Sipnosis
Memento Mori
Tras el festival

Fue un mes de locura, el que transcurrió luego del Festival de Invierno, luego de los cepelios de las víctimas, el poder quedó en las manos del Gobernador, Everett Goodweatherm tendría el control total sobre la ciudad, pero Azuka había logrado parte de su objetivo: Los rumores de que el gobierno de Washington ya no estaba tan convencido de compartir el poder con los vampiros; la situación se estaba saliendo de manos, y los cainitas y garras rojas parecían estar ganando la partida. Pero ninguno de los artífices de la destrucción, pensaron que los berkeser se volverían un problema para todos, porque los vampiros que no fueron asesinado por ellos, se transformaron en berkeser, que se han transformado en una manada que deambula por las alcantarillas atacando a quien se les enfrente o quien esté en su menú del día.

Humanos y Vampiros ya no tenían una alianza tan sólida como antes, y las desconfianzas estaban surgiendo.

Mientras que en medio quedaban los licanos, o por lo menos, parte de ellos, Fenrir y Fianna, pero quien padeció la peor parte fueron los Fenrir que en el atentado perdieron a su líder, del que jamás encontraron el cuerpo. Quedaría en manos del nuevo líder de los Fenrir y de Gissiel Earhart, determinar el destino de su clan y tradiciones, pero entre los licanos, se sabía la atrocidad cometida por las Garras Rojas, comandados por Arthur Redclaw, que se habían vuelto muy fuertes.

Por su parte, los rebeldes, el pequeño grupo de disidentes ya no parecían estar tan solos en su lucha, el gobierno de Washington los contactaría extra oficialmente para conseguir sus fines: controlar la ciudad, de una o de otra manera. Etienne LeBlanc, tendría que decidir..

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Pennywise Inn. La posada maldita [Libre]

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Pennywise Inn. La posada maldita [Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 08, 2013 5:33 pm

Km 57 de la carretera Interestatal
Greenwich, Connecticut; a las afueras de la Zona Oscura...
10.35 pm
Junio 26, 2014.

Una carretera desolada, triste, solitaria, nada al norte, nada al sur, apenas era recorrida por una esfera de paja que corria al son de soplidos repentinos de una bruma que iba y venia, que parecia desorientada cuando recorria esa autopista de dos carriles demarcados por desgastadas lineas blancas entrecortadas en medio una por otra, por alguna que otra carroceria abandonada en un paisaje gris, oscuro como la boca de un lobo, una carretera cuya pena y abandono, son su triste compañia, donde los postes de luz se levantaban como unicos compañeros entre el paisaje duro y solitario, las montañas hacia el norte y una extensa maroma de nubes grises que se alzaba en direccion al Bronx, o lo que solia serlo al sur, un destino misterioso.

Unos pasos ritmicos rompian la tranquilidad, era una caminata pasiva demarcada a un andar ligero sobre la orilla de aquella carretera, donde la gravilla resonaba al son de ese caminar, el caminar de un hombre aparentemente delgado, cubierto por una chamarra cortavientos bastante gruesa con capucha, el rostro se le ocultaba en un cabello que parecian trenzas, cabellos oscuros que se desprendian de aquella capucha sobre su cabeza eran dreads que a ratos se batian al viento que movia esos cumulos de paja, la chamarra como toda parca era cerrada en medio del pecho por un cierre unico en tonos azulados, sobre la solapa habia un parche cosido desprolijamente en el cual el simbolo del Septimo Chakra, el Sahasraraestaba dibujado en tonos amarillos sobre un fondo purpura.

Llevaba puesto un pantaloncillo desgastado, similar a un short de color verde musgo con hilos que colgaban de la costura hasta cierta altura de sus delgadas pantorrillas, y sobre sus pies unos tenis viejos y desgastados de lona, con unas calcetas que sobresalian de la lengueta. Llevaba un bolso amarrado a la espalda, era como un saco gris con un solo tirante que cruzaba en diagonal el torso de aquel desconocido y amarrado a ese saco insipiente, un objeto vertical y bien delgado cubierto por una manta verde oscura amarrada en ambos extremos por una pequeña cuerda de tonos amarillentos cuyas hilachas tambien se batian al viento...

A lo lejos en el horizonte, totalmente solitario como aquella carretera, aquel sujeto caminaba con un rumbo fijo hacia el sur, parecia no perder su tiempo, pero tampoco parecia apresurarse, llegaba a paso firme al km 57 cerca de Greenwich... aun faltan un par de millas por llegar...

Alli a lo lejos aparecio un edificio de dos pisos, las ventanas mostraban luz en su interior, era luz artificial, a su lado habia una antigua gasolinera, apenas unas viejas Chevys' pick up estacionadas a un lado se asentaban en los estanques, y el letrero de GAS sobre la entrada estaba completamente desgastado en oxido, algunos fluerescentes parpadeaban, como los flueroescentes de colores encendidos sobre la entrada a ese viejo edificio... Pennywise Inn...

La puerta de mamparas de vidrio debias empujarlas hacia dentro para abrirlas, asi sonaba una pequeña campanilla, era increible encontrar un lugar asi en medio de la destruccion, demasiado sospechoso...

Habian mesas redondas puestas por doquier, eran muachas para que apenas hayan tres comensales en el lugar, tres desconocidos, un ventilador de techo que apenas giraba, un tiro al blanco en la pared y un wurlitzer en un rincon, la pared de madera que rodeaba todo el lugar era rellenado por fotos de tiempos Americanos pasados y mejores, la epoca de los hermanos Wright, la Segunda Guerra mundial, fotos de Marlyn Monroe y Elvis...

Las tonadas de Creedence Clearwater Revival sonaban en el viejo Wurlitzer cuando llegaron dos viajeros mas, los vidrios de cada ventana estaban cubiertas por persianas viejas que apenas se movian cuando la puerta se abria o se cerraba, el extraño sujeto delgado con la capucha se sento sobre la barra, apoyando esas manos de trabajador bastante toscas y sufridas entrelazando los dedos cerca del pocillo con mani salado, fue alli que aparecio una camarera algo regordeta, con rizos dorados sobre su cabello semi crecido, saco un boligrafo del bolsillo de su camisa y se paro frente al desconocido apuntando algo sobre una pequeña libreta...

-Digame, que desea ordenar???


-Tiene ensalada??...


-Tenemos de lechuga, pepinillos, brocoli, calabaza...


-Quiero un surtido de ensalada, algo de arroz, papas fritas con katsup, una malteada de coco, y una bianda con el menu del dia...

-Como piensa pagar señor???


-Espere... *se quita el bolso para dejarlo debajo del banquillo a sus pies y saca un par de objetos* Tengo dos baterias de radio de corto alcance para frecuencia AM, una barra de plata vieja... y por pasar la noche... *saca algo de su bolsillo* 170 centavos... suficiente como para comprar un galon de gas licuado, que puede servirles para cocinar...


La mujer no parecia tan convencida, hizo una pequeña mueca con su boca y llamo al Viejo Joe, un antiguo veterano de la Guerra del Golfo, bordaba los 53 años, salio detras de la puerta de la cocina vistiendo una camiseta blanca y un delantal del mismo color manchado con comida, salsa de carne al parecer... el hombre atendio a la camarera mientras se ajustaba la gorra azulada con la viscera cubriendole la nuca, y apunto los objetos del desconocido, parecia quedar satisfecho luego de una breve charla con la mujer.

-La primera vez en tres dias que nos traen un par de baterias de estas, necesitaras esos centavos para el tranvia de las 10 si es que piensas seguir viajando hacia el norte, aunque dudo que llegues con vida, al principio habian 30 tranvias hace dos meses, apenas quedan 7 ahora...

-No voy hacia el norte... estoy viajando hacia el sur, mañana debo llegar al Bronx antes del atardecer...

-Jajajajajaja... oye viejo... es una broma no??, hay una laguna oscura alli, dicen que New York esta toalmente destruido por ella, y que es la mas extensa en todo el este del pais, otros dicen que apenas hay una ciudadela en Brooklyn...

-Si lo se...

-Mira... ya se que... bueno, he visto muchos viajeros por aqui yendo y viniendo como zombies de un lado al otro, cada dia que pasan son menos como si se estuvieran extinguiendo, tu pareces ser alguien bien lucid... asi que podria prevenirte... esa laguna esta infestada hasta la coronilla, viejo... piensalo...

-Podrias ir a New Hampshire, dicen que hay un asentamiento alli, o a Detroit escuche que hay un asentamiento militar en esos lugares...


-*niega levemente moviendo la cabeza* Debo cumplir con una encomienda importante...


-Y si te quedas??... te cobrare una sola bateria por la comida, la bianda y el alojamiento...


-Se lo agradesco... *se quita la capucha lentamente revelando las facciones delgadas de su rostro despreocupado, con una aparente mirada desinteresada en sus ojos marrones que contrastaba con las dreadlocks de ese peculiar y aleonado cabello*...pero no puedo...

Ese rato fue imposible convencer a tan peculiar viajera, apenas paso un instante mientras al hombre de rastas se le vio comer con tranquilidad mientras susurros angustiantes, y leves gritos desesperados le resonaban en el subconsiente, parecia un amedrentamiento, algo extraño, algo inusual... unas llaves cayeron cerca del hombre peculiar.

-Puerta 21, tercer piso, cuando te vayas cuelga la llave en el tablero frente a la caja... espero tengas un dignoAngel de la guarda para que te proteja a tu viaje al sur forastero...

-Creeme que lo tengo... *sonrie mientras extiende la mano para tomar las llaves, es interrumpido abruptamente por Joe que sostuvo prudentemente su mano mientras le miro fijamente en un instante*...

-En serio, cuidate... forastero...

-*se levanta lentamente del banquillo cargando el bolso y sus cosas, dandole un repentino jalon a la mano para soltarse, sosteniendo las llaves* ...llamame Maxx... *pronuncia antes de voltearse y caminar hasta la puerta que daba a los escalones de caracol*

A paso lento sobre aquellos escalones cuya madera rechinaba exagerada al subir paso por cada piso tomandose su tiempo hasta dar con un pasillo cuyas luces fluorescentes parpadeaban dejando entrever un par de ratas huyendo hacia el fondo oscuro de aquel desolado pasillo, y camino hasta una puerta de colores y tonos marrones, de una desgastada pintura sobre la superficie,a esa altura los susurros se volvian insoportables al rededor, y el sujeto se paro frente a aquella puerta que parecia acumular musgo sobre el marco de madera de esta, coloco la llave sobre la cerradura mientras resonaba un estridente relampago a las afueras del edificio...

-Esta sera una larga noche...

Murmuraba mientras abria la puerta que hizo resonar las visagras al arrastrarse asi, al perderse la sombra de aquel rasta entrando a la habitacion mientras se cerraba la puerta, mientras unas sombras detras de el parecian rugir como simbiontes que le seguian el paso tal como si fueran espias, confundiendo la guturalidad de esas exclamaciones con un nuevo relampago que cayo para iluminar las rendijas de aquella puerta del cuarto 21 que se cerraba en un dejo de intriga totalmente angustiante...


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Re: Pennywise Inn. La posada maldita [Libre]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 09, 2013 11:49 am

La solemne mirada proveniente de aquellos ojos tan fríos y cortantes, tuvo como resultado que Gael retrocediese un paso, en silencio absoluto. Él sabía que sus puntos de vistas incrédulos y queriendo lucir astuto por ser ateo, la enojaban de una manera que era muy sencilla de notar. El encorvado adolescente sintió el peso de aquella mirada, tan tedioso y molesto causando en su interior el terrible complejo de culpa y estupidez por haber metido la pata. Ella no apartó sus ojos marrones, de los de él. Gesto que lo incómodo un poco, no le gustaba que le mirasen de manera tan intensa y reprobatoria como ella lo hacía. La razones eran dos, la primera era su enfermedad, un chico con un ojo de un color azul intenso y el otro de un color café. Heterocromía. Antes de trabajar en la tienda de chocolates de Orfiel, el chico padecía de complejos de inferioridad y ser objeto constante de interrogantes, bullying y miradas fijas. La segunda razón, era que aquella mujer conseguía estremecer todas las fibras de su ser, sintiéndose indefenso y a su merced. Por eso odiaba aquello.

"Pandora, no quise..." había tartamudeado antes de ser interrumpido por el dedo índice de la chica sobre sus labios. No quería oírlo, deseaba solo que se quedase callado. Caminó en dirección contraria a él, respirando con cuidado. Él solo era un mortal, no podía ser tan imprudente de saltar a la defensa de su padre cuando aquel niño solo quería ser el interesante. Le costó un poco, no callarle la boca con una respuesta altanera. Su silencio fue más gélido que un témpano de hielo para aquella criatura, que suplicaba por ver un atisbo de la chica que era su jefa. Aquella paciente mujer que le dedicaba un simple gesto para que reaccionase. Ella estaba demasiado ocupada, tragándose su desagrado por el mundo mortal. Extrañaba su casa, extrañaba a su padre. No era momento de arrepentimientos, pero aún así, pensó que todos aquellos que osaban a ser tan mal agradecidos a su creador, deberían tener una pequeña prueba de lo que era capaz su poder. Orfiel tomó su bolso negro, se lo echó al hombro cuando hubo cerrado la caja registradora y demás cosas. "Nos vemos, Gael. Iré a dar un paseo para pasar tu trago tan asquerosamente amargo para mí" se despidió con un suave movimiento de cabeza, ante un perplejo y apenado humano. Pobre criatura que debía soportar aquel malhumor creciente de un ángel que estaba hecho por dos esencias tan distintas que parecían dos personas en una.

Lanzó en el asiento trasero del automóvil la mochila, soltando un largo suspiro. Dejó que el pesado peso de sus párpados cayesen por si solos. El pulso le apuñalaba las sienes, en un fallido intento de avisar que tendría una jaqueca como siguiese así. Que complicado se tornaba todo, por más que odiase mezclarse con seres de clase más baja que ella, odiaba más el fallarle a su padre, en su deber de amparar a los necesitados. Porque Gael, entre sus paredes contaba con la exquisita y estricta protección de la chica, aunque esta nunca se lo dejaría saber. Sus orbes se abrieron, captando la viva imagen del caos abrazando con cada rincón del mundo. Una sonrisa leve atravesó su rostro. Algún día, toda aquella destrucción traería consigo vida nueva. Tenía esa esperanza. Se deshizo de la tranca de seguridad, introdujo la llave por la ranura correspondiente y la giró para escuchar el dulce ronroneo del motor, inundando el interior del coche. Bajó la ventanilla, llamando con un gesto de la mano a Gael. Le invitó a llevarlo a salvo a casa. Y eso hizo, condujo con cuidado dejando entre las paredes de un cálido hogar, al humano que no dejaba de sonreír. Ella le lanzó un manojos de llaves, y le ordenó estrictamente que él junto a su madre, se fueran del lugar cuanto antes a un lugar más seguro para ella.Y con un gesto de la mano, dejó atrás al chico.

Él nunca se vio venir, que ese mismo día ella dejaba aquel pueblo para siempre. Tampoco entendería, que la misión de ella no era hacer amigos, sino cuidar a los indefensos. Y eso estaba hecho ya, al proporcionarle a un humano y su madre espiritista un escondite de todo aquello que pudiese herirlos. No supo por cuanto tiempo estuvo conduciendo, hundiendo el acelerador hasta el fondo. Sintiendo ese cosquilleo en la boca del estómago. "Padre, ilumina mi camino. Es sencillo querer corromperse en este siniestro lugar, tan lleno de maldad. Protege mi pureza, que es la única arma que me permitirá volver algún día a tu lado. Tu que todo lo ves, conoces mis pecados, pero también has de conocer mi fe y mi amor a ti. Oh padre, ¿Qué ha sucedido? Imploro porque mi camino se llene de luz, seguir siendo fuerte y testaruda para aplicar los castigos a los pecadores. Poder propagar la educación celestial, de lo que está bien y de lo que ni. Padre, ayúdame a no perder la paciencia con los humanos, ni con estos seres inferiores. " rezaba, respirando calmada, entrando en un estado de paz mental y espiritual que pocas veces obtenía lejos de su santuario. El quejoso ruido de un auto a punto de quedar en punto muerto, la sacó de su conversación con un ser intangible. Se detuvo en una gasolinera, a un par de kilómetros de donde escucho el quejido de su pobre bebé.

Un escalofrío le recorrió la columna, agudizando sus sentidos. A penas se bajó del coche, percibió la presencia de algo sobre natural por eso lares. Era como una estación de radio, a punto de cruzar la frontera de una ciudad a otra, captando levemente la señal de algún lugar perdido. Llamarle un sexto sentido sería soso, aquel ángel poseía un par de as bajo la manga. Uno de ellos era el saber captar presencia sobre naturales, como fuente de defensa a los enemigos. Antiguamente, al principio de su creación, su señor padre luego de haber creado a los primeros siete Arcángeles, siendo ella una de las primeras mujeres entre los susodichos, su señor padre explicó solo una parte de aquellos maravillosos dones que esta poseía, y que esperaba que usara para el bien. Hasta ahora solo le había servido para ubicar a las criaturas oscuras, pero esa presencia llena de luz la desconcertó por completo. ¿Qué hacía él acá?

Paso sigiloso, sus pies a penas producían un sonido al apoyar su peso en el suelo. Y a la velocidad que iba, con suerte pasó desapercibida ante todos. Se detuvo justo detrás de la silueta masculina, al instante que abrió la puerta, pasó por su lado y se acomodó en uno de los sillones, relajada y observando el umbral de la puerta.Azrael. saludó, con una sonrisa divertida en su semblante. Aliviada, como siempre le pasaba, al ver que uno de sus tantos hermanos, estaba sano y salvo.
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Re: Pennywise Inn. La posada maldita [Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 13, 2013 9:37 am

Aquella noche era pesada, y era bien sabido que aparte de lo quejumbrosos de los relampagos al resonar a lo lejos, bien podian sentirse cerca, con el destello de esa luz que penetraba sobre las persianas de aquella ventana.

Deje caer el bolso cerca de la entrada y estire la mano para que pudiera encender el viejo interrumptor del costado derecho de la puerta a una mediana altura, asi la mbomilla manchadacon restos de moscas y poliilas tostadas comenzo a parpadear lentamente en una luz tenue, lo suficiente para alumbrar el primer habitaculo donde estaba la cama de plaza y media recien ordenada y hecha mas un sofa puesto como si fuera una pequeña sala de estar al lado del mueble del televisor.

Alli estaba la figura de una mujer de buen porte, una linea fina en sus pantorrillas entrecruzadas estando alli sentada sobre aquel sillon, apenas gire la vista hacia la puerta del baño para amagar suposiciones carnales y es que el aura pura que rodeaba los castaños cabellos de la mujer, iluminandole hasta el cutis en tintes acaramelados era suficiente carta de presentacion.

-...Orfiel. Crei que todos estarian en New York...

Replicaba en un hilo de voz que a ratos aprecia un desanimo y a ratos parecia alegria por ver a alguien de la propia naturaleza, pero considerando el lugar y las cirscunstancias, mas me hubiera agradado si nos hubiesemos topado en otro lugar.

-No quise ser indiscreto... *quitandose la capucha de la chaqueta para dejar las dreadlocks sueltas alrededor* ...pero escuche tu plegaria, en el km 32 antes de llegar aqui... te veias algo cansada... *camina a paso lento para abrir la puerta del baño y entrar*...que te paso??... *se escucha el sonido del grifo abriendose en un chorro de agua que salpicaba la loza del lavamanos*
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Re: Pennywise Inn. La posada maldita [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 19, 2013 2:20 pm

El aire impregnado de ese aroma tan peculiar, ella permaneció sentada en aquella silla. Su pierna derecha estaba curva, en una posición de indio, su izquierda, apoyaba el pie en el asiento. Sus manos responsando en el pasador, y su espalda recta. El porte que la chica poseía era único, siempre fue muy característico. Por más que estuviese en una posición casual, emanaba esa superioridad tan nata en ella, esa majestuosidad y serenidad. Detalles tan curiosos en si, siempre captando las miradas de los que no estuviesen acostumbrados a lidiar con su presencia. Una clara invitación a temerle y respetarle ante todo, algo que sencillamente las palabras se le quedarían corta. Ella era una montaña, siempre elevada y nunca, por más fuerte que fuese la tempestad y el viento, se reverenciaba. Fue creada con las esencias más exactas que se pudo encontrar, siempre tan centrada y firme en sus palabras. Ese sentido de justicia y devoción a su padre era lo que la mantenía a salvo de toda corrupción que bien pudo haber sufrido en ese mundo. Inmóvil en aquel asiento, parecía una escultura de márfil. Ni se notaba el movimiento de su pecho ante la inhalación y exhalación. Despacio, ladeó el rostro para dar una leve inspección al lugar.

Deberíamos. Y por alguna razón, allí no estamos. respondió con cuidado la castaña, ocultando en su respuesta la sencilla interrogante del por qué el no estaba allá. Sus ojos siguieron la peculiar silueta de su hermano. Echó su cabeza para atrás, clavando sus cansinos ojos en el techo. Por unos minutos, el sonido del agua fluyendo por el grifo, impactando contra la fría porcelana del lava manos fue lo que se escuchó en la habitación. Orfiel no supo con exactitud por donde empezar. Tampoco sabía si de verdad quería empezar; pues a pesar de tener un serio problema con decir lo que pensaba cual lo pensaba, no era de las que andaba por allí contando lo que le pasaba. Presionó sus dedos contra sus sienes, masajéandolas en círculos. Pasó que estoy en este lugar, atrapada con estas cosas en este cuerpo que me limita. comenzó en casi un susurro, fijando su vista en la ventana. Estoy cansada de tener que vagar por estos lados, tan aburridos y llenos de criaturas que se creen dioses, cuando solo son cucarachas que han sobrevivido al desastre, huyendo a las grietas y aprendiendo como asesinar a las débiles. una mueca de desdén apresó el inmutable rostro de la tranquila chica. En cuanto le fue posible borrar la mueca lo hizo. Con gusto les haría una limpieza, pero es cuestión de tiempo antes que se ataquen los unos con los otros. farfulló, sonriendo ligeramente. No era un secreto el asco de Orfiel por todas las razas que no fuesen ángeles. Ninguno merecía vivir, ante sus ojos. Solo un pequeño y limitado grupo de seres le agradaba. Los contaba con los dedos de la mano, y le sobraban dedos. Caminó por el pequeño cuartito, y se quedó de pie en el umbral de la puerta del baño. Recostó su peso sobre este, cruzando sus brazos sobre su pecho, sin dejar de observar a Azrael.
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Re: Pennywise Inn. La posada maldita [Libre]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 21, 2013 11:36 am

-Hasta suenas como persona...

Comentaba mientras sacudia las humedas manos sobre una pequeña toalla de mano colgada en un perchero al costado del espejo con tal de secarlas, tenia esa mania por mantenerlas siempre secas, apenas alce el rostro y la mirada para notar que la presencia de la chica estaba detras apoyada en el marco de brazos cruzados. Una pequeña exalacion hizo que tomara los anillos que habia depositado a un lado del grifo y los colocara sobre mis dedos, y uno sobre el pulgar.

-Fueron creados a imagen y semejanza... es logico que se crean dioses...

Con la mirada agachada rodea la femenina figura de su compañera para salir del cuarto de baño en direccion hacia la cama, tomando aquel pequeño morral y el resto del equipaje escueto y artesanal para colocarlo cerca de uno de los veladores, hablandole sin voltearse como si estuviera nadando en sus propios asuntos pero que sus palabras seguian con ella, atestiguandole la existencia con total fidelidad.

-El problema es que no lo hacen del todo bien... y es alli donde entramos nosotros...

Lentamente me sente al borde de la cama mientras entrelazaba los irregulares dedos de cada una de mis manos en una pose de reflexion e introspecion que termino al fijar la mirada hacia la mujer inmortal y santificada con ese semblante de desinteres y distraccion que nada parecia hacerlo cambiar.

-Hay algo peligroso en este lugar, incluso para nosotros... podria confiar en ti???...
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Re: Pennywise Inn. La posada maldita [Libre]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 23, 2013 11:40 am

Primer día.


Una a una, las gotas cayeron sobre la tierra formando un pequeño charlo lodoso de un profundo color marrón, le recordaba a las rosas rojas de la mansión al marchitarse. Levantó una mano y observó el filo de su cuchillo ensangrentado, la sangre resbalaba por el mango cubriendo su mano como si de un guante se tratase. Caminó haciéndose a un lado para esquivar el charco y limpio el filo con su vestido, no hacía mucha diferencia cuando este ya se encontraba completamente sucio, entre mugre y anchas de sangre fresca. Estaba descalza y por alguna razón se dedicaba a observar el cielo oscurecido; notaba que desde algunos días por la noche se podían apreciar las estrellas, estrellas brillantes y hermosas que la seducían. Las había olvidado. Se quedó perdida en sus pensamientos, solía recordar que aquella belleza nocturna era producto de la muerte después de todo, porque en algún lugar del universo una había muerto miles de años atrás, pero aun perduraba su brillo en el firmamento. Que misterio tan extraño y bello.

La carretera estaba solitaria, ni un alma allí a parte de ella, la última, había desaparecido tras el filo de su arma, se había marchado de regreso a donde pertenecía, una técnica de exilio que había aprendido hacia poco, luego de dar a luz. Estar convaleciente no era razón para no seguir entrenando, y solo 20 días después se había dedicado a ello, dejando al cuidado de sus niñeras a su hijo, no tardaría más de dos días en regresar o eso esperaba, no podría estar más tiempo lejos de él. Para quien la viera, parecería una humana salvaje, una cazadora sin remordimientos, sedienta de sangre, pero en realidad era una espiritista delicada en proceso de un aprendizaje más que complicado. Aprendía a ser sacerdotisa.

Miró el cuerpo del perro, en sí, sentía pena por él. Estaba en su naturaleza matar, despedazar, hacer lo que hacía por el bien de algo mayor, algo que ella no compartía, pero sin embargo, allí estaba. Era el tercero de aquel día de la manada a la que pertenecía, si es que se le podía llamar así. Se acercó a él y sintió compasión, a pesar de la maldad natural que los encarnaba seguían siendo seres espirituales y destruirlos siempre tenía algo por consecuencia, por muy malos que estos fueran. Para el mundo espiritual las leyes eran muy distintas.

-Que Dios se apiade de tu alma – murmuro haciéndole una seña extraña, un especie de salvaguarda en hebreo antes de voltear y caminar perdiéndose en la oscuridad de la carretera.

Segundo día.


El agua se había teñido de rojo, mantenía los ojos cerrados mientras sus manos descansaban sobre su vientre, acariciaba una pequeña cicatriz con una forma de cuña tal vez un poco más alargada de lo normal uno de los recuerdos que le había dejado su alumbramiento, la piel ya se había lavado de todo rastro de sangre. En una silla cercana, una muda de ropa limpia, un vestido blanco de tela ligera, el resto de lo que había llevado estaba en algún lugar del patio convertido en cenizas. Se levantó de la tina y salió chorreando agua, su silueta se dibujó en un espejo de cuerpo completo, en el que se miró. Las curvas de un cuerpo pálido, firme y juvenil se reflejo mostrándose con exactitud de artista, se tocó a si misma suspirando como si en parte no se reconociera. Nada de su esencia había cambiado, su aura de un brillante azul índigo seguía intacta, su alma también, suave, luminosa, aunque algo también había cambiado en ella, lo podía percibir. Era el rastro de haber parido un niño de vampiro, haber conocido la Umbra y adquirido una nueva visión de todo lo que la rodeaba, una percepción que antes no poseía y que la hacía buscar su verdadera misión.

-Me siento tan terriblemente cansada en este momento… - susurro a su reflejo, la muchacha en el espejo le sonrió y movió los labios como si quisiera decirle algo, si fuera aquello una visión o una realidad no lo supo. Se colocó la ropa limpia y trenzo su cabello, manteniendo la larga trenza en su lado izquierdo y salió del baño y de su habitación.

Lo cierto es que no estaba allí por nada, había algo en aquella posada, perceptible, algo malvado, peligroso, no sabía si sería buena idea seguir allí o investigarlo, que era la idea original. Hasta el momento esas cosas no se habían acercado a ella, no sabía porque, pero no le importaba. Aquella noche terminaban esos dos días de entrenamiento. ¿Sería correcto terminando con broche de oro? No, estaba segura de eso, volvía a sentir compasión por ellos, almas perdidas, criaturas oscuras. Pensó que por eso no era cazadora en sí, no servía para matar, prefería buscar otra salida. Si tan solo existiera un método de redención.

Camino por el pasillo, entonces todo pensamiento escapo de su mente, volteo sus ojos grises hacia la puerta, un numero de metal rezaba “21”.

-Vaya…. Son dos… - sonrió para sí misma – y poderosos…. – estuvo tentada a llamar a la puerta, pero entonces ¿Qué diría?


off:
Hola. Veo que el tema sigue siendo libre y quise venir a jugar con ustedes, espero no moleste :3 No quise entrar a la habitación sin ser invitada jejeje Veamos como nos encontramos.
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Re: Pennywise Inn. La posada maldita [Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 24, 2013 8:44 am

Una mueca de desdén se asomó en aquel rostro. Nunca se había sentido más ofendida en su vida que en ese momento, al haber escuchado aquello. No apartó su severa mirada de la silueta de su hermano, limitándose a permanecer inmóvil. Finalmente sonrío, o al menos un atisbo de una sonrisa realmente traviesa se apresuró a suplantar el semblante ofendido de la muchacha- Ouch. soltó en un tono peculiar, cargado de la altanería e indiferencia que solía usar en los cielos. Pudo volver a verse, esa sombra de la pequeña que no se ofendía por nada ni por nadie, aquella a la que las palabras se las llevaba el viento antes de percibirlas. Por más que la esencia del comentario lastimó su orgullo, pues ella era demasiado para empezar a parecer una de ellos; seguía esa pizca de humor infantil aflorando cual flor luego del invierno, cubierta de nieve pero dando paso a su belleza en la primavera. Le dio paso, para que pudiese salir de aquel cuarto de baño. Aspiran a tanto, y son tan poco. suspiró con pesadez, fingiendo el estar afectada ante aquello.

Arqueó ambas cejas. ¿Por qué no habrías de hacerlo? cuestionó en un tono tan frío y filoso como la hoja de una espada. Asintió con suavidad, volviendo a inspeccionar el ambiente. Pude sentirlo, incluso tengo la vaga sensación que al fin voy a tener algo de diversión en este lugar. Hace mucho tiempo que no peleo contra algo maligno. la excitación, producto del peligro aparente que corrían, brillaba en sus ojos cual luceros en medio de una noche oscura. Podía sentir la adrenalina brotando de todos y cada uno de sus poros de la piel. Estaba en su esencia el buscar el peligro, sucumbir ante los problemas y pelear. No por nada era un ángel guerrero, y caótico. Dulce néctar acumulado en sus venas, preludio de un momento de diversión. El ángel que nunca se quedaba tranquilo, cuya serenidad otorgada por el dios creador era solo parte de la ironía de su personalidad. Se encaminó a la puerta de la habitación, segundos después de haber sentido la presencia de un tercero en el lugar. Y no era un presencia cualquiera. Otra de las cualidades de la chica, era su agudo sentido de percepción, la ayudaba a separar a los enemigos de los aliados.

Unos nudillos impactando contra la puerta, y ella la abrió arrastrando a la humana al interior del cuarto. Acorralándola contra la pared con su brazo en su cuello, cerrando la puerta, consiguió dejarla privada de cualquier movimiento de ataque por el momento. Sus orbes, antes relajados e indiferentes, se vieron teñidos por la sombra de la dureza y severidad. Este lugar esta impregnando del terrible aroma humano. Sin embargo, tu aura me resulta sumamente curiosa...Espiritista. Pero percibo algo más, una pequeña mancha, pero no logro percibir el que.... la fiereza que demostraba en esos momentos Orfiel, era la misma con la que se enfrentaba al enemigo. Escrutó su alma, con tan solo un vistazo a sus ojos. Y la soltó, solo al cabo de unos minutos. Dime mortal ¿Cómo te llamas? demandó con autoridad, sin retroceder y crear más distancia entre ellas. Pues aunque la había dejado de apretar con su brazo por el cuello, se quedó en esa misma posición. No confiaba en humanos, ninguno de ellos.
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Re: Pennywise Inn. La posada maldita [Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 24, 2013 4:45 pm

La noche era tenebrosa a las afueras de la posada, era como una boca de lobo hacia el sur, las estrelllas apenas aparecian ya que grandes cumulos de nuegruzcas nubes las ocultaban a su paso, nubes de grandes proporciones como tumores cancerigenos o manchas de ceniza ardiente que dejan un halo oscuro a su paso, un halo que contrastaba con los relampagos que resonaban en el fondo del horizonte, entre las colinas que aun se podian divisar a contraluz cuando cada rayo caia.

Un sonido pesado de rafagas de muerte donde todo era vacio y escalofrio resoplaban sobre el polvo de una llanura bastante vasta y de sin fin, una tranquilidad abismante donde lo unico que contrastaba era una vieja carretera de dos vias y una gasolinera en uno de sus costados con un solo edificio, una pequeña posada en medio de la nada, en donde la humedad resopla sobre las cañerias de cobre causando una sensacion de pesar, donde a veces los cuervos solitarios se posaban en el tejado para aletear y rasquetearse las pecheras o las alas para luego emprender el vuelo sin perder su tiempo.

Hacia el norte habia un descapotable estacionado y muchas huellas sobre el polvo y la tierra que se dirigian a la entrada luminosa de Pennywhise Inn....

Ese era el unico vehiculo que contrastaba entre algunas chatarras de carrocerias tiradas por aqui y por alla como si pulularan infestacion y corrupcion en un paisaje desloado, donde la unica isla de vida fuera de las fronteras de la temida Zona Oscura se encontraba en aquella misteriosa posada...

Un relampago cayo y de paso ilumino el derroido numero "21" de aquella puerta invadida por el moho y el oxido, numero envuelto por un marco clasico de madera sobre numeros empastados en bronce colgados sobre aquella puerta. Apenas resono el aliento de una rubia mujer que se paraba frente a esta mientras los relampagos iluminaban el oscuro pasillo que a ratos tomaba perspectiva cuando los fluorescentes de las luces del techo, ensuciados por los cadaveres de polillas e insectos comenzaban a parpadear por una alza de voltaje que bien se podia percibir por la pequeña bombilla de aquella habitacion.

La puerta se abrio de golpe, y la mujer fue jalada en un sobresalto. Otra mujer de castaños cabellos la capturo inmovilizandole con cierta molestia por un comentario anterior, la mujer acechadora era un ser celestial, y se sentia amenazada por la creacion del humano, una rubia chica no seria mas que otra mera amenaza a no ser que acreditara lo contrario. Parecian forcejear botando algunos accesorios sobre una pequeña cajonera cerca de la puerta...

Orfiel se encontraba ofuscada por pequeñas frases y comentarios, quizas reflejaban la verdad, o quizas esas palabras amedrentaban su motivo del por que ha desendido, o quizas toco una delicada fibra de su reciente pasado. No lo descubriria de inmediato, habia un oscuro trabajo que hacer aun...

Del bolso viejo saque una pequeña manta de telas en azul oscuro, un circulo magico habia en su interior, era una clavicula Salomonica, o podia ser simplemente unos trazos circulares convexos dibujados en tinta blanca para contrastar con aquella tela, quizas eran simples garabatos para cualquier ignorante, sin embargo aquella clavicula era el mismisimo Tetragramatron.

Luego saque un pequeño pocillo de cobre similar a un diminuto wok, unos pequeños frasquillos con hierva molida que cuyo contenido se coloco en aquel pequeño pocillo de cobre, saque dos velas blancas para encenderlas con un cerillo, y cada elemento fue colocado sobre el velador que se utilizo como mesa improvisada...

Tome un amuleto hecho de cuencas que estaba sobre mi muñeca unidas por una mecha de fibras rojas, un rosario budista de pequeñas cuencas marrones, la pose sobre mis dedos y me percine empuñandole cuando cerraba los ojos y susurraba palabras indescriptibles a los oidos de las presentes. Estaba cruzado de pies mientras extendi ambas manos para juntarlas por las palmas aun sosteniendo aquel rosario, y asi abri la chaqueta para buscar en uno de sus bolsillos interiores un pedazo de puro hecho de hoja de tabaco haitiana que ya fue encendido previamente.... acerque el extremo del puro hacia la vela blanca sin encenderlo aun...

Susurros se escucharon por las paredes mientras temblaban ligeramente, parecian sudar gotas ligeras y frias que recorrian el papel de interiores sobre cada pared, gemian, crugian emulando voces que parecian agudas... que erizaban la piel humana lentamente... el frio se sintio de golpe en toda la habitacion mientras los tablones crujian de vez en vez. En ese instante abri los ojos de par en par... todo habia cesado...

Mire a los ojos a las mujeres y comence a ladear la cabeza rastuda hacia un costado lentamente, alzando un poco la voz antes de encender el puro que aun se sostenia sobre una de mis manos.

-No hay tiempo... se quedaran alli en la puerta discutiendo hasta el amanecer o vendran a sentarse aqui a la cama???
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Re: Pennywise Inn. La posada maldita [Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 04, 2013 2:15 am

Entrecerró los ojos percibiendo el cambio en el aire y sonrió. La puerta se abrió con cierta violencia antes de que unas manos la tomaran y la empotraran contra una pared inmovilizándola, por suerte tenia buen estado físico de lo contrario aquello dolería mucho, eso se estaba haciendo costumbre. Clavo sus ojos grises en la muchacha, bonita, con un aire luminoso y salvaje que hacían de su mirada algo vivaz e inteligente, se sintió un poco incomoda por la situación, no creía que fuera una reacción normal en un ángel y lo entendió luego al escuchar sus palabras. No gustaba de los humanos, eso la sorprendió mucho, después de todos los ángeles nacían con el amor a los humanos impreso en sus luminosas almas. Su forma de honrar al padre.

Entonces pensó que no todos podían ser iguales, las diferencias siempre enriquecían y aquello no podía ser distinto. Su autoridad era innegable, pero no podía tolerar que fuera tratada de aquella manera, podía aceptarlo en caso de haber interrumpido su conversación o lo que fuera que hubieran estado haciendo. Y aunque entendía que tal vez ella era así por naturaleza o por cosas que acontecieran en su larga vida, no le daba derecho de tratar así a los demás, después de todo, ellos en aquel momento estaban en la misma extraña y confusa situación.

-Como veo que ya ha escrutado mi alma, imagino que sabrá que no soy enemiga. Y que puede dejar de estar a la defensiva, dudo que pudiera hacer algo en todo caso ante dos ángeles. ¿No lo cree? – la miro directo a los ojos, a veces su sinceridad podía sobrepasar algunos límites y esperaba no haberlo hecho ahora o sonado de forma soberbia. Suspiro percibiendo que dejaba de ejercer presión sobre el área de su cuello, pero no se apartaba – mi nombre es Lilith y le agradecería que me soltara, es molesto y poco educado, cuando lo único que he hecho es pasar por delante de esta puerta.

A pesar de que seguía un tanto atrapada contra la pared y los ojos de Orfiel ejercían cierto hechizo en su propia mirada, desvió sus ojos grises hacia el interior del cuarto, la otra presencia se hallaba sentada no muy lejos de allí, observaba todo en silencio para luego sacar algunas cosas que reconoció de inmediato. Vaya, eso sí que era interesante, su alma se regocijo de curiosidad una gran debilidad si hay que ser sinceros. Ladeo el rostro por completo para tener mayor accesibilidad a ver que hacia el ángel.

El joven tenía un aspecto increíblemente sereno, irradiaba tranquilidad como si fuera alguien que se conducía por la vida paso a paso, sin prisa en medio de la aceleración que arrastraba al mundo, se sintió templada con su presencia, como si se tratase de un bálsamo arrullador. Entonces se formó un contraste demasiado nítido como para poder pasarlo por alto, la habitación se enfrió gradualmente hasta que un poco de vapor de agua salía de su boca, cerró los ojos percibiendo alrededor demasiado concentrada mientras liberaba parte de su poder espiritual, aquellas criaturas estaban allí como vigilantes nocturnos, sedientos y febriles, expelían su energía que a ratos la mareaba y hacían que todo lo que era realidad se viera de pronto distorsionado, aunque también podía tratarse de su propia visión, ver de dos formas distintas traía consigo una inevitable posición entre un velo demasiado fino, determinando lo que era realidad y lo que podía considerarse algo espiritual, se preguntó si ellos lo veían de forma parecida, después de todo tenían cuerpos humanizados.

La estancia volvió a la normalidad tan rápido como el frio había penetrado sus sentidos suspiro escuchando al ángel.

-Él tiene razón… estamos perdiendo un tiempo precioso – miro a la chica esperando que la soltara. El tiempo actualmente no estaba para perderlo, su cuerpo se relajó completamente esperando que la chica le permitiera libertad, no quería tocarla o apartarla para que no se sintiera invadida por ella, en ese aspecto era muy respetuosa.
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Re: Pennywise Inn. La posada maldita [Libre]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 09, 2013 9:21 am

Off: Solo antes de disculparme por la enorme demora y lo cutre del post xd Lilith, supongo que a pesar de haber mencionado el nombre de Orfiel en tu post, Lilth lo ha de desconocer ¿No? solo esa duda, porque yo no lo he dicho xd

Orfiel sonrío ladina, encogiéndose de hombros.Quien sabe, cualquiera que no sea nosotros es un potencial enemigo, ustedes los humanos son ¿Cómo decirlos? Bastantes frágiles. respondió ante el comentario de la chica, sosteniendo su mirada con la misma intensidad con la cual era observada. Regla número uno, todos son enemigos. se separó un poco, sin dejar de observarla. Seguía estudiando cada uno de sus movimientos. No, le resultaba complicado el sentir confianza y empatia por los humanos. Ella no fue hecha para amarlos, sino para luchar al lado de sus hermanos cuando fuese necesario. Nunca podrían entenderla, tampoco es que pida que lo hagan. El mundo podrá pensar cuantas cosas pueda de ella, pero es fiel a su causa. Ser la mano firme que juzga a los traidores, la espada que no se rinde ante sus enemigos.

Finalmente, accedió a dejarle libre. Arqueó ambas cejas, divertida. ¿Estamos? ¿No y que solo pasabas por adelante de la puerta? proviniendo de la castaña, aquella broma un tanto pesada era una buena señal. Abrió la puerta para ir a la mesa cercana, en donde dejó su mochila y entró de nuevo, como si nada hubiese sucedido. Mortal...Lilith ¿Cómo planeas sernos de ayuda? interrogó, vaciando de su bolso los artilugios que usaba para los exorcismos. Y un par de armas, que las ató a sus pantorillas. Hizo una leve mueca, para dar a entender que solo era por si acaso. Una vez ya alistada, su expresión cambió por completo. Sus ojos, siendo chocolate liquido se tornaron en una dura capa. Cual depredador, vigilando el paso donde podría estar su presa. Alerta a los sonidos y siempre a la defensiva, capaz de ser atacada y responder. Observó a Azrael, esperando la señal para iniciar la cacería. Orfiel sentía la emoción en su boca.
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Re: Pennywise Inn. La posada maldita [Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 13, 2013 10:43 am

Permanecia impavido ante el pequeño circulo transmutatorio que realizo frente a si mientras cada tablon parecia crujir esporadicamente, mientras los susurros invadian la habitacion en heladas brisas que tomaron por asalto cada metro cuadrada haciendo palpitar el halo de luz de la solitaria bombilla que colgaba desde el techo tal como si un apagon se viniese anunciando desde hace muchos minutos.

Entonces el hombre alzo sus palmas para colocarlas frente a sus cerrados ojos meditatorios cuando aun sostenia el rosario en una de las muñecas y comenzo a dar ligeros aplausos ritmicos con ambas palmas para murmurar frases en un cantico tal como se escuchaban en los Quilombos latinoamericanos

Zumbi é o senhor da guerra
Zumbi é o senhor das trevas
Zumbi é o senhor das demandas
E quando Zumbi chega
Zumbi e quem mandá

Las palmas resonaban como eco al rededor de la habitacion como el aleteo de una pequeña mariposilla que dilucidaba una ligera y transparente bruma en aquella habitacion donde cada pared parecia curvarse grotescamente alrededor de los presentes, y de un subito movimiento tomo de la mano a Lilith y a Orfiel jalandolas a ambas hasta la cama para que se sentaran antes de que aquella trasparente bruma tomara la forma de unas alargadas garras que buscaban darle zarpasos mientras el hombre permanecia con los ojos cerrados en un evidente trance cuando toda aquella ligera bruma rodeaba la cama a susurros angustiantes e infernales.

Tambores comenzaban a sonar de fondo a medida que la recitacion de aquel angel tribal repetia una y otra vez el cantico como plegaria al viento, una plegaria india que comenzo a transformarse en melodia a los oidos de las mujeres, los timbales resonaban en sus mentes y se veia el espiritu de afroamericanos corriendo por los prados de trigo mientras se escuchaba la plegaria y el aire era asfixiado por ese humo que se volvia tan denso a su alrededor, tan amenazante.

Zumbi é o senhor da guerra
Zumbi é o senhor das trevas
Zumbi é o senhor das demandas
E quando Zumbi chega
Zumbi e quem mandá

Cuando el sonido de los tambores entraban en sus mentes para intervenir la sensacion de angustia que comenzaba a invadir la traumante habitacion, el hombre abrio los ojos de par en par y de golpe ante una potente inspiracion, les solto de las manos y tomo una de las velas para soplarle la flama en direccion a esa bruma que expelia las paredes de la habitacion con tintes siniestros abarcando los espacios hasta acorralar a los tres residentes y soplo de aquella vela para expeler una rafaga de fuego como tornado inmenso y potente que ilumino la bruma de enfrente revelando abominaciones de bebes con tres piernas caminando sobre el techo tal como vil cucarachas, torsos desnudos de mujer sin cabezas caminando tambaleantes, y un cuerpo antropomorfo grotesco y gordo, de textura grasienta en su piel, tenia mil bocas alrededor de su forma corporea todas con lenguas pestilentes y retractiles, dientes de un asqueroso color amarillo, habian seres famelicos con membranas en sus axilas que les parecian proveerles de alas para aletear alrededor de la flama que les quemaba hasta los pocos cabellos que tenian en aquel craneo deforme y repleto de manchas.

Todas las figuras se multiplicaban a montones al rededor de ellos, eran espectros de mil replicas que aglomeraron cada espacio a su alrededor iluminados por aquella flama incandescente mientras cada espectro chillaba de dolor desintegrandose y degradandose hasta transformarse en humo y desaparecer por cada rendija de las puertas y ventanas del lugar dejando a su paso un desholado y pesado silencio.

El rastafariano se levanto de la cama lentamente mientras caminaba hacia el frente indicandole a las mujeres que le siguieran sin antes de dirigirle otras palabras que parecian ser un discurso fundamental antes de adentrarse en tan misteriosa Posada.

-En este plano pueden dañarles, pero no quiero que jueguen a ser heroes, si necesitan ayuda deben llamarme y estare alli... hay cosas que no podemos lidiar solo nosotros, basta con que alguna de esas cosas nos aniquile aqui...

Lentamente les apunta la cama que estaba tras sus espaldas a ambas mujeres cuando ellas ya se habian levantado, estaban ellos tres sentados tal como si se vieran al espejo, sentados y con los ojos cerrados, sentados en un trance meditativo.

-...jamas regresaremos a nuestros cuerpos... *suspira pausadamente tomando la manilla de la habitacion sin antes tomar uno de los bolsos que el traia* acabo de abrirles espacio entre los espectros, hay demasiados por los pasillos... creo que debo advertirles a que cosa nos enfrentamos...

El hombre abrio la puerta lentamente escuchandose otro chillido en la cerradura de la puerta cuando esta se abria, el pasillo era el mismo, era oscuro ya que las luces estaban sin encender, habia olor a muerte en el aire, el silencio se comia hasta el mas minimo de los ecos, y comenzo a caminar con cuidado por el pasillo junto a ellas. A ratos las bombillas parpadeaban lus, y caundo el halo de luz iluminaba el pasillo, habian manchas de sangre demasiado evidentes, zurcos tremendos como salpicaduras y gotas de tinte coagulado que teñian el oxido de cada pared, sobre el piso habian tablones que tomaban la figura grotesca de rostros que gritaban, algunas manos cercenadas estaban tiradas y regadas a lo largo del pasillo.. habian torsos desnudos y verdosos de personas desconocidas, secos, malolientes, era un cuadro devastador que se revelaba ante la presencia de luz en cada bombilla.

-Aqui, en cada habitacion hay almas de gente inocente, todas han sido asesinadas por un emisario del mal... aqui habita un poderoso señor del infierno... uno que cruzo este plano a la realidad... solo les pido que liberen a esas almas de este lugar, que distingan cuales son las almas de los espectros. Este lugar, desde que se abrieron los portales, ha servido de fachada para capturar el alma de cada viajero, asi que les advierto... si estan en aprietos debemos reunirnos en la habitacion 21... espero que haya sido claro...

El hombre camina a paso lento cuando la suela sonaba bizcosa por los fluidos de aquellos cadaveres tirados en el pasillo como macabros adornos de una obra que se ha realizado durante meses en total impunidad...

-Hay muchas almas aqui por liberar... sera mejor separarnos...
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Re: Pennywise Inn. La posada maldita [Libre]

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