferencias entre los otros y este ser de orbes doradas? ¿Tendría oportunidad de averiguarlo?

La vista de la humana bajo hasta su daga, la cual ahora reposaba en manos del demonio y luego, fue guardada entre su ropa. Camille se preguntó si no le molestaría el contacto con el agua bendita, aunque en realidad, no había tocado el filo (que era lo que estaba bañado en aquél líquido). Aún así le sorprendió que ni siquiera hiciera un gesto de molestia, probablemente este demonio si tuviera algunas diferencias con el resto, tal vez la simple cercanía con los objetos santificados no fuese suficiente para mantenerlo lejos, entonces ¿Sería solo dañándolo gravemente la única salida para dejarlo momentáneamente fuera de combate? Probablemente sí, aunque le quedaban algunas dudas. Un ligero tirón basto para separarla de su principal arma y realmente lamentó el haber sido separada de su arco. Por supuesto ese demonio no dejaría nada al azar. Le dio una ligera mirada a su arma a la distancia, antes de sentir los orbes del demonio nuevamente sobre ella y luego, él volvió a hablar con aquél tono sensual y cautivador con el que había engatusado a la humana, que ahora no era mas que una muñeca muerta.

Camille debía admitir que no entendía para nada lo que pasa por la cabeza del demonio. Debía ser un ser lujurioso, eso podía entenderlo, pero sus palabras exactas...¿Quería admirarla? Se sorprendió a sí misma sonrojándose ante la caminata del demonio a su alrededor, la verdad era que se sentía algo cohibida ante la poderosa mirada del ser demoniaco, aún así, no dejó que el lo notara, no podía dejar que él la viese débil. El toque por parte del azabache en su pelo, hizo que sus hombros se estremecieran, la situación se había vuelto extraña e incómoda, la azabache no sabía que sería de ella y el demonio simplemente se estaba dedicando a "admirarla". La cazadora retomó en su cabeza las opciones que tenía de escapar mientras el demonio daba vueltas a su alrededor, la verdad era que no tenía muchas posibilidades, menos estando completamente desarmada y con su rival a tan corta distancia. Sus palmas abiertas se cerraron convirtiéndose en puños, estaba molesta por no poder hacer nada de momento y el tener al ojimiel olisqueando su piel de aquella manera tan provocativa e invasiva no aliviaba en nada su mal humor.

Al llegar la pregunta del demonio, le hubiera gustado responder que sí, que había venido por su cabeza, pero la verdad era que no había venido para atacar a nadie. —No vine a cazar. —Meneó la cabeza hacia un costado, evitando que el demonio pudiera verle a los ojos. —Vine en busca de algo que nos fue arrebatado, nada más, no tenía intenciones de atacar...hasta que te vi sosteniendo por la fuerza a...aquella chica. —"que ahora esta muerta" se recordó la azabache. —No se trata de valentía. Se trata de sobrevivencia. —Agregó sin dar mucho detalle más. Luego de un suspiro, pudo comenzar a tomarse la experiencia, con algo mas de calma, no ganaba nada alterándose, necesitaba mantener la cabeza fría.

Su piel cosquilleaba bajo los toques del demonio, no supo realmente porque, pero en ese momento pensó en recordar la última vez que alguien la había tocado de aquella forma, mas el pensamiento fue opaco, poco claro, había sido hace mucho y nada importante, era ella misma quien evitaba relacionarse de aquella forma con otros, por temor a causarles dolor o por miedo de ella misma salir lastimada, la verdad era que no sabía como afrontar una relación y era por eso mismo que las evitaba.
Un jalón fuerte la arrancó de sus pensamientos, el demonio había tomado sus dos manos y las había arrastrado hacia atrás de su espalda, sosteniéndolas con fuerza allí, aunque luego de un breve momento, las manos del demonio ya no estaban allí...pero sus manos seguía pegadas la una a la otra. De hecho, ¡estaban demasiado pegadas!
Camille busco con la mirada al demonio sin comprender que era lo que estaba pasando, porque sus manos resultaban estar pegadas incluso en la misma carne, el solo imaginarse la visión, hacia que temblara inquieta, era imposible...debía ser algún truco del endemoniado.

La cazadora cerró los ojos sin poder entender lo que ocurría, de repente ya no podía despegar sus manos. La pregunta del demonio no fue respondida inmediatamente, pero ponerse en contra de aquella bestia le asustó, haciéndole pensar que podría hacer lo mismo que había hecho con sus manos, con el resto de su cuerpo y eso en verdad no era algo que deseara. —Ca-camille...¡Detente!—murmuró mientras el ojimiel recorría ahora su cintura con total descaro y luego, subiendo por su estómago. Camille deseo tener sus manos libres para poder detener aquél perverso avance. La siguiente declaración de parte de él no hizo más que confundirla aún mas, ¿Que la llevaría donde? ¿Que haría una escultura con la otra cazadora? ¡Dios! ¿Que clase de bestia era aquel ser?
La presión de las manos de él contra su cuerpo desapareció repentinamente, causándole cierto alivio a la azabache, aunque no duró mucho, pero ahora el ojidorado la tenía tomada por un brazo y jalaba de ella en dirección hacia la salida. ¿A que lugar sería llevada? La forma en que hablaba el demonio le llevaba a imaginarse que se encontraría con verdaderas barbaridades, pero quizá su pensamiento no fuera nada comparado con la verdadera apariencia de aquél sitio. —No creo que me sienta como en casa. —dijo la cazadora con cierto tono irónico mientras seguía al demonio, volviendo por el mismo camino por el que ella había tratado de perderlo rato atrás. Pronto pudo divisar el cuerpo de la cazadora ahora hecha muñeca, sobre el suelo. No entendía muy bien para que la querría el demonio y simplemente se limitó a estar en silencio por unos minutos, hasta que ese mismo silencio comenzó a molestarle y por tanto, se obligó a hacer algunas preguntas. —¿Porque me llevas a tu casa? ¿No estarías a caso dando tu ubicación al enemigo? —observó en la dirección contraria hacia donde estaba el demonio. —Aún no me has dicho como te llamas y no es muy agradable tratarte de "bestia" o "demonio" todo el tiempo. —Ella se encogió de hombros. —Aunque puede que a ti te guste que te trate de esa manera...¿o no? —sus orbes entrecerrados deambularon hacia el rostro del demonio, observándolo desde la diferencia de alturas mientras caminaban, aunque tan pronto como observó aquella cicatriz, volvió la vista hacia adelante, no viendo mas que unos cuantos escombros y una especie de construcción media desmoronada. Observó hacia el cielo, pronto finalmente caería la noche, era cuestión de minutos. A su alrededor pudo escuchar algunos alaridos y quejidos provenientes desde el interior de los edificios. —¿No te molesta la presencia de mis cruces o el agua bendita? —preguntó finalmente, tanto para aclarar su propia duda como para ver la reacción que tendría el demonio.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 26, 2013 2:29 am

En el lapso de aquellos deliciosos minutos, Lucian había sido capaz de captar un abanico de reacciones y sentimientos de la humana: irá, resignación, temor, todo ello se juntaba y formaba una paleta llena de colores que quizás inconscientemente, la chica autodenominada como Camille regalaba al demonio, el cual era capaz de paladear cada una de ellas como si fuese un exquisito néctar. Los humanos debían pasar sin duda por un momento crítico, escondidos en sus fortalezas como ratas, temerosos de asomar la cara al nuevo mundo que estaba despertando, enviaban a jóvenes "sacrificios" a intentar recuperar lo que una vez había sido de ellos, sus recursos, sus ciudades, sus vidas...todo lo que les había sido arrebatado por las especies sobrenaturales en pie de guerra; pero vaya que eran unos valientes los líderes de los sobrevivientes, enviando a alguien como Camille a buscar agua era el equivalente de enviar a los leones a un joven e inexperto ayudante del circo...bueno...no era que supiese lo que aquello significaba, pero podía hacerse una idea general. Uno a uno los comentarios de la pelinegro llegaron como quien deja un grifo entreabierto, no sabía si por los nervios, el miedo o porque simplemente era una mujer abierta, pero sin duda se mostraba bastante habladora y hasta centrada...para la situación en la que se encontraba, y eso ya era pedir demasiado.

Al principio simplemente había decidido ignorarla, no tenía por que responder a sus preguntas o a sus comentarios, pero para matar el aburrimiento camino a su oscura morada, decidió hacerse parte del monologo de la chica y transformarlo en....un intento de conversacion, interactuar con los humanos nunca había sido prioridad, solo lo hacía para conseguir algo de comida...y no era la interacción que todo el mundo se imaginaba, pero bueno; su otra victima transformada en muñeca no había hecho más que gruñir, gritar y berrear por su vida, nada parecido a una charla, pero con Camille...las cosas tenían un toque diferente. Decidió responder a su primer pregunta, acertada y suspicaz, quizas intentaba que él cambiase de idea acerca de llevarla a su casa?....jeh. -Que importancia tiene revelarle tu ubicación al enemigo si nadie regresará para dar la voz de alerta?....quizas hasta sea para mejor, muchos más materiales vendrán en tu busqueda...y podré recogerlos uno a uno como un gran dia de pago!.- Aquel pensamiento le llenó de una excitante sensación, por lo que echó a reir despreocupadamente, no le temía a ningun humano, podía despachar decenas de ellos sin llegar a soltar un solo suspiro, y ciertamente andaba algo corto de "materiales" para sus obras, una pila de bien ordenados cadaveres en su sotano sería todo lo que necesitaba para volver a ser feliz. -eso sería terrible verdad?...enviar a la muerte a aquellos que quieren protegerte...un gran paso en falso sin duda, moriría por escucharlos decir tu nombre mientras tomo de ellos su ultimo aliento.- Agregó en un tono ciertamente siniestro y divertido, volvía a jugar con la mente de la humana, evidentemente ellos todavía no habían captado la magnitud real de la situación a la que estaban expuestos, al peligro al que se enfrentaban...y eso ero bueno!, humanos preparados no era tan divertido como humanos temerosos e incautos, su olor a miedo eran como feromonas que excitaban al ser de ojos dorados. Mientras Lucian devolvía las respuestas pertinentes,atravesaron un derruido y fantasmal jardín lindante a la enorme y lúgubre mansión, finalmente estaban a solo pasos de la morada del demonio; la fachada del lugar estaba sucia y manchada, podían adivinarse unas oscuras costras en el sendero principal y manchas de alguna sustancia irreconocible perlaba las escaleras; las grandes puertas dobles de la entrada se encontraban semi-derribadas, sostenidas solo por uno de sus goznes, dandole una apariencia como salida de una terrible película de terror, la oscuridad reinante en el interior amenazaba con tragarse todo lo que se adentrarse en ella. Los pesados cortinajes en color borgoña ondeaban y salían de los marcos en ausencia de las ventanas, los vidrios destrozados de las mismas se encontraban esparcidos por todo el jardín. -Aqui estamos...hogar dulce hogar.- Dijo el demonio mirando de reojo a su invitada y regalando una sonrisa a su retorcida morada.

Con un nuevo jalón, Lucian condujo a la chica al interior, los rezagos de antigua vida y ocupación todavía estaban presentes, la pintura blanca de los muros lucía parcialmente intacta, aunque algunas pintadas con aerosol denotaban el paso de algún que otro joven explorador y rebelde, el cual había seguramente encontrado su fin dentro de la propiedad o en algún lugar lindante, los demonios jamás perdonaban a los pasantes. La sala principal todavía contaba con sus sillas y mesas, cubiertas de polvo y telarañas, la vajilla desperdigada sobre la misma indicaba que alguien había estado comiendo allí mientras el infierno se desataba, ahora solo gusanos, insectos y los restos de un esqueleto humano eran los únicos presentes en el festín fantasmal. Una gran pintada en aerosol rojo mencionaba lo que seguramente ya todo el mundo sabía "alejense, el infierno se ha desatado y nos consumirá a todos", aquella frase estaba continuada con una cruz invertida, pintarrajeada una y otra vez, dándole un aspecto desagradable con los restos del spray chorreando de aquel diseño...eso era arte!, arte en su estado puro, el miedo y la incertidumbre de la humanidad plasmada en un gran lienzo, Lucian estaba orgulloso de tener en su sala principal una obra de arte de esa magnitud, agradecía a aquel que la había pintado, y esperaba que...si el mismo dueño estaba con vida, volviese a pasar para regalarle otro hermoso mural...y quizás prestar su cuerpo para volverse él también un pedazo de bizarro arte.

Si bien lo unico que el demonio deseaba era llevarla al sótano para empezar a "trabajar" se tomó unos momentos para disfrutar y jugar un poco con su presa, ya no iría a ninguna parte, no con sus manos unidas de esa manera, no alcanzaría más de 10 metros antes de ser devorada por alguna otra criatura, y Lucian estaba convencido de que la humana era consciente de aquello. Convencido de aquello y tras una nueva invitación a caminar, cambió de dirección con su invitada y la condujo al living de la mansión, aquel era el único lugar iluminado de la casa, un candelabro mediano portaba unas velas medio consumidas, las cuales chorreaban su composición sobre el gastado piso de madera, y sus luces bañaban con dificultad los muros de aquella estancia. La misma estaba cubierta de bibliotecas, todas ellas todavía llenas con infinidades de tomos, de todo tipo de autores y temáticas, Lucian había empezado a beber de la fuente de aquellos conocimientos poco a poco, más de 200 libros se encontraban apilados y desperdigados alrededor de los 4 juegos de sofá que decoraban la sala, todos ellos sirviendo de reposo para las largas y solitarias noches de lectura a las que el demonio se entregaba. Sin mucha delicadeza, Lucian empujó a Camille contra uno de los sillones, haciendo que cayera sentada sobre el mismo, su favorito, aquel forrado en suave terciopelo rojo. Habiendo despachado entonces a su acompañante, caminó hasta el hogar, todavía brillando con restos de ardientes brasas y arrojó unos viejos papeles en el interior, tras remover el fuego con el atizador, el mismo cobró vida y el poderoso fuego comenzó a enviar calor dentro de la helada estancia.

Algunas chispas comenzaron a volar rumbo a la vieja y sucia piel de oso polar que cubría una buena parte del piso entre la chimenea y los sofá, pero eso ya poco importaba, toda la atención del demonio volvía a estar en aquella chica, en su invitada. Tras cerrar cuidadosamente el libro que estaba leyendo "El Beso de la Mujer Araña", un curioso ejemplar internacional que había rescatado de las polvisas estanterías, y el cual yacía entreabierto en el sofá, dejó el tomo junto a los demás y tomó asiento frente a la mujer, de espaldas al fuego crepitante, el cual ahora proyectaba sombras siniestras por todo el lugar. Lucian cruzó una pierna sobre la otra y se reclinó cómodamente en el sofá, mirando fijamente a la humana en un silencio que solo duró segundos, pero pareció una eternidad. -Sobre lo que me decías...mi nombre es Lucian Darius Brando, esbirro de la 543ava legión del inframundo, pero tu puedes llamarme Dio...o como gustes, Bestia, Demonio...son títulos halagadores que puedes usar a placer.- Respondió manteniendo una amplia sonrisa en su rostro, una de sus manos viajó a la cicatriz en su mejilla y pómulo, recorriendola una y otra vez de punta a punta. -A ti te molesta mi presencia, odias todo ésto...pero no por ello armas gran escándalo....lo mismo sucede con tus cruces y el agua bendita, son una molestia...pero no como lanzar maldiciones a cielo y tierra.- Agregó en respuesta a la pregunta que había quedado en el aire momentos atrás, el las ardientes maderas de la hoguera volvieron a crujir y crepitar.

El cuerpo de Lucian se movió hacia un costado y su mano revolvió entre los tomos, extrayendo de entre ellos una botella de vino, el contenido violáceo del interior brilló con la luz de las llamas, el demonio se llevó el pico de la botella a la boca y bebió un trago del mismo, dejando la botella sobre una pequeña mesa lateral. Tras el trago, volvió a ponerse de pie algo inquieto y viajó hacia uno de los laterales de la habitación, allí, sumergida en las sombras se encontraba una vieja fonola de colección, un polvoso disco de pasta se encontraba colocado, y Lucian solo tuvo que darle vueltas a la manivela para reactivar la máquina y colocar la púa en su lugar, entonces una suave y melancólica melodia comenzó a sonar.
Mientras la música llenaba con su eco la cámara en la que ambos se encontraban, el demonio regresó a su asiento y escrutó a la chica unos momentos más antes de volver a hablar. -Que me decías?...ah si....supervivencia, que es lo que estas buscando que les hemos arrebatado?....como están los tuyos allá afuera?, imagino que la situación debe estar bastante....al limite....- comentó remarcando la última palabra con cierta ironía, entonces volvió a agarrar la botella y bebió el contenido líquido de la misma, el vino delicioso viajó por su garganta hasta perderse dentro de su sistema. -Quieres?...- agregó ofreciéndole la botella a la chica, pues si la misma se percataba, sus manos ya habían vuelto a la normalidad, pero claro...si hacía algo estúpido de nuevo, tendría que volver a pegarlas de forma grotesca, o quizás algo peor. -Estas libre ahora...puedes tomarla, pero te pido por favor que no intentes nada extraño, no quiero tener que romperte para que aprendas la lección...disfruta de tu estancia aquí por el momento.- Musitó en un tono suave y cálido, casi humano pero infinitamente diabolico. -Ahora cuentame un poco sobre ti, quien eres?...que eras antes de que...les arrebatasemos el mundo?...quiero saber tu historia...dejame inspirarme con tu vida...- Finalizó mientras volvía a apoyar su espalda contra el mullido sofá y utilizaba uno de sus brazos apoyado en el respaldo para dejar reposar su cabeza sobre su mano, como si fuese un cómodo soporte mientras miraba con interés a la chica. Allá en la entrada del living, el cadáver de la "muñeca" que había encontrado sonreía inmóvil, sus ojos vacíos sólo reflejaban el anaranjado toque de las llamas.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 27, 2013 5:52 am

Su boca se torció en una ligera mueca. El demonio no tenía problemas en comentar lo que ocurriría si venían en busca de ella, pero Camille sabía la verdad de las cosas...y la verdad era que si no lograban encontrarla antes del anochecer o contactar con ella por medio de su teléfono móvil, entonces estaría sola. Reglas de supervivencia. "Ellos no se arriesgarán por uno, afuera esta lleno de perros del infierno, berserks y otras abominaciones. No se arriesgarán a venir de noche por mi". Para estar pensando algo tan poco favorable para era misma, se veía extrañamente calmada (y esta que estaba guardando energías para cuando las necesitara). —No te pongas así de feliz, no quiero que te decepciones. —Murmuró en dirección al demonio sin observarlo. La forma en que el azabache había hablado de sus compañeros, provoco que se le erizara la piel. Realmente no era que le entristeciera que no volvieran por ella, lo que menos deseaba en aquél momento era una matanza, sí, mantener a su gente lejos del ojidorado era lo mejor por ahora.

Hacia adelante pudo ver un descuidado jardín, algunos árboles estaban arrancados de raíz, las flores se habían marchitado y el curioso aletear de los pájaros ahora era reemplazado por un pesado silencio que, cualquiera adjudicaría a la presencia de una creatura del averno. Camille observó mas allá, hacia la mansión que comenzaba a tomar forma. En sus días de gloria, debió haber sido un sitio esplendoroso, quizá la cuna de las fiestas del lugar, tal vez la casa de algún filántropo...pero ahora, no era más que una casa del terror en la que efectivamente vivía una criatura de la oscuridad. Observó todo con su innata curiosidad, quizá intentando recordar lo que más pudiera, cada detalle y el como llegar hasta la salida, pero debía admitir que otra vez, la oscuridad que todo lo bañaba le ponía difícil esta tarea. La azabache giró su mirada hacia el ojimiel en cuanto este se refirió a su hogar con aquella expresión humana.

Bajo sus pies podía sentir los escombros y casi tropieza por culpa del jalón de Lucian, pero fue también su brazo aferrado al de ella lo que evito que se tropezara y cayera. las manchas en las paredes le parecieron un detalle que iba completamente en contra de todo el diseño de la casa y justamente era por eso que destacaban. Al adentrarse más, dieron con lo que debía ser la sala principal, el lugar se caía a pedazos y la presencia de un esqueleto humano no ayudaba en nada a la opinión de la humana sobre la mansión donde residía el demonio. Un perezoso aroma a podredumbre le revolvió el estómago, pero el grabado en la pared (aquél que decía: "aléjense, el infierno se ha desatado y nos consumirá a todos") tomó su atención..."nos consumirá a todos", la azabache se quedó pensando en aquella frase, pero casi como un contraataque, sintió nuevamente el peso de aquella cruz en su cuello. Cerró los ojos por un breve lapso de tiempo, para quitarse las dudas de encima y tranquilizar su espíritu.

Un nuevo jalón la sacó de su concentración. Abandonaron la sala principal y esta vez se adentraron en el living que, al igual que el resto de la casa, se encontraba cubierto de escombros y suciedad, aunque a diferencia de la sala, aquí sí había luz y además...además había libros. Los orbes verdes de la humana observaron con completo interés hacia las paredes, estaba colmado de ellos, por todos lados. Y no solo eso, por lo que podía observar, pilas de libros se encontraban desordenados alrededor de la habitación y sobre los sillones, no parecía algo que fuera con los propietarios de tal casa...entonces ¿tendría el demonio interés en la lectura?
Camille elevó apenas la vista para ver al demonio, pero este la empujó hacia atrás, causando que diera un par de pasos torpes antes de caer sobre uno de los sillones. Por suerte había caído sentada, así que no se había golpeado la cabeza. Sentada allí y en total silencio, observó como el demonio alimentaba el fuego de la chimenea, ciertamente estaba frío, aunque se preguntaba si ellos sentirían las cosas como los humanos...bueno, seguramente que sí, bajando a su plano y tomando un cuerpo semejante al de un humano, probablemente no fueran muchas las diferencias entre sus necesidades y las de él.

Sentir el peso de la mirada de él nuevamente sobre si misma, hizo que se volviera a preguntar por lo que pasaba por la cabeza del demonio para haberla llevado hasta allí. El silencio y la mirada de él sobre ella hizo que su boca se torciera en una línea horizontal, muestra de su confusión respecto a la situación que se estaba dando. Y cuando pensó que ese silencio duraría por toda la eternidad, el azabache volvió a hablarle para decirle su nombre (cosa que ella había pensado que ya no obtendría por la demora en responder)y no fue solo eso, luego también respondió a su pregunta sobre la molestia del agua bendita. Muy seguramente se arrepentiría por toda su vida de lo que estaba pensando, pero aquél demonio...no era pura maldad, de haberlo sido seguramente ya estaría hecha muñeca o algo aún mucho peor.

Quizá le sorprendió de cierta manera el verlo beber vino, aunque no le preguntaría por aquello, estaba aprendiendo mas de demonios a través de esta "reunión" que en todo el montón de libros que alguna vez su padre le había obligado a leer de niña. —Inquieto. —Susurró ella al ver al demonio ponerse de pie nuevamente, parecía no poder quedarse quieto por mucho, eso le recordó a sí misma y su impulsividad. En cuanto la tonada comenzó a sonar y a rebotar contra las maltrechas paredes, Camille la reconoció y como no hacerlo, cualquier persona de su edad al menos conocería unas cuantas melodías de Beethoven. Debió de admitirlo, esa casa no era el mejor lugar para escuchar una melodía tan lúgubre como aquella.

En cuanto el demonio volvió a tomar asiento, comenzó de nuevo con la plática, esta vez tomando de vuelta algunas de las palabras que Camille había pronunciado antes. Sobre eso, no hubo respuesta para el demonio mas allá de un silencio y una expresión neutra en el rostro de la humana. Lo siguiente fue una rara sensación que embargo sus manos y la nueva pregunta por parte de él, se sorprendió al notar que sus manos ya no estaban pegadas y casi sin poder contenerse las llevó hacia el frente para así poder observarlas; ambas estaban bien, no había sangre ni ningún signo de que hubiesen estado pegadas. Aquél demonio realmente poseía un poder endemoniado. —No haré nada. —Fue todo lo que respondió antes de que sus ojos pasasen del rostro de Lucian hacia la botella de vino. Ella no acostumbraba beber vino, pero a falta de algo mejor y con la garganta seca debido a la persecución, decidió aceptar. Tomó de la botella y la acercó hasta su boca, dejando que el líquido bajara por su garganta y le refrescara. Hecho aquello, volvió a dejar la botella sobre la pequeña mesa de donde la había extraído. El calor de la chimenea la hizo sentir algo relajada, no podía evitarlo, era humana y estaba algo cansada.

—¿Uh? —La pregunta formulada por el ojimiel la tomó por sorpresa y a pesar de que le molestaba un poco el recordar que su mundo se había vuelto en el mundo dominado por los vampiros y los demonios, prefirió concentrarse en las preguntas sobre su vida. —¿Porque quieres saber de mi? ¿Que te puedo inspirar? —ella se acomodó contra el respaldo del sillón mientras observaba hacia la chimenea. El brillo del fuego se reflejaba en sus orbes verdes y su rostro apenas tostado, se ilumino con las llamas que también daban luz al resto del lugar. —Es extraño llegar y contarle tu vida a quien piensas que muy probablemente te mate mas tarde. —Camille suspiró, realmente le daba igual el contarle su vida. —Nací en Escocia, el país de los guerreros, o es así al menos como lo conocen algunos. —Aclaró ella mientras daba vueltas la cruz que sostenía al cuello entre sus dedos. —Mi familia se volvió una familia de cazadores en cuanto mi padre se enteró de la existencia de los vampiros. Pero yo no creo al igual que mi padre, que tengamos que cazar a todos los vampiros, pienso que todas las razas tienen sus buenos "exponentes" así como también aquellos que degradan a la población. —Una tenue sonrisa nació en sus labios. —Llegué aquí para hacerme parte de la "revolución", lo demás no es importante, solo la sobrevivencia lo és. —Realmente no tenía ganas de seguir hablando de su vida, no tenía nada que valiera la pena contar. —A ti te gusta leer ¿no? —preguntó sorprendiendo al demonio. —Esos libros que están apilados...no me parece que hayan sido dejados ahí por los antiguos dueños. ¿Que es lo que buscas en ellos? ¿Conocimiento? ¿Diversión? —la muchacha admiraba las gemas rojas de la cruz mientras hablaba. Ahora solo le quedaba esperar una respuesta por parte de Lucian, "Lucian", poseía un nombre muy curioso pero no por eso dejaba de sonar bien cada vez que lo pronunciaba en su mente. ¿Uh? Definitivamente te estaba volviendo loca.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 28, 2013 7:24 am

-Dicen que los genios somos naturalmente inquietos...y hay tanto por ver y hacer en éste mundo que...simplemente no puedo quedarme sentado mucho tiempo- Respondió desde la comodidad de su asiento, teniendo en mente cada palabra que la humana le regalaba, podía darse el lujo de pensar una respuesta adecuada o simplemente decir lo que se le venía en cara, si algo bueno tenían los demonios era su falta de pudor y barreras, ellos no pensaban en la magnitud de sus palabras ni lo que ellas provocaban, si querías a una persona sincera, siempre podías contar con un demonio...bueno...si éste te dejaba vivir para expresar su sinceridad claro está. La tonada suave y melancólica siguió vibrando desde la fonola, a través de las ventanas, en los jardines y alrededores se escuchaban murmullos, quejidos y movimiento, los bastardos abisales estaban al acecho, movidos por la música y a sabiendas de que un plato de comida se encontraba enlatado en el interior de la mansión, pero ante el aura del demonio, ningún ser inferior se atrevería a poner un pie en el interior, aquello significaba un viaje de regreso al infierno sin escala alguna.

-Piensas demasiado, hija de guerreros, y me encanta cuando pareces negarte a mis pedidos y luego te abres como una caja de sorpresas...esas contradicciones también son inspiradoras...- Respondió tras escuchar atentamente todo lo que ella contaba, el dato de la "revolución" fue muy util, sabía que los humanos luchaban por sobrevivir, pero de ahí a intentar en algún momento un posible contragolpe?, eso cambiaba mucho la perspectiva de las cosas. -La supervivencia no lo es todo, lo importante es vivir lo que tienes, lo que te queda....si vas a pasar el resto de tu vida con los ojos en la nuca y esperando con tensión la puñalada, entonces te perderás de esos detalles que te harán sonreír en el lecho de muerte...mirame a mi, tengo toda la eternidad por delante, y me importa mi supervivencia?....si por mi fuera ahora mismo podría entrar un ejército por las puertas de mi hogar, de algún modo me las apañaré por sobrevivir...no soy un demonio demasiado dotado en poderes, pero tengo lo mio...si pensase constantemente en sobrevivir, si me contagiase de la histeria colectiva, jamás podría ejecutar mi arte, o deleitarme con las piezas de conocimiento que tu especie ha creado...- Agregó moviendo una mano en arco horizontal, señalando los libros esparcidos por el suelo y aquellos todavía guardados en los estantes de la biblioteca. Sus palabras eran ciertas, nunca se había puesto a pensar mucho en la idea de sobrevivir, de prepararse para un ataque desde cualquier frente; esa era demasiada información...no la necesitaba.

La siguiente pregunta de la humana le hizo pensar...y eso era bueno, no eran muchos los capaces de hacer funcionar el cerebro del demonio más allá del modo "destruir y comer", aquella chica sabía como cambiar de tópico y mantener una charla "de etiqueta". -verás...cuando has vivido durante eones en el infierno, puedes llegar a aburrirte, allí no tenemos libros ni nada, solo carne retorciéndose, agonía, fuego....tu sabes....entonces, cuando se te da la chance de ir al mundo superior y encuentras tantas cosas nuevas!, a menos que seas un maldito cavernícola, es imposible no sentirse atraído por tantas formas de expresión, por tantos modos de dejar grabados los conocimientos de la humanidad...estos libros son...apasionantes. Quizás busque un poco de todo lo que has nombrado, así como busco lo mismo en aquellos seres a los que tengo entre mis manos...nunca te has sentido así?, con una persona?, un animal?...un libro?, nunca has sentido que te devora la curiosidad?- Finalizó esbozando una curvada sonrisa, obviamente se estaba refiriendo a Camille, sin duda quería experimentar cosas con ella, y toda esa charla tan "humana" no era más que una simple y sutil extracción de conocimientos y experiencias. Cambió de posición en el sofá y con ella la postura de sus piernas, esta vez dejó descansar la que estaba en alto y cruzó la que yacía en el piso sobre la opuesta, su cuerpo se reclinó cómodamente sobre el lado izquierdo del mismo y se dispuso a lanzar una pregunta tan incómoda como una piedra en un zapato. -Dime Camille...eres virgen?, o ya has experimentado en tu cuerpo el placer de la carne?- aaah!...su pregunta favorita, aquella que sacaba sonrojos y suspiros a los más avezados. La diferencia entre la "pureza" de la virginidad y el "pecado" del acto carnal era algo que solo los ridiculos religiosos de la humanidad habían caratulado, para los demonios y para la mayoría de las razas, esos tabues insignificantes no existían, y para los demonios...pues era totalmente lo contrario, nada podía ser mas pecaminoso que la virginidad, un cuerpo DEBÍA ser alzado hacia la gloria del acto sexual, experimentar los placeres y adentrarse en el mundo de los placeres más basicos, carnales y sensuales a los que una entidad podía someterse; Lucian lo sabía bien, y había pasado por ellos tantas veces que ni siquiera podía recordarlo, más nunca hubiese siquiera pensado en dejarlos, o en cansarse de ellos.

-El cuerpo humano es una maravilla de la biología, la genética y la evolución, no pienses en mi pregunta como en algo sucio y perverso...ustedes nacen predestinados a la reproducción, pero su propio cerebro,sus pudores, el que dirán y el mismo miedo les hace cohibirse, actuar como mojigatos y negados en la materia, cuando en el fondo de sus seres se mueren por revolcarse entre las sábanas, por sentir el calor y la fricción contra otro cuerpo, por invadir y ser invadidos...lo he visto tantas veces desde mis acercamientos en éste mundo...pero en éste cuerpo físico, todavía no he llegado a experimentar ese tipo de lujuria, es una pregunta basada puramente en la curiosidad...la divina curiosidad...- Una risa en tono bajo escapó de los labios del demonio, quien llevó nuevamente su mano libre al cabello y lo hizo hacia atrás, recorriendolo suavemente mientras sus orbes doradas se movían inquietas, escrutando el rostro de la humana para captar todas sus reacciones, no pudo evitar relamerse malignamente antes de continuar.. -Y por eso hago lo que hago...arte con la humanidad, arte DE la humanidad...ese cuerpo, el que tú dañaste, esa máquina perfecta , es mi desvelo y mi musa, con esos cuerpos yo puedo trascender más allá de lo divino y lo infernal...puedo dejar mi huella en el mundo como nadie jamás siquiera se habría atrevido a hacerlo...y eso es lo que me gustaría mostrarte ésta noche...en ésta velada; quiero que veas mi taller, y que entiendas que es lo que hago...y por que soy diferente de otros como yo, tal y como tu lo has dicho.- Culminó, sus manos se unieron y sus dedos se entrecruzaron, adoptando una postura relajada y pensativa, difícilmente la humana estaría de acuerdo en acompañarle en tan....horrenda muestra, pero de todos modos, Lucian no tenía intenciones de aceptar una negativa; y si la chica en algún momento se atrevía a huir...bueno...ella también seguramente había escuchado los alaridos y los movimientos rápidos fuera de la casa.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 29, 2013 3:28 am

Si el no era un demonio demasiado dotado de poderes, entonces ella era una insignificante hormiga. ¿Como podía ser que estuviera escuchando tan atentamente a las palabras del azabache? Y para mas, no era que simplemente las estuviera escuchando, sino que les encontraba cierta razón con respecto a dejar de vivir el día a día solo por sobrevivir. Sonrió apenas, la verdad es que ella era así, algo paranoica con respecto a la guerra, pero no era algo que pudiese decir de un día para el otro "dejaré de actuar con tanta paranoia", no, estaba acostumbrada a despertarse al mas mínimo ruido, a andar atenta, a no salir sin al menos una de sus armas; no estaba siendo precavida, simplemente estaba cumpliendo con lo que se le había enseñado desde su niñez y ahora el dejar de lado algunas costumbres ciertamente se había vuelto una lucha constante. Con la pregunta que había formulado referente a los libros, logró saber un poco más sobre los intereses del demonio. Así que el sentía...¿curiosidad? Bueno, ella que era una lectura algo efusiva, podía entender que le atrajesen los libros, pero todo el comentario de él y la forma de expresarse, le llevo a pensar que quizá quienes —como Lucian— ahora habitaban un cuerpo semejante al humano, podían realmente humanizarse de alguna forma...de alguna pequeña forma...de alguna muy pequeñísima forma. De cualquier modo, al referirse a esos "otros seres" sabía que se refería en parte a aquella cazadora a la que había convertido en una muñeca. Sí, por mas que quisiera en alguna parte de su ser, creer en el hecho de que Lucian no podía ser tan...¿malo? Resultaba que debía olvidarse completamente de eso y pensar en él como lo había estado haciendo hasta ahora. Era un demonio que quizá tuviese algunas expresiones demasiado humanas pero en el fondo, seguía siendo una criatura demoníaca capaz de realizar verdaderas atrocidades.

Sus dedos se quedaron quietos sobre los espirales que decoraban los contornos de su colgante y su vista subió hacia el demonio al escuchar la nueva pregunta por parte de él. Su boca se curvo en una singular mueca. Bueno, él era un demonio, debía de imaginarse que en algún momento de la conversación iba a preguntarle algo por el estilo, porque, ¿Que mas se podía esperar de él? Por muy diferente que fuera de los que caminaban por la calle, no dejaba de ser en esencia un ser perverso. Un apenas perceptible sonrojo se apodero de sus mejillas y sus orbes brillaron con algo de molestia fundida en el interior. "Tarde" se dijo a sí misma en cuanto el demonio le pidió que no pensara en aquella pregunta de forma perversa. Y, tras la leve explicación de él, parecía mucho mas confundida que en el principio, bueno, su "curiosidad" no era tan inocente como el quería hacerla parecer. Pero en toda esa explicación, el se estaba equivocando en un pequeño detalle, en algo que los libros no te pueden explicar, porque es algo a un nivel mucho más trascendental. ¿Como podía explicarle a Lucian sobre aquello? No, seguramente el ya hubiese escuchado de aquello y se reiría en su cara en cuanto ella le dijera "Hey, nosotros no estamos hechos para reproducirnos, sino para amar", debía admitirlo, imaginarse al demonio riéndose de la que debía ser su respuesta no le agradaría para nada.

Sus orbes se fijaron en los del demonio, el la observaba en busca de reacciones, estaba segura de aquello, ¿podía ser que su propio cuerpo respondiera por ella? ¿Que sus expresiones la traicionaran?

Instintivamente aparto los ojos de él para observar hacia otro lugar de la habitación. Esta vez observó hacia una pila de libros que estaban sobre uno de los sillones del fondo de la habitación. La voz del demonio volvió a opacar la música y a llenar nuevamente el salón, esta vez para referirse al "arte" que el hacía y en el cual al parecer, el cuerpo de aquella cazadora cumpliría algún tipo de función importante. Eso asustó a la azabache, se preguntó con que clase de barbaridad se iría a encontrar. "Arte con la humanidad"...¿Que clase de macabro experimento se encontraría bajo ese nombre tan regular?
Un escalofrío recorrió su cuerpo. No estaba segura de querer ver lo que el demonio deseaba mostrarle. Negándose completamente a responderle acerca de si era o no virgen, apostó todo a que el demonio le concediera la oportunidad de negarse ante su excéntrica invitación. —¿Me permitirás negarme? —preguntó mientras aún mantenía la vista en la pila de libros, usándolos como burda excusa mientras intentaba hayar una buena razón que le permitiera no bajar hasta "la sala de tortura" del demonio. —La verdad es que si veo algo que no me gusta, podría intentar escapar, pero si lo hago, tu vas a intentar retenerme ¿no? Y yo no tengo intenciones de morir en este lugar así que...¿te parece si lo dejamos para otra ocasión? —Dios, sabía que estaba siendo realmente ridícula al dar toda aquella explicación, pero debía averiguar mas cosas del demonio...como por ejemplo, si podría lograr una borrachera o algo por el estilo, "oh por dios", pensó la muchacha de orbes verdes. No tenía idea si los demonios podían agarrar borracheras, pero al menos debía intentarlo y tras eso...intentar escapar.

Su garganta tembló antes de hacer una nueva pregunta: —Umm...Lucian, tu ¿bailas? —esta vez si lo miró, con cierto nerviosismo, pero esperaba que el lo atribuyera a la pregunta que estaba haciendo y no al fin que había atrás. Incluso ayudaría el hecho de que él fuera algo egocéntrico pues, así podría pensar que ella lentamente estaba cayendo bajo sus encantos...pero no, no era así. —Lo siento, es que la música...me ha recordado cuando de niña mis hermanos menores bailaban conmigo... —sus orbes se entrecerraron un poco mientras su postura se ablandaba. Ella se encogió de hombros antes de continuar: —Es que hace mucho que no bailo y...uhm...olvídalo. —Dijo al fin, observando hacia otro lugar. Su actuación no debía apestar tanto como ella misma se lo imaginaba, después de todo había cierta verdad en sus palabras. Ya no recordaba la última vez que había bailado con sus hermanos...¡pero! la prioridad ahora era negociar mas tiempo con el demonio, hasta que pudiera invitarle una ronda de tragos y lograr emborracharlo lo suficiente como para largarse y estaba segura, de que en esa casa debía haber una habitación repleta de licores. Si el cuerpo de él realmente era similar al de un humano, entonces tendría que recaer de igual manera ante el alcohol...y el demonio no llevaba tanto tiempo en la tierra (lo sabía sacando cuentas desde la aparición de los portales) por lo que debía ser imposible que estuviera totalmente acostumbrado a los tragos humanos...sobre todo a una potente mezcla de ellos. Debía apostar todo a que así era.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 30, 2013 5:38 am

Sentía en cada fibra de su cuerpo que aquella humana estaba intentando por todos los medios retrasar el momento en que la llevaría a su taller, de manera muy bien actuada, la cazadora buscaba distraerle de su objetivo con preguntas sin importancia y hasta una invitación que resultó por demás curiosa...bailar?, desde cuando un demonio bailaba?, tuvo el primer impulso de echarse a reír, llamar estúpida a la mujer y reprenderla por intentar engañar a un ser tan antiguo de una forma bastante infantil, de verdad aquella chica de negros cabellos pensaba que el demonio caería ante una forma de ganar tiempo tan simple y transparente?. Realmente no, ella no lo conseguiría, pero por el simple placer de conseguir diversión, de jugar con la comida, Lucian optó por seguirle el juego, la dejaría creer que se había tragado el anzuelo, desarrollar su plan, ver que se traía en mente, y entonces en el momento preciso, simplemente se desharía de aquella charada y llevaría a la mujer a su templo, después de todo la fémina ni siquiera podía imaginar cuántas ganas tenía el demonio de....hacer arte con ella.

-Tu bien lo has dicho, podría permitirte negarte, pero ya estamos aqui querida, bie npodrías cumplir mi deseo. Ésto no se trata de lo que puedas ver en mi taller, sino de lo que quiero hacer contigo allí...por eso....- El demonio no terminó la oración, simplemente guardó silencio mirando a la humana durante un largo momento, entonces se puso de pie y caminó lentamente hacia ella, de manera agónica, como el ejecutor que se acerca a su víctima con deleite antes de despojarla de su cabeza. Cuando estuvo a escasos centímetros del sofá en el que reposaba Camille, el ente de ojos dorados le tendió una de sus manos y esbozó una suave sonrisa dirigida a su invitada. -Si..porque no?....he visto bailes durante siglos, pero antes de que el sello se rompiese y pudiese conseguir mi cuerpo, nunca pude bailar junto a otros, simplemente podía imitarlos, pero eso es todo...ven hija de guerreros....baila conmigo.-

Las luces del gran candelabro parecieron brillar con fuerza, con un vigor renacido de una fuerza fantasmal, las llamas del hogar también crecieron y una rafaga de viento circuló por toda la habitación, los libros salieron disparados hacia los rincones, algunos de los sofá desperdigados también fueron movidos, dejando adrede un gran círculo bajo la luz de las velas, el lugar que probaría ser una improvisada pista de baile en aquella mansión consumida por las fuerzas del mal. -Mira!...todo está preparado para que bailemos, y hasta tenemos nuestro propio público!.- Sus cuerpo se movió en un semicírculo señalando hacia los ventanales abiertos, en los marcos de aquellas ventanas, criaturas de todo tipo, forma y tamaño se habían agolpado para ver el espectáculo, sus siluetas, bañadas en oscuridad, solo dejaban ver los pares de ojos fulgurantes en rojo de los seres que allí se amontonaban, un espectáculo bastante intimidante quizas para la chica, pero para Lucian, aquellos seres eran como sus hermanos, o más bien como pequeñas mascotas con las cuales jugar. La habitación tenía la iluminación perfecta y todo estaba preparado para aquella alegoría entre el demonio y la humana.

Sin darle tiempo a reaccionar, Lucian tomó la mano de la humana y con medida suavidad la jaló hacia él, poniendola de pie y apegandola contra su cuerpo. Sus ojos se cruzaron con los de ella y una sensual sonrisa se dibujó en los labios del ser infernal. -Ahora querida...creo que tengo la pieza ideal para que des rienda suelta a tu espiritu...- Sin decir más, el pelinegro se alejó unos momentos de du invitada y se acercó a la antigua fonola, acuclillandose frente a ella rebuscó y lanzó por todas partes algunos de los discos hasta dar con el que buscaba, entonces guardó su bien apreciado disco de Beethoven con el que previamente había deleitado a su invitada y colocó el siguiente, dejando todo listo para que la píeza sonara, mientras la pua buscaba la pista en el disco de pasta, Lucian volvió junto a su acompañante y entonces sí, con brío y decisión, la tomó adoptando una postura clasica de baile, su mano derecha se depositó sobre la cadera de la femina y la otra, tomó una de las manos de ella. Sus cuerpos apenas se separaron por una breve distancia, y mientras los primeros acordes de la nueva melodía comenzaban a sonar, le dedicó unas breves palabras a su pareja. -espero puedas seguirme el paso querida, he estudiado y visto ésto por muchos siglos...te llevaré a un viaje inolvidable...- casi susurró mientras la musica comenzaba; entonces, al son de los violines, comenzó con su movimiento, guiando a la humana en pequeños pasos lentos, cambiandolos luego abruptamente ante la variación de la melodía...para que negarlo?...aquello se sentía sensacional, la música humana tenía ese indescriptible efecto, delicioso y místico...y ahora que finalmente podía bailar al son del mismo junto a alguien más, una parte de su no-existencia se sintió satisfecha y completa momentáneamente. Con aquella maravillosa melodía sonando, los dos bailarines en el centro y la sobrenatural iluminación que se había apropiado del candelabro y el hogar, aquella mansión pareció cobrar una renovada vida, brillando entre la vastedad de aquellas tierras muertas y barrenas.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 31, 2013 7:01 am

Se hundió en el sofá. Era imposible que Lucian le fuera a creer, el aroma de su mentira debía inundar aquella habitación y siendo él un demonio, no debía serle difícil el descubrirla, pero aún así, incluso si el sabía que era una mera actuación todo aquello, aún seguía teniendo esperanzas en que aceptara su simple "invitación". Cualquier otra actividad de seguro le ayudaría mas a pensar que el estar en un sótano rodeada por...lo que fuera que tuviera allí, aunque no podía ser nada bueno. A través de las palabras que Lucian comenzó a decirle, se dio cuenta de que no le importaba mucho lo que ella pudiera ver en aquél lugar al que deseaba llevarle, no, lo que realmente estaba moviendo al demonio para llevarle hasta allí, era otra cosa, "algo" quería hacerle en ese lugar y la primera idea que se le vino a la cabeza a la cazadora, fue que la volvería una muñeca tal y como lo había hecho con la otra mujer hace un rato atrás.

Los orbes verde esmeralda de Camille siguieron al demonio en su lento recorrido hacia ella. Tragó saliva, ¿le daría una respuesta ante su pedido? o ¿simplemente la arrastraría hasta su "taller"? No podía evitar el ponerse en las dos posiciones, en el caso de que le respondiera a su pedido de bailar...y le dijera que sí, tendría el tiempo suficiente para pensar en como proceder luego (si es que se le permitía concentrarse) y en el segundo casi...si llegaba a resultar que la llevara a la fuerza hacia el taller...bueno, tendría que esperar hasta estar allí abajo para planear algo, en ese caso todo lo que podía hacer era memorizar el camino hacia la salida y de alguna forma...
Su idea desapareció en el aire al ver que él estiraba una de sus manos hacia ella. El azabache se encontraba a unos cuantos centímetros de ella y sentirlo tan cerca, sonriendo y con sus ojos quietos en ella, le hizo sentir algo intimidada. Por suerte la respuesta del demonio fue positiva.

Antes de que pudiera aceptar la invitación, algo extraño sucedió en la habitación, el viento comenzó a soplar fuerte, tanto que algunos libros volaron, los sillones se pegaron hacia las paredes y en el centro de la habitación, quedo un círculo como hecho adrede para que ellos pudieran bailar. No, aquello si debía ser algo intencional. Camille se sintió desarmada ante la constante demostración de poder del demonio quien, al nombrar al supuesto público que los vería, hizo que por la espina dorsal de la humana, subiese un estremecimiento. La azabache observó hacia las ventanas, sabiendo con lo que se encontraría, pero sin poderlo creer. Las criaturas endemoniadas se agolpaban en todas las ventanas, observando hacia el interior, mas no haciendo ningún intento por adentrarse en el lugar.

¿Era la fuerza de Lucian lo que los mantenía a raya?

Fue mientras aún observaba hacia las criaturas, que su mano fue tomada por el demonio y seguidamente, fue jalada hacia el, apegándose por acción de él a su cuerpo. Camille lo observó desde la diferencia de alturas, sus orbes se encontraron con los de él y pudo apreciar, aquella sonrisa perversa en su boca. Por suerte, esa cercanía no duro mucho más, él volvió a separarse de ella, para dirigirse hacia la fonola. Camille se quedó quieta en el medio del círculo, esperando que su plan diera resultado, o en el mejor de los casos, que el demonio simplemente le dejara marchar...aunque ahora que el sol casi se había ocultado, dejarla ir sería como condenarla a una muerte rápida y dolorosa. Las criaturas infernales parecían estar mucho mas activas durante la noche y eso también significaba, que todos quienes habían salido en busca de agua, ahora estarían de vuelta muy seguramente, en la base humana.

Luego de un momento, el demonio estuvo de nuevo junto a ella. Camille se dejó dirigir, tal como le había enseñado su profesora de baile durante su infancia, era el hombre el que guiaba durante un baile de salón y ella debía tener la sutileza de poder seguirlo. Aún así, sentirse tan cerca de una criatura infernal, era como un helado manifiesto: "Estoy bailando con la muerte", se dijo a sí misma la azabache. Debía admitir que se veía bastante pequeña en comparación con el cuerpo y la altura del demonio, incluso sus manos eran pequeñas en comparación con las de él. —Intentaré seguirte el paso, pero si te piso, no me mates. —Le murmuró ella en respuesta, con un cierto tono bromista que hasta a ella misma le sorprendió.

La música comenzó y para su sorpresa, conocía bien la pieza, era una de las favoritas de su madre, quien era una apasionada de la música de orquesta, fue por eso, que en un principio no le costó seguirle el paso al demonio. Se dejo llevar mientras la música inundaba el lugar, alejando los ruidos muertos de los seres que se agolpaban en las ventanas de la mansión. Debía admitirlo, el demonio sabía lo que hacía y lo hacía bastante bien. Dieron un giro en el mismo lugar y Camille observó a los ojos a su compañero, intentando saber que era lo que estaría pensando en aquél momento. —No lo haces nada mal, demonio. —Murmuró ella hacia él. Era extraño como de repente la música le había relajado un poco, ya no estaba tan tensa, pero eso no significaba que hubiera perdido su objetivo. —Si voy contigo al taller...¿me dejaras marchar luego? —sus orbes inquisidores buscaron la respuesta en el rostro del demonio. Haría todas las preguntas que se le ocurrieran antes de actuar, porque dar en el clavo de lo que ese demonio pensaba o intentaba hacer, era todo un misterio para la cazadora. —Dime Lucian, si bajo contigo hacia ese lugar, si te dejo inspirarte conmigo, ¿me dejarás ir? o ¿me condenarás a la muerte?

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 01, 2013 2:22 am

Soberbio!, maravilloso!...esa mujer sí que sabía cómo entretenerle!; se movía al son de la música con una pasmosa facilidad, casi innata, Lucian ni siquiera tenía que intentar aminorar la marcha para que ella pudiese seguir sus pasos, tenía un don natural para el baile, a pesar de la situación tan tétrica a su alrededor, o la chica fingía realmente bien, o llevaba el ritmo en la sangre. No era que Lucian supiese mucho al respecto, él simplemente se dejaba llevar, y con él llevaba a la humana mientras la melodía crecía llegando a su apogeo y luego bajaba a un ritmo más lento y sereno. Los comentarios de la humana sobre pisarle y evitar ser asesinada pasaron fugazmente y evocaron una tenue sonrisa en el demonio, los miedos de aquella pelinegra todavía estaban latentes, aún no se había dado cuenta que él no deseaba matarla?, cuantas veces más debería asegurarle hasta el cansancio que no le haría daño....aun?. -Me complace ver que comiences a ceder ante las negativas, estas pensando en acompañarme o simplemente tienes miedo de que te lleve a la fuerza?- comentó entre los suaves compaces del baile, mirandola a los ojos todo el tiempo con aquel fulgor vacío y dorado que caracterizaba su mirada, era gracioso ver como los humanos funcionaban bajo coercion, algunos de ellos cedían ante el primer pedido o demanda, pero muchos otros parecían gustar de una pequeña dosis de insistencia, de un empujóncito, de un pqueño estimulo para ceder, y el demonio por supuesto estaba gustoso de darles aquello, la charla con la humana se había transformado en una pequeña negociacion, un iuntercambio de terminos y condiciones, un juego de reglas intimamente establecidas en las que la chica quería garantizar su propia supervivencia a pesar de las veces en las que el ser infernal, había garantizado las mismas...no podí matarla, no quería arruinar su belleza, podía inmortalizarla, podía hacerle muchas cosas...pero de momento privarla de su existencia, de su voz, de sus miedos y de sus tremulas, nerviosas reacciones....no, todavía no, esa mujer servía de mucha inspiración, y entre aquello, Lucian sabia que podía obtener incluso mucho más, de ella y de su conocimiento...despues de todo, ella provenía del sitio de la resistencia humana, el almacen más grande de materiales de aquella masiva y corrupta ciudad.

Decidió ignorar las preguntas sucesivas, les había reservado una respuesta para otro momento, pero ahora que la chica ponía sobre la mesa las cartas de la negociación, era hora de que Lucian mostrase su mano y la sedujera con sus mercancías. -Todavía no me has dicho que es lo que has venido a buscar, por que razón has puesto tu vida en juego.- La pregunta quedó flotando en el aire mientras continuaban con la danza, en la ventana todavía se oían murmullos, gruñidos y quejidos ahogados, las bestias estaban impacientes, pero deberían buscar su bocadillo nocturno en otro lugar, pues el demonio guardaría celosamente a la humana para sí mismo, como un bocadillo el cual hay que envolver cuidadosamente en foil y guardarlo para el momento preciso. -No creo que tengas otra opción Camille, deberías saber que tu vida está pendiendo de mis manos ahora mismo con esos seres allá afuera...pero si bajas conmigo a ese lugar, garantizaré tu seguridad y te dejaré marchar...es más, puede que encuentres allí alguna razón para querer volver...nunca se sabe donde puedes encontrar lo que buscas...aunque no lo creas, soy un ser con muchos recursos e información.- Con un giro rápido ganaron el centro de la pista, las notas finales comenzaban a sonar y era hora de una decisión por parte de la humana.

Cuando la música comenzó a desaparecer, los seres que reposaban en las primeras filas para ver el espectáculo, aquellos que habían conseguido estar en primera fila para aquel inusual espectáculo comenzaron a avanzar lentamente, como si buscasen colarse por la ventana, pero solo bastó que Lucian girase la cabeza y lanzase una mirada temible y asesina, las criaturas se amedrentaron, hundiendo las cabezas entre sus hombros y sin más, simplemente se lanzaron en loca carrera hacia afuera, perdiéndose en el infinito laberinto de hierros retorcidos. -Disculpa a mis mascotas...tienen hambre y pueden ser muy impulsivas, pero no temas ,aquí estás a salvo por ahora.- Afirmó el demonio, utilizando aquello como un medio más de presión, buscando así ganar la respuesta positiva de la humana, haciéndole saber que, si simplemente decidía marcharse, no se haría responsable de que aquellas criaturas retorcidas y famélicas se hiciesen un festín con el bello cuerpo de su impensada visitante. Finalmente la tonada terminó, y tanto las luces del candelabro como del hogar retornaron a su habitual pasividad, el espectáculo había terminado y Lucian comenzaba a impacientarse realmente. -Ahora ven conmigo...quiero mostrarte mi verdadero hogar....- La mano que sostenía la mano de la humana se liberó, y la misma viajó hacia la mejilla de la cazadora, acariciando suavemente su piel, la misma era suave y perfecta, algo difícil de ver en alguien que se dedica a poner su vida en riesgo...acaso su cuerpo tendría cicatrices?, sería como un libro que guarda historia entre sus páginas?, en ese momento deseó poder verla sin aquellas molestas ropas, poder admirar todo su cuerpo.

La mano que acarició la mejilla de la mujer se aferró al mentón de la misma, levantando su rostro para que pudiese verla a los ojos mientras aguardaba una respuesta, el brillo impaciente de sus doradas orbes se intensificó, pues el momento de los juegos había terminado. Su rostro se acercó al de ella de manera lenta y agónica, con aquella sonrisa seductora volviendo a dominar en las facciones del pelinegro, pero antes de que siquiera intentara atrapar los rosados y suaves labios de la mujer, tomó una de sus manos y simplemente comenzó a avanzar, guiandola nuevamente por los intrincados y muertos recovecos de aquella enorme mansión, pero mientras cruzaban los terrenos de la vivienda, Lucian se aseguró de tomar el cuerpo de aquella "muñeca" que había conseguido fuera de sus dominios y lo llevó consigo. Atravesaron tres estancias y finalmente se encontraron ante una gran puerta metálica deslizable, en la misma estaba pintada con pintura roja y de una manera bastante perturbadora una cruz invertida, la pintura chorreaba de las extremidades de la cruz dando un aspecto todavía más inquietante...pero todo eran apariencias, detrás de la misma se encontraba la fuente de la creatividad y obras del demonio. Con un movimiento de su mano libre, descorrió la puerta con un agónico chirrido y una oleada de aire frío envolvió tanto al demonio como a la humana. -Bienvenida a mi atelier...no tengas miedo, solo abre tu mente y tus ojos...-

Con aquella breve introducción, la condujo escaleras abajo hacia la profunda e infinita oscuridad, una oscuridad densa y aplastante que amenazaba con tragarlo todo, pero conforme descendían y el aire se hacía más frío, un palida luz mortecina se dejó ver al final del camino, un gran arco marcaba a la entrada de lo que una vez supo ser un sótano, casi tan grande como la sala en la que los dos habían bailado, pero ahora estaba vacía...o mejor dicho...desprendida de las pertenencias mortales y convertida en el taller del demonio. Las frías luces de los tubos fluorescentes iluminaban las paredes decoradas con azulejos verdes, casi como si fuese la morgue de un hospital. Lienzos, pinturas y herramientas de escultura de agolpaban y distribuían por todas partes, los primeros cuadros se dejaron ver, éstos decoraban las paredes a lo largo y ancho de toda la cámara. A lo lejos y a espaldas de los dos visitantes, la pesada puerta metálica se cerró con un chasquido abrumador, ahora Camille estaba encerrada en los verdaderos dominios del artista infernal. -Como dije antes...el cuerpo humano es una maravilla, y la historia que encierra a las almas que viven dentro de ellos es aún más maravillosa....todo lo que ves aquí ha sido pintado por mi, es la humanidad vista desde un punto de vista diferente, dudo que veas a un humano trabajar de ésta manera, la percepción que ellos tienen del mundo es diferente a la misma...ellos no pueden salir de lo que conocen, no pueden verse a sí mismos y al mundo desde afuera...no más que en paisajes y en mensajes para otros como ellos...yo en cambio, he podido captar la naturaleza oculta de todo, el saber que ustedes no están solos en el mundo, y lo que ello ha conllevado en sus propias vidas...todo ello lo he reflejado aquí.-

Con un movimiento en arco horizontal de su mano, señaló la habitación completa, algunos objetos diversos todavía se encontraban cubiertos con viejas mantas blancas, pero los cuadros estaban en exposición para un público invisible, mejor dicho, para la única visitante de aquel templo del demonio. -Dime qué ves...- preguntó, comenzando a caminar entre las pinturas, dejando que la chica observase las creaciones del demonio.

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Mientras caminaban, Lucian estaba mucho más interesado en las reacciones de la humana que en sus propias pinturas, él mismo las había hecho claro, las conocía mejor que nadie...pero ella, eso era un mundo totalmente aparte. Finalmente quizás el miedo patente de Camille se haría realidad, pues entre las pinturas, y acomodados de manera lúgubre en la habitación, se encontraban cuerpos, cuerpos de otros seres humanos y no humanos, transformados en "arte" para el deleite de los invisibles visitantes, como reaccionaría la humana ante aquella vista?.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 02, 2013 11:14 am

Ante la pregunta de Lucian, de si de verdad estaba pensando en bajar con él hasta el sótano o si tenía miedo de ser llevada a la fuerza, realmente se preguntó a sí misma si tenía miedo de la segunda opción, ser llevada a la fuerza...bueno, si era así no se sorprendería, no era que estuviese con el ángel Gabriel, estaba con un demonio y de el podía esperar cualquier cosa...cualquier cosa, así como había comprobado que Lucian era un bailarín bastante bueno, también había descubierto que le gustaba leer y que...había encontrado un pasatiempo a través del arte...aunque a la azabache se le ponían los pelos de punta al solo pensar en lo que ese "arte" escondía. Ella observó al demonio a los ojos, este sonreía como sabiendo lo que ella estaba pensando y esta intranquilizo a Camille quien, respondió a la pregunta con una expresión algo tímida seguida de más silencio.

Realmente no esperaba que el demonio recordara aún el hecho de que ella no le había respondido nada acerca de qué razón le había llevado hasta dicho lugar. La pieza de música se había vuelto ligeramente más tranquila, más lenta y con aquello, los pasos tanto de ella como de él se habían vuelto más pausados. Su vista se movió hacia la chimenea que aún crepitaba, las lenguas de fuego eso sí, se habían vuelto menos, bajando un poco la intensidad de la luz que iluminaba la habitación. Su labio inferior tembló levemente al escuchar las nuevas palabras del demonio, ¿Que era lo que Lucian podría tener allí abajo que a ella le interesara? Y bueno, ciertamente él la tenía en sus manos. Con tal cantidad de demonios fuera de la mansión, no sería tarea sencilla el escapar desarmada, menos aún de noche y sin una sola linterna, él solo le estaba diciendo lo que ella no terminaba por aceptar. El plan de emborrachar al demonio, quizá no fuese necesario, no si Lucian decía la verdad y aunque quería creerle (porque su vida pendía de ello), no podía evitar dudar...y esas dudas, estaba segura de que eran más que visibles para el demonio a través de sus orbes.

La música comenzó a llegar a su punto cúlmine luego de un giro hacia el centro de la pista, pero eso no fue lo que capturó la atención de la azabache, sino el hecho de que las criaturas que se encontraban en las ventanas y fuera de la casa, habían comenzado a acechar, a intentar entrar. Pudo sentir el impulso en sus manos de tomar lo primero que viese y comenzar una sangrienta matanza ahí en medio de la que había sido hasta ese momento, una pista de baile...pero entonces Lucian también se fijo en ellos, y para sorpresa de Camille, los otros demonios, comenzaron a retroceder...y entre las sombras de la entrada noche, fueron desapareciendo. Ella no pudo evitar que su expresión fuera de total incomprensión, ¿realmente Lucian los había espantado?
Fue por las palabras del ojidorado que terminó por creérselo. "Aquí estás a salvo por ahora" había dicho él. Era una decisión complicada, pero entre quedarse allí y afrontar lo que fuera que le esperara en ese sótano...y morir afuera entre la negrura de la noche (su muerte sería una vergüenza para su familia y para ella misma, no podría ver el día en el que aquél infierno abandonara la tierra y las cosas comenzaran a mejorar), definitivamente escogía la primera opción. La música finiquitó como si estuviera dándole un cierre a la resolución de la humana.

Quizá aún estaba algo distraída cuando él le volvió a hablar, fue por eso mismo que se sorprendió en cuanto él soltó su mano y la colocó sobre una de sus mejillas. Camille no pudo evitar pensar que el toque de parte de él se sentía cálido contra su piel algo mas fría. Nuevamente aquél tono carmín pareció cubrir apenas sus mejillas en cuanto Lucian tomó de su mentón, los orbes dorados del demonio se encontraron con los de ella, verdes y brillantes, pero también asustados, asustados no de el hecho de que el fuera un demonio y lo que pudiera ver en el sótano, sino miedo de sí misma, del hecho de tratar de entender a aquella criatura y...

Sus orbes se cerraron con fuerza al ver la cercanía del ser tenebroso, pero entonces el se alejó, aunque no la soltó, simplemente la volvió a tomar de la mano y como si ella hubiera respondido un "sí", comenzó a llevarla nuevamente por la casa, aunque se podía hacer una idea de hacia donde iban, después de todo, él había tenido la precaución de tomar nuevamente el cuerpo de la cazadora inanimada. Camille intentó ver a través de las sombras de la noche, aunque poco y nada podía visualizar. Al final del camino, solo se detuvieron al llegar hasta una puerta de metal, la cuál estaba decorada con una cruz invertida en color rojo..."rojo sangre" pensó la cazadora.
El aire frío hizo que se le helara la sangre, era una tétrica bienvenida por parte del taller de Lucian, aún así, debía acompañarlo...bueno, no era que tuviera una mejor opción tampoco. Le hubiese gustado entender, a que se refería el demonio cuando decía que abriera sus ojos, pero seguramente, era algo que solo entendería cuando viera lo que él llamaba "arte".

Demonio, muñeca-humana y humana descendieron por las escaleras que se escondían tras la puerta, allí abajo todo era tan o más oscuro, tuvo que pestañear un par de veces antes de acostumbrarse a la ausencia de ella, aunque luego descubriría que no era así, había algo de luz, entre más bajaban más la podía distinguir y así mismo, el frío se volvía mas concentrado. Era como estar entrando en una morgue. Sí, y de hecho al ver a "sutil" decoración del lugar, fue aceptando mas la idea de que era una especie de morgue donde el demonio en vez de estudiar los cuerpos de otros...bueno...

El sonido de la puerta cerrándose hizo que diera un pequeño salto. "—Oh vamos, no puedo asustarme tan fácil. —" se reprendió la humana a sí misma en pensamientos. Las palabras de Lucian no aliviaron su tensión, estaba segura que le estaba invitando a ver su arte pero, el problema era que ella no estaba segura de que su opinión le resultara agradable al demonio. Y tal como lo había pensado, el demonio la invitó a observar y como aún no le soltaba, no le quedó de otra mas que seguirle...y prestarle atención a las pinturas se convirtió en algo inevitable.

La versión de "La última cena" de Lucian, ciertamente le recordó el estilo "zombie", aunque sabía que había mucho más escondida en ella...y en las que le siguieron. Parecía que el demonio sentía cierto gusto por los cuerpos humanos o bueno, por la partición de los mismos, aunque la excepción de la última pintura, hizo que sus orbes se quedaran sobre ella brevemente mas tiempo que sobre las demás, sí, aquella de aquellos dos cuerpos metálicos se podría decir que...le había gustado. Se sintió algo torpe en cuanto a lo que aquellas pinturas le habían enseñado y es que no era una estudiosa del arte, pero también sabía que esas pinturas tenían su toque grotesco, "el toque de un demonio" pensó la azabache.

Quizá hasta ese momento, aún se sentía bien, no estaba siendo tan terrorífico como se lo había imaginado y tal vez había sido solo una gran tonta al tratar de imaginarse las cosas que vería ahí...pero su terror se hizo verdad en cuanto diviso el primero de los cuerpos modificado por el demonio.

Sus orbes se abrieron y por un momento se detuvo, pero no así Lucian, por lo que se obligó a seguir caminando, mientras un escalofrío subía desde sus pies y paseaba por su cuerpo, recordándole que la muerte rondaba por la habitación. Quizá no era el hecho de las formas de los cuerpos lo que le asustaba, sino mas bien, el saber que alguien los había matado para hacer aquello con ellos. Al fin no pudo aguantar más y delante de la última escultura se dejó caer de rodillas, comenzando a hacer arcadas que no podía contener incluso aunque se cubría con su mano libre y finalmente vomitó. Una de sus manos aún colgaba tomada por el demonio y con la otra ahora, se sostenía en el piso. Todo su cuerpo temblaba, eso mismo le sucedería a la cazadora que había capturado Lucian antes que ella, era...cruel, era un arte cruel, un arte lejos de cualquier cosa aceptable en este mundo, al menos para los humanos, ya era suficiente con ser destruidos y arrasados por los demonios, era suficiente con ser el alimento de los vampiros… ya era suficiente dolor por parte de este mundo hacia ellos. Apretó los ojos, evitando que las lágrimas salieran...mas no pudo evitar que una de ellas se deslizara por sus orbes. No podía hacer nada, ellos ya estaban muertos, sus cuerpos mutilados y profanados y su alma...—Por dios. —Susurró para sí misma, aunque por el volumen utilizado, seguramente el demonio también la oiría. —Lucian tu...—antes de que pudiera siquiera intentar terminar aquella frase, tiró de su mano para zafarse del agarre de él. Quería salir de aquél lugar. —Yo...no puedo ver el arte detrás de tal masacre, tu...profanaste estos cuerpos. Estas personas...—la humana evitó mirar al demonio. Con una de sus mangas se limpió los labios mientras aún luchaba por no largarse a llorar por todos los que en esa habitación habían sido utilizados con fines egoístas.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 03, 2013 1:50 am

-Tabú, preceptos, conceptos equivocados...tu respuesta no es más que el resultado de milenios de evolución desmedida, de creer que ustedes son la punta del iceberg del planeta, que solo ustedes tienen el derecho de asesinar para comer, de vestir las pieles de sus víctimas en elegantes trajes, de disecar criaturas y exponerlas en sus salas, de llevar patas de animales como símbolo de buena suerte, de utilizar maquillajes y aditamentos hechos con criaturas a las que ven inferiores, que no tienen ni voz ni voto a la hora de decidir si quieren morir o vivir...con que criterio me hablas de masacre y profanación?...la hipocrecía humana no ha hecho más que conseguir ganarse un destino como el que estamos forjando...imaginé que te costaría trabajo entender mi expresión...pero no te culpo....en absoluto Camille...- Respondió con pasmosa y fria seguridad ante las acusaciones de la humana, la cual ahora yacía de rodillas en el piso vaciando su humanidad por el estomago, dejando un desastre del que luego por supuesto, el demonio tendría que ocuparse. -Plantas, animales, minerales, todo es valido de ser destruido y profanado para fomentar el estilo de vida humano...nosotros los demonios no estamos haciendo nada diferente, nos valemos de los humanos para fomentar nuestro propio estilo de vida...solo una fuerza superior a tí y a mí sería capaz de juzgarnos por nuestras acciones...y no veo a ninguna de ellas por aqui.- Agregó en tono divertido, casi burlón, entonces por un momento se alejó de la humana y se dirigió al rincón norte del sótano, descorrió una sucia manta de entre los objetos y reveló algo que, seguramente resultaría por lo menos interesante para Camille, una bomba manual de agua, una palanca unida a la boca de un grifo, la cual al ser jalada hacia arriba y abajo sucesivamente, succionaba agua de una tubería conectada a un masivo pozo ubicado bajo los cimientos de la mansión; el constructor de aquella edificación no había sido nada estúpido, se había asegurado de tener exclusivamente para él una fuente de agua prácticamente infinita...una pena que no viviese para aprovecharse de ello.

El demonio tomó un lujoso vaso de whisky depositado sobre una pila de cajas y con él, tras bombear algo de agua, consiguió llenar el vaso sin dificultad y caminó nuevamente hacia Camille, dejando el recipiente en el piso a su lado. -Bebe...es pura, te ayudará a quitarte el mal sabor de boca.- Agregó con simpleza mientras volvía a andar, ésta vez volvió a tomar a la "muñeca humana" y la llevó hasta una pequeña banca. Nuevamente valiéndose de sus poderes, pasó una mano por encima del pantalón de lo que una vez supo ser un ser humano, y logró aflojar tanto piel como músculos de aquel maniquí, permitiéndose entonces dejarlo sentado sobre la banca a la que lo había dirigido y comenzar a mirar sus facciones larga y estudiosamente. -Soy un hombre de palabra, ahora que has visto lo que tengo que mostrar, y que seguramente habrás grabado a fuego en tu mente, te dejaré ir....pero primero necesito pedirte un último favor...- Sentenció con cierta oscuridad y misterio en su voz, era hora de una última negociación, Lucian buscaba tener un recuerdo de aquella visita, por supuesto bien podría haber tomado a la cazadora y volverla parte de su colección privada, pero eso no sería divertido, ya nadie más podría venir entonces a su mansión y compartir un tiempo de calidad. Aún bajo presión, Camille había resultado ser una huésped muy agradable de agasajar, matarla no era una opción por el momento, por lo que el demonio simplemente decidió intentar utilizarla como modelo de inspiración...para una última y rapida obra de arte que marcará la presencia de la cazadora en su vida.

-Imagino que debe ser difícil encontrar agua para sustentar a tantos humanos allá en la ciudad amurallada en la que se apiñan....así que tengo un trato que proponerte, posaras para mi, para mi última escultura...y podrás llevarte tanta agua como puedas cargar....no solo hoy, sino cada vez que la necesites, solo tendrás que venir....SOLA...y pasar un rato conmigo, deleitarme con tu presencia...y no tendré objeción en regalarte mi tesoro, después de todo yo no la necesito.- Una amplia y siniestra sonrisa se perfiló en los labios del oji dorado, sabía que aquella oferta era muy difícil de rechazar, Lucian sabía cómo obtener lo que quería, y sabía que fibras tocar para alcanzar sus caprichos. -Por supuesto que, si te rehusas no habrá trato...y solo déjame advertirte, si intentas venir con toda tu gente y tomar mi tesoro a la fuerza, solo lograrás diezmar a la humanidad aun más dando de comer a mis mascotas...y me llenarás de "regalos" para mis trabajos...piénsalo y decide...- Agregó mientras volvía a mirar al maniquí y recorría sus facciones con los dedos de su mano, ésta vez su tono de voz había sonado amenazante y siniestro como nunca antes, denotando que hablaba totalmente enserio con lo que decía, entonces, como si se tratase de una siniestra magia oscura, la sonrisa de aquella muñeca desapareció, sus rasgos se aflojaron y adoptó una expresión neutral, como si estuviese dormida...lista para ser trabajada. Una vez consiguió la forma que buscaba, Lucian tomó otra banca de mediana altura y la situó un metro detrás del maniquí, ese sería el lugar en el que la humana habría de sentarse y posar para el artista. -Entonces?...posaras para mi?...tu libertad está garantizada, solo necesito unos minutos más de tu tiempo, me concederás ese favor sentandote aquí?- Preguntó con curiosidad mientras seguía recorriendo con delicadeza el rostro muerto de aquella mujer y señalaba con un dedo el asiento que había colocado, sin embargo aquella maligna y divertida sonrisa se negaba a desaparecer del rostro del demonio, pues sabía que tenía toda la situación a su favor....evidentemente la mujer no se lo preguntaría, o quizás sí...sería cierto que Lucían la dejaría ir sin más?, que descorrería la pesada puerta y dejaría marchar?, si la chica tenía esas dudas en consideración, entonces tampoco tenía muchas opciones a una negativa...y ese conocimiento divertía al demonio, tenía la mano ganadora sin importar por donde se viese.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 04, 2013 9:50 am

Posiblemente Lucian tuviera razón en lo que decía, como bestias los humanos se abalanzaban sobre los demás animales, sacando provecho de ellos y de todos los otros recursos que el planeta les brindaba. Pero esto...no, esto no podía compararse. Aún así, Camille realmente se sentía culpable, eran una raza hipócrita...pero si Lucian esperaba que con ese argumento dejara de ver aquello como un acto profano, estaba muy equivocado, aunque de momento se sentía lo suficientemente mal —con el estómago totalmente revuelto— como para seguirle discutiendo al demonio. La azabache bajo su cabeza para no observar el cuerpo muerto que estaba justo arriba de la mesa donde ahora se encontraba apoyada, aún de rodillas en el suelo. Apenas y levantó un poco la vista hacia el lado contrario, al sentir que el demonio se movía de su lugar, hacia un sitio más apartado en aquél taller diabólico. Camille se abrazó hacia misma mientras esperaba que el malestar pasara. Allí abajo hacía frío y el aire tenía un suave aroma a pintura, pero eso no era lo suficientemente intenso como hacerle olvidar que estaba rodeada de cuerpos que alguna vez habían pertenecido a gente viva, quizá hasta a cazadores o militares que habían sido dados por perdidos.

Sus orbes se tornaron algo apagados, no pensó que podría encontrar tal cosa allí abajo. Pero bien sabía que tampoco podría haber aspirado a encontrar algo menos horrible, "después de todo, él es un demonio" pensó la humana, mientras borraba cualquier duda que tuviese sobre el estado de la verdadera naturaleza de Lucian en la tierra. Fue el ruido sordo de algo golpeando con suavidad contra el piso y la voz del ojidorado, lo que hizo volviera a mirarlo directamente a los ojos. En ese momento no había entendido a que se estaba refiriendo el azabache, pero en cuanto observó hacia su lado, sus orbes se abrieron sorprendidas. Tomó el vaso de agua con una de sus manos, para levantarlo y dejarlo delante de sus verdes orbes. —¿Es agua? —No espero a que el demonio le respondiera, bebió el primer sorbo casi como si esperara encontrarse con vodka o algún tipo de licor transparente semejante al agua...pero resulto que no era así, efectivamente se trataba de agua. Volvió a beber del vaso, esta vez todo el contenido. La frescura del líquido alejo el mal sabor del vomito y se sintió mejor, pero esto...que el demonio le hubiese ofrecido agua...¿podía ser...que el supiera lo que andaba buscando? ¿Y de donde la había obtenido? ¿Había acaso alguna fuente de agua bajo aquella casa?
Los orbes de Camille se dirigieron hacia el costado de donde había visto venir al demonio, pero suponía que no le dejaría tan fácil el acercarse hasta allí. Si Lucian de verdad tenía acceso a agua debajo de su casa, eso sería una verdadera ayuda para los refugiados. Su vista se movió hacia el azabache, en el momento que el volvía a hablar. Realmente en aquél momento, escapar se había transformado en la última cosa que quisiera hacer, el agua había tomado el puesto de "primera prioridad"...pero su atención se quedó brevemente ocupada por el final del comentario que había hecho el demonio...¿Que necesitaba un favor?

Camille se puso de pie, sacudió sus pantalones y desde su lugar, se quedó mirando al ojidorado, quien parecía comenzar a trabajar con la cazadora hecha muñeca, lo que le causo cierta incomodidad a la azabache. Lucian no espero a que ella le preguntara que a que se refería y en silencio, Camille le escuchó. Y mientras el demonio avanzaba en sus dichos, la humana lo fue comprendiendo todo, él en verdad sabía lo que ella había estado buscando...y ahora que lo había encontrado (porque él se lo había mostrado), Camille no tendría forma de negarse. Lucian lo había dicho, el agua era un recurso necesitado y estando a tan pocos metros de una fuente de agua...
Lo que el pedía no era algo complicado, era simplemente "posar" y si luego podría llevar un poco de agua hasta casa, eso la dejaría mas que tranquila. Debía admitirlo, no había forma de que ese ofrecimiento no le pareciera tentador y claro, entendía que si se atrevía a negarse solo para volver con algunos otros cazadores y militares, los estaría exponiendo a todos ante el poder de aquél demonio. Quizá lo mas duro de todo, sería ver como el ojidorado trabajaba con los cuerpos de otros humanos pero...los que aún estaban con vida, los niños que vivían en el fuerte...debía pensar en ellos, en los que aún siguen vivos. Con una de sus manos aferró la pequeña cruz que colgaba de su cuello.

Camille observó una vez mas a quien había sido una cazadora, en ella parecía desaparecer cualquier rastro de expresividad, todo lo que ahora podía ver, era un maniquí neutro...muerto.

Cuando la pregunta final del demonio vino, Camille ya sabía lo que tenía que hacer. —Lo haré, pero debes prometerme que cumplirás tu palabra y me permitirás volver por el agua. —En ese momento no andaba con ningún vehículo, pero seguramente si hablaba con un superior y le explicaba la situación (algo adornada para no atraer la atención y terminar por romper su palabra), seguramente podría movilizarse con un auto —con un tanque instalado— y tomar algo del agua que Lucian tenía. —Entonces...¿Solo tengo que sentarme ahí? —la mujer de oscuros cabellos miró hacia la banca que se hallaba algunos metros detrás de donde estaba el demonio y el maniquí humano. Dudó un momento a la espera de una respuesta del ojimiel. Bien sabía que no le quedaba otra alternativa mas que esperar que aquello fuera cierto...y que también le dejara ir. No tenía mas alternativa con confiar en el demonio y el solo pensamiento de ello era totalmente irónico. "Confiar en un demonio", era como confiarle tu vida a la muerte misma.

Dio un paso hacia el frente...y luego otro, hasta que su caminar la condujo a un costado de la banca y desde allí, miró nuevamente al demonio. No sabía muy bien que hacer, solo esperaba que aquello trajera algo bueno para la gente que deseaba proteger...por el equilibrio que deseaba de alguna forma conseguir. Tomó asiento sobre la banca, dejando sus piernas juntas y sus manos apoyadas sobre sus rodillas. Sus verdes orbes no se separaron en ningún momento del rostro del demonio. Deseaba poder saber si de verdad le divertía el hecho de saber que la tenía en sus manos...y ese mismo deseo hizo que una leve mueca se gestara en sus labios a la vez que apartaba su vista del demonio y la fijaba sobre un punto en la pared de azulejos. —El agua es un bien muy preciado para nosotros...por eso acepté. —"pero...tampoco es que me sienta incómoda en tu presencia...o no al menos cuando estuvimos arriba, lejos de este taller." no pudo añadir aquello, el conflicto que había comenzado dentro suyo, con sus propios valores...estaba complicandolo todo.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 07, 2013 12:53 am

-Lo imagine....agua...vaya que tengo una buena intuición- respondió con un toque divertido en su voz al escuchar lo que por unos momentos ya suponía, era imposible que una mujer atravesase la zona cero esperando buscar comida, esas cosas prácticamente ya no existían tras el asedio de los demonios a aquella gran ciudad, repuestos?, no, se necesitaba más equipo que una dama para llevar piezas o partes de recambio para diferentes motivos, pero la necesidad de líquido vital, eso era lo que movilizaba a las personas a cometer incluso las estupideces más grandes, todo tenía sentido ahora. Apartó la cabeza del maniquí y observó a la chica unos momentos mientras dudaba, vaya que era simpática!, le recordaba a un pequeño ciervo al cual se le acerca la comida, pero por desconfianza natural el animalillo retrocede y mira con desconfianza una y otra vez hasta asegurarse que no hay peligro. Ese tipo de reacciones hacían deliciosa a la pelinegro en más de un sentido, le hubiese gustado comérsela de un solo bocado, pero dejar atrás tanta diversión y tantas experiencias...la cena debería esperar un poco más, y siempre podía contentarse con algunas "sobras" que tenía bien almacenadas en su taller, y las cuales nunca verían la luz a los ojos de la humana...solo para no terminar de volverla loca con el impacto emocional que tal imagen podría provocarle.

Sonrió con placer al ver como finalmente la chica aceptaba su invitación y tomaba asiento cual dócil felino en donde Lucian había indicado. Finalmente podría entregarse a algo de arte con su recién adquirida musa humana. -Te lo he dicho antes, pero lo repetiré...el agua es tuya ahora que has accedido a mi pedido, soy un ser de palabra, siempre que vengas sola y dispuesta a gastar algo de tu tiempo conmigo, puedes llevarte toda la que necesites...siempre y cuando no hables con nadie sobre ésto...será nuestro pequeño secreto- Agregó guiñando uno de sus ojos dorados a la humana mientras comenzaba a mirar alternativamente al maniquí y a Camille. Levantó el demonio sus dos manos y utilizando sus índices y pulgares formó un recuadro con los mismos, dejando a la cazadora en el centro del mismo, pudiendo admirar solo sus facciones y nada más, disponiéndose a comenzar con su opera prima.

-Aaah...ésto será delicioso...claro que sí...- musitó casi como un susurro mientras sus dos manos, ahora libres, comenzaban a recorrer lentamente el cabello de la "muñeca humana", el cual ante el contacto del demonio comenzó a moverse con soltura, ondulando y, de manera inexplicable, comenzando a crecer hasta el mismo largo que el de Camille. Una vez que alcanzó el tamaño deseado, Lucian depositó los dedos en el cuero cabelludo de su escultura y con un rápido movimiento de manos recorrió las hebras hasta las puntas. Las mismas comenzaron a cambiar de color, de rubio pasaron a aquel negro intenso que ostentaba la cazadora, imitandolo a la perfección...para ese entonces Camille seguro se habría dado cuenta de a donde apuntaba su escultura, crearía una muñeca de ella con el cuerpo de alguien más...aquella era la única razón en la que hallaría sosiego ante la pena de no matarla y añadirla a su colección...haría una figura de la valiente jovencita, y la adjuntará a su colección como un "recuerdo" de una visita inesperada. -Perfecta...- volvió a musitar mientras regresaba su mirada a Camille y volvía a repasar las facciones de ella. Ésta vez las manos viajaron al rostro del maniquí y entraron en contacto con la piel de aquel cuerpo, en ese momento un sonido acuoso, como quien moldea el barro recién creado se dejó oír, las manos de Lucian se movían activamente, y si alguien observaba desde su perspectiva, notaría que las facciones de aquella mujer a la que había asesinado cambiaron totalmente, ya no era ella misma...ahora eran las facciones de Camille, como si una hermana gemela de la pelinegro estuviese siendo creada con el cuerpo de alguien más...una réplica escalofriantemente perfecta; sus ojos, el color de sus labios, sus cejas, cada detalle del rostro de la joven estaba siendo perfectamente copiado en el cuerpo del maniquí para gozo del demonio.

-Ya no falta mucho....solo necesito....- guardó silencio y abandonó la compañía del maniquí, comenzando a caminar hacia Camille, rodeó la pequeña banca en la que se encontraba sentada y se colocó a espaldas de la chica, las manos ávidas del demonio se depositaron sobre los hombros de ella y comenzaron a recorrerlos lentamente hasta el nacimiento de sus brazos, y luego regresando hasta la base del cuello. -quitarte la ropa...no toda, solo la parte superior...debo copiar el modelo a la perfección..y para eso necesito ver tu cuerpo...- agregó en tono sensual y misterioso, sus ojos estaban clavados en el cuello de la chica, admirandolo, hasta deseándolo, lo hubiese besado desde el nacimiento hasta el final, lo hubiese mordido y deleitado con el sabor de su carne...pero no, no podía distraerse con nimiedades ahora mismo. Sabiendo que el precioso líquido vital estaba en juego, había pocas posibilidades de que se negara...y si lo hacía....entonces tendría que despojarla de las mismas a la fuerza, no había mucha diferencia, aún así, y antes de escuchar una respuesta por parte de la humana, sus dedos viajaron al nacimiento de las dos camisetas que ella vestía y comenzó a llevarlas hacia arriba, consiguiendo de manera inevitable que sus dedos entraran en contacto con la piel de los costados de la pelinegro, incluso haciendo una leve presión con ellos contra la misma para poder rozarla con agónica lentitud. -creo que es un trato justo....con toda el agua que podrás conseguir para tu gente, dejarme ver tu piel no parece un intercambio descabellado- Agregó como medio de presión, dándole a entender que el pacto entre los dos estaba pendiendo de las reacciones de ella, aquello era infinitamente divertido, y Lucian estaba disfrutandolo como nunca. Finalmente y con otro suave jalón logró despojarla de las prendas superiores, solo el sostén de la mujer la separaba de una exposición total.

Lo que sí llamó la atención del demonio y fue casi como chocar de frente con un muro fue aquel tatuaje, que perlaba toda su espalda, una gigantesca y perversa cruz, tales consignas religiosas resultaban en una enorme molestia para el demonio, y éste, entrecerrando los ojos y haciendo un gesto de desagrado con su rostro, apartó la mirada unos momentos, pero luego, superando esa sensación, la regresó a la piel desnuda de ella. -Una cruz...por que no me sorprende?....eres una mujer muy religiosa Camille?, no he podido evitar notar como miras y aferras tu cruz en el cuello....y ahora esto....dime pequeña...que ha hecho tu dios por ti?, te ha conseguido agua?, te ha salvado del cruel destino al que te sometes dia a dia?, ha evitado que te lastimes cuando tienes que hacerlo?...ha cambiado tu suerte y salvado a los tuyos?- Prreguntó en tono serio, mientras hablaba, sus dedos recorrieron la linea de su espalda desde su final al sur hasta la base de su cuello, delineando parte de aquella cruz tatuada. Sus labios se acercaron al oido de la chica y susurraron aquellas palabras para, finalmente, dejar ambas manos sobre las claviculas de su musa, dejandole sentir su frio tacto contra la calida piel de Camille. -Desde aquí, parece que tu salvador fuese otro, yo...un demonio....que te ha provisto de lo que necesitas para tí y los tuyos...te ha protegido...y ha evitado que seas lastimada...deberías saberlo, tu dios se ha ido de vacaciones y ha abandonado tu mundo, dejandolo a merced de uno de sus hijos...y me temo que él es todo menos santo y salvador.- Sentenció finalmente antes de apartarse de la tentadora piel de la humana y regresar al frio maniquí. Una vez estuvo de regreso, hizo voltear a la figura, ahora estaban cara a cara, Camille podría admirarse a sí misma en el cuerpo de alguien más mientras el demonio procedía a quitarle las prendas superiores a aquel "molde humano" y tomaba uno de sus pinceles, mojándolo en un pequeño frasco de pintura y comenzando a trabajar en la espalda del mismo. Le tomó aproximadamente 5 minutos copiar aquella cruz, y para cuando hubo terminado, volteó de nuevo al maniquí, ahora Camille podría ver el detalle de su espalda...la misma cruz había sido copiada, solo que en un intenso color rojo, pero el detalle principal era que aquella cruz roja estaba invertida, boca abajo, la señal con la que todos los demonios pervertían la señal que caracterizaba al dios humano.

Unos últimos detalles fueron necesarios, las manos del demonio viajaron a los pechos de aquel maniquí, y mientras miraba con lujuria los de la humana, apenas cubiertos por el sostén, los imitó en tamaño y detalle, extendió la piel el maniquí y alzó la misma hasta alcanzar la perfección....estaba terminada, su trabajo estaba completo. FInalmente uno de los dedos del demonio se introdujo en el vientre de la mujer muerta, entonces su color de piel también cambió, se volvió del mismo tono al de la humana y se extendió por todo el cuerpo. Perfecto!. Con una amplia sonrisa Lucian se apartó de aquel modelo, lo miró varias veces y alternó con Camille, practicó entonces una leve reverencia y esbozó unas nuevas palabras. -Terminado!....has sido una gran inspiración Camille, estoy complacido y doy por completa tu parte del trato....el agua es tuya...toda la que quieras...- FInalizó mientras volvía a caminar hacia Camille, se acuclilló junto a ella y recogió sus ropas, tendiendoselas no sin antes dedicarle una pervertida y sensual mirada, recorriendo su cuerpo en lo que bien podía ser la última vez...a saber cuando volvería ella a reclamar más de aquel liquido vital!, cuando tendría el placer de volver a verla y conversar con ella!...pero ahora tenía un consuelo, tenía una "amiga" a la cual contemplar hasta que Camille regresara...y quien sabe que otras cosas haría con aquel maniquí las cuales no podría hacerle a la humana.

Sin agregar nada más, Lucian viajó hasta una de las esquinas de la habitación y trajo consigo dos grandes bidones metálicos, cuya pintura desgastada y en un color verde militar, dejaba entrever que una vez habían pertenecido a los mismos, quizás a una tropa de reconocimiento buscando algo de agua en las proximidades de la mansión y había encontrado la muerte, y con ella aquellos envases ahora vacío. Volvió a acercarse a Camille y a su lado dejó los recipientes en los cuales cómodamente entrarían unos 30 litros de agua para cada uno, los suficiente para sustentar durante semanas a un grupo numeroso de personas si se distribuía con la prudencia correcta. -Puedes llenarlos en aquella bomba manual...- señaló el demonio al punto en el que la bomba pintada de rojo aguardaba por ser utilizada, él por su parte permaneció observando aquel maniquí, lo contemplaba fijamente y sin apartarle la mirada, perdido en quién sabe qué pensamientos. Su voz neutra y sin emoción demostraba su estado de lejanía, quizás estaba cambiando de opinión?, quizas estaba realmente contemplando la idea de tomar a la chica a la fuerza y nunca más dejarla ver la luz del sol?, perdida para siempre entre los muros de aquella mansión?...ella nunca lo sabría, y él nunca se lo diría tampoco. De manera imprevista, un nuevo chasquido metálico sacudió el taller, la pesada puerta de acceso había sido desbloqueada, liberando a la humana de aquella "morgue artística".

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 09, 2013 9:32 am

Ciertamente sería algo complicado sacar un vehículo desde los grandes muros de la resistencia, pero tenía una buena razón para ello, solo que la versión que le daría a sus superiores para llevarse el auto sería un poco distinta de la realidad, así no incumpliría su palabra. Nadie sabría donde había ido pero si sabrían lo que había ido a buscar, deberían entenderlo de esa forma, después de todo el agua sería de gran ayuda. Mientras pensaba en aquello, fue que la voz de Lucian atrajo su atención, justo estaba acabando de hablar, expresando que ella podría tener toda el agua que deseara mientras no incumpliera con lo que él le pedía. La azabache se cruzo de brazos. Se preguntó el porque de un pedido de aquél tipo...quedarse un rato con él...
Le echó una mirada al demonio en el momento que este también la observaba por el medio de un espacio hecho entre sus dedos. Camille no pudo evitar el apartar la vista algo avergonzada...y quizá algo sonrojada. Demonios demonios demonios, el era...
La cazadora se mordió el labio inferior mientras escuchaba al ojidorado hablando para sí mismo. ¿Como podía ser que reaccionara así ante una clase de bestia como aquella? ¿Que no le bastaba con lo que había visto para no poder dormir nunca más? ¿Porque él insistía por momentos en ocultar su propia oscuridad? ¿Que no se daba cuenta de que podría llegar a...confundirla? —Eso es imposible. —Se susurró a sí misma sin pensar en si el demonio la escucharía o no.

El sonido de movimiento proveniente desde donde estaba trabajando Lucian, atrajo levemente su visión. Al principio pensó que simplemente le estaba acomodando el cabello a la muñeca humana, pero luego de unos momentos, cuando el cabello creció...y luego cambio de color, se vio atrapada, ya no podía apartar la vista de aquella escena de película de ciencia ficción. ¡El pelo de la muchacha había cambiado de color! Solo con el toque de las manos de aquél demonio. Los orbes de Camille se abrieron como platos y casi como si hubiera sido golpeada por alguien, se miró su propio cabello. El color y el largo era idéntico al de la muñeca humana, sí, no podía estar equivocada, él estaba manipulando ese cuerpo y cambiando sus atributos físicos para...imitar el de ella. Y aunque pensó eso, prefirió no darlo por entendido, siguió observando aunque la escena le resultaba bastante extraña y abrumante.

Contuvo el aire al ver nuevamente la mirada del azabache sobre ella, esta misma no duro mucho ya que el ojimiel regresó la vista hacia el maniquí y continuó "trabajando". Un sonido acuoso llegó hasta ella. Desde su posición le resultaba difícil el ver lo que Lucian hacía, pero no estaba totalmente segura de querer ver, si estaba manipulando la carne de aquella mujer, no era algo que quería saber...aunque ya resultaba algo mas que obvio. La advertencia acerca de que ya no faltaba mucho dada por el demonio, de cierta forma le tranquilizó, aunque esa tranquilidad no le duró mas que un par de segundos...hasta que el comenzó a acercarse hasta ella, lo que hizo que ella se echara un poco hacia atrás, aunque no se movió de su lugar sobre la banca.
La humana lo siguió con la mirada mientras el demonio la rodeaba, pero ya cuando el estuvo a sus espaldas, le fue imposible observarle sin ponerse de pie, por lo que devolvió su vista hacia adelante con un pequeño cosquilleo creciendo en su estómago. El contacto sobre sus hombros hizo que un estremecimiento subiera desde sus pies y hasta su cabeza, pero fueron sus palabras lo que mas aturdieron a la cazadora. —¿Disculpa? ¿Quitarme la ropa? —se notaba cierto tono cauteloso en su voz, como si no quisiera sonar muy agresiva pero tampoco tranquila. Podía sentir la mirada de él sobre su cuerpo, aunque ella no lo estuviera mirando, los orbes dorados del demonio clavados sobre ella. Aún no había respondido al pedido de Lucian cuando este ya había comenzado a levantar su ropa, ante lo cual la cazadora atinó a cruzarse de brazos intentando frenarle, sin embargo el arrastró su ropa sin darle otra opción más que sonrojarse ante el contacto de sus ávidos dedos contra su piel...y finalmente, se llevó las prendas con él. Se negó a responder ante el comentario del demonio. Realmente no lo creía un trato justo, hacia que actuara de forma extraña en su presencia, que se sonrojara, que se sintiera tímida ante él. Sin embargo, aunque pensase que no era tan justo como el pensaba, no podía arriesgar el trato que había conseguido, era una gran cantidad de agua para la gente que vivía tras los muros del refugio.

Irremediablemente quedó solo cubierta hacia arriba con el brasier blanco, aunque sabía que la vista del demonio se iría hacia otra zona...hacia donde estaba aquél tatuaje en forma de cruz. Luego de un momento, su suposición se hizo realidad, efectivamente el demonio se había fijado en su tatuaje y por lo que parecía, no se hallaba muy encantado con aquello. Las preguntas que el demonio comenzó a hacerle, tampoco le sorprendieron, muchos...muchos le habían preguntado sobre el porque seguía llevando aquella cruz al cuello, si dios los había abandonado, si dios había permitido esto, entonces significaba que ya no eran importantes para él, que ahora solo les quedaba valerse por sí mismos sin la ayuda del dios traidor. Pero, la azabache seguía creyendo que echar culpas a dios estaba lejos de ser lo correcto. Era esa presión en su pecho lo que la mantenía segura sobre sus creencias. Hasta ahora estaba viva, no se había lastimado gravemente y lo más importante, estaba en casa de un demonio y todavía se encontraba viva. Dios tenía su mano sobre ella y vivía dentro de su ser, como una luz que ilumina cuando se cree perdido el camino...y nadie le haría cambiar de parecer sobre aquello.

Su piel se erizo al sentir nuevamente el toque de Lucian y el sonido de su voz sobre uno de sus oídos, hizo que cerrara por algunos segundos sus orbes mientras lo escuchaba. Apretó los labios para no responderle, porque estaba segura que al demonio no le gustaría escuchar que quizá estar en la tierra, entre humanos...quizá le estaba afectando a su naturaleza demoníaca, pero entre mejor se lo pensaba la cazadora, más imposible encontraba ese propio pensamiento. —Demonios son solo demonios. —Murmuró para sí misma en un tono bajo. Los pasos de Lucian pasando a su lado, resonaron en la habitación, el demonio había vuelto nuevamente junto a la muñeca humana y el ruido en esa dirección, hizo que la cazadora alzara la mirada para observar pero...en cuanto observó a aquél maniquí, se vio a sí misma, estaba horrorizada de como las expresiones y detalles de la humana habían cambiado para asemejarse a las suyas casi con completa exactitud. Apartó la vista por un momento, intentando darle sentido a los poderes de aquél demonio, aunque aquello ciertamente era imposible, él era una criatura imposible...y aún así lo tenía allí, delante suyo, trabajando en un cuerpo humano que había modificado con sus propias manos.

El detalle de la cruz hizo que hiciera una pequeña mueca. Bueno, no se esperaba que Lucian dibujara una cruz, seguramente aquella sola señal era una molestia para él. Su mirada chocó por un segundo con la de él, aunque luego la de él se dirigió hacia mas abajo...hacia la altura de sus pechos. ¡Que descaro! pensó la humana mientras se cubría con los brazos. Pero eso no era importante, ahora que podía ver a la muñeca de ella misma terminada, encontraba el trabajo ciertamente molesto, por una parte, debía admitir que era idéntica a ella...pero por otro, la mirada de aquella muñeca, estaba completamente muerta...perdida, sumida en las sombras y Camille deseo no terminar así, perdida en la oscuridad sin saber que camino elegir.

Su labio inferior tembló al oír que finalmente estaba terminado y que el agua era suya. Pronto el demonio estuvo nuevamente junto a ella, esta vez a su altura, tan cerca de Camille podía ver directamente a esos brillantes a esos ojos y temer perderse a través de ellos. Algo molesta por sentirse así, tomó las ropas de la mano de él y comenzó a vestirse sin perder mas tiempo. Así también, Lucian se alejó y la azabache no pudo evitar el sentirse algo aliviada por la distancia. La proximidad con aquél demonio hacia que su cuerpo temblara y su voluntad flaqueara...era un peligro mantenerse junto a él.

Al verlo traer los dos bidones gigantes, entendió de inmediato que él los había traído precisamente para se llevara algo de agua ahora pero...

El chasquido de la puerta hizo que pegara un pequeño salto por la sorpresa del ruido. Demonios, así no era ella. Definitivamente ese lugar la asustaba. Se puso de pie, mirando hacia el demonio para hablarle: —Hoy no me llevaré agua. —Se cruzó de brazos. —No ando en vehículo y sería bastante incómodo intentar mover dos de esas cosas...de noche...y sin mis armas...—Eso último lo agregó en parte para hacer sentir mal al demonio —¡pero eso sería imposible! Hacer sentir mal a un demonio.— Ya debían ser las doce de la madrugada...o incluso mas tarde, pero aún así, no era hora para intentar volver hacia el refugio. ¿Que haría?
Se mordió el labio, no quería decir lo que estaba por decir...pero no le quedaba de otra, no era ni un licántropo, ni un híbrido, mucho menos un vampiro como para intentar sobrevivir allá afuera con todo ese montón de monstruos por las calles. No, Lucian definitivamente estaba jugando con ella. —¿No sería posible...que me permitieras quedarme aquí, hasta la salida del sol? —preguntó algo dubitativa mientras ahora su vista se movía por la habitación hacia la puerta de metal. Necesitaba salir de aquella habitación, apartar la vista de la muñeca que le había robado su rostro, sin mencionar que en pleno invierno y aquella habitación fría le iban a provocar un resfriado. Se cubrió con los brazos, intentando disimular la piel de gallina, incluso sus labios estaban algo fríos. Ni siquiera el clima estaba siendo amable con ellos. —Aunque quizá no sea buena idea. —Se murmuró para sí misma mientras avanzaba hacia la puerta de metal, mas por deseo de salir de aquél lugar que por cualquier otra razón.

¿Sabía a lo que se expondría si se quedaba allí?

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 11, 2013 2:02 am

-Aaah...Camille querida tu si que eres un caso entre casos....has venido a buscar salvación y no tienes con que transportarla?, me pregunto en que estarán pensando los que rigen en tu ciudadela!- Con una amplia sonrisa de satisfacción, llevandose una mano a la frente y negando suavemente Lucian escuchó los ultimos argumentos de la humana, para que había sucedido todo lo anterior si ella en ningun momento estaba preparada para transportar agua?...bueno, tenía sentido, supuso que aquella cazadora no estaba preparada tampoco para toparse con una oferta tan generosa, quizas esperaba llevarse una botella o dos, una pequeña cantimplora o un soplo de agua para al menos saciar a los mas acauciados. Para que negarlo?, el pedido de la chica había logrado acelerar su falso corazón, tenerla con él toda la noche?, pasar aquel tiempo mistico en compañía de una mujer como ella?, sabría ella cuanto deseaba su cuerpo el demonio?, no tenía la mas remota idea...despues de haber labrado aquella "escultura" emulandola a ella misma lo habría entendido?, por supuesto que no, ella todavía estaba sumida en la duda y la incertidumbre de quien era realmente el oji dorado y por que era de aquella manera, si le perdonaría la vida y esas cosas que solo pensaban los humanos. Pero todo en aquella noche se prestaba para una prolongada estancia de la cazadora en los dominios del ente del inframundo.

Como si sopesara la idea, Lucian miró el gastado reloj que descansaba sobre una de las vigas junto al techo de su taller y luego a la humana, su sonrisa se hizo más amplia aún, misteriosa y silenciosa; adrede no dijo nada durante unos momentos, pero luego finalmente las palabras llegaron, quizás para alivio de ella -estaba pensando en mostrarte como volver a casa a salvo, pero me gusta tu idea...esta bien, puedes quedarte conmigo esta noche, sin embargo, deberás dormir conmigo...- Agregó con firmeza, dando a entender que aquella era una condición exclusiva para la permanencia de la joven en aquella retorcida morada, pues ahora se había decidido, si ella se negaba, no sólo NO le facilitaría el secreto para regresar a salvo, sino que tampoco le permitiría quedarse...él era un poco quisquilloso si, pero las cosas sabían mejor cuando se hacían a su modo, en caso contrario, simplemente no se hacían. -Como entenderás, ésta casa no ha recibido visitas en mucho tiempo, no tengo habitaciones preparadas para huespedes, solo la mia se encuentra disponible para la ocasión, el resto de ellas pues....está ocupada por las diferentes esculturas en las que he trabajado, a menos claro que no te importe dormir entre mis muñecos.- Agregó dejando escapar una risa suave y siniestra, sabía lo que la primera vista de aquellas esculturas provocó en Camille, no se la imaginaba durmiendo acurrucada en una sala atiborrada de sus primeros trabajos, uno más retorcido y escalofriante que el anterior.

Sin decir más, simplemente caminó hasta los bidones de agua y los tomó, cambiando de rumbo y dirigiéndose hacia la salida del taller escaleras arriba, esperando que la humana lo siguiese. -Guardaré ésto, en la mañana puedes llevartelo, los dejaré junto a la puerta...eres afortunada sabes?, en ésta casa todavía queda agua caliente, podrás ducharte y limpiar tu cuerpo, después de haber derramado tu estómago en mis pisos, imagino que la idea suena tentadora- Mientras hablaba y avanzaba hacia la salida, las luces del taller se apagaron y todo quedó sumido en penumbras, ya se encontraba a unos pocos pasos del marco de la pesada puerta de metal y la luz de los candelabros esparcidos por la casa emitían las primeras y opresoras luces mortecinas, las cuales bañaban toda la propiedad, dándole un aspecto siniestro y melancólico.

Finalmente y tras un breve paseo por la propiedad, regresó al estudio, allí en donde las luces brillaban más fuerte, no había rastro alguno de los demonios menores, ningún pequeño juguetón se había colado dentro esperando tomar por sorpresa a la humana, ninguno lo haría sin el permiso expreso de Lucian, por lo que todo estaba tranquilo dentro de la propiedad y fuera también, a esas horas, solo el lúgubre silbido del viento entre los retorcidos escombros de aquella ciudad muerta era lo único audible. -Quiere que te lleve a tu habitación?...te dejaré allí para que te pongas comoda y te acompañaré luego...o necesitas mas tiempo para pensar?- preguntó con simpleza el demonio, deteniéndose frente al hogar y mirando las lenguas de fuego, las cuales ahora danzaban bajas y tímidas, la leña se estaba consumiendo y ya pronto todo estaría sumido en penumbras....debía decirle que los demonios no dormían?, que no lo necesitaban?, no. Para que arruinar la chance de tener tan al alcance de sus manos el perfecto cuerpo de aquella muchacha?, por que darle una razón para exigirle privacidad?, aquellas preguntas ridículas viajaban en ocasiones por su mente, quizás el proceso de humanización estaba comenzando?, simplemente pensar en ello asqueó al demonio y le provocó el sórdido deseo de hacer más daño por amor al daño, pero eso debería esperar, pues estaba en presencia de un huesped importante, y no solo por la "obsesión" que el demonio sentía por ella, sino porque podría probar ser una llave de vital importancia en el acercamiento a la disminuida metrópolis humana...

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 11, 2013 8:50 am

Le hubiera gustado decirle al demonio que si se movían en vehículos pero que ella se había quedado atrás porque...¡oh sí! porque se había encontrado con él, pero eso no le ayudaría en nada si planeaba mantenerse viva hasta el amanecer y luego salir de aquella mansión. Detuvo sus pasos y observó nuevamente al demonio, solamente para encontrar que en su rostro una siniestra sonrisa se gestaba. No podía pretender quedarse en aquél lugar, pero no le quedaba de otra, era arriesgarse afuera con esos demonios rondando la casa o...quedarse aquí y esperar a que amaneciera. El silencio de Lucian le hizo pensar que de verdad le debería divertir el tener su vida entre sus manos, mas para Camille no era nada divertido saberse en manos de otra persona...de otro ser. El demonio rompió el silencio para alivio de la cazadora, aunque la respuesta la dejo algo confundida por un momento...¿Había planeado enseñarle un camino seguro? Y ¿Porque no lo había dicho antes. "—Grrrr...—" fue su expresión interna. Obviamente ese demonio se estaba divirtiendo a costa de ella. Ella levantó una de sus manos pensando en que él le platicara sobre la opción de enseñarle el camino seguro pero, entonces Lucian la dardeó con aquella última parte de sus palabras.

¡¿Dormir con él?!

Su rostro pareció teñirse de un llamativo color carmín. ¿Que cosas decía ese demonio? Eso de que no tenía mas habitaciones era una mala ¡mala excusa! pero en cuanto nombró las estatuas nuevamente y el hecho de que estas estaban en las demás habitaciones, un escalofrío recorrió el cuerpo de la cazadora. No, definitivamente no podría pegar ojo rodeada de aquellas cosas, la sensación de mareo volvió a ella por un segundo, más pronto desapareció y entonces se dijo a sí misma que tampoco estaba muy segura de poder dormir en compañía del demonio. Bueno, dormir era lo de menos, ya había ocurrido muchas otras veces que se había pasado noches enteras despierta. Camille negó con la cabeza mientras pensaba que hacer, bueno, el demonio había dicho que no la mataría y aunque se negaba a confiar totalmente en su palabra, debía admitir que hasta ahora seguía viva y al demonio parecía interesarle de algún modo su presencia...o al menos de momento. La boca de la humana se torció en una expresión ligeramente confundida. ¿Que opción le quedaba?

Los pasos de Lucian atrajeron su atención, el ojidorado ahora caminaba hasta la entrada con los dos bidones en sus manos. Ella dio un último vistazo hacia la cazadora muerta (que ahora era una réplica exacta de ella) como si temiera que esta fuese a moverse junto con los otros cuerpos, más nada ocurrió y ella comenzó a caminar tras el demonio. Ciertamente le sorprendió saber que en aquella casa en tal mal estado aún funcionaba el sistema de agua caliente, seguramente los antiguos dueños de la misma se habían esforzado en depender lo menos posible de las empresas del estado, teniendo sus propios medios de agua y calefacción. También debía admitir que un baño no le haría nada mal, tal como había dicho el demonio, luego de vomitar no se sentía muy limpia pero saber que ya tenía el agua asegurada (o al menos eso esperaba) era un gran alivio. En cuanto llegara a la base humana podría tomar un auto y volver por ella. A su espalda ahora solo había oscuridad, frío y aquellas marionetas humanas, era un sitio en el que nadie seguramente querría pasar la noche.

Ver las luces del estudio cada vez mas cerca, le hizo sentir de alguna forma mas tranquila. En las grietas y ventanas que daban hacia afuera, no se veía absolutamente ningún demonio. Camille se sintió algo sorprendida por el poder del ojimiel sobre la voluntad de aquellas bestias infernales. El silencio en el lugar solo duro unos cortos momentos más, hasta que Lucian se ofreció para llevarla hasta la habitación...bueno, la habitación de él. —No, esta bien si me muestras el camino...por favor. —Respondió la azabache mientras miraba hacia otro punto en la habitación distinto a donde se hallaba el demonio. Demonios, justo en ese momento no sabía si prefería a los demonios sin cerebro o al demonio que tenía justo delante, por un lado los otros solo deseaban destruir lo que encontraban a su paso, eran peligrosos...pero Lucian lo era más, su forma de tornar las cosas a su favor y aquellos poderes que escondía...era una forma de mal y oscuridad que aunque le provocaba molestia y dolor...también le atraía y era por eso que era ahora mucho peor que cualquier otro ser.

—Espero poder hayar algo de ropa limpia también. —Dijo la cazadora mientras se miraba la manga derecha de la camiseta, sí, definitivamente necesitaba un cambio de ropa. —Lo que sea estará bien. —Definitivamente no debía pedir más de a lo que ya podía optar, pero si no decía algo, cualquier cosa, dejaría entrever los nervios que la estaban carcomiendo por dentro. ¿Porque? Porque el demonio le daba para pensar, era un jodido modelo que podría condenarla eternamente. Suspiró algo cansada de darle tantas vueltas a sus pensamientos. Llevó una de sus manos hasta la cruz que colgaba de su cuello. Esperaba poder ver la completa oscuridad que era dueña de aquél demonio de ojos dorados y así, neutralizar completamente sus encantos, así como lo había hecho al primer momento de verlo a él.

Camille observó al demonio esperando por él mientras, las luces parecían ir bajando su intensidad

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 12, 2013 2:10 am

-Vaya que mi invitada está exigente...veremos que podemos hacer por usted alteza- replicó con un tono servil que sonó más a burla que a otra cosa, entonces finalmente estaba arreglado!, tendría el enorme placer de compartir su cama con aquella humana que le quitaba la respiración, y es que realmente se estaba tornando difícil mantener una relación basada en nada más que en el diálogo, el era un demonio por el amor de d....eh...olvidenlo. El era maldad hecha carne, lujuria en forma de hombre e instinto asesino emanado de cada poro de su ser, tener a una mujer del calibre de la cazadora tan cerca, sonrojandose y teniendo un sinfín de reacciones deliciosas y no poder (o querer) hacer las cosas que una y otra vez cruzaban por su mente, por el simple deseo de seguir con aquel curioso juego de dar/recibir, era.....complicado. Pero, aun con tanta represión sobre sus hombros, el ente de ojos dorados había elegido jugar aquel papel, recibiendo su primer recompensa, y por supuesto que tomaría provecho de la situación actual, el único problema era elegir de entre el amplio abanico de posibilidades que aquello le brindaba.

-entonces sigueme...te llevaré allí- con un frio movimiento de cabeza, Lucian le indicó hacia donde avanzar mientras dejaba la sala y ganaba uno de los oscuros pasillos centrales, tomando una hasta ahora desconocida nueva dirección. Mientras trataba de no andar muy rapido para no dejar atras a la cazadora, se dio el lujo de degustar el momento, de pensar e incluso imaginar a la humana liberada de todas aquellas horribles y poco atractivas prendas que llevaba, por dios!, esa mujer estaba haciendo estragos en su mente!. Por poco se choca con el barandal de una gran escalera de acceso al segundo piso, allí solo había un par de candelabros a cada lado del acceso, dejando el piso superior en una oscuridad densa y agobiante, nunca se había molestado en iluminar el segundo piso, como bien sabía (pero Camille ignoraba) los demonios no dormían, eventualmente viajaba a su habitación solo para recostarse, mirar el techo o seguir leyendo, pero no había cansancio o sensación de falta de energía, sus cuerpos anti naturales y alejados de los estandares humanos, los hacían maquinas perfectas, incansables y casi inmortales. Lucian levantó la mirada al descanso de las escaleras y con un tirón violento, desmedido, arrancó uno de los bellos candelabros laterales y lo sostuvo en su mano, siendo iluminado por aquel halo anaranjado que el fuego emitía, realzando el aspecto siniestro del demonio. -No te separes de mi hasta que lleguemos, nunca reviso el segundo piso, quizás todavía ronde alguna de mis mascotas- Agregó con simpleza, si bien era imposible que alguno de los demonios menores que rondaba en las afueras se hubiese colado dentro luego de que Lucian los fulminase a todos con la mirada y una oleada de su potente aura, lo cierto era que no podía dejar de presionar a la humana y tratar de llevarla al límite de su psiquis como parte de sus divertidos juegos, quizas la chica pusiese sus sentidos en alerta y no fuese capaz de dar un paso sin mirar constantemente sobre su hombro, a la espera de que alguna criatura siniestra saltase al acecho e intentase devorarla completa.

Parpadeó un par de veces mirando de reojo a Camille y entonces comenzó a subir, eran poco más que una veintena de peldaños los que separaban ambos pisos, algo exagerado pero hey!, quien era él para juzgar los ridículos criterios de construcción de los humanos?. Finalmente tras la breve travesía de ascenso, un nuevo, oscuro y frío pasillo les dió la bienvenida, el mismo se extendía hasta las mismas profundidades de la propiedad, y pegadas a los muros, distribuidas a lo largo y enfrentadas entre sí, una serie de diez puertas, todas labradas en una ahora ajada y descuidada madera de roble, pintadas en rojo, daban acceso a las diferentes habitaciones que la propiedad poseía, todas ellas ahora ocupadas con un sinnúmero de cuerpos humanos, "los almacenes" como Lucian los llamaba, ahora albergaban todas las obras que el demonio había hecho con humanos, dar un paso a cualquiera de ellas era adentrarse en un mundo de locura, dolor y muerte.

la casa entera crujió en cuanto Lucian y Camille comenzaron a andar por aquel pasillo, incluso parecía como si dentro de las habitaciones, tras las cerradas puertas, pudiese escucharse movimiento y hasta alguna especie de apenas perceptible quejido; pero eso era imposible...todos sus "muñecos" habían perdido la vida...verdad?. Finalmente, al final de aquel escalofriante pasillo, una gran puerta doble, diferente al resto, indicaba el arribo a la habitación matrimonial; Lucian no había necesitado mucho para saber que sus antiguos moradores, si bien no eran personas ancianas, eran dueños de una gran cultura y opulencia; pero como había descubierto el demonio el detalle de la juventud de la pareja?, pues Camille pronto lo descubriría. -Aquí estamos...ésta es mi habitación, espero sea de tu agrado- esbozó con serenidad el pelinegro mientras tomaba ambos pomos de las puertas y empujaba, dejando que ambas se abriesen de par en par; dentro, el panorama era totalmente diferente al resto de la casa, la habitación estaba perfectamente cuidada, limpia y preservada, la gran alfombra persa que cubría el centro de la habitación lucía espléndida, la gran cama matrimonial no tenía mancha o suciedad alguna, las paredes estaban limpias y con los vivos colores de su pintura en buen estado, incluso los muebles: un par de mesas de noche, un gigantesco ropero que ocupaba prácticamente la totalidad de uno de los muros laterales y una mesa/tocador con un gran espejo y una infinidad de productos de belleza, hacían lucir aquella recámara como un sitio fuera de lugar, diferente al resto de la mansión, incluso una última puerta, pegada al muro opuesto al lecho, la cual daba acceso a un impecable baño, mantenía un nivel de cuidado y mantenimiento envidiable. Pero porqué aquella recamara mantenía tal esplendor?, bueno...dicen que la habitación es el reflejo de su dueño, y Lucian era demasiado vanidoso y detallista como para permitir una aberracion en el lugar en el que muchas de sus victimas pasaban su ultima noche, pues si ustedes pensaron que el demonio solo se llevaba a su hogar los cuerpos muertos de humanos y otros seres en general, pues la verdad era engañosa...muchos de ellos habían terminado voluntaria y gustosamente retozando en aquella cama antes de su ultimo aliento a manos de aquel oji dorado...pequeños privilegios que la belleza inmortal otorgaba a ciertos entes.

Habiendo terminado entonces con el primer vistazo a la habitación, Lucian procedió al interior y caminó directo al gran armario, abriendo las puertas de uno de los laterales y dejando entrever una cantidad pasmosa de ropa femenina; pero no eran las prendas que una persona mayor usaría, había camisetas, pantalones ajustados, chaquetas y hasta accesorios de todo tipo, dando a entender que una muchacha joven había sido la propietaria de todo aquello. Pero quizás lo más llamativo, eran las prendas de lencería íntima que colgaban de sus respectivos colgadores, incluso algunos "disfraces" para hacer algo de "teatro entre sábanas" que seguramente Camille encontraría...llamativos, como aquel disfraz de dominatriz, con cuero en exhibición, una pequeña máscara y hasta un látigo, el cual colgaba inmóvil implorando por algo de movimiento. Casi al final de los colgadores, una serie de vaporosos camisones de dormir esperaban por dar algún uso, prendas de seda en blanco, cortas e insinuantes camisolas negras con pequeños volados, los cuales simplemente a la vista revelaban que no se atreverían a cubrir poco más que el nacimiento de los glúteos...en fin...Camille encontraría que todos sus gustos habían sido cubiertos...y los del demonio también. -No conozco tus gustos, pero la mujer que solía vivir aquí sí que tenía claro los suyos, puedes usar lo que te guste...aunque me permitiría algunas sugerencias- agregó sonriendo con picardía mientras repasaba aquellos modelos que harían sonrojar a cualquier puritana.

habiendo mostrado su "arcón de los tesoros", Lucian caminó hasta la gran cama, quitándose la chaqueta en el camino y lanzandola sobre una silla cercana antes de proseguir, entonces al llegar a destino, se dejó caer sobre las mantas y simplemente observó a Camille sin decir una palabra; sus manos simplemente se entretuvieron desabrochando los botones de la camisa que vestía, dejando finalmente su perfecto torso a la vista de la mortal, una divertida sonrisa se mantuvo en los labios del demonio mientras el silencio seguía siendo la ley de la recamara, no diría nada, simplemente dejaría que la jovencita se ahogase en sus propios sentires y emociones. Después de todo, ella tenía todo a su merced...toallas, ropa, el baño...el cuerpo de un sensual demonio a su disposición. -El baño está tras esa puerta, espero no te moleste si me quedo aquí simplemente descansando....-

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 12, 2013 3:50 pm

Camille rodó los ojos al escuchar como el demonio se burlaba de ella, pero la verdad era que no tenía ganas de discutir con él y la verdad, no estaba en la posición adecuada ni con el humor adecuado como para responderle. Tras un suspiro, escuchó nuevamente al ojidorado hablándole, esta vez para indicarle que le siguiera hasta la que debía ser su habitación. La azabache no se hizo esperar y siguió al demonio por un nuevo camino y aunque pensaba en memorizarlo también, las sombras que predominaban en la enorme mansión no le hacían nada de fácil el trabajo. Desde su posición tras Lucian, podía admirar su amplia espalda y la evidente diferencia de alturas entre ambos, sin duda debía ser dueño de una fuerza tan única como el resto de sus poderes; mas sin embargo, en cuanto ella se encontró pensando en él, dirigió la vista hacia otro lugar, observando ahora las paredes y cada detalle que pudiera recordar de los oscuros pasillos de aquella mansión. El lugar estaba decorado de forma antigua, aunque a través de las murallas algo magulladas, poco se debía de haber mantenido en el lugar estratégico, que seguramente sus dueños verdaderos en algún momento le habían concedido a cada cosa.

Un ruido seco hizo que la humana levantara la vista hacia el demonio. Debía ser solo su idea, pero por un breve momento había pensado que Lucian estaba algo...distraído. Ahora frente a ellos se erigía una escalera que debía llevar hacia el segundo piso. Esta apenas estaba iluminaba por dos candelabros y el demonio se hizo de uno de ellos de forma algo brusca para el gusto de la humana, ¿Sería que estaba perdiendo la paciencia?
Hacia arriba todo se veía sumido en una completa oscuridad, esto sin duda le recordaba a cierta película que había visto hace mucho, mucho tiempo atrás, cuando aún era una niña que se pasaba las hora leyendo y bailando con sus hermanos, a veces incluso cantando para ellos. Los orbes dorados del demonio volvieron a atrapar la mirada de la humana en cuanto él la observó para pedirle que no se separara de él. Camille pensó que aquella luz tenue le hacía lucir incluso mas tenebroso de lo que a primera vista se podía ver (que en realidad no era mucho, pero ahora que ella lo conocía un poco más que al principio, ya no podía pensar en el como un modelo de orbes sobrenaturales). La humana hizo una leve mueca al escuchar que arriba también podía haber demonios, pero ciertamente aquello no le preocupaba tanto como enfrentarse a toda una horda de ellos. Aún así abrió bien los ojos en cuanto comenzó a subir tras el demonio, observando hacia todos los costados y manteniendo su retaguardia vigilada. De no se por la luz del candelabro que portaba Lucian, la oscuridad allí sería completa, en cuanto a los sonidos, todo lo que podía percibir era el lejano canto de las cigarras.

Arriba todo era oscuro, pero por la luz que el demonio transportaba, pudo ver algunas puertas a ambos lados del pasillo por el que ahora caminaban. Seguramente aquellos serían los lugares donde el ser infernal tendría los demás cuerpos que había profanado y transfigurado. Allí arriba el aire se colaba y rozaba sus brazos. El invierno era un verdadero enemigo y tenía tan poca piedad como los demonios que recorrían las calles de Estados Unidos. Camille caminó por el medio del pasillo, manteniéndose alejada de las puertas de los costados, quizá como pensando que aquél aire frío que se movía hacia ella, salía de cada una de aquellas habitaciones, donde la muerte y el horror reinaban. Se abrazó a sí misma mientras volvía la vista hacia el frente, ahora podía apreciar una puerta hacia el final del pasillo, una distinta a todas las demás y que creyó debía ser efectivamente la habitación de Lucian...y él terminó por confirmárselo en cuanto le comentó que ya habían llegado. La azabache se detuvo y observó hacia la habitación con algo de desconfianza, pero tras darle un nuevo vistazo al demonio, se decidió a entrar.

La habitación lucía como salida de un mundo "normal", todo en ella estaba completamente ordenado, perfecto, agradable a la vista. Pero lo que más le llamó la atención, fue la pequeña araña que se encontraba en el medio de la habitación, iluminando con una serie de velas encendidas la misma. Esa debía ser la habitación del antiguo matrimonio que había ocupado la mansión, todo en ella se lo decía. Se giró para observar todos los rincones, aunque su vista recayó en el tocador...mas bien en el espejo de aquél tocador; estaba realmente pálida, debía ser una mezcla entre el frío y la experiencia fuera de todo lo común que había vivido allí abajo, en el sótano. Los pasos del demonio le hicieron observar hacia donde él se había encaminado, fue entonces que su vista se movió hacia el armario, mas específicamente sobre la puerta que ahora se encontraba abierta, mostrando mucha ropa de mujer...y algunas cosas que hubiera preferido no ver y que hicieron que aquél sonrojo que pensaba ya abandonado, volviera a aparecer levemente. Bajó por un segundo la vista y vuelvo volvió a observar hacia el demonio, para responder a su comentario: —No, no, seguramente escogeré algo adecuado que se acomode a mis "gustos". —Murmuró ella mientras daba un nuevo vistazo hacia la ropa en el armario, seguramente sí encontraría algo adecuado y de no hacerlo, ya se inventaría algo.

Camille se hizo a un lado para dejar pasar a Lucian, mas lo siguió con la mirada hasta que este se recostó sobre la cama y comenzó...a desabrocharse la camisa que llevaba puesta. "Demonios" pensó Camille mientras ponía los ojos en blanco ante su comentario. —Oh no...— se movió hasta el armario y comenzó a rebuscar en él. —Claro que no me molesta. —Murmuró a regañadientes. Entre la pila de ropa que no usaría, encontró tres cosas que le parecieron adecuadas, un par de pantuflas y ropa interior. Finalmente tomó el juego de toallas y se movió hasta la puerta del baño, perdiéndose tras ella luego de observar por el rabillo del ojo y por una última vez al demonio y finalmente, cerró la puerta.

—Mas te vale que no intentes entrar. —Susurró mientras le ponía traba a la puerta.

El baño era lo suficientemente espacioso como para que tres personas caminaran sin chocarse entre ellas, estaba iluminado por dos candelabros que no corrían peligro alguno de apagarse, el agua difícilmente llegaría hasta ellos. Tenía un tocador, una amplia bañera, un canasto para la ropa y una colección de shampoos y cremas para el cabello. Bueno, debía admitir que extrañaba los baños de tina tranquilos que alguna vez se había dado en su casa, pero no era algo que realmente necesitara.
Puso la ropa sobre el canasto y comenzó a quitarse la ropa, dejándola caer al piso mientras dejaba que el agua caliente comenzara a caer en la ducha que había en un extremo. Cerró la cortina y dejó que el agua caliente (no demasiado) tocara su cuerpo y lo limpiara.

-------------------------

Veinte minutos después ella ya estaba lista, con su cuerpo seco mas solo con el cabello algo húmedo, había aplicado un shampoo con aroma a manzanilla y luego una crema de enjuague con el mismo aroma, por lo que eso sería un detalle fácilmente perceptible. Se calzó la ropa interior (que era de un color blanco, completamente lisa) y sobre esta dejó caer hacia abajo una camiseta sin mangas de tono oscuro y un pantalón de buzo del mismo color, finalmente sobre la camiseta se calzó un polerón delgado estilo canguro (con capucha, aunque esta no la llevaba puesta). Con aquellas prendas al fin se podía sentir algo más arropada y cómoda...aunque el demonio quizá se llevara una sorpresa.

Sonrió al pensar en lo molesto que le pondría el no verlo con una de aquellas reveladoras camisolas.

La azabache se calzó las pantuflas, peinó sus cabellos y observó hacia la puerta, pensando si abrir finalmente o quedarse a pasar la noche dentro del baño. No, si el quisiera seguramente echaría la puerta abajo y muy probablemente la amenazara con el agua...o con mandarla afuera. Negó con la cabeza y posteriormente quitó la traba de la puerta, abriéndola y abandonando el baño, para volver a la habitación donde el demonio aún debía seguir recostado sobre la cama. —Eso a sido relajante. —Se animó a decir mientras daba algunos pequeños masajes a su cuello con una de sus manos.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 13, 2013 8:55 am

Estaba siendo demasiado credulo?, acaso realmente....REALMENTE creía que Camille saldría de aquel baño vistiendo un sensual albornoz transparentado y que se pegaría al marco de la puerta con su espalda para frotarse contra él, relamiendose mientras miraba al demonio?. Bueno...debía decir que la imagen mental era tan buena como el deseo de que así ocurriera, pero vamos...la chance era tan remota como que él mismo rezase un padre nuestro pidiendo por la materialización de esa imagen mental que estaba teniendo. Aún así, no pudo negar la dureza de su zona intima, presionando contra el pantalón de cuero...por todos los infiernos, ésto de la abstinencia sexual lo estaba matando y realmente se estaba cansando de caer en la necrofilia...tener relaciones con cadáveres no era ni en un extremo divertido a hacerlo con alguien vivo, pidiendo por más o simplemente llorando rogando por un pronto final. El pelinegro permaneció largo rato felinamente echado en la cama escuchando el correr del agua, de seguro la chica estaría lavando no solo su cuerpo, sino también su mente luego de todo lo que había visto, incluso por un momento Lucian sopesó la idea de que su invitada simplemente echase el cerrojo a la puerta y durmiese allí en la bañadera, a la espera de un nuevo dia para poder marcharse, pero de alguna forma presentía que Camille no era de ese tipo de mujeres que se buscaba un escarmiento sin razón, nah, ella no era así.

Solo para molestarla, el oji dorado extendió su mano y envió una tenue onda de choque contra el pomo de la puerta, haciendolo sonar una vez, esperando incomodarla tras haberse atrevido a decirle que no entrara...que desfachatez, y en su propio hogar!. Lucian bufó ante la tardanza de la humana y se revolvió en la cama. Ya comenzaba a pensar que realmente tendría que entrar, cargarla al hombro y echarla en la cama cual cavernícola intentando procrear con su compañera. Sin embargo y cuando la idea se hacía cada vez más tentadora, la puerta se abrió y Camille emergió de la ducha....vestida como una deportista!. Los ojos del demonio se abrieron como platos, observando totalmente anonadado la curiosa escena...a donde iba?, a correr o a dormir?. Antes de que alguna frase aguda pudiese brotar de los labios del mayor, una sonora carcajada surgió de imprevisto y se extendió largo rato, por todos los abismos! hacía siglos que no se reía de esa manera!, no no no....aquello había sido demasiado, lo nunca visto!, hasta hubiese deseado tener una Polaroid para tomarle una foto instantánea en aquella ropa, copiarla y pegarla a lo largo de las murallas de la ciudadela humana. Mientras se secaba las lágrimas por la risa y comenzaba a calmarse, giró en la cama y quedó de lado, nuevamente adoptando una postura cómoda y sensual, cual modelo de ropa en sesión de fotografía. -Camille querida, tu si que eres única...me has hecho reir como nunca...realmente, vas a dormir o quieres que salgamos a trotar unas vueltas alrededor de la mansión?....ese equipo deportivo te queda bien, pero no para esta ocasión.-

Decidido a no presionarla demasiado, Lucian simplemente abandonó el tema, probablemente ella pensaría que estallaría en cólera, que saltaría de la cama y le arrancaría las ropas con las manos...casi, pero no...no era tan predecible ni tan básico como sus hermanos. Entonces, manteniendo su divertida sonrisa, dio un par de golpecitos con su mano en la cama, justo a su lado...ella había evitado con éxito la primer curva erótica de la noche, pero todavía no se había librado del peligro más grande, dormir junto a un hombre/demonio que era lujuria pura...y el único platillo delicioso se encontraba frente a él, vestida para el ejercicio. -Admito que me tomaste por sorpresa, luego de haberme dejado verte semi desnuda, pensé que tu timidez conmigo había desaparecido...realmente sigo pensando que te verías genial en aquellos modelos, pero suficiente de ello...ven...de seguro debes estar muy agotada...- Agregó mirándola fijamente con aquellos perforantes orbes dorados. -Y descuida...puedes descansar en paz, no haré nada que tu no me permitas hacer...- finalizó entregándole una pequeña mentira, si bien era parcialmente cierto, la verdad del asunto era que no sabía si realmente dejaría sus manos quietas...o todo lo demás, pues como bien recordaba, había pasado mucho tiempo desde la última vez que una mujer había dormido en su lecho, mucho tiempo. -Me pregunto cuándo habrá sido la última vez que probaste una cama como ésta...siempre quise saber como lo hacen ustedes allá afuera en su refugio....podrías contarme un poco antes de dejarte dormir?- preguntó dando final a su ronda oral, quizás con algo de cálida charla pudiese ablandar un poco más a la humana...después de todo...la noche era demasiado larga, y Camille todavía ignoraba que él no necesitaba dormir, por lo que simplemente velaría por ella hasta el amanecer.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 13, 2013 2:54 pm

Los orbes verde agua de la cazadora se encontraron con los del demonio, mas tan pronto como lo observó, el comenzó a reír de una forma bastante bulliciosa y causo que Camille se quedara en su sitio algo molesta, con los brazos cruzados y sin entender lo que estaba ocurriendo. ¿Porque rayos se reía de esa forma? ¿Que era lo que le causaba tanta risa? La azabache no se movió de su sitio mientras observaba como al demonio le caían las lagrimas por la risa. "Oh, por dios" pensó mientras ponía los ojos en blanco y esperaba todo lo pacientemente que podía a que el demonio se calmara. Y por suerte, aquella escena poco divertida (para ella) no duró mucho más, Lucian se comenzó a calmar mientras ladeaba su cuerpo...mostrándole una vista nada mala de su torso desnudo, lo que hizo que se estremeciera levemente, mas las mismas palabras del azabache alejaron los pensamientos de la cazadora de lo referente al cuerpo del ojidorado. —¿Salir a correr? —respondió mientras enarcaba una de sus cejas, aunque su respuesta no terminó ahí. —Los humanos sufrimos de algo que se llama "frío", demonio, no se si lo conoces o lo sientes, pero tu casa no es que digamos la muralla perfecta contra el invierno. —La azabache negó con la cabeza mientras lo dejaba hasta ahí, sabía que dar mas explicaciones sería en vano, pero si Lucian en algún momento había pensado que iba a aparecer con una de esas..."cosas" transparentes, pues estaba muy equivocado.

Camille apartó sus ojos de él, llevándolos hasta otro punto de la habitación. Su boca casi se curvó en una ligera mueca, casi porque unos golpecitos por parte del demonio volvieron a atraer su atención hasta él y la cama. Lo escuchó y al escuchar que ella lo había dejado verla medio desnuda, no pudo evitar contradecirlo: —Yo no te deje, tu me arrebataste la ropa. —Y por supuesto el demonio siguió sin prestarle la mas mínima atención. ¿Como podía creer que no haría nada? y era más, ¿Como podría ella dormir tranquila sabiendo que tenía a su lado a un ser infernal? ¿Como? Ahora ni siquiera se sentía cansada, era como si todo el cansancio que su cuerpo había acumulado se hubiera ido con las palabras del demonio, con el miedo a dormir y lo que pasaria tras ello.

Los orbes de la azabache viajaron hasta el rostro de Lucian al escuchar que el quería saber sobre el campamento y con respecto a lo de la cama...ella dormía en un catre y no era tan incómodo como el resto de la gente podía creer, o tal vez era simplemente que ya estaba demasiado acostumbrada a dormir en él. Donde dormir no era algo importante ahora, aunque sin dudas reponer energías era algo importante para cualquier persona, porque ella no era una máquina, necesitaba descansar, pero para descansar debía saber que el lugar donde lo iba a hacer al menos estaba seguro. Internamente discrepo con aquél último pensamiento propio, había muchas noches en las que se despertaba a causa de un mínimo ruido, era ya algo como una paranoia, no podía estar cien por ciento segura de que las cosas andaban bien y el cuchillo que mantenía bajo el catre era la clara señal de que esperaba lo peor en cualquier momento.

Dio un paso hacia la cama...y dos hacia atrás, dando con la espalda contra el armario cerrado. Su vista se posó en la araña que iluminaba toda la habitación y mientras la observaba, descendió doblando las rodillas, dejándose caer sobre el alfombrado piso, sentándose en el y manteniendo la espalda apoyada contra el mueble. —Debes saber bien, que no puedo compartir ciertas cosas contigo, Lucian. —Dejó sus manos sobre sus piernas, apoyando la una sobre la otra. —Ciertamente no tenemos camas como esta, pero no vivimos en la miseria, no. —Su voz se oyó despacio. —Eso es todo lo que te puedo decir, no me preguntes mas sobre el refugio, porque esa información es algo que ni siquiera el agua puede pagar. —Se preguntaba si el demonio se molestaría por no querer ir a su lado, pero ¿que podía decir? Su cuerpo se había movido prácticamente solo hacia atrás, como si alguien más quisiera impedir que ella se acercara hasta el azabache...y entonces recordó su colgante con la cruz; se tocó el cuello, pero no lo llevaba puesto, ¿dónde lo había dejado? entonces se puso de pie rápidamente y volvió a adentrarse en el baño a oscuras, tanteando entre las sombras en busca de su "protección". ¿Qué le había ocurrido a la luz que antes había iluminado el lugar?

—¡Ah! Aquí estas. —Dijo al sentir la perfecta forma de la cruz bajo sus dedos. La había dejado en la mesita delante del tocador, allí podía verse en el oscuro reflejo del baño, apenas iluminado por las luces que entraban desde la habitación.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

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