Sipnosis
Memento Mori
Tras el festival

Fue un mes de locura, el que transcurrió luego del Festival de Invierno, luego de los cepelios de las víctimas, el poder quedó en las manos del Gobernador, Everett Goodweatherm tendría el control total sobre la ciudad, pero Azuka había logrado parte de su objetivo: Los rumores de que el gobierno de Washington ya no estaba tan convencido de compartir el poder con los vampiros; la situación se estaba saliendo de manos, y los cainitas y garras rojas parecían estar ganando la partida. Pero ninguno de los artífices de la destrucción, pensaron que los berkeser se volverían un problema para todos, porque los vampiros que no fueron asesinado por ellos, se transformaron en berkeser, que se han transformado en una manada que deambula por las alcantarillas atacando a quien se les enfrente o quien esté en su menú del día.

Humanos y Vampiros ya no tenían una alianza tan sólida como antes, y las desconfianzas estaban surgiendo.

Mientras que en medio quedaban los licanos, o por lo menos, parte de ellos, Fenrir y Fianna, pero quien padeció la peor parte fueron los Fenrir que en el atentado perdieron a su líder, del que jamás encontraron el cuerpo. Quedaría en manos del nuevo líder de los Fenrir y de Gissiel Earhart, determinar el destino de su clan y tradiciones, pero entre los licanos, se sabía la atrocidad cometida por las Garras Rojas, comandados por Arthur Redclaw, que se habían vuelto muy fuertes.

Por su parte, los rebeldes, el pequeño grupo de disidentes ya no parecían estar tan solos en su lucha, el gobierno de Washington los contactaría extra oficialmente para conseguir sus fines: controlar la ciudad, de una o de otra manera. Etienne LeBlanc, tendría que decidir..

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"Entre los vagos recuerdos de la vida en los cielos" (Amira)

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"Entre los vagos recuerdos de la vida en los cielos" (Amira)

Mensaje por Invitado el Dom Mar 03, 2013 6:53 am

Sus ojos de un azul profundo como el mar, yacen perdidos en las suaves nubes. El amanecer surge entre las suaves nubes, se tiñen de un color naranja, rosáceo, y púrpura. Hermoso. Aquel celestial panorama le brindaba a ella una paz que no experimentaba desde hace mucho tiempo. El viento acaricia su suaves mejillas, sus ojos se cierran. Disfruta con fascinación cada segundo, el viento arrastra consigo el aroma del mar. La salinidad se filtra en su nariz, y se queda allí. Sus orbes color chocolate se abren con lentitud, y se encuentran en medio de una habitación blanca. Evita en lo posible el lanzar un objeto pesado contra el espejo a su lado; frustrada, quería volver de nuevo a ese sueño que lejos de ser un producto de su imaginación, era un recuerdo que seguía latente en su memoria. Un suspiro melancólico se escapó de sus carnosos y rojos labios, con pesadez se irguió en su cama, y observó por la ventana el mundo caótico al cual bajó. Su misión era tan sencilla, pero tan tediosa. A ella seguía sin gustarle en lo más mínimo el lugar, muchas veces se distanciaba lo más que podía de los humanos y le miraba asqueada. Todo a su alrededor era tan lejano a su verdadero hogar, que la enfermaba.

Con solo mirar al ángel, e interactúar con ella ponía en duda todos y cada uno de las creencias sobre ellos. Ella era tan distinta al resto, no era amorosa, no era comprensiva, ni amable. Era una guerrera, tan dura como la piedra más fuerte, tan fría como un témpano de hielo. Distante y desconfiada, escurridiza, juguetona e incluso en ocasiones algo malvada ¿Por qué el señor había creado esas cualidades tan contradictorias en un ser de la luz? La interrogante siempre surgía en aquellos que la trataban, pero su labor era hacer lo justo. Limpiar el mundo de los demonios, y esperar a la vuelta de su padre. Fue hecha para pensar diferente, pero sentir lo mismo que todos. Pocas veces ella se sentía a gusto entre aquellos que se llamaban "hermanos" lo cierto es que ella solo a los de mayor rango, como ella, y los de mayor edad y habilidades era a los que ella llamaba sus "allegados".

"Pronto quedarás sola" le había dicho un humano que tuvo oportunidad de tratar con ella, la chica se río suave y negó con suavidad. "¿Acaso alguna vez estuve acompañada?" había respondido ella, con toda la sinceridad del mundo. Su carácter así como podía atraer a las personas a ella, y hacerlas que la quisieran, las repelía también. Tomó sus cosas, y salio a caminar con la mirada en el suelo, pérdida en el millón de recuerdos que como una ola, arrasaba con lo demás y la abstraía del mundo en el que se encontraba. Demonios... Espetó, cuando se llevó por el medio una menuda figura. Se percató de quien era, Amira. Tanto que intentaba huirle, pero allí estaba ella. Siempre tan radiante y sonriente. Quizás hablar con ella la ayudaría, ella era una de las pocas ángeles en las que confiaba, y le agradaba aunque no lo comentara muy seguido. De hecho, para Orfiel el lanzar improperios, o miradas aburridas eran más su "me alegra verte"
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Re: "Entre los vagos recuerdos de la vida en los cielos" (Amira)

Mensaje por Invitado el Dom Mar 03, 2013 3:25 pm

La luz del cielo comenzaba a obscurecerse, todos sus hermanos se encontraban arrodillados en el suelo, con la cabeza baja, nadie podia hacer nada, sentia como si el tiempo se detenia, cada movimiento que habia, cada gesto era una camara lenta, lenta y torturosa, que no dejaba que nadie escapara de lo que se veia. Un desgarrador grito escapo de su pecho, la imagen comenzaba a cambiar, todo el lugar comenzaba a cambiar a un tono carmesi, las nubes blancas y de colores hermosos por las tardes quedaban cubiertas de aquel tinte rojo, era una imagen horrorosa, nadie quedaba vivo, tanto humanos como angeles, todos recostados en el suelo con las miradas perdidas. Abrio sus ojos de golpe mientras se sentaba en su cama, su rostro se encontraba bañado en sudor mientras ella intentaba recuperar el aire perdido, una de sus manos se habia movido directamente al corazon mientras miraba a su alrededor, solo habia sido un perturbador sueño, uno nuevo, otra vez. Cerro sus ojos por largos minutos mientras intentaba relajarse,sentia que ese sueño era la continuacion del que tuvo la noche pasada, nego con su cabeza mientras se levantaba y se encaminaba hacia una de las ventanas, mirando que el lugar se encontraba tranquila, pero ella tenia aquella sensacion de que algo ocurriria.

Suspiro por lo bajo mientras decidia encaminarse hacia el baño, dejo el agua correr y sin pensarlo dos veces se metio bajo la regadera, dejando que el agua la mojara por completo aun con su ropa puesta. Estuvo asi unos minutos y luego comenzo a vestirse, un sencillo vestido y trenzo su cabello rubio con delicadeza. Salio a las calles para poder despejare, lo mejor seria dejar de penar en esas cosas, no valia la pena solo habia sido una pesadilla, nada mas. Tomo aire matutino mientras cerraba sus ojos, cuando los volvio a abrir una calida sonrisa surco en su rostro mientras comenzaba a caminar, mirando a su alrededor, viendo a las persona que caminaban cerca de ella.

Sonrio ya mas tranquila mientras levanta un poco su mirada del suelo, fue entonces que sus ojos azules se toparon con aquellos chocolates que conocia a la perfeccion, rio por lo bajo mientras se acercaba a ella. No sabia que ella tambien se encontraba alli, la verdad es que se alegraba demasiado, pues la concideraba una de sus amigas, a pesar de que muchas veces tenian roces, pero era algo normal, ambas eran opuestas, pero como se dice, los opuestos se atraen no? y en este caso era de manera amistosa. -Orfiel! que alegria verte!!- Exclamo animada mientras la soltaba poco a poco del abrazo, pues sabia que a ella no le gustaban ese tipo de demostraciones pero no podia evitar ser asi, era parte de su naturaleza. -como estas? has estado bien? sabes te he extrañado!- comento con diversion mientras dejaba escapar varias risas, al parecer habia vuelto todo en su lugar al toparse con su hermana, a pesar de que ella no se conideraba una por su caracter. Para Amira era todo lo contrario siempre seria su hermana, ademas de que habian pasado muchas cosas juntas.
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Re: "Entre los vagos recuerdos de la vida en los cielos" (Amira)

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 09, 2013 8:48 am

Admito que de saber que estarías por estos lares, me hubiese atrevido a caminar bien lejos de acá. Si, ese fue más o menos su saludo. No es que ella fuese una mala persona, solo que a veces le salía por ser tan ácida con el mundo. Amira era una creación demasiado dulce, tanto que hasta el más amable de los Arcángeles hermanos de Orfiel, se verían ariscos. No entendía como es que podría sentir afecto fraternal por alguien como ella, pues representaba todo lo que odiaba. Sin previo aviso, aquella chica a la que ella solo veía como una vasalla, una sierva o simple ayudante se tornó en una allegada. Una amiga, por darle un nombre. Pero de sus labios nunca saldrían dichas palabras, ni menos se le iba a dar por ser cariñosa a estas alturas del partido. Tenía tanto que aprender de ella, y viceversa. Enseñaría lo mejor que pudiese a su rubia compañera. Tan frágil y amorosa, ella sabía que en cuanto le diese por curiosear, podría salir herida. ¿No es obvio? Estoy más que bien, he estado mejor pero eso ya lo sabes. comentó en su tono tan natural.

Ladeó el rostro, percibiendo cierta anomalía en su personalidad. Como una leve mancha. A ti algo te ha opacado el semblante con una tenue mancha. Dime, ¿Qué ha molestado a vuestra persona? interrogó, su voz era tan serena y pacífica. Calmada, y llena de ese aire superior. Percibía las vibraciones y auras de todos, podía sentir las intenciones y sobre todo, conocer muy bien a quien le acompañaba como para sentir que algo la inquietaba, por más mínimo que fuese. Su físico, siempre erguido y con un porte inigualable, todos los rasgos natos en ella eran de un ser que fue creado para emanar la precisión de lo perfecto y lo justo; con una actitud siempre correcta ante los problemas, alguien que pensaba las cosas siempre, antes de actuar.

La ironía personificada. Eso era ella, un ángel que ayudaba pero no le gustaban los humanos, el ángel del caos buscando la calma. Un ángel justiciero que no tenía piedad si fallabas. ¿Tenía algo de sentido su padre, cuando la creo? Ella no era como los demás, le costaba. Pero nunca fallaba en sus deberes, nunca. Orfiel introdujo sus manos en los bolsillos de su pantalón, y caminó al lado de la chica con una calma inquebrantable, escuchando con atención aquellas palabras en respuesta a lo que ella había musitado.


P.D: Disculpa lo corto, y la demora, casi no puedo jugar con el tiempo xd
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Re: "Entre los vagos recuerdos de la vida en los cielos" (Amira)

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