Sipnosis
Memento Mori
Tras el festival

Fue un mes de locura, el que transcurrió luego del Festival de Invierno, luego de los cepelios de las víctimas, el poder quedó en las manos del Gobernador, Everett Goodweatherm tendría el control total sobre la ciudad, pero Azuka había logrado parte de su objetivo: Los rumores de que el gobierno de Washington ya no estaba tan convencido de compartir el poder con los vampiros; la situación se estaba saliendo de manos, y los cainitas y garras rojas parecían estar ganando la partida. Pero ninguno de los artífices de la destrucción, pensaron que los berkeser se volverían un problema para todos, porque los vampiros que no fueron asesinado por ellos, se transformaron en berkeser, que se han transformado en una manada que deambula por las alcantarillas atacando a quien se les enfrente o quien esté en su menú del día.

Humanos y Vampiros ya no tenían una alianza tan sólida como antes, y las desconfianzas estaban surgiendo.

Mientras que en medio quedaban los licanos, o por lo menos, parte de ellos, Fenrir y Fianna, pero quien padeció la peor parte fueron los Fenrir que en el atentado perdieron a su líder, del que jamás encontraron el cuerpo. Quedaría en manos del nuevo líder de los Fenrir y de Gissiel Earhart, determinar el destino de su clan y tradiciones, pero entre los licanos, se sabía la atrocidad cometida por las Garras Rojas, comandados por Arthur Redclaw, que se habían vuelto muy fuertes.

Por su parte, los rebeldes, el pequeño grupo de disidentes ya no parecían estar tan solos en su lucha, el gobierno de Washington los contactaría extra oficialmente para conseguir sus fines: controlar la ciudad, de una o de otra manera. Etienne LeBlanc, tendría que decidir..

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Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

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Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 21, 2013 3:13 pm

Recuerdo del primer mensaje :

—Tierra tenebrosa cubierta de demonios. —Bueno, así era mas o menos como estaba el lugar luego de que las criaturas del averno hicieran su aparición corpórea en el mundo humano. Lo que tenía delante de ella no era el mismo Manhattan que ella recordaba, las calles se encontraban completamente vacías y el aroma a putrefacción y muerte rondaba tras cada esquina. A Camille se le erizó la piel. Ese no era el mejor lugar para andar sola, pero se había visto forzada a separarse de su grupo, luego que una horda de demonios la atacara a ella y al resto del equipo. Por supuesto que lo principal seguía siendo el encontrar una napa subterránea, había miles esperando por agua y las reservas no eran suficientes, quedaba en manos de los pocos valientes que se atrevían a salir, el encontrarlas. Por eso era que ella se hallaba allí, sola en medio de la nada, esperando que no le saltara nada desde la oscuridad que consumía la entrada de cada edificio, la salida del subterráneo y los ruidos que escapaban desde las cloacas. Nada bueno se escondía por ahí, o por lo menos, nada con lo que le gustara toparse.

Había salido vestida con un conjunto negro, hacia arriba una remera blanca y delgada sobre la que llevaba otra mas gruesa y de color negro(con cuello en "V"), hacia abajo llevaba puestos unos pantalones de viaje con varios bolsillos del mismo color oscuro, como calzado llevaba puestas un par de botas que le llegaban hasta casi la altura de la rodilla (en una de ellas llevaba escondida la daga) y finalmente, sobre el conjunto, llevaba puesto un grueso abrigo azabache. Como accesorios, la cazadora llevaba un par de guantes en sus manos, a la cintura y atada al cinturón su siempre confiable Katana, y tras su espalda y atado a su pecho, el carcaj con las flechas. El arco se mantenía quieto en una de sus manos.

Siguió caminando por la acera del lado derecho de la calle, debían de ser alrededor de las cinco de la tarde, una muy mala hora para andar por el lugar si se lo ponía a pensar, en algunas horas la luz se iría y sería hora de volver, pero no podía irse con las manos vacías, debía encontrar aunque fuera, alguna mínima señal de agua, de ellos dependía la vida de miles...quizá de millones. —I don’t mind, no I don’t mind, I don’t mind the rain... —comenzó a cantar en voz baja mientras se movía por la calle, prestando de cualquier modo, completa atención a lo que pasaba a su alrededor. Sí no se equivocaba, a unas cuantas cuadras de allí, debería haber alguna napa, las señales de escasa vegetación no podían mentirle, debía seguir adelante. —Simple things and subtleties, they always stay the same... —Se aproximó hasta el final de la calle, allí se podía oír un apenas perceptible sonido, algo que hizo que la muchacha se quedara quieta para así poder escuchar. Apegó su espalda hacia el edificio y observo hacia el costado que este bloqueaba, si no se equivocaba, era desde ese lugar de donde provenía el quejido. —¿Quien anda ahí? —susurró bajo para sí misma. Sus orbes dorados buscaron por la calle, hasta que se detuvieron sobre una sombra, o al divisarlo mejor, se dio cuenta de que eran dos sombras, una mas grande que la otra, sosteniendo a la segunda por un brazo, reteniéndola, pronto pudo distinguir a una mujer… el otro era un hombre, o al menos eso decía su coraza.

Olisqueó el aire. Ella no era un lycan, pero podía saborear un aroma a cierto perfume saliendo de la sombra mas pequeña, si, se trataba de una humana muerta de miedo (aunque su cara solo expresaba completa ¿devoción?) mientras que la segunda...no tenía ni para que olfatearla, al solo verlo supo que algo andaba mal con esa persona, no, no era una persona. —Un demonio. —murmuró en voz baja mientras sonreía, era imposible que no se topara con alguno mas durante su caminata. Movió el arco en silencio y extrajo una flecha desde su carcaj tratando de emitir la menor cantidad de ruido posible, por ningún motivo debía alertar al demonio de su presencia y por el otro, debía actuar rápido, antes de que hiciera…lo que fuera que iba a ser con la humana. Vaya a saber ella como era que aquella humana se había venido a meter en tal lío, suponía que todos los sobrevivientes se encontraban tras las murallas de la resistencia, pero obviamente se estaba equivocando. —No me digas que los encantos de él te han embrujado. —Movió la cabeza para mandar atrás algunos cabellos que le molestaban la visión antes de poner la flecha en posición y jalar de la cuerda, haciendo presión hacia atrás, rozando sus dedos contra uno de sus oídos. Sus orbes verde agua se mantuvieron sobre la figura del demonio durante todo momento, esperando que no se moviera. No sería un tiro directamente a matar, solo le daría un buen escarmiento y claro, si luego no aprendía pues...ya se vería. Sonrió burlándose de su propia forma de ver las cosas, sí, muy probablemente el demonio se enfadaría con ella y terminaría siendo una casería. Soltó la cuerda y la flecha salió despedida contra el demonio de cabello negro. Lo importante era quitar la atención del demonio de sobre la humana, esperar asustarlo era una posibilidad completamente imposible, o al menos eso era lo que la azabache esperaba...de lo contrario sería algo aburrido de presenciar ¿no? pensó ella mientras el disparo se dirigía hacia su víctima. Su colgante en forma de cruz penduló de lado a lado, como una protección que se hace presente.


Última edición por Camille P. Valentine el Vie Ene 25, 2013 7:08 am, editado 1 vez
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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 05, 2013 2:50 pm

—¡Ouch! —Se quejo la muchacha al sentir el golpe por parte del demonio, aunque había sido apenas un toque. Ella lo observó mientras entrecerraba sus ojos, aunque antes de que siquiera pudiera molestarse por aquél acto sorpresa, vio frente a sus ojos el destello de un par de llaves...llaves de un vehículo, sí, no podía equivocarse, conocía muy bien la forma que las caracterizaba. Bueno, el tenía razón en el hecho de que no le gustaba nada dejar el agua ahí, expuesta a las altas temperaturas, pero ¿Como podía llevársela? ¿A caballito? Bueno, pareció que el demonio tenía una respuesta mejor para aquella pregunta. Aunque algo mas de lo que se dio cuenta a través de las palabras del demonio, era que quizá él dudaba de que ella fuera a volver en los días próximos...y vaya que si se lo había pensado Camille, pero como había dicho desde antes, su deber era antes que nada y en ese momento, llevar el agua hasta la ciudadela era su prioridad...y volver por más, para poder abastecer a los suyos, esa debía ser su prioridad por ahora.

Suspiró suavemente antes de girarse para ver como el demonio tomaba los dos bidones de agua y los levantaba, como si se tratara de unos despreciables contenedores vacíos. Sin duda aún no se hacía una idea de hasta adonde podía llegar el poder de aquella criatura, que tenía frente a ella. Por lo mismo no pudo evitar el quedarse mirando su espalda mientras caminaba tras él, siguiendo el camino hacia...donde sea que le llevase. No aparentaba tener mucha fuerza física, bueno eso podía ser, porque ese no era el cuerpo de Lucian, sino un cuerpo robado, un cuerpo que había sufrido ciertas modificaciones para poder albergar su esencia. Claro todo esto le hubiese gustado preguntárselo para que le contara con mas detalle sobre el, pero en aquél momento sentía que no era prudente hablar de eso, ¿Entonces de que?

El pasillo se perdió tras algunos escombros y apareció lo que debía ser el antiguo garaje de la casa. Debía de haber sido una familia bastante adinerada la que allí viviera para haber tenido un lugar tan amplio...y aquellos vehículos que se escondían bajo las mantas. Camille se detuvo junto a Lucian mientras trataba de imaginarse lo que se encontraría debajo, aunque la verdad, no esperaba mucho, tan solo algo con cuatro ruedas y la suficiente gasolina como para llevarla hasta el fuerte humano. El demonio avanzó hacia uno de los enormes bultos y descorrió la manta, elevando una nube de polvo y pequeños escombros, los mismos hicieron que la humana soltara un estornudo que pareció sonar mas a un "chu" en voz baja. Algo de cabello se le había venido sobre el rostro, por lo que lo acomodó hacia atrás antes de volver a mirar hacia adelante, topándose cara a cara con una maravilla azabache. Vaya que le encantó aquél modelo antiguo y su estado de conservación era impecable realmente. Una delgada línea semejante a una sonrisa se dibujo en sus labios al tiempo que Lucian se volvía para mirarla.

Ella enarcó una ceja al escuchar parte del comentario de Lucian. —¿Bienes prematrimoniales? —ciertamente la expresión le causo gracia viniendo de un demonio y con respecto a sus amenazas, estas la hicieron sonreír mas libremente. —Algo me decía que serías quisquilloso incluso con estas máquinas. —Murmuró la cazadora mientras volvía a echarle un ojo al vehículo. Ella se acercó al vehículo mientras el cargaba los tanques en la parte de atrás de la camioneta. Realmente Lucian estaba siendo demasiado bueno con ella y eso le asustaba, que simplemente se estuviera formando una imagen falsa de alguien que buscaba algo que ella no podía adivinar de la nada. No, estaba equivocada, si el buscaba engañarla de alguna forma para acercarse a los suyos, simplemente le saldría todo al revés. Camille era una convencida de que prefería mil veces mantener a su gente segura antes que asegurar su propia seguridad. "Que poco valoro mi vida" pensó la humana mientras se metía dentro del vehículo luego de que Lucian también se sentara, dejo el carcaj y el arco en el asiento de atrás y pensó en calzarse el cinturón de seguridad, pero realmente el mismo sería una molestia en un caso en el que tuviera que moverse rápido.

Sentada ya delante del volante, se sintió como de vuelta en el principio. "Si tan solo no me hubiera detenido a internar salvar a aquella chica", no, eso era una estupidez. Su formación como persona no le habría permitido dejar a su suerte a aquella cazadora, pero...ahora estaba ahí, atrapada entre la voluntad imponente de aquél demonio y los oscuros motivos que movían su amabilidad, pero lo mas contraproducente de todo, es que ya no estaba segura de querer alejarse de él. Hecho a andar el vehículo en silencio y partió, tomando el camino que recordaba haber viajado el día anterior con el demonio. No pudo evitar echar una última mirada a la mansión mientras se alejaban de la misma. Allí afuera, casi no se veían criaturas demoníacas y las que habían, parecían algo atontadas, Camille se preguntó, si sería producto de la presencia de Lucian en la zona. Sus orbes verdes se mantuvieron en el camino, tanto para no golpear algún escombro...como para no observar a aquellos orbes dorados del demonio.

Sus manos apretaron el volante, haciendo que el cuero del que estaba cubierto, sonara. El viento que entraba por la ventana meció sus cabellos y realmente le pareció reconfortante.
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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 07, 2013 1:12 am

-En qué piensas?....- Preguntó Lucian tratando de sobreponer su voz al sonido del motor y al aullido del viento que se colaba por las ventanillas mientras viajaban por aquella tierra árida y laberintica, Camille conducía bastante bien debía decir, serpenteaba entre los edificios derrumbados como un as, casi como si fuese una con la máquina...lo cual logró excitar al demonio, las mujeres y las máquinas eran una potente combinación, o eso era lo que su pensamiento mezclado con su cuerpo humano le decían, la muchacha con los cabellos al viento y la mirada fija en el camino invitaban a darle una buena mordida y quizás una íntima escaramuza allí en la cabina de carga de la camioneta. "Eres un diablillo pervertido" se dijo a sí mismo mientras una suave carcajada se apoderaba de él y giraba levemente su cuerpo, apoyándose parcialmente contra la puerta del vehículo y así poder mirar un poco mejor a su musa, no le importaba el camino por delante, sabía que ella era una buena guia, ademas...que era lo peor que podía pasar?, chocar?, morir?, él volvería bajo esa misma figura en cuestión de horas o tal vez días, nada irreparable.

Divertido ante ese pensamiento, expandió su esencia demoníaca y su influencia chocó contra la de un pequeño demonio menor, el cual sin poder negarse a la cadena de mando, se lanzó desde un costado del camino hacia el frente de la camioneta, chocando estruendosamente contra la parrilla con un sonido seco, la potencia de la máquina solo consiguió que a criatura quedase bajo las ruedas de la misma y crujiese con un nauseabundo sonido antes de ser dejada a su suerte en el pavimento. -Ojos en el camino querida...ojos en el camino!- mencionó Lucian totalmente divertido mientras apoyaba uno de sus brazos en el hueco de la ventanilla y se recargaba con comodidad; entre tanto, su otra mano totalmente inquieta se deslizó por el asiento y acabó sobre una de las piernas de Camille, comenzando a recorrerla lentamente con las puntas de sus dedos con el simple propósito de divertirse y alterar los nervios de su "chofer". -No lo haces nada mal....sabes, podría acostumbrarme a esto, cuando sientas que no puedas con tu "santa tarea" de proteger del mal a tus congéneres, con gusto aceptaría tenerte como mi chofer, una persona tan ocupada como yo viaja mucho y visita a demasiadas personas...toda una molestia cuando solo cuentas con tus pies...además, no todos los días puedes alardear con tener una piloto tan hábil y hermosa como tú- Agregó en tono suave y seductor mientras era incapaz de borrar la media sonrisa que se había apoderado de sus labios; no podía negarlo, estaba disfrutando el pequeño viaje con creces.

Por un buen rato luego de aquella ronda de palabras, un nuevo silencio se apoderó del vehículo, la mirada de Lucian alternaba entre el derruido paisaje y la radiante figura de la humana, cada vez le resultaba más complicado apartar la mirada de ella, de a momentos parecía encontrarla más deliciosa incluso que su misión, lo cual le hacía plantearse qué era lo que quería hacer con ella, dos frentes de batalla en su interior intercambiaban golpes e insultos al grito de "matala y añade su belleza a tu colección para siempre!", mientras que el otro grupo bramaba "dejala con vida y deleitate con ella, acercala a la oscuridad poco a poco y hazla tuya en cuerpo y alma!" aaah....las dicotomías de un ser de la oscuridad eran complicadas y problemáticas.

Lucian meneó la cabeza de un lado a otro mientras los dedos de la mano que se asomaba por la ventanilla golpeteaba suavemente contra la superficie metálica de la puerta. La mano que se había divertido tocando descaradamente a la humana ahora reposaba tranquila, el demonio había aceptado la idea de estarse quieto un rato y disfrutar del viaje, pues la vuelta sería mucho menos agraciada y aún menos divertida. -Que harás al regresar?....ya debes haber pensado que te harán muchas preguntas al verte llegar radiante, bañada, con un vehiculo y mas aun con agua; espero que hayas inventado alguna buena excusa, pequeña, no quisiera tener una turba enardecida con picas y antorchas alrededor de mi hogar.- Mencionó el demonio mientras toda su atención regresaba a Camille, según había calculado, ya casi se encontraban al límite de la zona más fuertemente influenciada por los demonios, en breve dejaría su transporte y abandonaría a la humana, a partir de ese punto las posibilidades de toparse con un peligro eran prácticamente nulas. Sin embargo, todavía tenía un último "regalo" para su bello juguete, una garantía con la cual ella podría regresar sin temor a convertirse en la cena de algún exquisito demonio. -Deten el auto allí...esa es mi parada.- Dijo en tono neutro el pelinegro mientras señalaba un gigantesco cartel publicitario a mitad de camino, el cual irónicamente rezaba "bienvenidos al paraiso".
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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 09, 2013 5:44 am

—¿Umm? —Murmuró ella en respuesta a la pregunta del demonio. Aunque dicho de mejor modo, fue una forma de pasar por alto la pregunta del demonio, hacerle pensar que no lo había escuchado o que no le había prestado atención, porque los temores dormidos de la noche anterior tocaban a la puerta de conciencia, amenazando con no dejarla en paz hasta que aclarara las verdaderas intenciones de Lucian. Ella mantuvo la vista en el horizonte, sobre el camino que aún la separaba entre el desértico y derruido mundo que ahora estaba dominado por las sombras y el mundo donde nadie caminaba por miedo a lo peor, aunque era en ese mundo, donde los humanos tenían su fuerte y se mantenían en pie. El rugido del motor era como un placebo para su mente, la tranquilizaba aún a sabiendas de que no podía estarlo, la presencia de Lucian hacía que se mantuviera en constante alerta, mas no una alerta de ataque, sino una alerta ante sus preguntas, sus modos...su acercamiento. —¿De que te ríes? —le preguntó al ojidorado cuando este había comenzado a proferir una risa salida de la nada. No había nada gracioso allí, o al menos nada que ella hubiera visto, pero ya se había comenzado a dar cuenta de que Lucian era un misterio en muchos sentidos y que debería ir descubriendo esos misterios de uno en uno, aunque cada uno de ellos le sorprendiera mas que el anterior. No recibió respuesta ante su pregunta pero sintió como el demonio se acomodaba en su asiento...sintiendo ahora sus orbes dorados fijos en ella.

Apretó los labios. Realmente él se debía deleitar poniéndola nerviosa, seguramente era demasiado evidente que ella no pasaba inadvertida ante la presencia de él. De repente un manchón humanoide/demoniaco paso por delante de sus ojos, allí frente a la camioneta, pero en cosa de microsegundos el mismo golpeó contra el frente de la camioneta y seguidamente las ruedas se lo tragaron, dejándolo tirado sobre el camino. Camille apenas reacción emitiendo un "¡Demonios!", su vista se fijo en el espejo retrovisor y allí vio en el medio del camino a la criatura que ahora se arrastraba con las piernas y brazos descolocados...una imagen que le provocó cierta incomodidad. Ella negó con la cabeza al escuchar las palabras de Lucian en reproche por el choque. Bueno, podía pensar que tal como él repelía a aquellas criaturas, también podía ser capaz de atraerlas, pero no estaba segura de ello y no le daría al demonio mas razones para que comenzara a discutirle sobre algo que no tenía una real importancia, aunque esperaba que el no se transformase en el real responsable de un abollón en su propio vehículo.

Camille suspiró suavemente, mas casi se atragantó con su propio suspiro al sentir el tacto ajeno sobre su pierna. No pudo evitar que sus orbes descendieran para mirar hacia aquellos dedos...y luego siguió por la muñeca, hasta el brazo, el hombro y luego el rostro de su acompañante...un acompañante realmente inquieto. Volvió la vista al frente mientras intentaba evitar pensar en el tacto de él, hacer como que realmente no le importaba aquello. Aunque posiblemente el sonrojo que cubría sus mejillas y la expresión de su boca, no diría lo mismo. ¿Así que ahora él quería volverla su chofer? —No me gusta conducir, lo hago porque no me queda de otra y ya, pero si puedo evitarlo, con gusto lo hago. Además, pensé que ustedes tendrían alguna clase de "poder" para moverse rápido o algo así, digo, pienso que puedes moverte mas rápido que los humanos o ¿me equivoco? —Estaba siendo sincera en sus palabras, no tenía idea de si Lucian podía moverse de forma mas rápida que el resto. Al seguirla no se había movido mas rápido que ella, pero ¿podía ser que aquello solo fuera para disfrutar mas de la casería? Claro a Camille ese pensamiento no le hacía nada de gracia, pero debía pensar en todas las posibilidades.

Nuevamente silencio y nuevamente no recibió respuesta. Realmente ese demonio estaba jugando con ella y parecía que se divertía haciéndolo. Bien, ella ya se había comprometido a no molestarse con él y a tratar de lidiar con su extraña personalidad (la que tenía sus cosas buenas increíblemente y por supuesto también sus cosas malas). El viaje continuó bajo las continuas miradas de ella hacia la parte trasera del vehículo (para asegurarse de que nadie le seguía) y hacia el frente para no volver a chocar contra nada. No intentó mirar a Lucian, aunque aún sentía los orbes de él fijos sobre ella. Con el pasar del tiempo, él pareció quedarse mas tranquilo, los toques sobre la pierna de la cazadora se habían terminado, aunque verlo menear la cabeza por el rabillo del ojo, la hizo pensar que en algo se debía encontrar ocupado, pensando en algo...aunque claro, en qué, era todo un misterio. El viento se sintió relajante contra su rostro, pero el silencio no duró mucho más y con él, trajo algo que hasta ahora no se había planteado. ¿Debía dar explicaciones? ¿Porque? —Soy una cazadora, no un militar, no le debo explicaciones a nadie y la verdad, mucho menos a un grupo de idiotas que me dejaron a mi suerte durante toda una noche. —Ella entendía que no se podía exponer a todo un grupo por una sola persona, pero aún así eran su mejor razón para no importarle nada lo que dijeran de ella. —Inventaré alguna historia en referencia a algún humano que me encontró por allí luego de tener una pelea con un demonio...—ella levantó sus hombros como restándole importancia. —Realmente no creo que me pregunten nada, seguimos siendo tan individualistas como siempre. —Su voz no emitía emoción alguna al decir aquellas palabras y es que el confiar en otro, poner su vida en manos de otro, ciertamente se le hacía difícil.


Ya podía ver el límite de aquella zona derruida. A un par de calles de allí se encontraba la catedral que sabía era resguardada por un grupo de ángeles, aunque en esta oportunidad no pasaría a visitarla. Lucian le sorprendió con su pedido, aunque ella se limito a asentir y detenerse junto a un gigantesco cartel en un estado deplorable. La muchacha detuvo la marcha y apagó el vehículo, dejando todo en un silencio que ella misma quiso romper, mas todo lo que hizo fue acomodarse contra el respaldo del asiento y por fin mirar al demonio a su rostro, a aquellos ojos dorados.


Había llegado la hora de separarse.

—¿Que vas a hacer ahora? —podía ser que no quisiera escuchar la respuesta, pero también estaba aquella curiosidad que no le había permitido callar su pregunta.
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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 09, 2013 6:40 am

Esperó a que el vehiculo se detuviese donde había indicado antes de replicarle a Camille sobre los comentarios que había realizado, le gustaba charlar con ella, llevarle la contra e incluso pelear con ella sin razón aparente, y era que sembrar discordia era la tarea primordial de los demonios, pero con Camille era diferente, las reacciones y respuestas de ella eran deliciosas, eran palabras y acciones que invitaban a buscar más, divertían al demonio y despertaban su curiosidad y su "lado juguetón". Una vez que la maquina se detuvo Lucian meditó por unos segundos antes de dignarse a responderle, las cuestiones planteadas por ella rondaban con gran interés en su mente, llevándole a un sinfín de conclusiones y posibles respuestas. -yes...al menos yo poseo una forma más sutil, rápida y cómoda para moverme en comparación a estos pesados armatostes que ustedes utilizan, realmente ustedes no se dan cuenta de lo ridículamente lentos y fáciles de atrapar que son cuando caminan o incluso cuando corren...son como pequeños patitos incautos esperando la mordida del cocodrilo en el fondo de la laguna.- respondió en un nada exagerado canturreo mientras miraba aquel enorme y derruido cartel publicitario.

La segunda respuesta de la humana resultó en un todavía mas útil pedazo de información que el demonio guardaría a futuro, y es que uno pensaría que en tiempos de necesidad la humanidad se uniría en un solo frente, en un esfuerzo mancomunado, pero evidentemente los humanos no aprendían de los errores y seguían tan fragmentados como siempre; muy interesante, no habían sido capaz de sobreponerse a sus individualidades y, aun cuando se encontraban unidos tras grande murallas, aquello era un cascaron que solo mostraba cuan podrida y fragmentada seguía estando la raza más débil del eslabón alimenticio, y la que se encontraba enfrentándose a una posible extinción. -Veo que no han aprendido nada...vaya vaya, eso nos lo dejará mucho más fácil, después de lo que has visto la noche pasada, creo que deberías prevenir a los tuyos de lo que se avecina, pues si un día les tocamos a la puerta, entonces ese día ya será tarde para que se preparen y prevengan....- "Si no, no será divertido aplastar sus frágiles cuerpos uno por uno" pensó para si mismo el oji dorado mientras miraba ahora a Camille con una misteriosa media sonrisa.

Ante su ultima pregunta, Lucian pareció dudar unos segundos, manteniéndose en silencio, más lo que la humana no sabía era que, bajo aquel silencio, el demonio estaba preparando su ultima "jugada", uno de sus colmillos se había enterrado profundo en su lengua, y logrado que de ella brotase algo de su espesa y maligna sangre, la cual aguardaba por su non sancta misión. -Que haré....lo primero que haré será darte un ultimo regalo, el que te permitirá regresar a mi hogar sin que tenga que escoltarte como a un pequeño cachorro...- musitó en tono sombrío mientras miraba fijamente a la humana, entonces, rápido de movimientos como él era, Lucian extendió un brazo hacia la cazadora, tomándola por una de sus muñecas mientras el otro brazo viajaba hacia la nuca de la mujer, aferrandose posesivamente a sus cabellos, entonces, valiéndose de su amplia fuerza superior, la atrajo hacia él y de manera completamente inesperada sus labios se encontraron con los de ella, en un beso que de romántico o suave tuvo poco, pero a la vez probaría ser intenso y salvaje como seguramente la cazadora nunca había experimentado.

Su lengua se deslizó dentro de la boca de ella de manera impertinente y dominante, sin darle opcion a negarse, e incluso si lo hacía o hasta se atrevía a morderla, aquello resultaría más ventajoso para Lucian, ya que más de su ponzoñosa y antinatural sangre viajaría directo al sistema de ella. En aquel beso, el demonio se aseguró de que la mujer no tuviese otra opción más que tragar la sangre del demonio, proyectando su influencia en el cuerpo de la humana. Que efectos tendría su sangre en el cuerpo de ella?, muchas teorías corrían al respecto, pero la verdad seguía siendo un misterio, se decía que para los mortales la sangre demoníaca resultaba ser altamente letal, otros decían que tenía un efecto adictivo, mil veces más poderosa que cualquier droga, durante siglos los amantes del ocultismo habían intentado por todos los medios beber "la sangre de los dioses", y Lucian se consideraba a si mismo como un dios, más poderoso que los mortales, mas poderoso que los inmortales....que menos que el titulo de dios podía entregársele a alguien como él?.

Aquel beso terminó tan rápido como había comenzado, probar los labios de la humana también había tenido efectos en Lucian, los había encontrado deliciosos, tibios y apetecibles, adictivos si, ahora el demonio deseaba mucho más, pero ese ciertamente no era el momento adecuado, primero sería necesario ver que ocurriría con la humana ahora que había sido victima de una inducción de un elemento ajeno y extraño al de su cuerpo, pero de una cosa estaba seguro... -ah...ese beso fue una delicia, ahora que mi sangre está en ti, los demonios menores te verán temporalmente como....mi meretriz, mi amante personal si quieres verlo de modo simple, de ésta manera no te atacaran por mi influencia, podrás ir y volver a por tu preciada agua, pero el efecto como dije, es temporal....luego necesitarás más de mi sangre para reactivar el efecto....espero que te haya sabido a paraíso...o a infierno....pues tu a diferencia de muchos otros hombres y mujeres a lo largo de la historia, has probado la sangre de un dios, y deberás probarla muchas veces más.-

Explicó de manera orgullosa y altiva, sin dejar de sonreír. Realmente le hubiese gustado quedarse allí, ver como reaccionaba el cuerpo de ella ante el anormal vitae de Lucian, pero Camille debía regresar a la ciudadela y él a sus dominios. Descendió de la camioneta y cerró la puerta tras de sí, apoyándose en el marco de la ventanilla y observando hacia el interior, con aquel encendido brillo dorado y una triunfante sonrisa en su rostro. -Espero que lo hayas disfrutado tanto como yo....estaré esperando nuestro próximo encuentro mi querida musa.- agregó a modo de despedida, extendiendo un poco sus labios hacia adelante y soltando un beso al aire apuntado a ella, entonces finalmente se separó de la ventanilla y comenzó a deshacer el camino andado, avanzando lentamente mientras tarareaba suavemente el fragmento de una canción.

What the hell am i waiting here for, expecting you to
come and give away your life
just for a moment of my time, have a hole where i
should have a heart, i'm made of wood, i'm falling
apart, i would give a kingdom if i only had you
I'd give - a kingdom
for one more day as a king of your world
i'd give a kingdom, if i had a heart
I'd give it all for a heart
if i was a king i would give away my kingdom
treasures and crowns wouldn't mean a thing
if i only had a heart, if i only had a heart...

(¿Que diablos estoy haciendo aquí?
Esperando que vengas y que regales tu vida
Solo por un momento de mi tiempo,
tengo un agujero donde
Debería tener un corazón, estoy hecho de madera,
Me estoy derrumbando,
Daría un reino si tan solo te tuviera a ti

Daría - un reino
Por un día más como el rey de tu mundo
Daría un reino, si tuviera corazón
Lo daría todo por un corazón
Si fuera un rey regalaría mi reino
Los tesoros y coronas no significarían nada
Si tan solo tuviera un corazón,
si tan solo tuviera un corazón. )

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Re: Tenebroso encuentro: El Secreto del Artista [Privado Lucian D. Brando]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 10, 2013 3:37 pm

La habían comparado con un "patito incauto" eso no podía ser ningún tipo de cumplido, sobre todo cuando Lucian se representaba a sí mismo como un cocodrilo...pero bueno, esa era la verdad de la situación, esa era la diferencia de fuerzas entre ambos, una diferencia que podía significar la muerte del ser más débil bajo la fuerza y la brutalidad del mas fuerte. Ella sonrió al escuchar la amenaza de Lucian, claro, el seguramente pensaría que bajo su comentario los humanos que vivían en el fuerte, ni siquiera cuando se trataba de un ataque se mantenían juntos, pero eso no era cierto, era justamente esa clase de situaciones límite en las que la raza humana se olvidaba de las individualidades de cada uno y se unían como una gran muralla de contención. La cazadora aún observaba a Lucian, esperando la respuesta ante su última pregunta realizada. Sabía que muy probablemente no quisiera conocer la respuesta de esta pero, sino se quedaría con la duda y pues, era mejor sacársela antes de que la misma le condujera a un error. Ella era ciertamente débil ante su curiosidad y eso mismo era lo que le molestaba y a la vez no podía evitarlo, formaba parte de ella misma, pero mas que nada, era que el demonio frente a ella le interesaba mas que otros seres del mismo sexo, mas que cualquier otro hombre que hubiese conocido y eso le molestaba...

Al escuchar la respuesta del demonio, no pudo evitar el quedar completamente desconcertada, además del hecho de que no le había parecido que el la comparara con un cachorrito. —No necesito una niñera, Lucian, se como cuidarme so...—Su voz se vio interrumpida por el rápido movimiento de parte del demonio. Primero una de sus muñecas se vio atrapada, pero tan pronto como quiso pedir explicaciones, su nuca fue la siguiente atrapada bajo las manos de Lucian. Sus cabellos se vieron aferrados con fuerza y ella no pudo evitar apretar aquella mano con la suya que aún estaba libre, aunque la fuerza del demonio era tal que no había forma de que le soltara. Hasta ahí seguía pensando con claridad, en que aquello no estaba bien. Luego vino la cercanía entre ella y el ojidorado, sus orbes se encontraron con los de él apenas por un pequeño momento antes de que sus labios cayeran prisioneros de los de él, en un beso salvaje y al cual, al principio puso cierta resistencia, pero tan pronto como sintió la lengua de él golpeando contra sus labios y adentrándose en su boca, comenzó a perder aquella noción del porque debía negarse. Podía sentir un líquido dulce y a la vez frío golpeando contra sus labios, tan frío que dolía, pero su sabor...¿Que era aquello?

Sus mejillas se tiñeron de rojo mientras cerraba los ojos con fuerza, tratando de darle sentido a aquél gusto que bajaba por su garganta, quemándosela dolorosamente y a la vez provocándole un placer que no sabía como describir, o con que compararlo. Ella tembló bajo el sabor y el frío que provenía de la lengua de Lucian. "¿Sería sangre?" se preguntó la humana. Aquello realmente dolía en su interior, parecía que su cuerpo se enfriaba con cada nuevo centímetro que recorría por dentro suyo aquella sangre, haciendo que se retorciese disimuladamente, haciendo que un pequeño quejido escapara de entre sus labios. Ardía, ella ardía por dentro...lo que era muy extraño sabiendo que sentía cierto frío. ¿Que podía ser realmente aquello?

La mano que tenía sobre la de Lucian y que sostenía su nuca, ahora se movió hasta el pecho del demonio, la misma temblaba, pero por mucho que pensara que debían separarse, no podía dejar de mover su lengua, de jugar con la de él y buscar sentir mas de aquél extraño sabor. Apretó su mano contra la ropa de él y dejo de mover sus labios. Control...control...debía controlarse. Para su suerte el la soltó tan de improviso como la había atraído hacia él. Y ella se movió hacia el extremo de la camioneta del asiento del conductor, lo más lejos posible de él, mientras se limpiaba con una de sus manos la boca, quitando los restos de...sangre...de sus labios. Sí, había sido sangre lo que él le había dado de beber, pero ¿por qué?
Sus ojos se volvieron dos líneas bajo el peso de aquellas delgadas cejas, si, ella lo estaba mirando con una severidad que no recordaba haber utilizado antes con otra persona...o ser. Una de sus manos se movió hasta su pecho mientras intentaba calmar el latir de su corazón desbocado, no sabía ya si era efecto de aquella sangre o si era simplemente por haber recibido un beso de él. Bueno, no había sido solo un beso, había sido mucho mas que un simple encuentro entre sus labios, algo mas salvaje...algo mas sobrenatural.

La forma en como Lucian hablaba, le parecía extraña, como si el estuviera cien por ciento seguro de que ella querría probar de su sangre otra vez y aunque en aquél momento le parecía que no deseaba volver a probarla, a futuro no lo vería de la misma forma. Apartó la vista de él, dirigiéndola hacia otro punto en el coche, tratando de calmarse a sí misma y a su organismo, que aún sentía aquella quemazón...deliciosa y extraña quemazón. Los temblores ya habían pasado mas que nada, porque no quería lucir débil frente a él, pero aún estaban allí, siendo refrenados por ella. No dijo palabra alguna en referencia a lo dicho por el demonio, ahora todo lo que esperaba era que el se retirara pronto, ahora era cuando necesitaba volver a estar sola, lejos de aquellos orbes dorados...lejos de aquella seguridad que la agobiaba y lejos de aquellos labios que ya había podido degustar y de los cuales no sabía si temer o desear más.

El sonido de la puerta al abrirse hizo que volviera a observar al azabache, mas alejo la vista de los ojos de él. No podía verle directamente sintiéndose de aquella forma tan extraña. Pronto llegó la despedida de parte de él, mas incluso si ella sonaba mal educada, no profirió palabra alguna en respuesta, simplemente lo observó mientras el mismo arrojaba un nuevo beso hacia el interior. Una de sus manos se aferró al manubrio del vehículo al tanto que Lucian se giraba y comenzaba a alejarse. Aún así ella lo observó mientras se alejaba...y lo observó por unos momentos más hasta que el mismo se perdió de su vista. Entonces ella se sentó derecha sobre el asiento del piloto y dejo que su cabeza reposara sobre el respaldo de su asiento. Un suspiró frío escapó de entre sus labios, se sentía extraña, con aquella quemazón por dentro, pero con aquél dulce gusto en los labios. Era un elixir salido del mismísimo infierno.

—¿Porque debería siquiera pensar en volver a beber tu sangre? —murmuró en voz baja, refiriéndose a Lucian como si el aún se encontrara allí.

Arta de pensar en él, decidió darle nuevamente arranque al vehículo y retomó su viaje hacia el fuerte humano, dando un pequeño rodeo para no viajar de forma tan directa hasta el mismo. El viaje de tomó un par de horas, pero se pasaron lo suficientemente rápido en el extraño silencio que ahora no era interrumpido por la voz del demonio.

Tal como le había dicho a Lucian. Al llegar a la ciudadela, no le preguntaron mucho, pero ella contó la historia de otro cazador que tenía ahora un pequeño escondite bastante bien abastecido dentro de la zona cero y que no había pertenecido ni mas ni menos que a un demonio al cual había terminado de matar en presencia de Camille. Ella alegó estar demasiado cansada como para contestar mas preguntas y entregó el agua a los militares, quienes se encargarían de distribuirla. Luego se dirigió hasta el pequeño monoambiente que era su hogar y allí y bajo las mantas de su cama, intentó apagar todos los recuerdos del par de orbes doradas...y de Lucian.

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