Sipnosis
Memento Mori
Tras el festival

Fue un mes de locura, el que transcurrió luego del Festival de Invierno, luego de los cepelios de las víctimas, el poder quedó en las manos del Gobernador, Everett Goodweatherm tendría el control total sobre la ciudad, pero Azuka había logrado parte de su objetivo: Los rumores de que el gobierno de Washington ya no estaba tan convencido de compartir el poder con los vampiros; la situación se estaba saliendo de manos, y los cainitas y garras rojas parecían estar ganando la partida. Pero ninguno de los artífices de la destrucción, pensaron que los berkeser se volverían un problema para todos, porque los vampiros que no fueron asesinado por ellos, se transformaron en berkeser, que se han transformado en una manada que deambula por las alcantarillas atacando a quien se les enfrente o quien esté en su menú del día.

Humanos y Vampiros ya no tenían una alianza tan sólida como antes, y las desconfianzas estaban surgiendo.

Mientras que en medio quedaban los licanos, o por lo menos, parte de ellos, Fenrir y Fianna, pero quien padeció la peor parte fueron los Fenrir que en el atentado perdieron a su líder, del que jamás encontraron el cuerpo. Quedaría en manos del nuevo líder de los Fenrir y de Gissiel Earhart, determinar el destino de su clan y tradiciones, pero entre los licanos, se sabía la atrocidad cometida por las Garras Rojas, comandados por Arthur Redclaw, que se habían vuelto muy fuertes.

Por su parte, los rebeldes, el pequeño grupo de disidentes ya no parecían estar tan solos en su lucha, el gobierno de Washington los contactaría extra oficialmente para conseguir sus fines: controlar la ciudad, de una o de otra manera. Etienne LeBlanc, tendría que decidir..

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Black Symphony [ John Creed ]

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Black Symphony [ John Creed ]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 15, 2013 8:44 am

Coney Island, 20 de Septiembre, 20:00 horas y el sonido del viento azotando la ventana la hizo observar hacia el exterior. La noche había llegado rauda, algunas nubes se extendían por el cielo oscurecido y la hacía añorar aquellos meses de invierno cuando la vida era mucho más sencilla. Observo hacia un costado, Ajax dormía, aunque Lilith sabía que despertaría en cualquier momento y reclamaría su biberón. Desvió la mirada, su reflejo en la ventana le hizo recordar su sueño, cerró los ojos atrayendo a su memoria el rostro hermoso de aquella mujer, la que siempre veía tan nítida que no le sorprendía apareciera también cuando estaba despierta. Como siempre que soñaba con ella, había estado sentada un butacón victoriano, con la mano apegada a su mejilla rosácea, vestía de época, un largo vestido del color de la sangre y un moño entero. Eran patrones que la perseguían desde siempre y al parecer aquel, era el color favorito de aquella mujer, que la observaba del otro extremo de la habitación. Debía admitir que su mirada siempre tenía tintes calmos, seductores y oscuros – deberías saberlo, deberías haberlo notado ya… no eres una chica falta de inteligencia, aunque eso… tu ingenuidad, te costara caro.

Sus advertencias, eso sí, nunca cambiaban – a veces preparamos el camino para quienes tienen un destino escrito, se que no crees en el destino, pero al mismo tiempo no eres ajena a él… es un ambigüedad extraña viniendo de alguien como tú, que escondes un corazón demasiado frágil… debes hacerte más fuerte Lilith, es la única manera. – Sus palabras, lejos de animarla, parecían la alegoría a un preludio que no entendía del todo. Una espiritista que no podía manejar bien el don de la videncia, estaba coartada por sus propios sentidos, esperando a engañarse a mí misma. La mujer tenía razón, debía aprender. Sin embargo, había otra cosa más profunda aun, que le molestaba – ¿Quién eres, Lilith?

Saltó de la cama observando a Ajax, antes de salir por la puerta y regresar con una muchacha de cálidos ojos azules – mantente en el mayor de los silencios, nadie puede enterarse que he salido esta noche. Ni siquiera mi ama y si viene aquí a preguntar por mí, dirás que me he ido de entrenamiento. – por otro lado, sabía que aquello sería difícil, sin embargo su has bajo la manga no se alejaba tanto de una noche de entrenamiento, una noche más, cada día mas cerca de alcanzar su deseo más oculto.

Bar Toxicity
11:00 pm
20 de Septiembre del 2014


Silenciosa, se deslizaba a paso lento por las callejuelas, una niebla se levantaba desde el suelo vagando por las calles que parecían escenas tenebrosas de una película de terror. Al salir de casa la había invadido la inseguridad, primero porque ir al lugar al que iría era la cosa más extravagante y peligrosa que había hecho en mucho tiempo, sin contar que ella no tenía justamente la imagen de una chica que frecuentara esos lugares, había tenido que pensar muy bien cómo hacerlo. Primero que nada, su vestimenta: de su guardarropa lleno de vestidos, delicados y elegantes, tuvo que escoger uno negro ajustado al cuerpo que hacia resaltar sus curvas de forma casi escandalosa, para ella claro estaba, se sentía incomoda, pero tenía claro que una vez entrara en ese bar, tendría que mostrar su mejor actuación.

Si lo pensaba bien, la idea de ir allí no había nacido de la nada, había escuchado de él en algunas conversaciones que solía tener su ama con otras personas, sabia donde quedaba porque no le había costado utilizar la radiestesia, por muy bien oculto energéticamente que ese lugar estuviera, nada escapaba a su péndulo. Y luego, estaba esa sensación de que era el momento y el lugar preciso, al que debía ir y no tenía que dejarlo pasar, después de todo estaría atestado de gente y de seguro podría encontrar a alguien competente que pudiera ayudarla en lo que estaba por emprender. Búsqueda de información. Eso era justamente lo que necesitaba. Aunque la asalto la idea de la tarifa, toda persona tenía su ideal de paga, tendría que pensar como obtener ese dinero.

La capa roja ondeo en el aire cuando paso frente a aquella puerta, el guardia un hombre enorme la había quedado mirando como si no pudiera creer algo que veía, no lo tomo en cuenta, sabía que se veía exageradamente ¿sexy? ¿Era esa la palabra? Un concepto que nunca había utilizado para referirse a sí misma, se sonrojo y luego carraspeo sin decir nada, dedicándole una sonrisita juguetona al entrar por la puerta principal, sin saber si la quería detener por invitación, contraseña o algo.

Lo primero que hizo fue testear lo que la rodeaba, energías oscuras por todas partes, vampiros, licanos y lo que más la inquietaba, demonios aunque de bajo de nivel. Se acercó a la barra y se sentó observando alrededor antes de que una mujer le preguntara que bebería. Gracias a los Dioses Lilith se consideraba versada en eso de los tragos.

-Margarita Blue… - dijo simplemente, antes de quitarse la capa y dejarla colgada en el respaldo de su silla. No tomo en cuenta la vibración de las miradas sobre ella, fuertes, lujuriosas. Odiaba sentirse así, pero ir con vestido delicado y blanco nunca había sido opción, a menos que quisiera convertirse en presa. Bloqueo la percepción de otras personas sobre ella, así no sabrían como lucia su alma.

Suspiro, esperaba que fuera una noche satisfactoria.
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Re: Black Symphony [ John Creed ]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 26, 2013 1:24 pm

Esa noche era la conclusion definitva de un evento que cambio el destino de muchos seres, no fue la excepcion, una mascarada hecha trizas y es que me daba cuenta que muchos eventos se me habian puesto cuesta arriba, pensaba que podia distraerme un poco para replantear los planes, la Operacion Mnemoth termino en un fracaso descubriendo que mi buen amigo Maxx esta en este mundo... muchos problemas se vendrian de ahora en adelante.

Esa noche Chuck y Goldberg me acompañaron, algunos lacayos se me pegaron en el camino, como si siguieran a su mesias, me llamaban Macho Alfa de los GR, no me gustaba esa etiqueta, como cuando me llamaban Sargento aquella epoca en Laos, cuando asesine a 37 soldados adolescentes del Vietcong en una masacre oculta por los Task Force norteamericanos... asi es, soy responsable, responsable de muchas cosas y a mi me importa un huevo, soy un irrespetuoso por naturaleza.

Las motonetas y Buggy's de los hermanos Road Warriors se estacionaron en el frontis del Toxicity Bar con los motores rugiendo entre las jaulas desgastadas de los bolidos modificados, el petroleo era escaso, asi que la mayoria funcionaba con aceite de chupasangre, un buen combustible del mundo vampirico...

La cuadrilla de vehiculos se estaciono de golpe rodeando el bar mientras las espuelas de mis lacayos resonaban cuando pisaban el suelo lleno de gravilla y ceniza de una desolada Zona Oscura, usando aquellos botines baqueros y en medio, un hombre con una desgastada gabardina oscura caminando en solitario rodeado por aquellos primitivos y violentos Semi-bêtes y lobeznos, ex convictos que entraron con propiedad apartando a los guardias de las puertas amenazando a cualquiera que se cruzace en mi camino, como si me pusieran una alfombra roja hecha de amedrentamientos a golpes violentos que dejaban demonios y criaturas del inframundo tiradas en el asqueroso alfombrado del piso de ese bar testigo de muchas historias inmundas.

Habia una amplia mesa redonda donde alli en la cabezera me sente sin emitir palabras mas que un ceño fruncido y descarado en la mirada, encendi un ahbano y lo puse en mi boca apenas me acomode, y mis acompañantes vociferaban y gritaban a risotadas en contextos machistas y bravucones, bastante peligrosos, muchas camareras les servian cervezas y brandies, la mesa se llenaba de botellas, vasos vacios, los hermanos Road Warriors emborrachados se subian a cantar sobre las sillas, las sonajeras de vidrios cuando alguno caia, y otros se ponian a jugar al poker...

-Por la mierda... necesito otro plan...

Pensaba para mis adentros cuando tomaba un sorbo de un botellin, creo que era el quinto, ya habia perdido la cuenta, honestamente las Budweisers para mi eran como el orin de un caballo necesitaba algo mas fuerte...

Off:
Perdon por la tardanza... ahora me coloco al dia con este tema... espero que el plan siga en pie... Smile
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Re: Black Symphony [ John Creed ]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 27, 2013 3:07 am

Tal vez había sido diez o veinte minutos en el que se había visto obligado a fingir que no era muy diferente a las mujeres que iban a ese lugar. Los primeros dos hombres que se le habían acercado fueron fáciles de engatusar, un par de parpadeos y una sonrisa arrebatadora, y ya eran suyos prácticamente, lo único malo era que no conocían a ninguna persona que le pudiera ayudar, lo que reducía sus esfuerzos a nada. La frustración la hizo pedir un nuevo trago y con ello, la intensión de parecer lo menos sobria posible. Hasta le parecía gracioso, aunque no calibraba bien el peligro que ello conllevaba, en cierta medida se estaba divirtiendo. ¿Por qué?

Bueno, a su favor habría que decir que no salía mucho de casa. Cogió su copa intentando ignorar a su nuevo acompañante. Había pensado en algún caza recompensas, pero eran un arma de doble filo, un mercenario podría ser lo más aconsejable. Apoyo una mano en su mejilla observando por el espejo en el mostrador de licores, la música iba en aumento como así también la hilaridad de las situaciones, había algo muy absurdo en todo el cuadro, una chica rubia menuda, de curvas pronunciadas que la miraba como si no la reconociera mientras tras ella, una multitud bailaba, gritaba y lanzaba tragos de un lado a otro; era increíble que en ello no se derramara ni una gota o alguien, saliera herido.

El tercer hombre y con el que había estado conversando los últimos diez minutos, había sido el más difícil, no porque le costara encandilarlo con sus largas pestañas y unas palabras ensayadas, sino porque literalmente no podía quitárselo de encima. Tenía que habérselo imaginado, pero después de todo no tenía mucha experiencia con los hombres. En primer lugar ir allí no había sido la mejor de sus ideas, en segundo. ¿Quién diablos la había mandado a vestir de aquella manera? Y tercero, debía pensar que la mejor idea para sacar algo de información provechosa era todo menos intentar seducir a un hombre. Menuda suerte.

Se lo quitó de encima por quinta vez, aunque bien podía ser la sexta. Olía a alcohol y sudor de fiesta, de ese mesclado con humo de cigarros y otras cosas menos sanas aun. Ese lugar en cierta medida la debilitaba y la alimentaba de energía negativa, no había mucho más por hacer, desde el comienzo debió armar un plan más o menos estratégico. Se estaba levantando de su asiento, seguida por el hombre, que tal vez pensando recibiría una buena noche se sexo a cambio de aquella insulsa conversación, tenía una sonrisa triunfante en los labios. Pobrecito, recibiría unos buenos golpes si osaba tocarla.

Tal vez fue el destino o de esos momentos en que se produce un espacio, una fisura en el tiempo y todo parece ir más lentamente. La gente se apartaba como en cámara lenta y los gritos iban en aumento cuando un grupo se sentó en una mesa cercana, el que parecía el líder, un hombre de los más estrafalario y con un aura de lo más peligrosa llamó toda su atención, lo observó fijamente distinguiendo cada partícula de luz que proyectaba su aura. Por un momento tubo la sensación de haberlo visto antes, un Dejavu, pero aquello era de lo más extraño porque no había tenido mayores oportunidades de conocer a personas a parte de la mascarada. Aunque también podría tratarse de la familiaridad de su aura, esa esencia característica que compartían los lobos y los vampiros, aunque fueran de razas completamente distintas.

Ahora… ¿Cómo llamar su atención? No parecía ser la clase de hombre que caiga con una cara bonita y unos cuantos movimientos de caderas, vamos, no todos los hombres eran iguales o ¿No? Miro a su desagradable acompañante y empujo para hacerlo a un lado; y así buscar una forma de ir hasta el desconocido. Pero no se ha hacia fácil.

-Oh me dejas ir… o te juro que te golpeare tan fuerte, que desearas nunca haberme conocido... ¿Te queda claro? – no le quedaba claro. Debió imaginarlo. El golpe que le dio le dejo doliendo los nudillos, mientras veía achicarse al hombre y gimotear como un niño, aunque no dudaba que en cualquier momento se levantase para responderle tal vez de la misma manera, se alejó arreglándose el vestido. Ahora era cuando debía fingir, miro a la Bar woman – Un Sunflower, por favor y un Scotch en las rocas, cargado, si es que me entiendes y…. – observo hacia el grupo de energúmenos que lo acompañaban – que se lo lleven a aquel hombre, en el centro… el que parece estar contrariado por algo…

Sonrió observando a su alrededor por si el otro hombre regresaba. Por fin esa noche parecía tener alguna respuesta.

off:
No te preocupes, yo esta semana también tendré tiempo para contestar más fluidamente
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Re: Black Symphony [ John Creed ]

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