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Tras el festival

Fue un mes de locura, el que transcurrió luego del Festival de Invierno, luego de los cepelios de las víctimas, el poder quedó en las manos del Gobernador, Everett Goodweatherm tendría el control total sobre la ciudad, pero Azuka había logrado parte de su objetivo: Los rumores de que el gobierno de Washington ya no estaba tan convencido de compartir el poder con los vampiros; la situación se estaba saliendo de manos, y los cainitas y garras rojas parecían estar ganando la partida. Pero ninguno de los artífices de la destrucción, pensaron que los berkeser se volverían un problema para todos, porque los vampiros que no fueron asesinado por ellos, se transformaron en berkeser, que se han transformado en una manada que deambula por las alcantarillas atacando a quien se les enfrente o quien esté en su menú del día.

Humanos y Vampiros ya no tenían una alianza tan sólida como antes, y las desconfianzas estaban surgiendo.

Mientras que en medio quedaban los licanos, o por lo menos, parte de ellos, Fenrir y Fianna, pero quien padeció la peor parte fueron los Fenrir que en el atentado perdieron a su líder, del que jamás encontraron el cuerpo. Quedaría en manos del nuevo líder de los Fenrir y de Gissiel Earhart, determinar el destino de su clan y tradiciones, pero entre los licanos, se sabía la atrocidad cometida por las Garras Rojas, comandados por Arthur Redclaw, que se habían vuelto muy fuertes.

Por su parte, los rebeldes, el pequeño grupo de disidentes ya no parecían estar tan solos en su lucha, el gobierno de Washington los contactaría extra oficialmente para conseguir sus fines: controlar la ciudad, de una o de otra manera. Etienne LeBlanc, tendría que decidir..

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Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

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Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 21, 2013 3:13 pm

Recuerdo del primer mensaje :

—Tierra tenebrosa cubierta de demonios. —Bueno, así era mas o menos como estaba el lugar luego de que las criaturas del averno hicieran su aparición corpórea en el mundo humano. Lo que tenía delante de ella no era el mismo Manhattan que ella recordaba, las calles se encontraban completamente vacías y el aroma a putrefacción y muerte rondaba tras cada esquina. A Camille se le erizó la piel. Ese no era el mejor lugar para andar sola, pero se había visto forzada a separarse de su grupo, luego que una horda de demonios la atacara a ella y al resto del equipo. Por supuesto que lo principal seguía siendo el encontrar una napa subterránea, había miles esperando por agua y las reservas no eran suficientes, quedaba en manos de los pocos valientes que se atrevían a salir, el encontrarlas. Por eso era que ella se hallaba allí, sola en medio de la nada, esperando que no le saltara nada desde la oscuridad que consumía la entrada de cada edificio, la salida del subterráneo y los ruidos que escapaban desde las cloacas. Nada bueno se escondía por ahí, o por lo menos, nada con lo que le gustara toparse.

Había salido vestida con un conjunto negro, hacia arriba una remera blanca y delgada sobre la que llevaba otra mas gruesa y de color negro(con cuello en "V"), hacia abajo llevaba puestos unos pantalones de viaje con varios bolsillos del mismo color oscuro, como calzado llevaba puestas un par de botas que le llegaban hasta casi la altura de la rodilla (en una de ellas llevaba escondida la daga) y finalmente, sobre el conjunto, llevaba puesto un grueso abrigo azabache. Como accesorios, la cazadora llevaba un par de guantes en sus manos, a la cintura y atada al cinturón su siempre confiable Katana, y tras su espalda y atado a su pecho, el carcaj con las flechas. El arco se mantenía quieto en una de sus manos.

Siguió caminando por la acera del lado derecho de la calle, debían de ser alrededor de las cinco de la tarde, una muy mala hora para andar por el lugar si se lo ponía a pensar, en algunas horas la luz se iría y sería hora de volver, pero no podía irse con las manos vacías, debía encontrar aunque fuera, alguna mínima señal de agua, de ellos dependía la vida de miles...quizá de millones. —I don’t mind, no I don’t mind, I don’t mind the rain... —comenzó a cantar en voz baja mientras se movía por la calle, prestando de cualquier modo, completa atención a lo que pasaba a su alrededor. Sí no se equivocaba, a unas cuantas cuadras de allí, debería haber alguna napa, las señales de escasa vegetación no podían mentirle, debía seguir adelante. —Simple things and subtleties, they always stay the same... —Se aproximó hasta el final de la calle, allí se podía oír un apenas perceptible sonido, algo que hizo que la muchacha se quedara quieta para así poder escuchar. Apegó su espalda hacia el edificio y observo hacia el costado que este bloqueaba, si no se equivocaba, era desde ese lugar de donde provenía el quejido. —¿Quien anda ahí? —susurró bajo para sí misma. Sus orbes dorados buscaron por la calle, hasta que se detuvieron sobre una sombra, o al divisarlo mejor, se dio cuenta de que eran dos sombras, una mas grande que la otra, sosteniendo a la segunda por un brazo, reteniéndola, pronto pudo distinguir a una mujer… el otro era un hombre, o al menos eso decía su coraza.

Olisqueó el aire. Ella no era un lycan, pero podía saborear un aroma a cierto perfume saliendo de la sombra mas pequeña, si, se trataba de una humana muerta de miedo (aunque su cara solo expresaba completa ¿devoción?) mientras que la segunda...no tenía ni para que olfatearla, al solo verlo supo que algo andaba mal con esa persona, no, no era una persona. —Un demonio. —murmuró en voz baja mientras sonreía, era imposible que no se topara con alguno mas durante su caminata. Movió el arco en silencio y extrajo una flecha desde su carcaj tratando de emitir la menor cantidad de ruido posible, por ningún motivo debía alertar al demonio de su presencia y por el otro, debía actuar rápido, antes de que hiciera…lo que fuera que iba a ser con la humana. Vaya a saber ella como era que aquella humana se había venido a meter en tal lío, suponía que todos los sobrevivientes se encontraban tras las murallas de la resistencia, pero obviamente se estaba equivocando. —No me digas que los encantos de él te han embrujado. —Movió la cabeza para mandar atrás algunos cabellos que le molestaban la visión antes de poner la flecha en posición y jalar de la cuerda, haciendo presión hacia atrás, rozando sus dedos contra uno de sus oídos. Sus orbes verde agua se mantuvieron sobre la figura del demonio durante todo momento, esperando que no se moviera. No sería un tiro directamente a matar, solo le daría un buen escarmiento y claro, si luego no aprendía pues...ya se vería. Sonrió burlándose de su propia forma de ver las cosas, sí, muy probablemente el demonio se enfadaría con ella y terminaría siendo una casería. Soltó la cuerda y la flecha salió despedida contra el demonio de cabello negro. Lo importante era quitar la atención del demonio de sobre la humana, esperar asustarlo era una posibilidad completamente imposible, o al menos eso era lo que la azabache esperaba...de lo contrario sería algo aburrido de presenciar ¿no? pensó ella mientras el disparo se dirigía hacia su víctima. Su colgante en forma de cruz penduló de lado a lado, como una protección que se hace presente.


Última edición por Camille P. Valentine el Vie Ene 25, 2013 7:08 am, editado 1 vez

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 14, 2013 1:19 am

Excusas excusas...todo lo que estaba escuchando de su musa eran un puñado de excusas, las cuales parecían solo dirigidas a ella misma, estaba conteniendose, asegurándose de todas las maneras posibles de saber que él era el malo, que no podía caer ante sus innaturales encantos, que debía alejarse, pues Lucian podía sentir que si la presionaba un poco más de la cuenta, las defensas de la cazadora se irían por los suelos, todavía no existía un mortal que pudiese resistirse plenamente a la belleza de ensueño que aquellas criaturas de las tinieblas eran capaces de "vestir" buscando atraer a sus víctimas a la oscuridad y el pecado...y Camille...bueno, ella era un alma a la que el demonio se sentía particularmente inclinado a arrastrar al pecado en todas sus formas posibles. -Todo tiene su precio querida Camille, nunca lo olvides, TODO...incluso la vida humana, y más cuando la llevas al límite, cuando pones a una persona con la espalda hacia el abismo...allí es donde los precios bajan al extremo, estás sobreestimando demasiado a la humanidad...noble viniendo de tí, pero iluso- Respondió en tono serio, abandonando su hasta el momento toque seductor, aquello comenzaba a sacarle de las casillas y por todos los círculos infernales....a la humana realmente no le convenía para nada acabar con la paciencia de Lucian, pues nada la salvaría entonces de un destino aún peor que una horrible muerte. Era una pena que la dama de negros cabellos optase por callar sobre la ciudadela humana, él siempre había anhelado conocerla por dentro, ver donde los pequeños animalitos asustados que representaban a la humanidad se escondían ,temblaban y rezaban esperando que alguien los sacase de su miseria para bien y para mal, pero nuevamente, la hostilidad de su invitada se volvió un muro infranqueable.

Una tenue sonrisa apareció en sus labios cuando notó que instintivamente la mano de la humana viajaba hacia su cuello, buscando aquel maldito objeto al que se aferraba, y más gracia le hizo al ver que el mismo estaba ausente...imaginó que ella entraría en pánico o algo similar, y por poco no lo hizo, ya que su huida de regreso al baño fue todo menos elegante...eso era, había alcanzado el punto crítico. La mirada de Lucian se volvió asesina como nunca, sus facciones se endurecieron como piedra y una gelida rafaga de viento apagó de un violento soplido las velas de la araña dentro de la recamara, sumiendolo todo en tinieblas. Y en la oscuridad, el cuerpo del demonio comenzó a emitir una suerte de vapor, un hálito negro que apenas se alzaba por sobre la superficie de su piel, entonces, en lo que fue una fracción de segundo, cruzó la distancia entre la cama y el baño, apareciendo tras la espalda de Camille. Ahora, solos en la más densa oscuridad, solo los orbes dorados el demonio, brillando como perversos soles, fueron la única luz que se reflejaba en el espejo, iluminando tenuemente el rostro de la humana y la silueta de él. -A qué le temes?....tanto te asusto?, puedes acercarte a mi lo suficiente como para enterrarme una daga en el corazón pero no puedes manejar que no intente acabar con tu vida?, tanto te aferras a ese ridiculo objeto que de ninguna forma podría salvarte?- Murmuró el demonio, cuyos brazos viajaron por sobre los hombros de la cazadora y rodearon su cuello, abrazandola por detras mientras sus dos cuerpos se pegaban, y el rostro del demonio se perdía parcialmente en la húmeda cabellera de su musa.

-Me cuesta creer que sigas tentando tu suerte, te permití conseguir lo que querías, te ofrecí hospedaje...lo unico que quiero es un poco de compañía y tu destrozas todo con tu miedo, tu hostilidad y tu estupida inclianción por esa cosa inutil...- su voz sonó fria como nunca, suave e inalterable, pero con una frialdad que le pondría los pelos de punta al mas valiente guerrero, una de las manos de Lucian se deslizó por el brazo de Camille y con un habil movimiento de mano, le arrebató la cruz, escondiendola en su puño. Si bien aquello dolía como mil demonios, mucho más le molestaba la actitud de la humana, y peor aún...el tener que contenerse para no destrozarla allí mismo...por que lo hacía?, por que se contenía?, había llegado un punto en el que incluso él mismo lo ignoraba. -Ahora ven conmigo...te lo dije, nada me detendría para hacer contigo lo que quisiese, pero no quiero dañar a mi musa....sin embargo si me obligas, si sigues empujandome al limite...- no terminó la frase, dejando que el significado de sus palabras calaran hondo en la mente de la cazadora, los brazos del demonio se aferraron con firmeza a ella, apegandola todavía mas, pudiendo aspirar los dulces perfumes de los productos de baño, sumados a la excitante escencia que ella poseía, una combinación embriagante. Cerró los ojos y rozó primero su mejilla contra el cuello de la humana, luego sumó un suave y sutil roce de sus labios, entonces una suave exhalación de aire tibio contra su dermis, finalizando con una pequeña y maligna mordida a su suave piel; entonces sus orbes volvieron a abrirse, brillando una vez más en la oscuridad, perforando el reflejo en el espejo y fijándose en las reacciones del cuerpo de Camille; juró por el señor de la oscuridad que haría desaparecer esa cruz, aquel ridículo objeto al que ella se aferraba...y de alguna forma, lograría que él fuese aquel nuevo objeto que se convertiría en la obsesión de la cazadora, el cual necesitaría con locura y dependencia...si...pervertiría su cuerpo y su mente a tal grado que las cruces y lo sagrado sólo serían un mal recuerdo, uno que sería reemplazado por Lucian, no habría nada ni nadie más al que ella necesitase, nadie más que él. -no creo poder contenerme, dañar esa bella fragilidad...no quiero eso...ni tu tampoco, tienes una esperanza que llevarle a los tuyos, por eso...ven...no te dejaré sentir frío.- sentenció finalmente, regresando a aquel tono sensual y suave que había perdido momentos atrás; su mano tomó la de ella y la jalo fuera del baño, de regreso a la habitación, allí donde la oscuridad había reclamado su reinado original, en donde la única luz presente era la proyectada por la fría luna y estrellas a través del destrozado ventanal de la recamara.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 14, 2013 3:55 pm

Un leve vistazo desde el espejo hacia la habitación, basto para que se percatara de la ahora completa ausencia de luz en el lugar ¿Que había ocurrido? Sus orbes verdes viajaron desde la completa oscuridad, hasta el centro del espejo, pero se detuvieron a un costado de su cuerpo, donde ahora dos soles brillaban mas fuerte que el fuego y a la vez, retorcían todo a su paso con su propia frialdad, era los ojos del demonio, que ahora podía ver fijos en ella a través del reflejo del espejo. Su corazón pareció detenerse ante tal visión y sin poder contenerse, apretó suavemente la cruz entre sus dedos. La voz de él llego hasta lo más hondo de su alma, amenazando la aparente confianza en sí misma que hasta ahora había pretendido mostrar. ¿Que a que le temía? No, Lucian no le estaba entendiendo, aún no podía comprender a los humanos, a ella, aunque ahora tuviera un cuerpo humano también. Ella sabía que aferrarse a un objeto era una estupidez, no era el objeto lo que creaba la fe, sino su propia confianza depositada en aquella fuerza llamada fe, entonces ¿Porque no lo soltaba? ¿Acaso seguía pensando que de alguna forma le ayudaría a mantener alejado a Lucian? ¿Por que quería mantenerlo alejado?...¿Porque sus manos temblaban?

Sus orbes se quedaron fijos en los del demonio a través del reflejo. Camille se estremeció ligeramente al sentir el tacto de Lucian y la cercanía de sus cuerpos. Ella era una humana común y corriente, tan solo podía intentar no recaer bajo los infernales encantos del demonio, pero este mismo le estaba volviendo la tarea completamente difícil. Él que era pecado en sí mismo y a la vez una combinación de aquellos a los que comúnmente denominaban como pecados capitales: lujuria, avaricia, gula, ira, soberbia, pereza y envidia. Su expresión se volvió confusa, como si no supiera bien como reaccionar ante aquellos actos del ojidorado. ¿Que hacer?

La voz fría del demonio volvió a golpearla, esta vez con un deje frío, como si todo aquello lo estuviera cabreando de verdad, ¿Acaso al fin había hecho enfadar al demonio? ¿Como no hacerlo? Si su voluntad debía flaquear para mantenerlo a raya, entonces prefería atenerse a las consecuencias, fueran cuales fueran y aunque no estuviera muy segura de la reacción del azabache. Su brazo izquierdo se quedó completamente quieto al sentir el tacto de Lucian recorrerle, pero, al darse cuenta de hacia donde se dirigía, apretó los dedos contra la cruz...solo que el no tuvo que hacer mucha fuerza para lograr quitársela sin problemas. Ella cerró sus dedos contra la palma, sintiendo la ausencia del objeto, pero apenas, le pareció percibir un malestar en el rostro del demonio, ¿Le dolía tener aquél objeto en su poder? Entonces, ¿Porque se lo había quitado? ¿Porque mejor no lo destruía?
Así como él decía nada ni nadie podría detenerlo de matarla si así lo deseaba, pero entre mas tiempo ella pasaba con él, mas se aseguraba de que efectivamente parecía querer dejarle ir sana y salva al día siguiente, sin embargo, no por eso podía tentar a la suerte. Si de verdad quería volver con el agua y ayudar a encontrar el equilibrio, entonces debía permanecer centrada, sin dejar que la duda entrara en ella, aunque estando con él aquello era realmente complicado.

El peso de los brazos contra su pecho no se sentía incómodo, se sentía...como una fuerza protectora. No se resistió a cerrar los ojos por un pequeño momento al sentir el contacto de la mejilla de él contra la piel de su cuello. Era justamente a eso a lo que se refería con que le resultaba casi imposible el resistirse y a cada segundo que pasaba, su voluntad comenzaba a flaquear más y más. Sus mejillas volvieron a adoptar ese tono sonrojado, que gracias a la oscuridad al menos sería invisible para el demonio...o eso esperaba ella, no soportaba la vergüenza de la situación, ella que en esa clase de sentires no tenía la mas remota experiencia, pero eso sería algo que nunca, nunca le contaría al demonio.

Camille apretó sus manos hechas puño al sentir los labios del demonio rozar su cuello y soplar aire contra el mismo, haciendo que un estremecimiento la recorriese, finalmente abrió los ojos algo sorprendida al sentir la mordida sobre su piel, encontrándose con los orbes dorados de él a través del reflejo del espejo, tan fríos y a la vez tan cálidos, ¿Que era lo que debía pensar realmente? ¿Cómo debía actuar en presencia de él? Y ella misma ¿Que era lo que sentía? ¿Porque reaccionaba así ante él? Era solo una reacción ante su presencia tentadura y sensual o era que el le estaba comenzando a...
No, definitivamente no, no había pasado ni un día desde que se había topado con él, solo era el embrujo de su fuerza maligna sobre ella, solo eso.

Relajó su expresión, el también parecía estar comenzando a calmarse, no podía arruinar aquello, debía volver a la ciudadela, tenía una luz de esperanza al menos en uno de los sentidos para su gente y debía llevarla con ellos. Asintió lentamente observando intermitentemente de un costado a otro, pero no pasaron mas que un par de segundos para que el demonio la arrastrara fuera de la habitación, a lo que ella solo pudo optar por seguirlo y en cuanto estuvo allí con el, sus orbes verdes se fijaron en la luna, mas allá de la mansión, como un ente viviente que todo podía verlo, incluso lo que estaba pasando en aquella habitación, incluso los estragos que el demonio estaba causando en el interior de la humana. —Es realmente bella ¿no? pero ¿sabes? A veces tengo envidia de ella que puede brillar incluso en los tiempos de oscuridad, incluso cuando la esperanza parece completamente perdida y nuestra voluntad piensa en flaquear. —Su vista paso de observar a la luna, a mirar al azabache, directamente hacia aquellos dos soles que tenía por orbes. —Ya no me portaré de forma hostil. —Fue todo lo que agregó antes de que se soltara de la mano del demonio y se dejara caer sentada sobre la suavidad de la cama (lo que realmente le sorprendió y a la vez le divirtió, hace mucho que no estaba en una cama con tan buen colchón). —¿Como fue que te quedaste con tan buena mansión? Imagino que no debes ser el único demonio que anda por ahí en un cuerpo humano...aunque bueno, no creo que se peleen entre ustedes por cosas como una mansión, ya he comprobado que son mucho mas inteligentes que los que andan allí afuera. —Realmente no conocía a otros demonios con cuerpos humanos como Lucian y la respuesta a esa pregunta, quizá no fuera de su gusto, pero cualquier cosa que preguntara causaría ese efecto, debía ver las cosas desde otra perspectiva...o al menos intentarlo. Sonrió apenas mientras tomaba una de las almohadas de la cama y la apegaba a su vientre, dejando sus manos sobre ella.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 17, 2013 2:18 am

Y entonces la cazadora comenzó a ceder terreno una vez más, al parecer las palabras que Lucian había utilizado funcionaron a la perfección, la rebelde visitante del demonio pareció entender que aquella actitud no la llevaría a nada nuevo y, voluntariamente, se había propuesto al menos intentar terminar la velada nocturna lo mejor posible. Aquello complació al demonio, quien sintió aquella ira siniestra, subiendo como un imparable torrente de magma a punto de estallar, comenzase a amainar, para devolverle su hasta el momento estable calma; tal y como lo había deducido a lo largo de la velada, la presencia de aquella mujer en su hogar, en su siniestra morada, resultaba gratificante y evocaba toda una nueva experiencia digna de ser experimentada. Aunque el oji dorado estuviese consciente que la relación de los dos solo era una mera simbiosis, él requería la compañía de ella y a cambio, la proveería con algo de esperanza líquida para mantener vivos a los humanos en su ciudadela. Ese pensamiento no le resultaba desagradable, había sido un buen pacto mirase por donde se mirase, Lucian había conseguido una compañera bella, preciosa, la cual evocaba sus mejores raptos de inspiración y a veces hasta de locura asesina.

Escuchó a Camille reflexionar sobre su situación, sobre la "humanidad" de ella y de los que la rodeaban; la mente humana era tan pequeña y soñadora...si tenía tanto tiempo como para compararse con una roca fría y ausente a millones de kilómetros en el espacio, bien podía mirar hacia adelante y evitar chocarse contra el gigantesco y demoníaco muro de realidad al que ella y sus hermanos de sangre se enfrentaban, pues al paso que iban, ahogándose en esperanzas y rogando por sobras de las mesas de aquellos seres superiores que aparecían ante ellos, ciertamente estaban condenados a la más amarga extinción. Lucian siguió con la mirada a Camille mientras ella viajaba a la cama y tomaba asiento, abrazándose a una de las almohadas de una manera que denotaba fragilidad, deseo de protección y una notable tristeza, de la cual por supuesto, él sacaría provecho. -Eres una estupida si comparas tu existencia con la de un helado pedazo de tierra, barrena y estéril flotando en la inmensidad del espacio...ni siquiera puede brillar por sí misma, necesita apoyarse en el sol, en aquella magnánima estrella para robarle y proyectar algo de su luz...por sí misma no es nada...pero tu, tu tienes luz propia, tienes vida pulsando por tus venas, tienes inteligencia, tienes poder...quizás no tanto físico, pero tienes el poder de la mente, de las palabras...y tienes otros en quien apoyarte, en quien confiar...realmente te menosprecias querida....comparandote con aquella estrella insignificante.- Respondió con firmeza mientras alzaba la vista a la luna y luego la devolvía a la humana; un poco de halago en una velada marcada por tensión seguramente le sentaría bien a la cazadora de negros cabellos, los humanos adoraban ser realzados, que se mencionaran sus dotes y sus cualidades...una vez que endulzaban sus oídos, podrías obtener de ellos lo que quisieras.

Con una seductora sonrisa en los labios, Lucian caminó hacia la cama y tomó asiento junto a la humana, mirándola de lado en un misterioso silencio que duró unos cuantos segundos antes de dar lo que podría ser el golpe de gracia en aquella velada. -Si no puedes brillar con tu luz propia....yo podría ser tu sol....- Mencionó con simpleza, dando una invitación más que clara y buscando golpear en lo más profundo del alma de la humana; pues si ella pensaba que él no lo había notado, cómo brillaban sus ojos y flaqueaba su voluntad cada vez que los dos cruzaban miradas, si...el demonio sopesaba claramente que la humana estaba comenzando a despertar sentimientos desconocidos y confusos...poco a poco estaba cayendo en la red del ente infernal. Desviando la conversación para que aquellas palabras hicieran eco en el interior de Camille, Lucian atendió al otro punto que ella había mencionado, la verdad sobre la posesión de aquella mansión no era ningún misterio, y el demonio tampoco se sentía en falta o culpa alguna como para tener que mentir. -Cuando el infierno nos lanzó hacia la tierra, muchos comenzaron con su encomendada tarea, subyugar y destruir todo lo que se encontrase ante el paso, se necesitaba delimitar una zona, un terreno, hacerle saber a los otros seres que habitaban el mundo, que éste era nuestro lugar....pudrimos la tierra, destruimos sus edificaciones y tomamos todo lo que encontramos...esta mansion, estaba bastante dañada cuando llegué...aquel esqueleto que viste en el comedor todavía tenia carne y sangre cuando fijé mis ojos en éste lugar, pero no había nada más...si alguien más ocupaba ésta propiedad, debió huir o simplemente ser devorado...era un lugar demasiado perfecto como para ignorarlo....por ello asenté mis dominios aquí, éste lugar tiene todo lo que necesito, e incluso lo que tu tambien necesitas...y mi voluntad es incuestionable, ningun demonio inferior se atrevería a desafiarme, por ello es que rondan en los alrededores y acceden a mis comandos, se han convertido en los guardianes de mi nuevo hogar-

tras finalizar se mantuvo en silencio por unos momentos, el aullido del viento se coló por el ventanal y envolvió la habitación con un gélido abrazo, Lucian volvió a mirar a la humana sin decir una palabra, contemplandola completamente. Entonces, poco a poco fue acercándose a ella, lenta y tortuosamente hasta que su rostro quedó a pocos centímetros del de ella antes de susurrarle -deberías descansar, lo necesitaras para mañana, tienes un largo camino por delante. Si te hace sentir tranquila, me sentaré allí y haré guardia, nadie perturbara tu descanso...duerme, no lo repetiré- Finalizó con decisión mientras se ponía de pie y caminaba hacia una sucia silla forrada en telas bajo la ventana, tomando asiento en ella y reclinándose cómodamente, mirando a la humana con un gesto inexpresivo en su rostro; todo estaba saliendo a pedir de boca, simplemente debía ser paciente, jugar su juego con inteligencia...y finalmente daría el golpe final cuando el momento fuese exacto.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 17, 2013 2:23 pm

Puso los ojos en blanco por un momento mientras sonreía, debió haber supuesto que el le respondería de alguna forma tan...suya. Aunque, debió admitir que aquello de su "luz propia" le gusto viniendo del demonio, parecía como si quisiera hacerle sentir mejor...tal vez cortar un poco de las malas vibras que los habían invadido a ambos en el baño. Fuera como fuera, la azabache agradeció en silencio que el ambiente entre ambos ahora estuviera mas tranquilo, aunque ella admitía que no había olvidado su crucifijo, no porque lo deseara de vuelta, sino porque no sabía si aquello había afectado o no al demonio o si simplemente había vuelto cenizas aquél objeto. La cazadora suspiró mientras apoyaba sus brazos sobre el cómodo algodón con el que estaba rellena la almohada. Sus orbes verdes se encontraron por un momento con las de Lucian y luego este mismo sonrió con aquella encantadora sonrisa que debía de conquistar a cuanta mujer se le pasara por delante, a cualquiera, excepto a Camille, o eso era lo que ella pretendía lograr, apartar su vista y su corazón de los ojos del demonio.

Parpadeó varias veces seguidas al ver al demonio acercarse a la cama, por supuesto que no fue simplemente que se acercara, sino que también, el demonio se dejo caer sobre el colchón, junto a la humana. Ella podía sentir nuevamente la vista de él fija en su rostro. Lo observó también. Lucian se mantenía en silencio, sin embargo estaba allí observándola, como a la espera de decir algo, como tomándose su tiempo para volverla loca en la espera de sus siguientes palabras. Y casi como si él hubiese visto la desesperación a través de sus ojos, lanzó una corta pero certera oración, dañina y sorpresiva, seductora oferta que a la vez podría condenarla. Ella abrió sus orbes mas de lo normal mientras se sonrojaba sin poderlo esconder.

¿Por que? ¿Por que había venido a caer en las redes de tal bestia? y ¿Porque su corazón parecía quererse escapar de su pecho? Los latidos eran tan fuertes y rápidos y ella solo deseaba que el no pudiera escucharlos. Le había dejado sin aliento por un par de segundos y fue eso mismo lo que la llevó a girarse para mirar hacia otro lado, de seguirlo viendo, seguramente habría hecho alguna estupidez. Apretó la almohada entre sus manos mientras intentaba regularizar sus latidos. De cualquier modo (y estaba casi segura de aquello) debía haber sido mas que obvio para el demonio que aquellas palabras la habían tomado desprevenida.

Por suerte Lucian dejo pasar todo aquello y se remitió a responder a su pregunta y aunque lo cierto es que Camille no le puso toda su atención, si había escuchado algo de lo que ahora podía estar segura: y era el hecho de que los demonios de afuera no se atreverían a pasar por sobre la voluntad del azabache. No sabía si era idea suya, pero entre mas tiempo pasaba con él, mejor iba reaccionando ante lo que él le contaba, pero ese "mejor" no significaba que estuviera de acuerdo con la putrefacción del mundo por la mano de los demonios, no, ese "mejor" se refería a que ahora podía escucharlo e intentar ver las cosas desde su punto de vista quizá, intentar "ponerse en los zapatos del otro". Aunque seguramente intentar ponerse en el lugar de Lucian debía ser mucho mas complicado de lo que aparentaba.

Con un pequeño gesto de su cabeza, hizo saber que estaba satisfecha con aquella respuesta. La noche seguía su avance y con ella, una gélida ventisca entro por entre las cortinas de la habitación, ella apretó la almohada contra su pecho, realmente el clima invernal de aquél país era un asco. Sus labios se apretaron apenas, sintiéndose fríos en contraste con su lengua. Otra vez se habían quedado en silencio y era en parte por culpa de ella, por no saber como responder, porque a veces le daban esos ataques de silencio en los que ni una palabra se le venía a la mente.
Su vista apenas se movió para observar hacia donde debía estar el demonio, pero se encontró con sus orbes doradas demasiado cerca, más de lo que las había visto hacia un momento. Aquellos dos soles la contemplaban desde la oscuridad de la habitación. Apenas hizo su cuerpo hacia la dirección contraria para buscar algo de distancia, pero lo cierto era que mas allá solo había un respaldo y luego la pared de la habitación. La voz de Lucian hizo que se quedara inmóvil, el estaba...le estaba hablando de forma bastante educada, pero aún así...aún así el...

Camille lo observó entre las sombras y sintió el momento en el que él tomó asiento en una silla, fue justamente en ese momento cuando ya no pudo retener mas la risa y la dejó escapar, como una suave risilla de tan solo unos cortos segundos de duración. La azabache recogió su cabello mientras tomaba de la almohada, se quitaba las pantuflas y se sentaba sobre la cama con las piernas cruzadas. —¿Sabes? Eres gracioso cuando intentas sonar amable...pero luego se te termina escapando igual lo mandón. —¿Que rayos estaba haciendo al actuar así tan despreocupada? Bueno, lo cierto era que ya estaba cansada de lucir asustada y cuidadosa. —Siento hacerte dormir en aquél lugar. —dijo la muchacha desde las sombras, una de sus cejas se encontraba enarcada y la sonrisa no había desaparecido de entre sus labios. Seguidamente asintió y dejó la almohada sobre la cama. Camille se dio vuelta en la cama, descorrió las mantas y se metió entre ellas, apoyando la cabeza sobre las suaves y reconfortante almohadas, aunque el perfume del demonio parecía estar por toda aquella cama. —Tengo el sueño ligero ¿sabes? —murmuró como un último comentario..tal vez para que el se lo pensara antes de hacer cualquier cosa. Desde su posición, podía ver claramente al demonio, o al menos sus orbes doradas. Lo que decía era verdad, muchas noches resultaba que pequeños ruidos le despertaban, pero ahora, justo esta noche, la noche que tenía a un demonio cerca, el sueño parecía acudir a ella sin mayor problema. —"Debe ser por el baño" —pensó la humana mientras ahora observaba hacia la nada.

Aunque con el paso de los minutos, esa nada se convirtió en una oscuridad absoluta y luego, el paisaje de la isla de Skye en Escocia, aquél lugar donde por tanto tiempo había entrenado. Vio los rostros de sus amados hermanos, pero algo más, el rostro de alguien que no conocía, un hombre de cabello blanco y orbes rojos como la sangre. El mundo de los sueños se abrió para ella, alejándola de aquella habitación en la zona cero y de la presencia que aún la observaba.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 18, 2013 2:55 am

-Ahaaa....con que al fin empiezas a tomarte confianzas conmigo eh?- preguntó en tono suave y divertido mientras extendía los brazos a los lados, escuchar a la humana hablar con normalidad, como lo haría con cualquier otra persona era gratificante, incluso que se animara a bromear con él era algo poco común, o mejor dicho, algo que nunca había experimentado. Las reacciones clásicas de su encuentro con algún otro ser eran: El ente tratando de matarle, el ente gritando de miedo, el ente huyendo, el ente muriendo. En éste mundo hostil nadie se paraba siquiera a preguntarte la hora...bueno, no era que fuese realmente necesario, ni tampoco que el demonio lo necesitase...ciertamente adoraba las reacciones descriptas anteriormente, mas lo que estaba sucediendo con Camille simplemente era algo diferente, fuera de lo común. Escuchó las disculpas de la cazadora y simplemente atinó a sonreír arqueando sus hombros -no te disculpes, no es que tenga algo mejor que hacer...verte dormir valdrá la pena por los inconvenientes...quizás lo ignores, pero yo no tengo la necesidad humana de dormir, mi cuerpo no funciona como el de ustedes- Agregó para iluminar a su acompañante.

No había tenido mucho tiempo para experimentar con su cuerpo, había aprendido sobre la regeneración de sus heridas, sobre sus talentos, sus fortalezas y sus debilidades, la cicatriz en su rostro era viva prueba de sus maquinaciones en la intimidad de su hogar, y en sus conocimientos también había aprendido que no envejecía, no necesitaba comer, dormir o ninguna de las necesidades biológicas del cuerpo humano promedio, su forma física solo era una ilusión, un constructo para contener un alma oscura, todas las funciones innecesarias que su cuerpo podía poseer habían sido suprimidas....tenía órganos funcionales, pero ellos solo eran relleno, incluso si eran dañados, la vida del demonio nunca estaría comprometida...y si de hecho moría, sería cuestión de tiempo antes de volver al mundo humano bajo su misma identidad; la eternidad tenía muchas conveniencias. Rió ante el último comentario de la humana; que trataba de decirle?, que despertaría si él intentaba algo extraño?, es que ella todavía no entendía que sus palabras solo incitaban al demonio a cometer aquello que ella trataba de evitar?, en el transcurso de esos momentos siquiera había pensado en sacar provecho de la humana, pero ahora que ella le advertía....no había hecho más que picar la vena curiosa del demonio. -No te lo dije?...no tomaré tu virginidad ni nada de eso...prefiero que me mires a los ojos mientras lo hacemos, si estas dormida no es ni la mitad de divertido- Acertó como un dardo venenoso directo al pudor de la humana, adoraba hacer aquello, y más adoraba ver como ella reaccionaba ante aquellas palabras lujuriosas, le gustaba ponerla a prueba una y otra vez...y no hacía más que anhelar el momento en el que....ella le dijese que sí.

-Seré bueno...- Agregó mientras levantaba ambas manos en son de paz y miraba como la humana poco a poco se sumergía en los brazos de morfeo. -Descansa...querida...- susurró suavemente y mostró una amplia, de echo maligna sonrisa mientras finalmente la humana caía inconsciente. Ahhh....verla dormida, en paz y tranquila, ella era toda una belleza en aquel mundo de sueños; las mantas subían y bajaban suavemente bajo el ritmo de su serena respiración, su rostro finalmente mostraba su faceta normal, su cabello caía sobre sus hombros y parte sobre su rostro; maldición lo que hubiese dado por una camara de fotos, aunque de seguro el flash hubiese despertado a su musa....la imagen finalmente debería quedar grabada a fuego en la mente del demonio y nada más. Simplementep perdió la nocion del tiempo, una eternidad pareció pasar en aquella contemplación, mirandola dormir como si nada más en el universo importara, hasta que sintió aquel pequeño cosquilleo en su nuca y entendió que era hora de hacerle una pequeña jugarreta a su hermosa huesped. Se puso de pie de un pequeño salto, el cual se amortiguó bajo la alfombra que cubría la habitación y caminó hasta la cama, tomando asiento junto a Camille. Una de sus manos se paseó suavemente por el cabello de ella, recorriendo sus hebras y acariciando suavemente su cabeza, y mientras más permanecía allí, más deliciosa y tentadora se volvía la sola imagen de lo que iba a hacer. No importaba lo religiosa que ella fuese, tampoco importaba cuanto creyese o confiase en su dios...pues a la hora de una posesión, no había nada....NADA, que pudiese evitar que un demonio tomase el control de un cuerpo.

la mano que recorría el cabello de Camille viajó hasta su frente y quedó depositada allí, la otra mano viajó hasta el pecho del demonio y permaneció en el punto en el que debía estar el corazón, entonces inclinó su cabeza hacia la humana hasta que los labios de Lucian estuvieron a centímetros del oído de la cazadora...y entonces las palabras, aquellas entonaciones prohibidas y que solo incitaban al desconcierto y la locura de cualquier otra criatura que las evocase, brotaron directo hacia la consciencia de su victima -Aur Noctis grammaton, effes possessĭo umbra- Las palabras crearon un crescendo que pareció afectar al ambiente mismo de la habitación, la temperatura bajó drásticamente y un opresivo silencio reclamó su lugar, ni siquiera el viento se atrevió a susurrar en esos instantes, incluso de haberlo querido, ni siquiera un latido hubiese sido audible; las penumbras crecieron, tragándose incluso la luz de la luna bajo una densa nube negra que cubrió el cielo estrellado, todo cambió para darle la bienvenida a un nuevo acto demoníaco, la apropiación por la fuerza de un cuerpo mortal. Casi como acto reflejo, el cuerpo de lucian caminó de regreso a la silla y permaneció allí, quizás lo más extraño de podía notarse era que sus ojos ya no brillaban, se habían convertido en dos fosas negras de infinita profundidad. Tan pronto el cuerpo tocó aquella silla, se desplomó sobre ella y allí permaneció, como un muñeco al que le cortan los hilos, la posesión había sido total, nada de dejar parte de su esencia en su cuerpo y trasladar el resto...no, ésta vez le haría presenciar a Camille un acto completo y terrorífico de posesión. En segundos el alma de Camille sentiría los efectos, su sueño se volvería aún más liviano, se sentiría flotar...elevarse....y entonces despertaría. Por el angulo en el que el cuerpo se ubicaba, acostado sobre la cama, su alma saldría despedida al cielo, quedando firmemente aprisionada contra el techo de la mansión...pór lo que, tan pronto como abriese los ojos, se encontraría viendo su propio cuerpo desde la altura, podría hablar, podría mirar, pero no podría moverse, solo podría contemplar como su cuerpo era robado y manipulado por aquel ente diabolico, cuyo cuerpo mortal simplemente yacía cual muñeco sin vida.

Al principio todo fue oscuridad, luego un hormigueo, naciendo en su cabeza y viajando al resto del cuerpo, activandose...una honda bocanada de aire fue la que tomó Lucian antes de abrir los ojos, estaba acostado en la cama, se sentía renovado, se sentía pleno....y por poco lanza una carcajada al ver clavada en el techo la silueta de Camille. Todavía no había despertado, tenía tiempo. Sin dificultad se puso de pie, limitándose al principio a mirarse a si mismo, reconoció sus nuevas formas, se sintió mucho más liviano, embargado con una sensación maravillosa...transplantar su esencia a un nuevo cuerpo siempre era un acto de plenitud, el espíritu se sentía limpio y renovado, la energía demoníaca parecía fluir plenamente por todo su ser. Y entonces ladeó su cabeza hacia la ventana, allí en la silla yacía inmóvil su propio cuerpo, el eje de la posesión. Lucian, ahora dentro del cuerpo de Camille sonrió y caminó directo al espejo frente a la cama, mirándose a sí mismo; en efecto ahora dominaba el cuerpo de la humana, y era difícil describir lo maravillosa que se veía la humana con sus dos nuevas orbes doradas brillando como perversos soles. Con sus manos tocó su rostro, repasó sus suaves y finos labios y continuó bajando, tocando su nuevo cuerpo, sus voluptuosos pechos y las curvas de su figura....maravilloso!. Las cosas que podría hacer con ese cuerpo!, incluso infiltrarse en la ciudadela humana y causar estragos, pánico y confusión!...pero no....tenía un pacto con la humana, no podía arruinar su plan ahora, debía calmarse y actuar con naturalidad. Dejó escapar una maligna y divertida risa antes de apresurarse a la cama y recostarse en ella, su cuerpo se sentía genial, nuevamente se entretuvo recorriendolo, tocándose a sí mismo de manera lasciva y perversa y descubriendo las nuevas sensaciones que el cuerpo de la cazadora todavía desconocía. Y entonces vio movimiento en la silueta de Camille; muy pronto despertaría, y vaya que se sorprendería al verse en esa posición!, lejos de su cuerpo, ajena a lo que estaba sucediendo en realidad y notando como alguien, allí recostado en la cama, portando su propio ser, la observaba con fulgurantes orbes dorados. El demonio se relamió y esperó a que la humana se despertase, felinamente se estiró en la cama y suavemente alborotó su cabello...se estaba divirtiendo...se estaba divirtiendo como nunca en aquel cuerpo robado.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 18, 2013 2:23 pm

Estaba en Escocia, en su casa, en la que desde un comienzo había sido su habitación, pero la misma no lucía como la recordaba, no, era la habitación de su infancia, con las muñecas, el gran piano y la espaciosa cama donde le gustaba saltar cada noche antes de ir a dormir. Las paredes brillaban en blanco y el aire, estaba cubierto por una suave y cálida capa de niebla. Camino por la pequeña habitación, hasta que dio con el ventanal desde el cual podía ver el jardín de su amplia casa, pero allí, delante de la luz que entraba desde afuera, había alguien más, un hombre de extraña apariencia, vestido con una bata blanca como lo de las científicos o los médicos aunque, lo que más le llamó la atención de él a Camille, es que sus orbes eran rojos como la sangre misma...aunque de alguna forma esos orbes también le recordaban a Lucian. La muchacha se detuvo a unos pasos del hombre y le observó, él hombre de albina cabellera atada en una coleta, le sonrió amablemente. —Has crecido mucho mi pequeña. —La voz del hombre sonaba segura. Las manos de él se encontraban ambas apoyadas una sobre la otra sobre un bastón. ¿Quien era él? La azabache lo observó tratando de averiguar de quien se trataba, pero no podía dar con la respuesta, entre mas intentaba buscar algún recuerdo en su memoria, esta mas parecía cerrarse a su pedido. —No debes preocuparte, Camille. Lo que quieres saber, se revelará a su debido tiempo, pero por ahora mi niña, solo debo pedirte que vivas, tu madre así lo hubiese querido y...tu padre también. —El hombre sonrió mientras hablaba, su rostro se veía extrañamente joven en comparación con aquél cabello blanco, sí, de hecho no le habría dado mas de treinta años de edad al mismo.

—¿Quien eres? —se escuchó preguntar (y la misma pregunta se escuchó en su cuerpo espiritual, el cual ya se encontraba contra la pared por acción de Lucian) al hombre de blanco cabello.

Pero ante su pregunta, solo recibió una nueva sonrisa y la aparente sinceridad de aquellos orbes inyectados en sangre. Más entonces, desde detrás de ella, una sombra paso y susurró un nombre contra sus oídos: —Callen. —aquella voz fue la de una mujer, sí, no podía estar equivocada, la voz que había susurrado contra su oído era la de una mujer. Los orbes verdes de la cazadora se dirigieron nuevamente hacia el hombre, pero ya no estaba en su lugar, no todo lo que ahora podía ver allí, era una sombra que se tragaba toda la luz, que pronto comenzó también a oscurecer la niebla de la habitación y entre toda aquella oscuridad, una risotada la sacudió nerviosamente. —¡¿Callen?! —gritó la humana mientras la sombra consumía la luz y el día se transformaba en eterna noche.

—No, ¡Callen esta muerto! —gritó la voz de la misma mujer que antes había escuchado, se oído doloroso, como si estuviera llorando mientras gritara y aquél dolor se traspasara al cuerpo de la cazadora. Pero nuevamente una sacudida y una risa estrepitosa alejaron su atención de la mujer que había gritado. La noche frente a ella lo oculto todo, dejando frente a ella solo a dos pequeños soles. Lentamente los orbes de la humana se abrieron, su pecho también lo hizo, le falto la respiración y de un solo gran bocado tomo todo el aire que pudo. A su alrededor ahora podía volver a ver la habitación en la que el demonio la había dejado, pero pronto, tan pronto que su corazón dejo de palpitar por un momento, se vio a sí misma sobre la cama. Era ella misma, no estaba soñando, no, todo se sentía demasiado real, pero entonces...¿como?

Palpo la cama donde recordaba haber estado durmiendo, pero todo con que toco fue el frío techo de la habitación. —¿Que demonios? —dijo algo asustada. No sabía lo que estaba ocurriendo, solo que ella estaba ahí, viendo a sí misma y...
Se miró las manos, pero a través de estas podía seguir viéndose a sí misma, era casi transparente. De pronto una extraña sensación de frío recorrió todo su cuerpo, pero eso no fue nada comparado con ver sus orbes, teñidas de dorado. No pudo evitar que su vista corriera hacia el cuerpo del demonio, pero este mismo lucía sin vida, con aquellos extraños orbes apagados de un cuerpo que no tiene alma que portar. —¡¿Que rayos has hecho?! —gritó en dirección hacia el demonio mientras intentaba apartarse de la pared, pero aquello era complicado, se sentía muy irreal. —¡Maldito demonio! ¡Dijiste que no harías nada! —gritó molesta. —¡Mas te vale que dejes mi cuerpo en paz! Déjame ir que me largo de este sitio. —Dijo sin pensar mucho en sus palabras finales. Eso era lo único que le faltaba, que el demonio poseyera su cuerpo, esa había sido la gota que había rebalsado el vaso.

Había sido tan tonta al pensar que podía comenzar a confiar en él, claro, siendo un demonio no había verdad en sus palabras, debía de entenderlo y dejar de buscar el lado bueno en todos, porque muy probablemente el lado bueno de aquél demonio simplemente no existía. —Esto no es divertido. —Susurró como un último comentario mientras observaba como su cuerpo era ocupado por otro ser.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 19, 2013 6:11 am

-jajajajajajaja!...dije que no te haría nada y lo he cumplido, tu cuerpo está intacto como puedes ver, solo lo tomé prestado....a él y una parte de tus recuerdos.- Habló en tono alto desde el cuerpo de la humana mientras se giraba elegantemente sobre la cama y se ponía de pie, comenzando a caminar de una esquina a la otra a paso lento y relajado, una de sus manos subió hacia el menton y meditó por unos momentos. -Veras....tanto me interesa conocerte que adrede urgué en tu cuerpo y en tu mente, de haberte preguntado, jamas me hubieses contado nada, quizas por que no quieres, o hay cosas que preferirías olvidar...y como la posesión solo puede llevarse a cabo ante alguien abierto a ser posesionado, en tu estado de sueño era tan facil como quitarle un dulce a un niño-, Tras sus palabras se detuvo, dando un pequeño golpe con el talon de su pie desnudo al frio piso bajo el mismo, su mirada se alzó al espiritu de la humana conpletamente pegado al techo y los ojos dorados del demonio mostraron una naciente curiosidad. -Y dime...quien es ese hombre de pelo blanco que ves?...todo está muy enmarañado en tu mente, ni siquiera yo puedo develarlo...no se quien sea, pero el muy bastardo hace arder mis celos, ni siquiera hay una imagen mia en tu mente...eso es cruel sabes?- Habló entre risas, entonces subitamente, giró sobre si mismo y comenzó a caminar hacia el cuerpo inmovil de Lucian en la silla, los ojos negros y vacíos de aquel cuerpo no habían cambiado en ningun momento, ni un atisbo de movimiento, ni siquiera una inhalación de aire....estaba....muerto?, podía decirse que estaba muerto, mejor dicho estaba vacío...su dueño estaba más que divertido ocupando un cuerpo ajeno.

-Sabes...desde que te vi allá afuera, desde que te perseguí, imaginé ésta escena mil y una veces en mi mente....me pregunto que se sentirá...- El cuerpo de la humana se inclinó hacia el del demonio y sus manos se alzaron hacia el rostro del mismo, tomandolo suavemente por las mejillas, recorriendolas suavemente con los finos dedos de Camille. -Nunca te lo has preguntado?....que se sentirá besar a un demonio....quizas pueda hacerlo realidad por ti.- Una maligna sonrisa se dibujó en los labios de la humana y sus ojos emitieron un nuevo brillo dorado mientras las distancias entre ambos cuerpos se acortaban; pero cuando los labios de ella estuvieron a menos de un suspiro de entrar en contacto con los del cuerpo del demonio, lo apartó sin más y volvió a erguirse. -Naah...no es lo mismo...no si no es por tu propia voluntad, ésto sería demasiado facil.- Agregó mientras dejaba su anterior cuerpo en su lugar y volvía a la cama, dejandose caer sobre ella, volviendo a mirar a la humana desde esa comoda posición. -Te devolveré tu cuerpo, pero solo si prometes no marcharte...eso me pondría muy....triste, y nadie quiere verme triste, ademas....tanto daño te ha hecho una experiencia extrasensorial como para sacrificar una fuente inagotable de agua para tu gente?; tu cuerpo está intacto, tu has probado un estado del cuerpo y de la mente al que muchos ocultistas solo podrían soñar, yo por otra parte he aprendido un poco más sobre tí y tus mas profundos pensamientos, lo veas como lo veas, todos hemos salido ganando...- Culminó mientras se miraba las uñas como quien habla sin más sobre una nimiedad, en realidad para Lucian, aquello era una tonteria, un juego más entre todo lo que podía hacer con sus oscuros talentos.

-Oh...casi lo olvido...- Un nuevo salto llevó el cuerpo de Camille a levantarse de la cama y caminar hacia el de Lucian; en el cual tironeó un poco con una de sus manos y extrajo la tan precia cruz de la humana; la cual se colocó no sin antes realizar un gesto de asco, el cual lució todavía más gracioso viniendo del rostro de la cazadora, y entonces, entre tambaleos producto de aquel objeto sagrado, se dejó caer en la cama, volviendo a mirar a la humana. -Ugh...y bien?....tenemos un trato?....piensalo, podríamos estar así toda la noche-. Finalmente tras unos momentos de silencio, e incluso a sabiendas de que la humana no se iría siquiera si tenía la chance, el cuerpo de Camille se arqueó en un angulo imposible y se sacudió un par de veces, entonces quedó tendido en la cama, inmovil. Al otro lado de la habitación, el cuerpo de Lucian se sacudió y enderezó, sus ojos volvieron a ganar aquel brillo dorado lleno de vida; allá en el techo, la imagen de la humana comenzó a desaparecer, en cuestion de segundos volvería a recuperar el control de su cuerpo.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 19, 2013 3:08 pm

Por como Lucian hablaba, parecía que ya tenía todo fríamente calculado desde hace mucho atrás, solo estaba esperando la oportunidad de que ella bajara la guardia para poder posesionar su cuerpo, pero aunque no lo estaba dañando, ella se sintió invadida, aún mas al saber que parte de sus recuerdos habían sido vistos por el demonio. Sus orbes se fijaron en su cuerpo, que ahora era manejado por Lucian, el pareció por un momento inmerso en sus pensamientos, pero eso solo duró segundos, hasta que los orbes dorados del demonio volvieron a fijarse en la casi transparente humana. Ella se hizo hacia atrás, sintiendo la pared contra su espalda. Cuando el azabache la miraba así, ella sabía que era porque algo se traía entre manos, bueno, no llevaba ni veinticuatro horas de conocer al demonio, pero ya podía asegurar algunas cosas sobre la personalidad de él aunque otras...bueno otras eran un verdadero lío. Efectivamente, en cuanto el hombre habló, le dejó saber a Camille que había visto al mismo ser de cabello blanco que ella había conocido en su sueño. ¿Como era posible que él pudiera acceder a ciertos recuerdos de ella? pero eso no tomó tanta relevancia en ese momento, como el hecho de que ella también se preguntaba sobre el origen de aquél hombre de orbes rojos, ¿acaso había sido una simple ilusión creada por su mente? —Un sueño...—Murmuró Camille mas para sí misma que para el demonio. —Fue solo un sueño. —Se aseguró a sí misma mientras observaba hacia otro lugar en la habitación. La verdad era que no entendía que era lo que Lucian deseaba de ella, se quejaba de que ella no soñaba con él, pero el tampoco podía convertirse en sueño si actuaba de aquella forma. Sí, el era mas parte de una pesadilla que de un sueño.

Al verlo en movimiento, volvió a seguirlo con la mirada, por suerte la luz proporcionada por la luna, hacia que ella pudiera ver con algo de claridad el recorrido del demonio...y no le gusto nada que se dirigiera hacia su cuerpo. ¿Que era lo que Lucian pretendía?
La respuesta no se hizo tardar. ¿El azabache estaba utilizando el cuerpo de Camille para poder imaginarse una escena entre ella y él? La humana intentó estirarse hacia adelante, pero todo lo que consiguió fue quedar mas pegada contra la pared. Con sus orbes verde esmeralda observaba como el demonio reducía las distancias entre ambos cuerpos, pero ella no estaba dentro de su cuerpo para evitarlo...o mas bien, estaba quizá algo aliviada de no estar en él, porque no estaba segura de no desear besar al demonio, aquello la llevó a sonrojarse un poco y molestarse consigo misma y el revoltijo de sentimientos que tenía dentro. De cualquier forma, mientras estuviera en aquella forma transparentosa, su mejor opción era no pensar en nada que el demonio pudiera descubrir, lo quería fuera de su mente...y de su corazón también. Camille guardó silencio mientras oía como el demonio esperaba que ella le besara por su propia voluntad. Ella se sintió culpable, porque lo mas seguro era que Lucian solo la estuviera utilizando para divertirse, aún sabiendo que la humana podría crear sentimientos hacia él...no, quizá para él eso también era parte de su juego y la azabache estaba cayendo como una tonta.

Con un extraño frío recorriéndole esa especie de cuerpo que tenía, siguió a su cuerpo (ocupado por el demonio) hacia la cama, allí el se tumbo y volvió a mirarle. Tal como lo pensaba, a través de las palabras del demonio todo lo que conseguía entender era que este no era más que su juego, un juego al que ella había entrado por la noble encomienda de llevar agua hasta los suyos, pero que ahora se había convertido en "La diversión de Lucian", en el objeto a través del cual el parecía desaburrirse. Bueno, el era un demonio, no podía esperar menos de él, pero como siempre, ella tenía ese problema para entender que no podía ser menos de lo que su esencia le dictaba. —Tienes razón, yo he ganado agua para los míos. —Dijo completamente desganada, solo esperando que aquello acabara y que pudiera volver a su cuerpo. Lucian había hablado como quien habla de algo totalmente pasajero, por eso mismo, ella decidió contestar de aquella forma. Si él jugaba de forma cruel, debería atenerse a las consecuencias.

El nuevo salto del cuerpo de ella hacia la oscuridad de la habitación, apenas hizo que Camille le siguiera con la mirada. Estaba enfadada, tenía ganas de darle un buen puñetazo al azabache, pero otra vez se encontraba con el pacto entre los dos, no, así no podían funcionar las cosas y realmente esperaba que Lucian dejara de jugar con su paciencia, por esta también tenía un límite.

Debió admitir que fue raro verlo ponerse la cruz, el gesto de asco que había hecho con su rostro lo decía todo, que aquel pequeño objeto pendiendo de su cuello le era repulsivo. Camille se cruzó de brazos, observando hacia el demonio y guardando silencio por algunos segundos, antes de que su cabeza hiciera un pequeño gesto positivo. Tan pronto como el demonio tuvo su respuesta, comenzó a retorcerse mínimamente sobre la cama, entonces sintió un leve cosquilleo por todo su cuerpo y la sensación de atracción entre su cuerpo y su alma. Sus ojos parecieron cerrarse y para cuando los volvió a abrir, ya estaba ahí, tendida sobre la cama, de vuelta en su cuerpo. No pudo hacer menos que ponerse de pie, tomar una de las cobijas de la cama y meterse en el baño dando un fuerte portazo. —¡Vete a la mierda, demonio! Tenemos un trato pero no pienso confiar en ti de nuevo. —Grito bastante cansada mientras se dejaba caer en el piso. —No quiero que entres. —Dijo mientras la primera lágrima comenzaba a caer con algo de esfuerzo, no le gustaba llorar delante de la gente, de nadie, ni siquiera de su familia y mucho menos, delante de Lucian.

¿Porque lloraba? No era porque hubiesen tomado su cuerpo, no, no era por aquello, era porque se sentía completamente indefensa ante aquél ser oscuro y eso incluía la exposición de su corazón. Se sentía tan humana delante de él y aquello no le gustaba, ver como el podía jugar con ella sin importarle lo que pudiera sentir, bueno, al menos debía agradecer que Lucian no la pusiera de cabeza...si es que podía dar las gracias por aquello. ¿Como llevarse bien con él? ¿Estaba siendo demasiado "aburrida"? ¿Como se comportaría cualquier otra mujer en la misma situación que ella?

Escondió la cabeza entre sus brazos, ya no caían lágrimas, las que ella podía derramar no eran mas de dos o tres. Debía darle un punto al demonio, hacía ya mucho tiempo que un hombre no conseguía hacerle llorar.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 20, 2013 2:34 am

Sentado en su silla, todavía acomodando su esencia oscura a cada rincón de su recipiente humano, Lucian se estremeció y giró su cuello de un lado al otro, haciendo tronar y aliviando la tensión de los músculos de su cuello tras la abrupta "resurrección" luego de llevar a dar una vuelta el cuerpo de la humana. Observó desde su asiento privilegiado como se desenvolvió la humanidad en sí misma, como Camille perdía los estribos y estallaba en una ataque de ira/desesperación....era miedo lo que olía?, el saber que ella se encontraba frente a una criatura superior contra la que apenas y si tenía armas para oponersele?, era el miedo a saber que podría haber perdido su cuerpo y convertido en un alma exiliada por toda la eternidad?, la humanidad era ciertamente fascinante. El humano siguió con la mirada a la cazadora mientras ésta salía disparada hacia el baño con las mantas en mano para encerrarse, definitivamente la experiencia vivida había sido demasiado para ella, su mente y su cuerpo no podían asimilar tantos hechos juntos, el cerebro humano difícilmente podía tener un grado de apertura tan grande como para comprender un hecho sobrenatural como el que la dama de cabellos negros había vivido.

Se había divertido, claro que si....pero en cierto punto desde que ella había intentado matarlo con una flecha hasta ese preciso momento en el que una puerta los separaba, los deseos y la voluntad de Lucian se habían modificado, ya no se trataba simplemente de tentar y molestar a la humana por el simple hecho de hacerlo, porque podía...ahora que habían formado un pacto, ahora que se había obsesionado con su musa al punto tal de fabricar una réplica de ella misma con el cuerpo de otra mujer, el demonio tenía que asegurarse de algo...tenía que templarla a fuego, para que así nadie pudiese arrebatarsela, para que nadie pudiera asesinarla; con quien se entretendría entonces?, a quien molestaría?, con quien haría tratos basados en un ridiculo interés?, a ese punto sentía que no podría hacerlo con nadie, aquella humana era diferente, era la primer persona que no había tratado de....bueno, si había tratado de matarle, pero tras ello, había mostrado un grado de apertura y curiosidad tal que, de cierto modo, el demonio le había permitido entrar en su "intento de vida"; para que negarlo?, él se había encariñado con ella como un niño que se encariña con un juguete o con un cachorro indefenso, simplemente quería verla más seguido, que le gritara, lo insultara y lo fulminara con la mirada, que se asqueara con sus trabajos, incluso que se indignara con los ridículos pactos que él la forzaba a cumplir...pero que simplemente ella anduviese por ahí, rondando y molestando con sus ridiculeces de humana....le gustaba que ella anduviera por ahí, que esa ridicula existencia sin sentido, de algún modo amenizara la de él, en aquella mansión retorcida y abandonada....al menos hasta que llegase el maldito fin de los tiempos y todo el planeta se fuese por el caño.

Al llegar a aquella reflexión, Lucian entendió lo que tenía que hacer, se había planteado una meta aunque no tenía idea de cómo podía llegar a alcanzar la misma, pero al menos lo intentaría, para proteger sus intereses por supuesto...en otras palabras...a ella. Se levantó violentamente de la silla y sus pasos retumbaron incluso en la alfombra mientras caminaba hacia la ahora cerrada puerta del baño; al llegar a ella, cerró los puños y descargó un terriblemente violento impacto contra el marco de la misma, tan fuerte que el mismo se agrietó y crujió agónicamente, haciendo saltar pequeños pedazos de madera y hasta una voluta de polvillo proveniente del material de los muros. -Y QUE MIERDA ESPERAS PROTEGER SIENDO UNA NIÑA COBARDE!!...ERES PATETICA!!!- Bramó el demonio, dando un segundo golpe que astilló todavía más el marco de la puerta, haciendo que la misma se inclinara un poco tras hacer saltar una de sus bisagras. -ERES UNA CAZADORA Y NO SABES A QUE TE ENFRENTAS???, COMO PUEDES PONER TU VIDA EN RIESGO Y NO SABER QUÉ ESPERAR??....:QUE CREÍAS?, QUE TODOS SERÍAMOS UNAS ROSITAS DÓCILES???- Su voz pareció crecer exponencialmente a cada frase que escupía, tanto así que hasta los demonios que pululaban en las afueras chillaron de terror y se alejaron, provocando un revuelo de pisadas y movimiento, como si una granada de mano hubiese estallado a los pies de las criaturas.

Lucian apoyó la frente contra la desvencijada puerta y luego giró sobre sí mismo, apoyando la espalda contra la misma y deslizandose poco a poco hacia abajo hasta quedar sentado contra la misma. Llevó una mano hacia el interior de su chaqueta y extrajo un arrugado paquete de cigarrillos, extrayendo uno y rebuscando luego en sus bolsillos externos hasta dar con un encendedor Zippo, al cual le faltaba la tapa, deslizó su dedo contra la rueda un par de veces, sacando chispas hasta que finalmente la mecha se encendió con una débil flama, con ella encendió el tabaco y le dió una honda calada al mismo, dejando escapar una pequeña nube de humo junto a un pesado suspiro. -mujer idiota...tienes suerte sabes?, otro ya te habría arrancado la cabeza y devorado tu alma, no tienes idea de lo afortunada que eres al haberme caído en gracia...pero bueno, no esperaba que lo vieras de ese modo, para tí siempre seré esa criatura de horror con la que los padres asustan a los niños...y tienen razón, eso es lo que soy...un puto demonio...pero no es como si deliberadamente quisiera lastimarte, sigues viva y en una pieza...- De nuevo se llevó el cigarro a la boca y una nueva voluta de humo se elevó hacia el techo de la habitación, la mirada del demonio se mantuvo en el mismo lugar, en aquel techo ajado y de blanca pintura. -Pero si alguien más te rompe allá afuera, con quien voy a entretenerme?...abre los ojos niña, el mundo se ha podrido...si lo que hice te ha aterrado, si te sientes indefensa ante mi, entonces vuelve a tu ciudad y nunca más asomes tu rostro...no es ni una porción de lo que encontrarás allá afuera, si no estas dispuesta a ser una chica dura, entonces te has equivocado de profesión- Dijo finalmente, ya en un tono visiblemente calmado, regresando a su forma habitual.

Tras unos momentos más, Lucian se puso de pie y miró a la puerta, alzó su mano y le dio dos toques con los nudillos. -Solo no olvides el agua...- agregó y simplemente se alejó de la habitación, se sentía molesto y falto de palabras; que había intentado hacer con ese discurso?, a donde apuntaba?, realmente se había encariñado tanto con esa patética humana. Negó con la cabeza y dio un rápido puñetazo a uno de los muros del pasillo mientras avanzaba; bajó las escaleras de un salto y se dirigió al estudio, allí le esperaba un casi consumido fuego en la chimenea, al pasar junto a la misma, el pelinegro pateó un libro al interior y el mismo comenzó a encenderse ante la acción de las brazas; las llamas renovadas, resultantes de la combustión, iluminaron nuevamente la gran sala, bañandola con unos destellos anaranjados que volvieron a arrancar sombras danzantes en todas direcciones. Lucian se dejó caer en su sofá de terciopelo y tomó uno de los libros abiertos que había dejado abandonado en las inmediaciones tras el improvisado baile. las letras labradas en la portada de "El Decamerón" brillaban contra las llamas mientras que su portador se perdía entre sus páginas, era mejor dejar a Camille en paz por un rato, despues de todo, él también necesitaba alejarse y pensar...o mejor dicho dejar su mente en blanco, pues el simple hecho de llevar a la humana a su mente, o la simple pronunciación de su nombre, era como un fuego etéreo que lograba quemarle por dentro.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 21, 2013 10:04 am

Cuando al fin logró calmarse un poco y sentía que Lucian no se acercaría hasta donde se encontraba ella, llegó el ruido de pasos proveniente desde afuera, aunque el ruido definitivamente no era de pasos humanos, eran pasos molestos y pesados, podía incluso sentir el suelo crujir bajo cada paso dado. ¿Habría hecho enfadarse ahora sí al demonio? La respuesta a aquella pregunta no tardo en venir en la forma de un fuerte impacto contra la puerta, el mismo hizo que se sobresaltara y que se hiciera hacia atrás, seguramente Lucian intentaría botar la puerta, o eso pensó Camille mientras las primeras palabras del demonio hacían vibrar las paredes por la fuerza con la que las pronunciaba. ¿Pero era acaso que no tenía razón? Claro que tenía razón. Debía verse patética allí, arrodillada contra una de las esquinas del baño, con las manos cubriendo sus oídos y sus orbes cerrados, era ciertamente patética y una vergüenza para los suyos. El segundo golpe por parte del ojidorado hizo temblar la puerta del baño y volar algunos de los tornillos que sostenían las bisagras. Se estremeció asustada de la verdad de las palabras de aquel ser infernal, no había necesitado más que un día para descubrir las dudas que albergaba el ser de Camille sobre lo que ella misma hacía, sobre lo que en ese mismo momento estaba haciendo, ¿Era una cazadora por gusto o por simple obligación?

Observó hacia la puerta abollada mientras recordaba, lo duro de los ejercicios y las misiones que había tenido que cumplir con sus hermanos para dejar satisfecho a su padre. Todos esos momentos desde pequeña, no habían sido por su propia voluntad, pero ¿acaso se arrepentía de lo que era ahora? Negó con la cabeza. Pero no había sido preparada para nada como aquello, su padre había fortalecido el cuerpo y la resistencia de sus hijos, pero no sus mentes, no sus corazones, no había barrera que pudiera impedir lo que la azabache sentía en aquél momento o incluso hacia el demonio. No era una máquina, no tenía cargada una reacción predeterminada ante cada posible situación y Lucian resultaba ser justamente una parte de aquellas situaciones que nunca se había planteado, un demonio con el cual poder conversar, saber más de lo que para ella era desconocido, incluso poder bailar o discutir sobre algún tema ridículo, aunque ella no negaba que también era un demonio malévolo, encargado de esparcir la corrupción, la semilla del mal, el caos; no podía olvidar los cuerpos muertos que mantenía en aquella casa, en las otras habitaciones, personas inocentes que habían sido utilizadas para el disfrute del demonio. Camille sabía bien que no podría ocultarse entre las paredes de la ciudadela a ver como todo se iba por un agujero, no al menos ahora que había visto tantas cosas, entonces, tan solo era una tonta suicida que dejaba su vida servida a quien quisiera acabar su existencia.

Del otro lado de la pared, ahora pareció venir un profundo silencio que solo fue cortado por el ruido del cuerpo de Lucian resbalándose contra la puerta y, cayendo hasta que la azabache entendió que se había sentado sobre el piso. Camille miró hacia la puerta, como esperando el siguiente comentario del azabache. El mismo se tardó un poco en venir, pero cuando lo hizo, la azabache escuchó con atención y quizá con algo de sorpresa las nuevas palabras del demonio. Se abrazó a sí misma, preguntándose si había reaccionado correctamente, sintiéndose quizá algo culpable de llevar al demonio a tal estado de molestia, porque era cierto, el había sido "amable" con ella para lo que verdaderamente debió haber hecho con ella. Podía estar completamente demente, pero agradecía las palabras de Lucian, agradecía que fuera así de sincero, que le abriera los ojos, en fin, que se hubiera encontrado con él antes que con cualquier otro demonio. Realmente, quizá esa no había sido de sus mejores reacciones y muy probablemente se estaba comportando groseramente con quien le había ofrecido protección, un techo donde pasar la noche y finalmente, algo con lo que poder saciar la sed de los hombres y mujeres que se mantenían en la ciudadela.

Se puso de pie, tomando entre sus manos la manta que había arrastrado con ella hacia el baño. Observó hacia la puerta en silencio mientras se mantenía detenida en su lugar.

"-Solo no olvides el agua...-"

Realmente le molestaba que el recordara a cada momento el punto central de aquél pacto entre ambos, pero esa molestia ciertamente no era nada importante, nada que le arruinara el humor, simplemente era un hecho que le recordaba lo ridícula que debía haberse visto al hacer un trato con el por agua.

Camille negó con la cabeza. No necesitaba molestarse, era suficiente ya, incluso Lucian parecía haberse alejado (o lo suponía por el ruido en descenso de los pasos del demonio). Aquello tampoco debía de ser fácil para Lucian, lidiar con el humor de la azabache que ya de por sí era bastante malo a veces. La humana dio un paso hacia adelante y luego otro, hasta que estuvo a unos pocos centímetros de la puerta, con una de sus manos acarició levemente el pomo antes de tomarlo con fuerza y girarlo; con su otra mano sostenía la manta, el frío no se le había pasado, mucho menos andando a pie descalzo por el frío piso del baño.
Corrió la puerta y fue recibida por la misma oscuridad de la habitación, aunque allí no había nadie, solo la luna la observaba desde afuera, como de forma acusadora, como si quisiera hacerle entender que esta vez se había pasado.

Se envolvió en la manta de rojo color, dejando que esta cubriera también sus cabellos, no sabía bien donde se podría encontrar Lucian, pero ella tenía un buen olfato y el tenía un aroma que le había atraído desde el primer acercamiento, seguro que lo podría hallar...aunque tenía una leve idea de donde se podría encontrar, pero ¿que haría cuando lo encontrara? Probablemente el se hallara molesto y no deseara verla, pero ella tampoco podía dejar las cosas así, no podía, el dolor en su pecho no se iría y tampoco la culpabilidad. Se calzó las pantuflas y envuelta en aquella manta roja se dirigió hacia la salida de la habitación, recorriendo el mismo pasillo por donde había venido antes con el demonio, ignorando las otras puertas y finalmente dando con las escaleras hacia el primer piso. Una vez allí todo fue más fácil pues habían algunas antorchas que iluminaban todo aunque de forma tenue. No se escuchaba nada, excepto el ruido del crepitar del fuego de...
Posiblemente hubiera acertado al pensar que Lucian se hallaba en el estudio a donde primeramente la había llevado, pues entonces caminó hasta allí a paso lento y suave, casi como temiendo que él la escuchara y le gritara que se alejara. No le tomó mas que un par de minutos el llegar hasta el portal que comunicaba el pasillo con el estudio. Allí se detuvo y observó hacia adentro desde las sombras, Lucian le daba la espalda, él estaba sentado en aquél sofá de terciopelo rojo, parecía inmerso en la lectura de algo. Al principio no supo bien que hacer, apretó los labios y se quedó mirándole por un par de segundos, pero luego se decidió y camino a paso rápido hasta uno de los sillones de dos cuerpos que se encontraban junto al de Lucian y allí se acostó, cubriéndose con la manta. Ella acomodó su cabeza sobre una de las almohadas del sofá y solo por aclarar dijo: —Tengo frío. —Si bien estaba sonrojada, para Lucian sería imposible percibirlo pues ella estaba acostada mirando hacia el lado del respaldo del sofá.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 21, 2013 11:35 am

El crujido de la puerta del baño la había delatado, finalmente la niña asustada había decidido dejar su escondite y aventurarse una vez más en las negras fauces de aquella derruida mansión, hogar de un extravagante y raro demonio, el cual ahora simplemente se encontraba en su estudio, con sus ojos clavados en el libro pero sus oídos enteramente dispuestos en seguir los pasos de su pequeña musa; que haría? se entregaría a la cama?, saltaría por la ventana a un daño seguro?, simplemente se quedaría allí temblando de miedo hasta que el astro rey despuntara en el alba y la devolviese a la falsa seguridad del dia?. Con un movimiento de dedos el demonio pasó de página, entregándose de nuevo a las estrofas de su libro, ya poco le importaba lo que ella hiciera, había logrado sacarlo de sus cabales con su poco productiva inocencia, había logrado despertar el interés del demonio con aquel arranque salvaje, con aquel flechazo que había intentado matarlo, con esa mirada fría y sagaz, pero aquello se había ido al mismo infierno, ahora mismo la cazadora que había logrado embelesarlo no era más que un pequeño flan de carne, lloriqueando y arrastrándose por los rincones en busca de algo de seguridad mientras todo su mundo se caía a pedazos a manos de la infinita perversión de un ser del infierno.

Lucian bufó molesto, estaba...decepcionado?, tal vez...algo...exaltado y preocupado?....quizas, despues de todo y como había descubierto, Camille no estaba preparada para enfrentar el desafío al cual la habían enfrentado, su fuerza era sólo un espejismo, su valor era tan frágil como la arena; podían destruir a su musa, podían tomarla y dañarla, hacerla desaparecer, y él no podría hacer nada para evitarlo; porque no se dignaría a estar tras ella todo el tiempo, a guiarla con un lazo como quien saca a pasear un perro, no....si ella no tenía la fuerza para sobreponerse a la realidad, ese hecho no lograría que Lucian abandonase ni su misión ni su lugar en el mundo, por mucho que le molestase, también sabía que podría encontrar millones de musas a lo largo y ancho del continente....o eso era de lo que él mismo quería convencerse. El fuego emitió un fuerte chasquido y reclamó algo más de combustible para prolongar su existencia, las temperaturas habían bajado considerablemente, y la mansión no estaba en condiciones edilicias como para contener fuera de ella al frío que seguía entrando como oleadas; con un chasquido de lengua el demonio lanzó al fuego un par de gruesos tomos, siempre siendo las víctimas aquellos libros que ya había leído, los mismos se envolvieron en un muro naranja y aumentaron el brillo de la habitación, así como el calor que el hogar emitía.

Por un momento bajó el libro y lo cerró con cuidado, quedando reclinado contra su asiento mientras sus ojos sólo reflejaban las lenguas de fuego que danzaban por la superficie de la chimenea, sus dedos golpetearon con impaciencia sobre la portada del códice literario mientras su mente maquinaba a mil kilómetros por hora; tanto faltaría para que el sol saliese?, para que pudiese devolverle la libertad a su musa caída en desgracia?, aquella tensa espera estaba volviendo incómoda e insoportable; pero por qué no matarla?, por qué no terminar con la farsa y abrazar su naturaleza que tanto luchaba por salir?, aquellas respuestas no las tenía, no las allaría ni en sus libros ni en el fuego...y saberse ignorante no hacía más que alimentar su frustración. Y cuando estaba a punto de mandar al demonio todo, salir por la ventana y perderse en la noche, el sonido de pies descalzos sobre la suave alfombra del estudio le dejaron allí, expectante y silencioso; sabía quien era; acaso Camille había vuelto por mas?, acaso buscaba seguir tentando su suerte con algun estupido argumento?, porque por todos los infiernos que si aquello continuaba, lanzaría a la humana directo a la hoguera y la vería arder con pasión, inmortalizando su imagen agónica para toda la eternidad. Pero Lucian no dijo nada; y ella tampoco.

La mirada del demonio siguió fija en un punto al azar entre las llamas y la estructura de la chimenea, su orgullo le impedía decir algo, no caería a sus pies, ni pediría disculpas ni tampoco volvería a darle razones para actuar como una niña cobarde; de ser posible, simplemente la evitaría por lo que quedaba de noche, eso era lo único que podía hacer para intentar mantener su cordura intacta y el control sobre ese fuego en su interior que amenazaba con quemarlo todo hasta los cimientos. Los rápidos pasos que su invitada dio, le permitieron imaginar el recorrido que ella realizó, así como también el crujido del cuero de uno de sus sofá le hizo saber que ella se había recostado allí. Tuvo que morderse la lengua para no gritarle a todo pulmón que se largara de su sala, que le dejara en paz, que ya no había forma de que le enloqueciera todavía más, pero nuevamente, una oleada del más puro autocontrol le evitó provocar un desastre en ciernes; y antes de que pudiese ponerse a pensar que hacer de esa sensación, la voz de ella, ahora suave, como un ruego infantil, logró desarmar toda esa ira, toda esa oscuridad que se acumulaba...maldita humana...de donde sacaba ese poder para consumir las llamas que le quemaban por dentro?. Entonces se sintió....vacío?, podría decirse si, se sintió desarmado, carente de poder y de voluntad para hacer algo, para cumplir con aquello para lo que existía, para sembrar el terror y el dolor; podía hacerlo, pero no en el camino en el que Camille se encontraba. Nuevamente bufó y se puso de pie, su mirada seguía fría como el acero, sus facciones endurecidas como el metal; caminó hasta el sofá de la humana sin siquiera dignarse a mirarla y se acuclilló frente a ella, pero no para ella, sino que para simplemente tomar una de las patas del sofá y, como si estuviese arrastrando un pequeño taburete de madera, jaló del sofá con todo y la cazadora sobre él para acercarlo al fuego, situandolo casi a la misma altura que aquel que el demonio ocupaba.

Casi de inmediato volvió a tomar asiento, no sin antes arrojar varios tomos más, alimentando las llamas prácticamente al máximo, iluminando visiblemente la sala y logrando que el fuego emitiese un notable calor, el cual sin lugar a dudas acabaría con el frío que la mujer sentía. Entonces sí, volvió a entregarse a su libro, ya quedándose sin ideas, sin saber que articular o que inventar para romper aquella pared que los dos habían ayudado a construir y que ahora los separaba como un inamovible muro de realidad. Finalmente su naturaleza brotó por si misma, saliendo de sus labios casi sin quererlo, todavía sin siquiera mirarla de reojo, con su mirada fija en la nada misma. -Si has venido a por más razones para despreciarme, puedes irte, no tengo intenciones de continuar....eres libre de hacer lo que quieras hasta que salga el sol; el agua que te preparé se encuentra cerca de la puerta, puedes servirte de ella...o lo que necesites, tienes comida enlatada en la cocina junto a la estufa si tienes hambre....- dijo en tono bajo y algo tosco, tenía que admitirlo, aquello era lo mejor que pudo formular con el torrente de sensaciones que llevaba por dentro.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 21, 2013 2:48 pm

Pestañeó un par de veces. A pesar de que estaba algo alejada de la chimenea, estaba comenzando a entrar en calor, quizá eso le ayudaría a tratar de conciliar el sueño y así no molestar al demonio mientras leía...porque definitivamente no debía tener ni una pizca de ganas de continuar la discusión que se había desatado en el segundo piso y Camille tampoco deseaba aquello. Cerró los ojos esperando que el sueño acudiera a ella, pero entonces, un ruido desde detrás le hizo pensar que Lucian se había levantado de su lugar ¿Se iría del estudio? Bueno, ella había invadido el que creía era el espacio mas preciado para el demonio (a parte de aquél lugar donde tenía sus pinturas y esculturas humanas claro), así que sería probable que Lucian simplemente se sintiera pasado a llevar. Ella apretó los labios, no quería molestarlo, ya no, todo lo que quería era cumplir con su parte del trato en calma, dejar de lado los gritos y las discusiones, intentar llevar el resto de la noche en tranquilidad. Un suspiro escapó de entre sus labios, pero se atascó en el mismo momento que sintió como el sillón era levantado por una de las patas del mismo. La azabache casi pierde el equilibrio, pero no se digno a ponerse de pie, quería hacer como que ya se había dormido, aunque muy probablemente Lucian supiera muy bien que ella estaba despierta. Le sorprendió ser arrastrada cerca de la chimenea, la nueva cercanía hacia que el calor abrazara tiernamente su espalda, aquello se sentía bien, pero mejor era el hecho de saber que aún molesto, el azabache intentaba contentarla con sus caprichos...se preocupaba por ella pero ¿porque? Momentos atrás le había gritado duramente...fuera como fuera ella agradeció en silencio el nuevo acercamiento hacia la chimenea y también...hacia él.

Sintió el ruido de los libros al golpear contra el suelo de la chimenea y el crepitar de los que ya estaban siendo consumidos. El ojidorado no le había dicho palabra alguna hasta el momento, parecía que simplemente había vuelto hasta su asiento y Camille se negaba a mirar por temor a encontrarse con aquellos ojos sumidos en una completa frialdad. Tal vez lo mejor era dejar que el tiempo aliviara un poco la atmosfera cargada que parecía haber entre los dos. Pensó que definitivamente lo mejor que podía hacer era dormirse, pero entonces la voz del demonio volvió a llegar hasta sus oídos, quizá algo tosca, pero no esperaba menos, hacer enfadar a un demonio no podía ser ni por asomo semejante a hacer enfadar a un humano, pero solo el haberlo descubierto pudo hacer que lo entendiera. Así era la raza humana, aprendían de sus errores, muchos podían darte consejos de como proceder, pero hasta no pasar uno mismo por aquello, no te terminabas de fiar.

Lucian pensaba que había ido hasta allí solo para continuar con la discusión, pero ella estaba mas que segura, de que lo que menos quería era aquello. La cazadora guardó silencio por unos momentos más, pensando en como responder, hasta que las palabras nacieron prácticamente solas y salieron como una suave cascada: —No vine para despreciarte, eso iría en contra de lo que creo, no importa lo que seas, todos los seres de este mundo merecen respeto. —Y ahí cortó por un momento sus palabras. Camille se giró en el sillón para esta vez quedar mirando hacia la chimenea, esta misma hizo que sus orbes verde agua brillaran mientras ella observaba hacia las llamas. —Solo quiero quedarme aquí hasta la mañana. Si quieres que no hable así será, no te molestaré, ya no te haré enfadar. —Trató de mirar desde su posición al demonio, aunque todo lo que consiguió fue ver parte del cuerpo del mismo aunque no su rostro. —Pero si te molesto, si quieres que me vaya arriba...—la frase se cortó, realmente no sabía como proseguirla, pero si él deseaba que volviese arriba, así lo haría, no deseaba tentar mas a su suerte y...aún se sentía algo culpable. —Lo siento. —Murmuró en voz baja mientras se cubría mejor con la manta roja. —Es cierto que pensaba que eras como todos los otros demonios pero...me has demostrado que no es así, te has preocupado por mí y sea cual sea la razón por la que lo haces, te debo dar las gracias. —Se acomodó un poco mas en el sillón, esta vez para poder observar al demonio, para poder verlo, porque aunque sabía que el probablemente siguiera enojado con ella, necesitaba ver una vez mas a aquellos orbes dorados que parecían traspasar las barreras de la comunicación.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 22, 2013 2:47 am

Aaaah....maldita mujer, ahora había logrado que él se sintiese culpable, como si fuese el artífice de los malestares de la humana; un momento...si lo era. Escucharla hablar consiguió que el bajase la cabeza y emitiese un suspiro agotado, volviendo a cerrar su libro; ésta vez su cuerpo giró un poco para finalmente poder mirar a la humana, la cual se encontraba hecha un ovillo y cubierta por las mantas, sus facciones parecían brillar con el resplandor de las llamas, y al haberse ella incorporado, sus rostros se encontraron frente a frente a escasa distancia. -tu no me debes nada...y no, no tienes que irte, debería disculparme pero no lo haré....quizás no lo sepas, pero eres la primera persona con la que convivo sin que uno intente arrancarle la cabeza al otro, para alguien como yo es....difícil...- tras sus palabras volvió a dirigir su mirada al frente, a la seguridad de las llamas, pues no tenía idea de que podría hacer si seguía contemplando aquel rostro inocente y bello de su inspiradora musa, cada segundo que pasaba con ella, no hacía más que aumentar esa llama interna que le enloquecía, tanto que hasta había sentido el insano deseo de alejarse de ella, de tenerla tan lejos como fuese posible...pero sabía que eso no duraría, ni tampoco conseguiría hacerlo, y no solo por el "intercambio" que ahora los ataba.

-respeto eh?...-
murmuró desde su lugar mientras una de sus manos repasaba la dura portada del libro que, súbitamente había perdido toda la atención del demonio, siendo ampliamente derrotado ante la presencia de la humana. -pensé que no querías volver a tenerme cerca después de lo que hice....realmente me desconciertas Camille, eres como un misterio que no puedo dilucidar, tu entre todos los humanos de éste mundo, eres la unica que me deja sin poderes- Confesó sin un atisbo de cambio en su tono de voz, neutro y pensativo como era costumbre; que era lo que quería la humana, por que volvía?, que era lo que intentaba descubrir?. El demonio abrió y cerró la mano un par de veces, en la palma de la misma y de modo que Camille todavía no había notado, había quedado grabada la marca de la cruz que había tomado con la misma, la repulsión del objeto sagrado había quemado la piel de Lucian y dejado una cicatriz en la misma, con esa forma a la que los demonios tanto le rehuian, un detalle curioso...incluso irónico y totalmente inesperado, el pelinegro no se había percatado de ella hasta que había vuelto a su cuerpo tras la posesión, ya no había nada que hacer al respecto, por lo que hacer un escándalo sobre la misma, era algo carente de todo sentido.

-Te equivocas...- respondió súbitamente, retrotrayéndose a la afirmación que Camille había hecho sobre sus "hermanos", si, él era como todos los demonios, sólo que de alguna forma, ella había logrado llegar un poco más lejos, había cautivado a Lucian y conseguido que él mismo luchase contra su naturaleza, incluso todavía lo hacía, y seguramente lo seguiría haciendo....luchar mano a mano con su deseo de destruirla, con su necesidad basica y sadica de añadirla a su colección, por cuánto tiempo podría mantener a raya su naturaleza?, eso era algo que no podía asegurar, pero lo que Camille había llamado diferencia, para Lucian solo era autocontrol. -No soy diferente, lo único que te separa de mis obras es la belleza que irradias estando viva, tu presencia me satisface más que la de mis trabajos, ellos están en mi colección por que sabía que los embellecería con mi talento...pero tu, tu solo te marchitarías en la muerte...por eso te mantengo viva, por que no me apetece ver desaparecer tu impredecible existencia, por que me gustas con vida, al menos por ahora....- confesó sin más, ladeando su rostro para ver a la humana por el rabillo de sus ojos, volviendo a hacer florecer aquel resplandor dorado que lo caracterizaba.

-Pero sigo siendo un demonio, podrido hasta el núcleo de mi ser...no te confundas, apartandote a tí, volveré a destruir, a tomar vidas y a crear arte con mis poderes, así hasta que el destino de éste mundo sea decidido...quizás seas la única que vea el final de éste libro, pues al menos en mis manos no encontrarás tu final.- agregó mientras negaba con la cabeza, entonces nuevamente se puso de pie y enfrentó a la humana, tomándola por los hombros y haciendo que se recostase, cubriendola hasta el cuello con aquellas mantas que ella portaba. -ahora descansa, pronto amanecerá y tienes un largo camino de regreso...deberás prepararte, pues al contar donde estuviste en nuestro territorio por una noche completa y que además volviste con una fuente de agua, te celebrarán como una heroína...- dijo esbozando una tenue sonrisa tras arropar a la humana, entonces regresó a su sofá, pero ya no pudo leer, simplemente se reclinó cómodamente, cruzando una pierna sobre la otra y allí se quedó en silencio, contemplando las llamas, de tanto en tanto arrojando algún libro para mantener viva la hoguera. A través de la ventana, el cielo comenzaba a abandonar su color negro bajo el manto de otros matices, no faltarían más que unas horas para que el alba despuntase.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 22, 2013 2:33 pm

Debía de haberlo sabido, que esto también era complicado para él, pero era esa estúpida forma de pensar que tenía la raza humana la que le impedía pensar en él de otra forma diferente a "Monstruo" o "Bestia infernal". Saber que él se estaba "conteniendo" de cierta forma, le hacía sentir extrañamente importante, o mas que importante, especial...y sentirse así hizo que se sonrojara. Aunque Lucian no lo supiera, él sabía muy bien como lograr lo que ningún hombre había hecho, hacer que sus expresiones cambiaran así de rápido, que pasara de una mutable paz a estar de los nervios, o a avergonzarse. Camille se sintió algo extraña ante las palabras que siguieron por parte del demonio, ciertamente ella se había molestado por el "hurto" de su cuerpo pero, si aquella relación entre ellos iba a seguir por tiempo indefinido, suponía que no sería agradable para ninguno de los dos estar en completa negación de tratar con el otro, además...Lucian le había devuelto su cuerpo, solo había jugado por un rato, como un niño que encuentra un juguete nuevo y no se queda tranquilo hasta haber puesto sus manos en el aunque sea por unos momento, de cualquier modo ese ejemplo no le gusto, no quería sentirse como un juguete a los ojos del demonio. A los ojos de todo el resto, podía ser una cazadora, una humana como cualquier otra si se quería, pero a los ojos del demonio...

Sus orbes verde agua subieron hasta el rostro del demonio para observarlo. No sabía a lo que se estaba enfrentando, definitivamente estaba a un paso de perderse en aquél mar dorado que eran los ojos del azabache y eso le asustaba, no saber lo que el futuro podría depararle le asustaba, pero, el futuro para todos era incierto y era ella misma quien lo forjaba, era el presente lo realmente importante. Ella suspiró antes de responder: —Me devolviste mi cuerpo y no le hiciste nada, no veo porque debería hacer mayor escándalo además...tu mismo dijiste que debería de prepararme para las cosas aún peores que me esperarían allí afuera. —La muchacha humana meneó la cabeza hacia una de las ventanas antes de devolver la vista hacia el azabache, encontrándolo justo mientras él cerraba y abría una de sus manos, ¿le habría ocurrido algo? Quiso preguntar, pero entonces el demonio continuó hablando y a través de su explicación, Camille entendió mas del punto de vista del ojidorado, bueno, no podía esperar que esa respuesta la hiciera sentir feliz, la azabache no era tan vanidosa como para admitir que era ciertamente mas bella que otras, no, la verdad es que el tema de la belleza simplemente no le interesaba. De cualquier modo, agradecía que fuera ese atributo lo que le permitiera seguir con vida y así poder seguir ayudando a los suyos y conocer un poco mas de los nuevos seres que caminaban por el mundo. Ella no respondió nada, simplemente se limito a sonreír de lado. Lucian por su parte, continuó con sus palabras.

Era verdad, ella no podía cambiar lo que él era, el seguía siendo un demonio, un devorador de almas y un artista infernal, pero al menos con ella, esas facetas solo habían sido mostradas para que se diera cuenta del ser con el que estaba tratando. Se sentía como Alicia en el país de las maravillas, solo que en ese lugar todo era oscuro, aterrador y su seductor sombrerero era un demonio de orbes tan fríos como atrayentes.

Ciertamente le causo algo de sorpresa ver que de repente él se paraba y se dirigía hacia ella, pero incluso cuando la tomó por los hombros y la recostó, ella no hizo nada para impedirlo, porque a través de esa capa de oscuridad que parecía llevar Lucian, podía ver que no había maldad en aquella sola acción, además, ya no deseaba reaccionar erróneamente y que él se molestara. No pudo evitar sonreír al ver como el la cubría con la manta hasta el cuello. Ella bufó ante las palabras de Lucian. —Eso no es impresionante si yo sé que no fue mas que gracias a ti que obtuve tanto el agua como mi vida a salvo. —Murmuró mientras lo veía volver hasta su sillón, aunque por un segundo le pareció ver en una de sus manos una marca con la forma de una cruz. Entonces llegó hasta su memoria el recuerdo del baño y el que él le había quitado su crucifijo, también que luego se lo había puesto el mismo mientras ocupaba su cuerpo.
Camille se llevó una mano hasta el cuello pero se detuvo antes de alcanzar a rozar la cruz con sus dedos, quizá ya era hora de que se callara la boca y se durmiera, debían ser alrededor de las tres de la mañana y necesitaba recuperar fuerzas, pero de alguna forma justo en ese momento no sentía una gota de sueño, "debe ser por la agradable experiencia de abandonar mi cuerpo" pensó la humana mientras negaba con la cabeza y una pequeña sonrisa aparecía en sus labios. Al fin se decidió a preguntar, aun a riesgo de que Lucian la hiciera callar o que simplemente no le contestara. —¿Porque la tocaste?...Te ha dejado una cicatriz ¿No es así?, entonces ¿Porque la tocaste aun sabiendo que te dañaría? —no observó al demonio, simplemente se quedó allí, observando hacia el blanco techo. —¿Porque me lo devolviste? Podrías haberlo arrojado lejos, mi fe no rige en ese objeto, es un simple tic el que lo viva tocando cuando me siento algo preocupada. Aunque no puedo negar que me gusta sentirlo al cuello, me hace sentir segura...aunque como tu bien dijiste, este objeto no me va a salvar la vida. —Se quitó el crucifijo y desde la cuerda que lo sostenía, lo tomó con una de sus manos, mirando como la madera negra brillaba a la luz de las llamas.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 23, 2013 12:05 am

-Por que haces tantas preguntas?....creí haberte dicho que durmieras- Respondió ante el aluvión de preguntas lanzado por la humana, pero la verdadera razon por la que se negaba a contestar era por que carecía de respuestas, al menos no tenía aquellas que contentarían a la humana, pues decirle "por que se me antojó", "por que quise", o simplemente "no se por que lo hice" sonaba demasiado infantil para alguien como él, por lo que el silencio volvía a ser su mejor arma disponible, pero entonces una ultima e ingeniosa respuesta se le ocurrió, una que quizas dejaría muda a la humana y le salvaría de tener que incurrir en más respuestas o asuntos en los que no tenía intenciones de deslizarse dentro. -La tomé por celos, a mi no me tocarías de esa forma tan segura e intensa, con esa devoción...y verte posar tus manos en ella me hace hervir la sangre deseando poder ser yo el objeto de tu obsesion.- acertó como un dardo venenoso directo al corazón de la cazadora, probablemente aquella confesión la dejaría pensando y hasta descolocada; en el poco tiempo que habían convivido, Lucian había aprendido a leer sus gestos y sabía que era facilmente avergonzable, con las palabras y acciones correctas, podía convertir a la humana en una pequeña colegiala nerviosa, otro de los aspectos que encontraba sumamente interesantes en ella.

-El único problema es que a esa cruz no le gusto...y me lo hizo saber.- Agregó en respuesta a la marca que evidentemente ella había notado, aunque no se la mostraría, no era algo digno de enseñar, de hecho era casi un signo de vergüenza, pues para un demonio llevar la marca sagrada por excelencia, estaba lejos de ser un orgullo. -Y te la devolví porque de haberla arrojado o destruido hubiese violado parte de nuestro acuerdo, prometi no hacerte nada, y eso se extiende a lo tuyo...ademas te hubiese dado otra razón para odiarme, es gracioso cómo es que me preguntas lo obvio, ahora si no estás del todo conforme con ese objeto, si has descubierto lo poco que significa, puedes arrojarlo tu misma a la hoguera, yo no volveré a jugar con esa cosa.- sentenció finalmente mientras los dedos de su mano marcada seguían recorriendo la portada del libro que no había vuelto a abrir. Suspiró largamente y prestó atención al cigarro que había dejado junto al sofá, llevandoselo a los labios y dando una nueva calada, resultando en una delgada línea de humo que ascendió hasta el techo y se dispersó en el aire, no estaba seguro de cómo funcionaba la nicotina, pero lo cierto es que tenía un efecto relajante, podía volver a pensar claramente y definirse a si mismo, ahora sabía por que los humanos tenían un nivel de adicción tan grande a esa cosa, para él no funcionaba de la misma forma, el funcionamiento irreal de su organismo le impedía asimilar las toxinas, por lo que solo podía sentir el efecto relajante, ningún otro daño incurriría en su cuerpo.

Golpeó el filtro del cigarro y dejó caer las cenizas sobre la espalda, alzando la mirada hacia la base de la chimenea antes de volver a hablar. -Y deja de agradecerme, no tienes idea de lo extraño que suena eso para alguien como yo, creo que hasta preferiría que me insultes...deja de hacer esas cosas antes de que vuelva a robarte el cuerpo- la amenazó con poca seriedad, y es que simplemente estaba bromeando, no volvería a hacer aquello....en lo inmediato, simplemente buscaba evitar esa sensacion de ser "invadido" por la humana y sus preguntas; era la primera persona que buscaba abiertamente acercarse a él, sin ser forzada, sin amenazas ni vanas promesas, algo que por supuesto nunca había sido experimentado por Lucian, y algo que le tenía algo descolocado, si no podía decirse "contra las cuerdas", y rayos que se congelaría el infierno si en algun momento llegaba a lucir como un niño indefenso e inexperto, su orgullo jamas se lo permitiría. Le agradaba el ambiente que se estaba formando en el estudio, y sin embargo, el peso de una verdad mas grande que los dos presentes seguía flotando en el ambiente, una verdad que hasta el momento Lucian había dejado de lado, pero conforme la hora del amanecer se acercaba, ésta volvía a cobrar fuerzas y...no estaba realmente seguro de que la humana fuese enteramente consciente de esa misma verdad. -No deberías....acercarte demasiado, te has puesto a pensar que sucederá cuando le toque el turno a tu ciudadela?....éste lugar solía estar lleno de vida, de esperanza, hasta que llegamos.- Guardó silencio por unos momentos, solo el crepitar del fuego se dejaba oir en la quietud de la noche, dejaría que la humana analizara por unos momentos sus palabras, pues estaba enteramente seguro que, en la momentanea paz que se había generado, aquella posibilidad ni siquiera había cruzado los humbrales de la mente de Camille. -Y no se detendrá, "el jefe" continuará con su expansión, entonces les llegará el turno a ustedes...a todos ustedes, no importa en qué parte del mundo se escondan....te has puesto a pensar qué pasará entonces?, qué es lo que harías?...serás capaz de mirarme a los ojos y verme como "alguien diferente" mientras tomo las vidas de tus seres queridos?- Sus palabras sonaron sombrías y ominosas en el aire, no era una advertencia, simplemente era una reflexión para la humana, pues pensar que ninguno de los dos se había acercado un poco el uno al otro era mentir descaradamente, y lo cierto era que, si llegaba el dia en el que tendrían que verse las caras como enemigos, él no podría protegerla, bajo que excusa?, que era su musa?, que la quería viva para su colección?, para volverla su amante personal?, ninguno de los otros demonios le creería, aunque no dudaba en poder levantarle la mano a sus hermanos e incluso darles una refriega digna antes de ser superado en número y que se abalanzaran sobre Camille...pero era para mejor si ella ganaba consciencia de la verdad y simplemente....preparaba su corazón.

El silencio llegó entonces, largo y denso, casi asfixiante una vez más mientras la reflexion del demonio pinchaba la burbuja del buen momento que se había generado entre los dos, si, él era el cuervo que cargaba las malas noticias, pero era mejor una verdad dolorosa que una dulce mentira. -entiendes ahora?....ha sido deliciosa esta noche contigo, pero el echo es que seguimos siendo enemigos....por eso te grité alla arriba, conosco como funcionan los humanos, si llega ese dia, se que te temblará el pulso al verme, y tener que verte morir por un hilo de esperanza al que seguramente te aferraras, esperando que algo de humanidad nazca en nosotros y les perdonemos la vida.....yo no....- "yo no podría verte morir asi", eso es lo que se guardó para si mismo, ya había sido suficiente exposición, ahora era él quien parecía romper la distancia entre los dos, esas punzadas que sentía en su nuca y en su pecho le indicaban que algo no andaba bien cuando entraba en contacto con esa parte "humana" que por momentos parecía crecer de un modo que no podía explicar, acaso estar en la tierra afectaría de alguna forma sus cuerpos falsos?...no lo sabía, pero ciertamente era una duda que necesitaba ser respondida, pues no quería siquiera pensar que es lo que podría pasar si en efecto algo dentro de él, algo dentro de su cuerpo comenzaba a cambiar tanto su percepción como la vista de sus objetivos y su mision....o peor aun, la forma en la que miraba a la humana. Y allí murieron las palabras, Lucian se cruzó de brazos y devolvió la mirada al fuego, si continuaba sentía que estaba a un paso de pisar alguna suerte de trampa mortal, de andar por un sendero del cual sería imposible regresar, era mejor así...abandonar cualquier vestigio de posible humanidad, encerrarse en su oscura mansion, en su taller....y dedicarse a aquello a lo que había venido al mundo, antes de que Camille hubiese chocado contra su vida.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 23, 2013 3:13 pm

Sonrió mientras miraba el crucifijo que apenas se mecía en el aire. Ya sabía que muy probablemente a Lucian no le gustara nada que le hiciera tanta pregunta pero, bueno, no podía dormir y no era que se fuera a parar para tomar algo que leer, la verdad era que no quería que aquella relación entre ambos fuera tan tensa como hasta ese momento, el punto era que el demonio tampoco lo hacía nada de fácil. De hecho, Camille pensó que se parecían bastante en algunas cosas, ambos contestaban de mala forma a la primera, luego guardaban silencio y terminaban contestando de alguna forma ingeniosa, tal como ahora lo había hecho el demonio. Al principio, el comentario acerca del crucifijo, le sonó a una burda excusa para simplemente tapar la verdad, pero ¿y si realmente estaba celoso de aquel pequeño símbolo religioso?...¿Un demonio? ¿Celoso de una cruz? Eso no tenía sentido y lo que ella sentía por aquella cruz no era devoción, era un simple tic que le acompañaba desde un temprana edad, ya se había acostumbrado a llevar un crucifijo al cuello y por algún motivo siempre que se sentía preocupada o nerviosa, atinaba a llevarse una de sus manos hasta él. No, ella no quería tener obsesiones en su vida, menos una tan insana como por el demonio, pero sabía que se estaba refiriendo solo a lo determinado por la obsesión, aunque claro, estaba el hecho de que el era un demonio, que ese cuerpo no le pertenecía y que en algún momento él volvería a su plano...o Camille terminaría muerta al igual que el resto de la humanidad.

Era ciertamente obvio que la cruz lo iba a rechazar, su esencia puramente maligna no era afín con un objeto bendecido como el que Camille ahora pendía entre sus dedos. La azabache agradeció en silencio que él respetara sus pertenencias, aunque bueno, se sintió algo mal de que el crucifijo no lo hubiera respetado a él y le hubiera dejado una marca (la cual por lo que parecía, Lucian no le dejaría ver). Sobre que hacer con ella, pues no haría nada distinto, seguiría llevándola al cuello como había hecho hasta ahora, eran regalos de su madre y estaba muy encariñada con cada una de aquellas cruces que poseía, no podía deshacerse de ellas por el valor emocional que poseían y también...porque no podía evitar sentirse segura al llevar uno de ellos puesto. La cazadora miró hacia la chimenea mientras se acomodaba entre los cojines del sillón y se tapaba con la manta, se sentía bien en aquél lugar y probablemente con el calor que había comenzado a tomar su cuerpo, pronto el sueño llegaría hasta ella. El siguiente comentario del demonio le causo algo de gracia, primero decía que no deseaba darle mas razones para que le odiara, pero luego decía que estarían mejor si ella lo insultara, le hablo de lo que pasaría en un futuro, justo como Camille había pensado rato atrás, "el futuro" era algo que para todos llegaría, como preparar el camino hasta él, era decisión de cada uno, pero más allá de eso, la azabache se sintió extraña, casi como si alguien le hubiera golpeado la cabeza para que se espabilara. ¿Que haría ella cuando le tocara enfrentarse seriamente contra él? ¿Sería capaz de destruirlo? ¿Tendría las fuerzas necesarias para aquello? pero más que nada ¿Realmente podría acabar con alguien con el que había compartido toda una noche entre charlas y discusiones?

Lucian guardó silencio por algunos momentos y ella tampoco supo que responder. El silencio invadió la habitación y Camille pensó que quizá lo mejor sería intentar dormir, mas entonces el demonio volvió a romper la barrera de silencio para en esta ocasión, hacerle entender a ella que seguían siendo enemigos...¿entonces para que...? —Entonces no entiendo para que insististe en que dejara de verte como un "puto demonio". —Ella uso la misma expresión con la que él se había descrito de forma adrede. —No entiendo para que hiciste que me creara una opinión de ti, el porque me dijiste que no querías darme mas razones para odiarte. Si yo fuera tu, habría destrozado aquella cruz, la habría quemado y hubiera tomado lo que realmente deseaba, eres un demonio Lucian, ustedes son malignidad en esta puro, entonces ¿Porque no desearías que te odiara? Podrías lograr que me obsesionara contigo fácilmente, podrías hacer muchas cosas...pero en lugar de eso me estas pidiendo que me aleje. Te contradices... —ella es espero por un segundo antes de suspirar y continuar. —Pero he entendido el punto. Si es lo que deseas, desde mañana haremos como cuando recién nos vimos, te miraré con miedo y desconfianza, no esperaré nada de ti, vendré solo por el agua y si aún lo deseas, te pagaré con mi compañía, pero solo será eso. Eso es lo mejor para ambos ¿no? —De repente sintió que estaba hablando de forma muy mecánica, como si aquello que estaba murmurando no saliera de su propia boca, como si alguien más estuviera hablando por ella, pero nadie más lo estaba haciendo, eran sus palabras saliendo de su boca.

—Buenas noches. —Dijo finalmente mientras se giraba hacia el lado del respaldo del sillón, cerrando los ojos y esperando que Morfeo o quien fuese la arrastrara nuevamente a un mundo lejano a aquella habitación. El crucifijo había caído de su mano hasta el sillón y de este hacia el piso, realmente estaba algo enfadada pero ni siquiera eso le importaba en aquél momento, tan solo quería olvidar todo lo vivido, recordar solo lo malo de aquél demonio, porque el mismo había ayudado a que ella se hiciera una imagen muy bizarra de él en su mente.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 24, 2013 9:41 am

-Yo no pedí nada de ti cuando te ofrecí el trato, nada más que tu compañía...al mencionar mi naturaleza solo estaba dejando en claro lo obvio, que evidentemente para tí, no lo es....o será que.....- desde la comodidad de su sofá y tras escuchar los argumentos de la humana, Lucian sacó una clara conclusión, una que había delatado a la humana en toda su extensión, finalmente había caído en la red. Había dejado de verlo como una amenaza, como un simple demonio y comenzado a considerarlo como....algo más, pero qué era ese algo más?, la respuesta a ello era algo que el demonio se había propuesto encontrar en ese mismo instante. -si lo has hecho, has dejado de verme como lo que soy....entonces te pregunto, qué es lo que soy para ti ahora?- lanzó desde su lugar, mostrando una invisible sonrisa mientras sus orbes brillaban incluso más fuerte que las flamas de la chimenea....todo estaba saliendo a pedir de boca, de hecho no podría haber sido ejecutado de una forma mejor, había logrado confundir los sentimientos de la humana y comenzado a dirigirlos hacia él, la verdadera pregunta era, qué sucedería si la humana perdía la cabeza por él?, como manejaría a una mujer enamorada?; la mayoría de las veces, tras un desliz entre sabanas para satisfacer su inagotable deseo, las féminas acababan archivadas en una de las tantas habitaciones o en su estudio allá en el sótano como sus objetos de arte, pero ésta vez....qué podría hacer con una mujer a la que se había negado a privar de su vida?.

Por último, ante los términos del trato que Camille estaba modificando, Lucian no pudo hacer más que reír irónicamente, las palabras que le había dicho eran más que palabras para separarla, le había dicho que no debía acercarse....no que no podía, y si bien en parte el demonio se contradecía, pues en realidad quería mantenerla cerca, simplemente no podía dejar ir a la humana sin la advertencia; el problema era que sus palabras realmente parecieron ofender a Camille, lo cual ponía al demonio en una encrucijada. -Sabes...deberías de estudiar demonología, ya que pareces entenderme tan bien, el problema es que tu ya estas afectada por mi influencia...porque aunque lo niegues, se que te gusta ésto, te gusta estar aquí conmigo, lo encuentras excitante y peligroso....te atrae lo prohibido, y eso es lo que soy yo, lo prohibido.- Con suavidad se puso de pie y volteó sobre sí mismo, quedando de espaldas a la chimenea y encarando directamente a la humana, evidentemente por sus palabras, Lucian podía entender que la humana estaba dispuesta a soportar lo que fuera que pudiese ocurrir al estar junto al demonio, y al desoír la advertencia del mismo, lo único que pudo hacer entonces fue simplemente....invitarla a ser parte de un mundo antiguo y milenario, retorcido y oscuro como jamás hubiese podido siquiera imaginar.

-No te importa verdad?, estas dispuesta a ignorar mis advertencias y seguir aquí, viniendo a charlar conmigo sin mas y acercarte a mí en busca de...lo que desees buscar en mi. Eso es lo que te molestó verdad?, que me hayas tenido al alcance de la mano y te forzara a dejarme ir....si eso es lo que te molesta, entonces no lo hagas, acercate a mi, si quieres ser parte de mi realidad, no te lo impediré, sin embargo no quiero que me digas ni una sola vez que no te lo advertí, porque lo hise.- Sus palabras sonaron firmes y decididas, estaba dándole a la humana la oportunidad de elegir un giro vital en su vida, lo tomaría?, o simplemente seguiría su camino viniendo a recoger agua e intercambiando un mero "hola" como formalidad?. -Qué es lo que eliges?....acercarte a mi, al peligro y a lo prohibido y obtener mucho más que solo agua....o solo seré un negociador de tu preciada agua para ti?....es tu decisión.-
Tras las palabras del demonio, el mismo extendió la mano hacia la humana, la cual de inmediato la notaría si se volteaba para verla. Si la tomaba y se acercaba, entonces él la haría parte de su mundo, la convertiría en su musa, en su más preciado juguete, lo cual tendría un sabor único al hacerlo por la propia voluntad de la cazadora....pero si la dejaba ir, entonces sólo sería una extraña más, una criatura insípida que solo se acercaba a su mesa implorar, a comer las migajas que el demonio dejaría, la elección?...era simplemente de ella.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 24, 2013 5:08 pm

Desde su lugar en el sofá y manteniendo sus ojos cerrados, escuchó como el demonio respondía a sus dichos. La pregunta formulada por Lucian retumbo en su cabeza por algunos momentos, ¿Que era él para ella ahora?, porque era mas que evidente que ya no era el mismo ser al que le había disparado, o al menos no lucía de la misma forma ante sus ojos. Eso hizo que se removiera un poco en su lugar. No tenía una respuesta para aquella pregunta, a veces él parecía tan semejante a un humano...y a veces Camille entendía que no se trataba de nada más que de un ser infernal movido por unas ganas de destrucción que ni él mismo podía controlar, Lucian le confundía de formas que el no podría imaginarse y es que hasta aquella hora, habían discutido y hablado de unos cuantos temas, muchos que a ella no le habían gustado y muchos que a él no le habían gustado. ¿Que es lo que él significaba para ella ahora?, ¿Un benefactor de agua? ¿Un demonio del cual no debía temer de momento? ¿Un hombre infernal que le causaba una infinita curiosidad que ni ella misma podía explicar?...sí, podía ser que aquella última expresión fuera la que mas le convenciera, aunque en ella no nombraba la aceleración de su corazón que a veces le producía la cercanía del demonio, o sus palabras, si tomaba en cuanta aquello, entonces ni siquiera esa última expresión podía significar lo que él era para ella.

La risa de él desestabilizo sus pensamientos para volver a prestarle atención solo a él. "Y tu deberías estudiar psicología." Le hubiera gustado decirle al demonio tras escuchar las cosas que parecía decir con tanta seguridad a cerca de lo que ella sentía. Pero lo que más le molestaba, era que él no estaba tan errado y quizá pudiera entender lo que le estaba pasando incluso mucho mejor que ella misma. "Oh, por favor", se dijo la cazadora mientras abría los ojos solo para rodarlos. ¿Como podía ser excitante que se apoderaran de tu cuerpo sin tu permiso? ¿Como podía desear siquiera ver las horripilantes figuras que aquél ser escondía en las habitaciones de su casa? —Te estas tirando muchas flores, Demonio. —Susurró la cazadora mientras se tapaba mejor con la manta que la cubría. El demonio se había puesto de pie, podía saberlo por el ruido de sus pasos y por la sombra que apenas se había proyectado en la cabecera del sofá. Sintió curiosidad por observarlo, pero entonces se preguntó por que rayos estaba pensando al querer mirarlo, se había puesto de pie, solo eso, y ella necesitaba dormir y pensar bien en lo que estaba ocurriendo y en las repercusiones que su "curiosidad" podría traer para sí misma y para los que la rodeaban.

Una leve mueca se dibujo en los labios de la cazadora. No, no era que deseara conversar con él, no era que estuviera dispuesta a ignorar las claras advertencias del demonio y poner su corazón en peligro. Su muerte o la muerte de Lucian, esas eran las opciones finales que desataría la guerra en la que ambos habían decidido participar. ¿Estaba dispuesta a acercarse a alguien que podría traicionarla o que podría ver desaparecer en un futuro? ¿Aquello no le dañaría acaso?
Su labio se apretó mientras se cubría con la manta. Su cabeza se había convertido en un mar de pensamientos en respuesta a aquellas preguntas. Sí, el demonio la había advertido y ella era muy conciente de aquello, pero también era conciente de que él había cometido el primer error y no estaba limpio de aquello. Lo siguiente por parte del demonio estuvo muy lejos de ser un simple comentario, no, esta vez se trataba de algo diferente, esta vez se trataba de tomar una decisión y por las dos opciones que ella escuchaba, simplemente no habría un punto intermedio, la seguridad con la que Lucian hablaba se lo decía. ¿Que era lo que ella elegiría?

Se giró levemente sobre la cama, mas era lo suficiente como para ver la expresión del demonio y aquella mano estira hacia ella. Entonces, sí debía darle una respuesta y la verdad era, que no estaba segura de lo que elegir, pero sí sabía una cosa, no se sentiría bien viniendo por el agua y marchándose sin siquiera decir una palabra, no se sentiría bien siendo una extraña para él, ya no podía dar vuelta atrás pero lo que pudiera encontrar hacia adelante ciertamente le asustaba un poco y a la vez le daba curiosidad. ¿Sería una traición hacia los suyos el relacionarse con un demonio? Seguramente que lo era, al menos era una traición para aquellos que habían muerto a manos del azabache. Se quedó observando la mano de él por algunos segundos mientras los pensamientos seguían pasando por su mente a gran velocidad. Quería el agua, pero también quería saber mas de él...y para que negarlo, de alguna forma, el demonio le atraía, pero no solo eso, sentía una infinita curiosidad por él, una curiosidad que eligiendo la segunda opción, no podría calmar.

Los verdes orbes de Camille subieron por el demonio hasta toparse con los ojos de él, entonces una de las manos de la chica abandonó la tibieza bajo la manta de que cubría y la estiró hacia adelante, rozando sus dedos contra la palma de la mano del demonio. —Escojo la primera opción bajo mi propio riesgo. Ya no necesito que me recuerdes con quien estoy tratando, porque lo se bien. —Y entonces sus dedos se cerraron con cierta fuerza contra la mano de él. En el rostro de Camille se podía notar una media sonrisa. No sabía como cambiaría las cosas aquél trato que habían hecho, solo esperaba que ahora las cosas fueran algo diferentes a como habían sido arriba, al menos ella también pondría de su parte para no repetir los mismos errores.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 26, 2013 2:02 pm

-Que así sea entonces...será un placer recibirte en mis dominios.- respondió en cuanto sintió la presión de la mano de la cazadora contra la de él, en ese momento algo más se generó entre los dos, y Lucian fue el primero en sentirlo, el principio de un vínculo se forjaba entre ambos y el cual comenzaría a extenderse, para ella quizás como un soplo de esperanza, el deseo de alcanzar un entendimiento entre dos razas de por sí incompatibles y marcadas como enemigos desde que el infierno se había liberado en Nueva York, pero para el demonio de ojos dorados, aquello que fluía y crecía entre los dos eran como las raíces de un maligno, venenoso y corrupto que abría la tierra a su paso, extendiéndose en secreto con rumbo desconocido, pero con la clara intención de infectarlo todo a su paso, y es que ya no habría entredichos para ninguno de los dos, habiendo aceptado el pacto de transgredir las barreras de las razas, ya no había nada que esconder, y al escuchar a Camille hacer sonar de manera tan firme ese "por mi propia voluntad", simplemente estaba abriendo su mente y su corazón a un nivel de horror como quizás nunca hubiese experimentado, y a la vez evocado en el demonio una necesidad imperiosa, un deseo lujurioso y prohibido de hacer suya a esa pequeña y frágil mujer que dejaba sus propios miedos atrás para abrazar un mundo nuevo, prohibido e infinitamente peligroso.

Aún sosteniendo la mano de ella, Lucian llevó una rodilla al piso y se postró ante la humana, llevando aquella mano pequeña y tibia hacia sus labios para darle un suave pero provocativo beso en la contracara de la misma, sin dejar en ningún momento de mirarla a los ojos. Seguramente ella notaría como el natural brillo dorado de las orbes del demonio se había ampliado, denotando el creciente interés en aquel pacto de palabra forjado entre ambos, realmente sabría ella a lo que se exponía?, tendría dimensión real del tamaño peligro al que estaba dejando entrar en su vida?, Lucian lo dudaba, pero por sobre todas las cosas honraría ese pacto, y la dejaría entrar a su "vida" de formas que ella sólo podría haber deseado en sus más oscuros sueños.

-Bienvenida a mi mundo entonces, espero tengas tu corazón y tu mente preparados, porque te mostraré y descubrirás cosas de tu propio mundo que harán tambalear los propios pilares de todo aquello en lo que crees...del mismo modo, espero que tu también me dejes entrar en tu mundo, realmente estoy ansioso por ver qué es lo que guardas en lo más profundo de tu ser.- Respondió con una voz infinitamente suave, sensual y provocativa, hablando en un claro doble sentido; el primer paso ya había sido dado, y el camino a la condena eterna era más disfrutable si se gozaba paso a paso, deleitándose en cada etapa del mismo...y vaya que Lucian lo gozaría con su nuevo y fascinante juguete. -Ahora que ya no hay muros entre nosotros, imagino que tendrás millones de preguntas que hacer, no solo de mi...y prometo responderlas todas, pero todo será en su debido momento...ahora solo tienes un objetivo por delante y no hace falta que te lo repita, ahora eres mi huésped y mi confidente...mi casa será tu casa y todo lo mío podrá ser tuyo, poco a poco abrirás los ojos a la verdad de éste mundo, pero por ahora te dejaré descansar en paz, ya no falta mucho para el amanecer...duerme mi querida musa...-

Bajando el tono de su voz, lo fue convirtiendo en un suave susurro mientras lentamente dejaba ir la mano de Camille, recorriendo su piel en una suave caricia ante el toque de sus dedos mientras él mismo se ponía de pie y retrocedía paso a paso, era una mujer sumamente deliciosa, poseerla y hacerla suya en cuerpo y alma era un deseo que hervía en su interior, pero como él mismo decía, todo llegaría a su debido tiempo, por ahora necesitaba alcanzarla poco a poco, conocer más de ella y de su mundo, pues no podía olvidar que ella no era sólo el objeto de su deseo, sino que también en un futuro....sería la llave de acceso a uno de los últimos refugios de la humanidad. Sin embargo y hasta entonces...solo había una cosa más que hacer para coronar una noche de exitos como la se estaba desarrollando...

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 27, 2013 9:19 am

Los orbes de ella parecieron brillar a la luz de la cansina luz que emitía la chimenea, su vista se encontraba sobre el ser de ojos dorados que tenía frente a ella, el cuál ahora mismo se arrodillaba para quedar a su altura, así ella pudo observarlo mucho mejor desde la corta distancia que los separaba. Desde la punta de los dedos de sus manos, una electrizante sensación subió hasta sus hombros, por producto de aquél beso que él había depositado en su palma. La expresión de Camille se tranquilizó, abandonando aquella sonrisa por un gesto mas apacible. Sus verdes orbes se encontraron con aquellos dos soles de él y se quedaron observándolos fijamente, como si fuera la única luz que aquello noche le importaba ver...como una luz sádica y maligna entre aquellas sombras que lo consumían todo. Luego de un par de segundos en completo silencio, que solo se vió interrumpido por el crepitar del fuego, ahora el demonio volvía a hablar, dándole la bienvenida a su mundo. La azabache se preguntó si realmente estaba dispuesta a abrir su mente y corazón a aquél ser, seguramente sería la peor idea del mundo, pero ¿Como competir con aquella curiosidad? Las redes que Lucian había creado a su alrededor ahora la mantenían con la vista fija sobre él, como si fuera mucho más de lo que simplemente aparentaba, como si pudiera mostrarle un mundo del que ella desconocía muchas cosas, ¿Como negarse ante aquella oscura y llamativa curiosidad?

Pero, aunque estuviese haciendo aquél "trato" con el demonio, también tenía mucho más que proteger, algo que era completamente distinto al demonio, algo que nacía desde su condición de humana y cazadora, algo que quizá Lucian jamás pudiera entender y es por eso que ella tomaría aquella parte de su ser y lo escondería donde el no pudiera alcanzarlo, donde el no pudiera dañarlo, no era el amor ni ningún otro tipo de sentimientos, sino mas bien, la voluntad de no abandonar a los suyos. ¿Era verdad que tenía muchas preguntas para él? Pues la verdad, de momento no se le ocurría ninguna, podía deberse a lo extraño de la situación o a que simplemente estaba cansada. Solo...solo sentía algo de curiosidad por la visión del mundo que pudiera poseer el demonio, seguro la misma distaría mucho de la que ella poseía, pero eso también sería parte de otra conversación. ¿Podía ser que de repente sintiera la infinita necesidad de dormir? ¿Hace cuanto que no le pasaba aquello? Acababa de cambiar noches de infinito insomnio por al menos unas horas de sueño aseguradas. —Solo espero no amanecer pegada al techo de nuevo. —Dijo la cazadora a modo de broma mientras sonreía, su voz se había escuchado como un suave murmullo solo audible para el demonio. La mano que el demonio había besado y retenido, ahora volvía junto a ella, para ser escondida bajo la suave cobertura de las mantas.

Ella volvió a apoyar la cabeza sobre la almohada mientras veía como Lucian se ponía de pie, a la distancia de alturas, aquellos dos orbes dorados parecían dos estrellas vigilándola. Desde afuera parecía no venir ningún ruido, las criaturas demoníacas caminaban en silencio por fuera de la mansión, arrastrando sus cuerpos, podía saberlo por el débil aroma a azufre que se adentraba en la habitación...así como el mismo aroma de Lucian. Se preguntó si Perséfone habría aceptado por completo en algún momento a Hades (se refiere al mito de dos de los dioses griegos). Al bajar la vista hacia el piso, pudo ver aún la pequeña cruz que se le había caído al girarse sobre la cama, pero no recogió la misma, tan solo se le quedó mirando, viendo como su pálido color grisáceo brillaba a la luz del fuego. Y así, con el paso de los minutos, sus orbes se fueron cerrando, perdiendo de vista a Lucian y a aquellos dos soles, ahora en su lugar, todo lo que tenía era una infinita oscuridad y un sentimiento de aparente tranquilidad. Se sentía liviana.

Soñó con Baltazar y con Matthew (sus hermanos)...aunque también pensó que aquél par de soles aún le vigilaban desde las alturas.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 28, 2013 1:19 am

Sonrió tenuemente sin decir nada ante el último comentario de Camille, mencionar aquello funcionó casi como un efecto psicológico inverso, pues las ganas de tomar ese cuerpo una vez más no faltaron, pero el demonio sabía cuándo tirar y cuando soltar la soga antes de que ésta se rompiese, ya no tentaría la paciencia de la humana, al menos no en lo que restaba de esa noche. Hasta que ella cayó profundamente dormida, Lucian permaneció en su lugar, inmóvil, observando y contemplando la frágil figura de esa mujer que a los tumbos y de manera tragicómica había acabado metida de lleno en su vida: las posibilidades que abrazaba el hecho de tenerla de su lado eran casi infinitas, sin lugar a dudas si él llegaba a obrar con paciencia y de forma inteligente, podría obtener mucho más de aquella cazadora de lo que buscaba, alguien como ella tendría libre acceso a la mayoría de las instalacion es humanas, ni hablar del amplio conocimiento de las mismas que pudiese llegar a poseer, debía jugar el papel del "amigo demonio" de manera perfecta, esperando el momento justo para tomar su chance.

El silencio de la noche se hizo casi total, sólo podían escucharse los sonidos suaves de pasos yendo y viniendo, de cosas arrastrándose en todas direcciones. Las mascotas de Lucian seguían recorriendo la zona en perpetuo patrullaje, más ya no estaban excitadas, tensas y expectantes, habían regresado a un calmado impasse, la influencia del demonio se había extendido hacia la humana, de modo tal que aquellas criaturas comenzaban a percibirla como "parte de la corrupción", muy posiblemente ya no intentasen devorarla a primera vista, aunque tentar a la suerte tampoco era una idea demasiado apetecible, jugar con aquellos seres era como pedirle un baile a la muerte misma.

Una vez estuvo seguro de que Camille estaba sumergida en un profundo sueño, Lucian caminó hacia una de las destrozadas ventanas del estudio y miró hacia la oscuridad infinita, todavía tenía que hacer una cosa más como muestra de buena voluntad, las armas de la humana habían quedado abandonadas entre las ruinas tras el accidentado encuentro entre los dos, enviarla desarmada de regreso era algo tan tonto como infantil, después de todo los demonios no eran la única preocupación de la raza humana, todavía acechaban los miserables chupasangre y aquellos animales sarnosos que se transformaban en lobos a voluntad. Devolverle a la cazadora su único medio de defensa se había convertido en una prioridad. El cuerpo del demonio comenzó a emitir una vez más aquel denso vapor negro que se antecedía al uso de su impulso oscuro, una vez que se encontró enfundado en el mismo, en menos de un parpadeo el cuerpo de aquel ser infernal había desaparecido, comenzando a moverse rápido e implacable como el tiempo mismo, podía rastrear la esencia de la humana como un sabueso del infierno, y de hecho no le tomó demasiado retomar la senda por la que habían circulado ambos y dar con aquellas ruinas en las que la mujer se había ocultado.

Desperdigadas tal y como habían sido dejados, su arco, el carcaj de flechas y aquel inútil cuchillo yacían en el piso esperando a quien pudiese darles un uso, Lucian se inclinó y tomó aquellos objetos, dandoles un rápido y analitico vistazo antes de asegurarlos entre sus brazos, una vez que los "tesoros" de la pelinegra estuvieron asegurados, el demonio volvió sobre sus pasos y regresó a la mansión. Junto a la puerta de entrada todavía se encontraban los dos bidones llenos con el precioso liquido vital que Camille había estado buscando, y junto a ellos fueron dejadas aquellas armas que, seguramente la humana agradecería por habérsele sido devueltas. Con aquella tarea terminada y sintiendo que y no quedaba más que esperar por el amanecer, Lucian regresó al estudio y retomó su lugar en aquel cómodo sofá que había adoptado como propio, un rápido vistazo le permitió notar que todo seguía igual en cuanto a su invitada, ni siquiera había notado o reparado en su ausencia, protegida en aquel mundo de sueños. Retomando aquel libro cuya lectura había sido interrumpida en varias oportunidades, el demonio se entregó a la lectura mientras dejó que el tiempo siguiera su marcha.

las horas volaron en aquella vigilia sin fin, y para cuando el oji dorado levantó la vista de aquellas páginas, el amanecer ya había despuntado entre algunas densas y negras nubes, aquellas que nunca se marcharían sin importar cuanto quisiese imponerse el astro rey, como señal de la llegada de aquellos seres antinaturales al mundo, una cicatriz en el cielo y en la tierra que quizás jamás se borraría. La claridad llegó a la mansión trayendo algo de luz al interior de la misma y Lucian decidió abandonar la comodidad de su asiento para viajar hacia la puerta de entrada. Apoyando uno de sus hombros contra el marco de la misma, permaneció en aquella posición, observando los nacientes colores de la tierra mientras el sol continuaba su lenta e inmutable ascensión; un nuevo día comenzaba y con él, el demonio debería volver a la brevedad a su misión original...claro, una vez que se hubiese asegurado de que su invitada pudiese volver en una pieza a su hogar.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 01, 2013 10:39 am

—No es justo.
—Oh, claro que no lo es. Pero tu padre confía mucho en ellos. Y tu también tienes que confiar en tus hermanos...camille.
—Ese hombre dijo que Baltazar olía bien.
—¿Que Hombre, Camille?
—...
—Puedes contarme, anda, no se lo diré a tu padre si es por eso.
—No lo sé, se que lo conocimos, pero por más que trato de recordar su rostro, simplemente no puedo.
—Oh, no debe ser nada querida. Seguramente fue todo un sueño. Balty y Matt estarán de vuelta mas pronto de lo que crees.
—No es justo, solo ha sido un leve resfriado, yo quería ir con ellos.
—Mejor descansa hija. Así quizá tu padre te deje ir la próxima vez con ellos.

La mujer deposita un beso en la frente de la niña de ocho años antes de salir de su cuarto, dejando la habitación iluminada solo por la luz de luna que se colaba desde la ventana. Camille espera que su madre salga para poder observar hacia la ventana, se encontraba confundida, aquél hombre...¿porque no podía recordar nada de él?

—Tengo frío. —Murmuró mientras se cubría entre las mantas, buscando la respuesta a sus preguntas, en el cielo de Escocia, entre aquellas nubes que también nublaban su mente y le impedían recordar.


_____________________________________________
—Tengo frío. —Murmuró casi de forma automática la azabache mientras se removía en el sofá. De pronto había dejado de sentir el calor de la chimenea, pero aún así se mantenía algo tibia. Sus piernas se elevaron hasta quedar cerca de su estómago y sus manos, escondidas bajo las mantas, se abrazaban a sí misma. Sus párpados bastante mas livianos que la noche anterior, se movieron suavemente un par de veces antes de ceder por la luz del amanecer. Lo primero que vio fue la claridad del nuevo día y seguidamente, el hecho de que aquellos dos soles ya no se encontraban vigilándola desde las alturas.

La cazadora se movió de su lugar, sentándose sobre el sofá y observando a su alrededor. El demonio no se veía por ningún lado, bueno, seguramente tenía cosas que hacer. Ella le quitó importancia mientras se desperezaba, estirando sus brazos y luego finalmente, abandonando la comodidad del sofá para confrontar el hecho de que había sobrevivido a una noche completa viviendo bajo el mismo techo que un demonio y que para más, habían hecho algo así como un trato para dejar de discutir. Era extraña la idea de saber que podrían llevarse mejor, aunque lo mismo significaba "tolerar" ciertas cosas, pero no podía olvidar el porque lo estaba haciendo, la razón para todo aquello...esa fuente de agua que el demonio tenía en la mansión que ocupaba. Bueno, no era mucho lo que le estaba pidiendo, era aceptable, cualquier otro habría pedido una fortuna por el líquido u otras cosas de valor. Estaba agradecida, aunque no dejara que lo mismo se notara mucho.

Pensó que lo mejor sería ir por algo de ropa adecuada para el viaje antes de regresar, así que siguiendo el mismo camino que Lucian le había enseñado la noche anterior, ella subió las escaleras, evitando acercarse a las puertas de los costados y tocó la puerta de la habitación, aunque nadie respondió, por lo que se adentro en el cuarto. Fue hasta el baño y se lavó, peino su cabello y finalmente se dirigió hacia el ropero, de donde extrajo un par de jeans ajustados, una remera negra de manga larga y un abrigo grueso con capucha, del mismo color oscuro. Sobre sus pies se calzó las botas de viaje y ya estuvo lista para bajar. Se veía descansada, lo que era extraño, suponía que se encontraría con unas largas ojeras, pero para su suerte, lo que había dormido, había sido reconfortante. Extraño sabiendo que había conseguido tal cosa aún sabiendo que tenía un demonio a escasos metros de ella.

Los pasos rápidos de ella se dejaron sentir al bajar la escalera y de vuelta hacia el estudio, aunque Lucian no había vuelto a ese lugar. La azabache se preguntó si se encontraría en el taller del sótano, pero realmente no tenía ganas de bajar a comprobarlo, por lo que se dirigió a la entrada de la mansión y acertó, a la distancia pudo ver la silueta de él apoyada contra el marco de la puerta. Afuera el día estaba soleado, aunque el frío del invierno aún se dejaba sentir. Ella caminó hasta quedar a uno o dos metros de él, fue entonces que se detuvo y lo llamó sin saber bien que decir: —Hey... —pensó en añadir algo más, pero su vista se movió casi como atraída por sus armas, las cuales se encontraban descansando sobre los dos contenedores de agua. —Las has recuperado. —Camille camino hacia los contenedores, pasando por delante de Lucian y tomando su navaja, evaluando su estado antes de guardársela dentro de una de sus botas. Pero inevitablemente, sus orbes se volvieron a mover, esta vez hacia el ojidorado.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 03, 2013 1:12 am

Realmente ni él mismo supo durante cuánto tiempo estuvo allí parado, recargado contra el marco de la puerta y con los ojos cerrados, no sabía como funcionaban los otros demonios, pero al menos él no poseía esa capacidad reflexiva y de procesado de información, su mente se encontraba vacía, negra y profunda como la noche misma, sabía que era lo que estaba esperando, simplemente que Camille se despertara y pasase a su lado para regresar a la sucia ciudadela humana. Nuevamente apareció en sus objetivos la idea de no dejarla ir, aun si tuviese que cortarle ambas piernas para dejarla en su mansión, pero en cuanto recordaba su objetivo original, la pintura completa que se encontraba tras la deliciosa figura de la cazadora, esa idea era descartada de inmediato. Tenía que dejarla ir, que regresara, que poco a poco fuera cediendo y que de manera inocente, le condujese eventualmente a aquel lugar en el que lo resagos de humanidad se ocultaban.

Con el sol brillando tímidamente a través de las nubes, la claridad fue total, los demonios menores habían desaparecido, probablemente rehuyendo de la luz solar, retirándose a "descansar" luego de una noche agitada y activa. La tierra estaba calma y solo el viento, aullando entre los hierros retorcidos de la invadida New York se hacía presente, lamentándose cual alma en pena por el destino al que aquella magnífica ciudad había sido sometido. Era el momento indicado para que Camille cruzase aquel lugar con el mínimo peligro. En aquella vigilia de un par de horas, Lucian no solo había devuelto las armas a la humana, sino que también se había propuesto escoltarla hasta los limites seguros de su territorio, no deseaba correr el riesgo de que su acompañante se encontrase con algún "rezagado" que quisiese tomar un bocadillo matutino. En realidad sabía que a Camille no le costaría demasiado deshacerse de unos cuantos demonios inferiores, de hecho incluso encontraba deliciosa la idea de verla utilizar ese cuerpo para segar vidas, ver su lado más salvaje y primitivo, tentar su instinto de supervivencia y observar cómo reaccionaba ante ello; pero nuevamente, jugar incluso con demonios menores era invitar a la muerte a un baile cercano y sensual, por lo que acompañarla en el trayecto volvía a ser la mejor opción.

Sopesando las posibilidades fue que finalmente escuchó la melodiosa voz de la cazadora en lo que pareció un intento de saludo, luego su tono de voz se elevó casi hasta la sorpresa al ver los "regalos" que el demonio le había dejado. -serías una presa muy fácil si vas por ahí cargando agua y enteramente desarmada, apenas empiezo a conocerte como para permitir que te maten tan pronto.- Respondió dejando salir una tenue risa ante sus últimas palabras; su cuerpo se giró y encaró a la humana, todavía recargado contra el marco se dedicó a mirarla de pies a cabeza, su atuendo había cambiado a uno bastante más....de su estilo, esos jeans ajustados le quedaban como un guante, delineando sus deliciosas piernas y muslos, y como coronación, un grueso abrigo que la aislaría del frío del invierno. -Te ves hermosa, podría pintarte aquí mismo- agregó en tono suave y neutro, la tranquilidad de la mañana se le había contagiado luego de aquella noche que demostró ser una montaña rusa de acciones y reacciones; se acercaba el epilogo del primer capítulo entre aquellos dos seres extraños y casi incompatibles que se habían encontrado y de alguna forma imposible de creer, convivido durante un breve tiempo.

-Estas lista?...te acompañaré hasta que salgas de aquí, deberías llevarte algo de comida, es un largo viaje de regreso.- esbozó finalmente mientras su mirada regresaba al horizonte, allá donde se encontraba el refugio amurallado de la humanidad.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 03, 2013 6:40 am

Camille tomó su carcaj y se lo cruzo por uno de sus hombros, dejándolo que colgara de su espalda mientras escuchaba la respuesta del demonio, del que parecía tener toda su atención ahora. Ciertamente no hubiera sido nada seguro el salir al exterior de aquella ciudad muerta sin ningún tipo de arma para defenderse, él realmente la sorprendía mas y mas a cada momento que pasaba. —Deberías confiar un poco en mis habilidades, incluso sin armas doy una buena pelea. Aunque me sentiría mucho más seguro si tuviera mi katana conmigo...—suspiró. La misma la había dejado en la ciudad porque no esperaba tener que utilizar todas sus armas, aunque había sido una mala estrategia, su Katana resultaba ser el arma mas fiel que tenía y con la que curiosamente mejor se manejaba. —En fin, la próxima vez si la traeré. Y, quizá debo decirte que no planeo llevarme el agua conmigo por ahora, no he venido en ningún vehículo y es imposible que arrastre esos dos tanques yo sola, es decir...—Camille se encogió de hombros. —Soy fuerte pero, creo que sería molesto cargarlos mientras criaturas demoníacas se mueven por los alrededores. —La cazadora observó como Lucian la miraba ahora, de los pies a la cabeza y luego las palabras que siguieron a aquella mirada, causaron que se sonrojara levemente mientras observaba hacia el piso. Ciertamente el sabía cuando y que decir para hacerla sentir avergonzada, era uno de los múltiples talentos del demonio que tenía frente a ella.

—G-Gracias...supongo. —Aquella última palabra la agrego casi en un susurro. Nunca nadie le había dicho algo como aquello y por tanto, no sabía bien como reaccionar, aunque de seguro ser pintada debía ser mucho mas ameno que ver como Lucian desmoldaba a otra persona para darle su forma. La nueva pregunta por parte del ojidorado, hizo que dejara aquellos pensamientos y se volviera a pensar en que no había comido nada desde la noche anterior y no sería producente que se moviera hasta la ciudadela sin probar bocado, además de que el hambre la ponía de mal humor. —Lo estoy pero, tienes razón. Sería bueno que me llevara algo de comer, no pruebo bocado desde ayer y no sería bueno que me quedara sin energías a mitad del viaje. —Camille sonrió mientras observaba hacia los tanques de agua, debería partir pronto para conseguir un vehículo y volver por ellos. —¿Te importa si voy a tu cocina por algo? —preguntó la muchacha mientras volvía a pasar por el lado del demonio, tomando dirección hacia donde él le había dicho, que se encontraba la cocina. Ella dio un vistazo hacia atrás mientras caminaba para poder observar al demonio, pero siguió caminando en dirección a la cocina. Y en cuanto llegó a la misma, pudo darse cuenta de que faltaba un gran pedazo de la misma, un agujero dejaba ver hacia el exterior, mas afuera todo estaba en silencio...en un rotundo y molesto silencio. Volvió la vista hacia uno de los estantes de madera, en una de las repisas del mismo, descansaban algunos tarros de comida enlatada y otros de fruta y verdura. Camille eligió uno de fruta y otro de verdura. Con eso estaría mas que bien hasta que llegara a la ciudadela. Los metió en la pequeña mochila con la que había cargado al principio solo con un par de cosas sin valor, la utilizaba mas que nada en caso de que en uno de sus salidas encontrara algo interesante que llevar de vuelta al territorio humano, quizá un libro o algún otro objeto.

Sus orbes verdes, dieron un nuevo vistazo a la casa. Lucian le había dicho que ahora le mostraría una nueva perspectiva del mundo en el que vivía y eso le había causado gran curiosidad, aunque también le preocupaba no poder aceptar aquello. Como no le había resultado nada de fácil el observar a aquellos cuerpos manipulados, pero tampoco quería dar vuelta atrás, quizá la curiosidad y...lo que fuera que la arrastraba hacia ese demonio, fueran mas fuerte que la vocecita que le murmuraba en su cabeza que ese lugar no era seguro, que el demonio no era alguien de confianza y que estaba loca. —Si, estoy loca. —Susurró para sí misma mientras volvía sus pasos hacia el pasillo que la conduciría hacia la salida, hacia donde se encontraba Lucian. Y se preguntó que haría él luego de que ella se fuera. Ella negó con la cabeza, realmente eso no era algo que le debiese importar. Por ahora debía ocuparse de volver y quizá llamar a su familia, de los que no había sabido nada desde hace un par de semanas y los sueños con ellos, le tenían ciertamente preocupada. —Ya esta. —Murmuró al volver hacia la puerta de salida, aunque Lucian no se encontraba allí donde antes lo había visto. Camille se quedó observando desde su lugar sin entender bien hacia donde se había ido el demonio. Entonces sintió un par de pasos atrás de ella, dio vuelta su mirada y allí le encontró.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 04, 2013 10:58 am

-pffff!...tu, buena pelea? jajajajaja!- Vaya, aquel comentario si que le había hecho reír, devolviéndole su inestable humor luego de una mañana de meditación y silencio, aquella mujer sí que sabía cuándo dar en el clavo con sus comentarios, pero bueno, nunca le diría tampoco que le importaba que ella viajase bien armada, sin lugar a duda y por todo lo vivido la noche pasada, Camille no tenía ni la más remota idea de lo que significaba combatir demonios, así que para que su muñeca no fuese rota antes de tiempo, el demonio la quería así, armada hasta los dientes y lista para lo que fuese, aun cuando seriamente dudase de las habilidades de combate de ella, quizás alguno de los días por delante la pusiese a prueba para ver de lo que realmente era capaz.

Después de mofarse de ella, se dedicó a asentir ante el pedido de comida, más sus anteriores palabras se quedaron flotando en la mente del demonio, así que no se llevaría el agua?, a que carajos estaba jugando aquella mujer?, tanto escándalo y show para conseguir lo que buscaba y ahora simplemente lo dejaría allí?, Lucian bufó molesto y entonces meditó que hacer, no le gustaba dejar ir sus preciosos "objetos de colección", pero al parecer la situación lo ameritaba, no dejaría esos estupidos tanques allí con el agua pudriéndose lentamente en espera de que la humana regresase...si era que lo hacía claro está, todavía no estaba 100% seguro de que ella fuese a cumplir esa parte del pacto, si bien la idea del agua era tentadora, también contaba con el factor temor de la cazadora, eso y ni hablar de lo que podría decirle cuando volviese radiante como una diva a la ciudadela, la someterían a algún interrogatorio?, quizás la forzasen a confesar su "aventura" en la oscura mansión de Lucian?

Fuera lo que fuese, Lucian decidió que era mejor ofrecerle "sus servicios" a Camille, que se llevara aquella estúpida agua y que luego regresase por más. Mientras la humana partía puertas adentro con rumbo a la cocina, el demonio rodeó la gran estructura y se dirigió a una zona que había pasado ciertamente desapercibida, un garage, una estructura techada en la que el anterior dueño se había encargado de acumular y coleccionar un par de vehículos de buen porte y gusto, aquellas máquinas nunca habían sido tocadas desde la invasión, Lucian no necesitaba montarse en esos armatostes para llegar a donde quisiera, por lo que, para que no se pudriesen allí eternamente, bien podría cederle a Camille uno de ellos, para que transportase el agua y pudiese llegar de manera rápida y segura a la ciudadela....la decisión estaba tomada entonces, solo había una cosa que hacer. Sin mucho esfuerzo el oji dorado levantó la gran puerta del garage y reveló un par de grandes bultos cubiertos con unas aún más grandes mantas, las cuales mantenían aquellas máquinas protegidas. En una mesa colindante se encontraba un colgador en el que descansaban varios juegos de llaves, nadie se había siquiera atrevido a acercarse a la mansión tras la apropiación por parte de Lucian, los vehículos y las llaves e arranque estaban intactas, incluso tras una rápida inspección, el ente infernal había notado que las máquinas tenían los tanques de combustible al menos hasta la mitad, lo cual significaba más que suficiente para ir y volver; una vez que el mismo se agotara, pues no sería muy difícil conseguir más en los alrededores o incluso robarlo de otras propiedades o estaciones de gasolina.

Viendo que todo estaba en orden, Lucian tomó el juego de llaves de la máquina que le prestaría a la humana y volvió a adentrarse a la mansión por una puerta lateral. Recorrió un fragmento de la mansión hasta el momento desconocido y se vió a sí mismo en la parte trasera de la cocina, desde allí apenas logró avistar la espalda de la humana, la cual se movía rápidamente en dirección a la entrada, evidentemente había tomado lo necesario y ya estaba lista. Sigiloso como sólo él sabía hacerlo, siguió a la humana decidido a sorprenderla, su gran figura se alzó silenciosa tras Camille, la cual logró sentirle y voltear para verle, en ese momento la mano del demonio se alzó, revelando un objeto que emitió un destello plateado, entonces con brillo de malicia en los ojos, dejó caer su brazo terminando en un suave golpecito contra la frente de la cazadora, la llave estaba ahora frente a sus ojos. -Crees que esto es un almacén para tu conveniencia?, no voy a guardar esa agua hasta que decidas regresar, te llevarás eso de aquí...te daré algo para que puedas hacerlo...ahora sigueme.- Tras sus palabras, Lucian regresó junto a los pesados bidones de agua y los levantó como si fuesen dos bolsas de papel, devolviendo sus pasos al interior de la mansión y realizando una vez más el recorrido hacia el acceso lateral del garage, esperando por supuesto que la muchacha lo siguiera.

Una vez allí, se detuvo frente a una de las imponentes mantas blancas, dejó los bidones en el piso y sin mucho cuidado ni reparo, removió de un tirón aquella cobertura, levantando una nube de polvo y tierra mientras la dejaba caer al piso. Ante los ojos de Camille se encontraba ahora una clásica y lujosa camioneta en perfecto estado de conservación, lista para cumplir con su único objetivo, transportar y viajar. Lucian miró en silencio al transporte y luego a la humana. -Ésto son mis bienes prematrimoniales, así que considerarla un préstamo y no te hagas ideas con mi máquina....al regresar traemela en una pieza, si veo una raya o algo fuera de lugar, te colgaré cabeza abajo hasta que llores lágrimas de sangre...ahora vamos, tú conducirás...iré contigo hasta el límite de la zona cero solo por seguridad, luego continuarás tu sola.- dijo en tono tranquilo y divertido mientras tomaba nuevamente los bidones y los echaba en el compartimento de carga de la camioneta. Una vez estuvieron listos los preparativos, Lucian rodeó la camioneta y se subió al asiento del acompañante, colocando la llave en el arranque a la espera de que Camille abordara, el viaje de retorno estaba preparado.

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

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