Sipnosis
Memento Mori
Tras el festival

Fue un mes de locura, el que transcurrió luego del Festival de Invierno, luego de los cepelios de las víctimas, el poder quedó en las manos del Gobernador, Everett Goodweatherm tendría el control total sobre la ciudad, pero Azuka había logrado parte de su objetivo: Los rumores de que el gobierno de Washington ya no estaba tan convencido de compartir el poder con los vampiros; la situación se estaba saliendo de manos, y los cainitas y garras rojas parecían estar ganando la partida. Pero ninguno de los artífices de la destrucción, pensaron que los berkeser se volverían un problema para todos, porque los vampiros que no fueron asesinado por ellos, se transformaron en berkeser, que se han transformado en una manada que deambula por las alcantarillas atacando a quien se les enfrente o quien esté en su menú del día.

Humanos y Vampiros ya no tenían una alianza tan sólida como antes, y las desconfianzas estaban surgiendo.

Mientras que en medio quedaban los licanos, o por lo menos, parte de ellos, Fenrir y Fianna, pero quien padeció la peor parte fueron los Fenrir que en el atentado perdieron a su líder, del que jamás encontraron el cuerpo. Quedaría en manos del nuevo líder de los Fenrir y de Gissiel Earhart, determinar el destino de su clan y tradiciones, pero entre los licanos, se sabía la atrocidad cometida por las Garras Rojas, comandados por Arthur Redclaw, que se habían vuelto muy fuertes.

Por su parte, los rebeldes, el pequeño grupo de disidentes ya no parecían estar tan solos en su lucha, el gobierno de Washington los contactaría extra oficialmente para conseguir sus fines: controlar la ciudad, de una o de otra manera. Etienne LeBlanc, tendría que decidir..

On Line
*
Meses
OUTLINE
Memento Mori
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Derechos de Autor
Licencia Creative Commons

Memento Mori por Andrea, Nazaret y Melisa se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en Memento Mori.

Licencia Creative Commons

diseño, códigos y tablas por Faeledhel se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en perfil:Faeledhel.

El Despertar

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

El Despertar

Mensaje por Invitado el Miér Oct 17, 2012 10:02 am

8 de Abril 2014
Catacumbas


La oscuridad consumía cualquier tipo de tranquilidad que cualquier persona que pusiese un pie en aquel lugar pudiese poseer. No podías estar seguro de si tenías los ojos abiertos o cerrados pues incluso pasado el tiempo de adaptación, la oscuridad era total para los ojos. El hedor era insoportable... Incluso la nariz menos sensible y ya habituada podría desmayarse del olor a la putrefacción que inundaba el aire del entorno.

Todo era inquietante. Se podía oír a las ratas emitir su particular sonido, asustadas por los intrusos que se internaban. Debía correr agua en algún lugar por que la humedad era casi palpable y el sonido del goteo era delatador. Solo los dioses podían saber en que clase de lugar se estaban internando. Pero ellos también lo sabían.

Si encendían una luz lo podrían ver perfectamente. La bajada era de unos 100 metros por un estrecho pasillo de escalones altos, agobiantes y llenos de telarañas, insectos y polvo adherido a la humedad de la piedra de la pared. Y al llegar abajo las paredes se ensanchaban y llenaban de huecos donde cadáveres en distintos estados de descomposición, descansaban en sus respectivos nichos y ataúdes. Las calaveras recubrían grandes palmos de pared, sumándole aun más si cabía un aspecto horripilante. Mil ojos observaban, mil muertos... ¿Quién sabia cuantos podían haber? Solo Dios, pues nadie llevaba cuenta de cuantos cuerpos iban ingresando al lugar, tanto vivos como muertos.

Aquella habitación inmensa y llena de muerte se dividía en dos huecos que a través de sus respectivos túneles desembocaban a distintas estancias y hacían de las catacumbas un autentico laberinto. La muerte era dueña del lugar, donde quiera que mirasen allí estaba ella haciendo acto de presencia.

Lo curioso era que no todos esos muertos estaban “tan muertos”. Clínicamente nadie encontraría pulso en ninguno de los cadáveres, eso era cierto. Y bien era cierto que ninguno presentaba buen olor o aspecto. Pero allí estaban ellos, los no-muertos... Los que descansaban, los que esperaban por algo, los que vivian en letargo.

Estaban dispersos por las catacumbas. Algunos eran sujetos anónimos que simplemente habían entrado en letargo por el aburrimiento que la vida les había inspirado. Otros lo habían hecho para sanar heridas que podrían provocarles la muerte verdadera. Otros esperaban. Había algunos que eran sujetos realmente reconocidos en el campo de los vampiros. Algunos que harían temblar a cualquier ser vivo o muerto sobre la tierra. Pero todos dormitaban.

Allí, perdido entre un mar de túneles y escaleras, estaba el príncipe Everett Goodweather. Las heridas mentales y físicas, algunas acumuladas, y otras provocadas en la última batalla, habían hecho que el vampiro se indujera al letargo durante unos meses.

Ya no era el mismo... No, decididamente no lo era. Demasiado dolor, traición y furia. Demasiados de sus personas de “confianza” le habían clavado el puñal tras la espalda... Todas esas alimañas... vampiros y... y humanos. Todos despreciables. Indignos de su lucha por la coexistencia pacifica. Y lo que mas le dolía... Era ella, Temperance... La que creía su mas allegada. En sus sueños el recuerdo de cómo ella vino a enfrentarlo era vivido e intendo, lo rememoraba en muchas ocasiones... ¿Pero como no iba a querer irse ella? Lo extraño era que no lo hubiese hecho antes... Temperance estaba demasiado sola, era demasiado para una mortal como ella. Everett le dedicaba demasiado tiempo a la guerra y el conflicto que se había declarado, y relegaba a Temperance al ultimo lugar. Él la veía marchitarse sin su hija, pero aunque Everett había puesto a varios hombres para recuperar definitivamente a Odette y que no estuviese con ese bastardo adicto, el humano era un excelente cazador y había mermado todos sus intentos. Finalmente Temperance lo enfrentó y se marcho con otro... Era doloroso, pero Everett seguía luchando, cada vez mas amargado.

Humanos...

El príncipe, que con su atractivo tantas pasiones había despertado, yacía en una caja de ébano tallado, en el interior de una tumba de piedra que se situaba a la izquierda de tres ataúdes similares. En ellos estaban Everett, Emmanuelle Wert la dama de rojo y Nabirye. Ambas vampiras eran milenarias y llevaban algunos siglos sumidas en letargo. Nabirye, conocida también como “La madre de los gemelos” de 2302 años de edad, descansaba en el centro, mientras que la dama de rojo descansaba a su derecha, después de 1007 años de existencia. Ellas estaban esperando el momento adecuado para despertar. Esperaban el momento definitivo en que los vampiros podrían salir de las sombras y hermanarse con los humanos... Si, los milenarios no eran todos de las mismas ideas que el loco de Russell Edginton, había otros que creían que la coexistencia se daría, algunos decían que estaba profetizado, pero no se sabia que tipo de coexistencia seria y el mundo ahora era un caos...

Aun así no era el momento de su despertar aun... Había demasiado que luchar todavía, pero Everett no podía descansar mas. Necesitaba sangre para despertar. Después de tantos meses su piel se había secado y estaba perdiendo masa muscular poco a poco. Había adquirido un tono cetrino y parecía que su piel estaba tirante, totalmente pegada a él. Como un cadáver. Pero aun conservaba su magia fantasmal, un alo especial... Ese atractivo característico de él. Era cuestión de tiempo, ella lo cuidaba, podía sentir su presencia... Pronto llegaría el despertar.

La zona cero era el lugar donde las catacumbas se extendían. Actualmente ya nadie las conocía, pero estas habían estado ahí desde siempre. La oscuridad cobraría vida.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: El Despertar

Mensaje por Temperance Brunswick el Miér Oct 17, 2012 12:54 pm

Cuando Temperance despertó no fue en el mejor de los mundos, ni en el mejor momento de su vida, al contrario, cuando volvió a la vida, su vida se había vuelto un oscuro vacío donde cada cosa que conocía, había cambiado. El mundo se había vuelto un caos, habían abierto portales, usando la vida inocente de varios espiritistas que no tuvieron la suerte que ella, pereciendo en aquel acto que trajo el infierno a este mundo.

También se enteró que Everett había caído en un profundo letargo, y que no había despertado. Tan herido había quedado de una batalla contra los demonios, que su cuerpo sucumbió ante una muerte suspendida. No pudieron decirle si estaba vivo, o si estaba muerto definitivamente... serían meses después cuando supiera donde estaba su amigo.

Pero lo peor de todo fue enterarse de que el amor de su vida había cometido un erro que había acarreado consecuencias, graves consecuencias para los dos. No quería pensar que aquel bebe, que se gestaba en el vientre de otra mujer, fuese una maldición, al contrario, pero enterarse de aquello, le había destrozado el corazón, y por poco manda su delicada cordura a un viaje sin retorno a la locura. Pero Temperance se había recuperado, una vez más se recuperaba de un golpe que podría derrumbar a cualquier otro...

Y los días pasaron, ella pidió tiempo a Vladimir, verlo a los ojos, no podía dejar de sentir la traición de la cual el había sido el artífice, pero también no podía acallar el amor que sentía por él. Los meses pasaron, y ella creía que las heridas pasaban, pero el amor no, y eso dolía.

Por eso, cuando no encontró nada que le recordara lo que había sido, decidió reformularse, avanzar, pero no sabía hacia donde ir, ni siquiera sabía quien era, pero estaba viva, y eso debía contar, no?. Temperance supo apenas pudo levantarse de su cama, que debía hacer. Everett debía necesitarla, estaba solo en aquel lugar. Le costó demasiado encontrarlo, nadie deseaba decirle, pero consiguió donde se encontraba. UN peligroso lugar...

Buscó la forma de llegar a él, estaba en medio prácticamente de la zona infestada de demonios, pero ella llegó hasta ahí, quedándose a su lado, mirándolo dormir, asustada de verlo marchitarse. ¿despertaría?... A pesar de todo, era su hermano, su amigo, y aunque él ya odiase, ella lo quería, y ahí, cuando ya no sabía que sería de ella, se quedo en la humedad y muerte de esa catacumbas.

Aquella noche llegó entre las sombras, el pasadizo que la guiaba por un serpenteante pasadizo. Una capa negra la cubría, y cuando pudo ver el sarcófago del príncipe dormido, sonrió de medio lado, llegando hasta él.

-aun no anochece, me quedaré aquí - habla, pero no recibía respuesta alguna, y buscó sentarse sobre unas rocas, en donde comenzó a leerle en voz alta, Baudelaire era su compañero aquella noche, sin embargo, algo más la había llevado a estar ahí... Había conseguido la forma de despertarlo, peor también sabía lo que podría pasarle... sin embargo... se lo debía...

Terminó de leer uno de los pasajes, y buscó lo que había traído... Sangre, no era de humano, ni siquiera era sangre de animal, era la sangre que los humanos habían diseñado para mantener a los vampiros que los cuidaban, y que incluso los Brotherhod han tenido que desarrollar, ahora que le mundo se había vuelto hostil para todos. Se acercó a Everett.

-espero... que vuelvas, aunque me odies, los demás te necesitan- acaricia su seca piel, y deposita un poco de sangre en sus labios, abriendo la bolsa. La mortecina piel del vampiro se tiñe de rojo, mientras el resto de quedaba en su boca. Lo observaba, agitada, ya lo veía despertando y tomando su cuello y destrozándolo....



Sujétame como te aferraste a la vida cuando todos los miedos revivieron y me sepultaron
Quiéreme como quieres al sol Que quema la sangre en mi corazón de vampiro
Relaciones CelularPágina Personal
avatar
Temperance Brunswick
Admin
Admin

Mensajes : 512

Volver arriba Ir abajo

Re: El Despertar

Mensaje por Invitado el Miér Oct 17, 2012 1:45 pm

La sentía, podía notar la presencia de Temperance allí. ¿Cómo no hacerlo? Se había alimentado en múltiples ocasiones de ella y ella una vez tuvo su sangre dentro. Tenían un vínculo irrompible y en ocasiones donde todos los sentidos fallasen, este vinculo le haría sentirla tanto o mas que el tacto y la vista. Allí estaba... ¿Por qué? Quería que estuviese lejos, que se fuese lejos, con su amor... Su hubiese podido habría suspirado. Pero ella lo atraía, las sobras lo empujaban desde su profundo letargo, como si quisiesen ayudarlo a ver la luz... a verla a ella.

Su mente no divagó mas, no por que él no lo quisiera si no por que, el sueño era muy profundo y no era dueño de sus pensamientos en aquel letargo. También podía notar la presencia de las milenarias y no porque estuviesen vinculados, sino porque ellas eran tremendamente poderosas. Demasiado fuertes, quizás incluso podrían plantarle cara a un demonio y salir muy bien paradas de ello.

Podía sentir algo mas... Algo extraño y sabía lo que era... Sangre sintética. Su debilitado cuerpo la anhelaba, necesitaba tanto la sangre y su cuerpo la ansiaba tanto que anhelaba beber la sangre de cada rata que por allí correteaba. El letargo los hacia estar sedientos, y su cuerpo solo quería sangre... Por piedad, solo un poco de sangre. La sentía muy próxima... muy próxima, y a la vez tan lejos. Debía tenerla dentro. ¡YA!

Y como si su deseo se hubiese materializado, entonces la sintió. Su lengua se humedeció y las primeras gotas comenzaron a bajar. El elixir vital parecía ser el más exquisito que jamás hubiese tomado, pero lo sentía así solo por la necesidad imperante que era sueño de él. Bajó por su garganta y su cuerpo la absorbió. Entonces el primer latido sucedió. “Bum bum” Eran latidos necesario para que toda la sangre llegase rápido a todo el organismo y la regeneración se sucedió como un milagro.

En primera instancia, Everett pareció ganar peso, en realidad estaba recuperando sus músculos, de una manera lenta, progresiva. Su piel pareció perder tirantez, y poco a poco pasaba del gris cetrino de la muerte al pálido y finalmente al levemente rosado. Sus labios volvieron a llenarse y el cuerpo perdió rigidez.

El primer sonido que emitió fue el de tomar una bocanada de aire, como si hubiese salido del mar mas profundo y se estuviese asfixiando aunque eso no fuese posible.

— Mas... –susurro débilmente. Parecía que de sus labios saliese polvo. — Mas... –pidió carente de fuerzas, aun no había abierto los ojos y apenas podía separar los labios, pero su voz era audible en aquel silencio de ultra tumba. No la veía, pero lo sabía... Temperance.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: El Despertar

Mensaje por Temperance Brunswick el Jue Oct 18, 2012 2:24 pm

estaba funcionando, el vampiro volvía a la vida, su cuerpo comenzaba a reaccionar y a moverse, si hasta recuperaba consistencia, como si se hubiera llenado de agua y de vitalidad, aunque en el sentido sesgado que significa aquello en un vampiro. Temperace se sintió asustada, el vampiro en medio de su frenesí podía acabar con su vida, pero seguía ahí, dándole de aquella sangre que Pietyr le había otorgado con la misión de despertar al vampiro, pero que no se pusiera en peligro, sin embargo Temperace era impudente y tenía la mala costumbre de hacer lo que dictaba su conciencia y sus sentimientos... lo que no siempre era una buena alternativa.

Apretó la bolsa de sangre, y el rojo líquido, más claro que el de la sangre de verdad, llenaba la boca suplicante del vampiro, Ella soltó un gemido de angustia, moviéndose hacia él para tomar su cabeza y acercarla más a la bolsa que estaba vaciándose. No había sido suficiente... La chica se mordió el labio inferior, y en un acto de amor y de insensatez para muchos, acercó su muñeca a los labios secos del vampiro para que ahora tomara de ella su sangre.

Pensaba que se lo debía, por él estaba viva, había tenido educación y un hogar hasta cuando lo dejó, porque a pesar de haber ido en busca de su felicidad, nunca dejó de sentirse culpable por haber dejado a aquel vampiro que nunca tuvo un claro papel en su vida... hermano, amigo, padre... ¿amor?... No, amor no, ella sentía y sabía lo que era el amor, un amor que ahora moría por un vampiro al que buscaba en las sombras y en sus sueños solitarios.

-ya estas.... de vuelta...- susurró cuando sintió los dientes del vampiro rasgar su piel, se quejó, y se recargó en el sarcófago, con los ojos apagados, mirando a su amigo, rogando a Dios de que el vampiro se hubiera recuperado, y lo creía, por eso lo había despertado.


Sujétame como te aferraste a la vida cuando todos los miedos revivieron y me sepultaron
Quiéreme como quieres al sol Que quema la sangre en mi corazón de vampiro
Relaciones CelularPágina Personal
avatar
Temperance Brunswick
Admin
Admin

Mensajes : 512

Volver arriba Ir abajo

Re: El Despertar

Mensaje por Invitado el Jue Oct 18, 2012 3:46 pm

Tragaba el líquido vital con ansias enloquecedoras. Su juicio estaba totalmente nublado, pero su ser comprendía que aquella criatura que le estaba proporcionando el alimento era conocida. Entonces sucedió... La sangre sintética no fue suficiente, no se podía despertar a un vampiro en letargo con una de esas bolsas y pensar que este quedaría satisfecho. Era completamente una locura.

Era como si crearas un neonato y esperases que con un par de gotas le fuese suficiente para saciarse. No... No funcionaba así, necesitaba más. Mucho más. Sintió la muñeca de Temperance rozar sus labios y sus manos se movieron rígidamente buscando inmovilizar ese brazo para que no lo retirase, y con fuerza lo apretó, no con demasiada, pero si lo suficiente como para que ella sintiese un tanto de dolor.

Succionó, y su sangre lo cambió todo. No era como la sintética, tan insípida y carente del calor humano, de la vitalidad humana. La sangre, su sangre, era exquisita, y jamás había probado nada igual. Succionó más y su mente comenzó a funcionar de manera racional. Comenzó a atar cabos, comenzó a recordar, comenzó a funcionar como lo hacía la mente de un vampiro, trabajando en todo a la vez. Y entonces dejo poco a poco de chupar la sangre de Temperance, por que en un segundo fue consciente de que si seguía así tarde o temprano la mataría. No por que no lo desease, si no porque no podría cargar con su muerte.

Sus ojos se abrieron de par en par y por fin la vio. La vio pálida y debilitada. Él guardó silencio. Tenía sed, aun la tenia, pero se sentía fuerte después de su letargo. Sus heridas habían sanado y su consciencia era más superior. Se sentía mejor que nunca y solo habían sido unos meses... No quería ni imaginar cuando las vampiras despertasen después de siglos.

Everett contemplo su alrededor, no movió la cabeza, solo lo que tenia enfrente. Y sus ojos volvieron a ella, con su herida en la muñeca y alzo fluidamente su brazo y se mordió de la sangre que mano frotó la herida de Temperance y poco a poco comenzó a sanar. No le habló, aun era demasiado pronto y tenia que digerir aquello que estaba sucediendo, y su sed era tanta...

Se irguió y comenzó a respirar regularmente, necesitaba saber que era lo que tenia a su alrededor, la putrefacción le desagradó tanto que contuvo el aire para no oler mas. Pero captó el aroma de Temperance, tan embriagador como siempre. Como si de un fantasma se tratase se puso de pie sin que los ojos de un humano, como los de Temperance, captaran el movimiento, así que parecía hacerlo de manera espontánea e instantánea, como si se materializase. Se situó en el suelo cerca de ella. Necesitaba sangre.

— Tengo sed...–dijo con voz de ultratumba, aun se sentía oxidado. Rígido, y su voz era la prueba.

No quería hablarle de nada relevante. No había nada mas relevante que eso ahora. Pero tarde o temprano tendría que hacerlo. Pero necesitaban salir de ahí. — Estar...–carraspeó sonoramente — Estar aquí es peligroso... ¿Quién te ha tra... traído?–su voz parecía vieja como el mundo y era fantasmagórica.

Su piel iba cogiendo color poco a poco. Era como si todo su sistema mejorase con cara bombeo de su reanimado corazón.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: El Despertar

Mensaje por Temperance Brunswick el Jue Oct 18, 2012 4:51 pm

Mordió su muñeca, sujetándola con fuerza, acercándola a él y a ese tacto que no había sentido por más de un año. Moja sus labios la chica, y suelta unas lágrimas, que reflejaban emoción y miedo por el momento, mientras su piel iba palideciendo más y más a medida que el que vampiro le iba drenando la vida. Se sintió mareada y debió hacer un esfuerzo sobre humano para no caer, pero sus piernas temblaban y volvió a constatarlo débil que era su cuerpo, no así su espíritu que se sobre ponía a las más duras penas.

Everett respiraba en su piel que se teñía de rojo, hasta que la soltó en un acto de suma racionalidad, superando a la bestia interna que le exigía alimento. Vitae... y ella, a pesar de la sangre que había perdido, sus penas seguían latiendo... Everett lo notaría, lo volvería loco, además, del sabor exquisito de la sangre de la que fue su vasalla llenándole le estómago y sus propias venas.

Cuando la soltó, Temperance se tambaleo, y cayo de rodillas la suelo, sujetando su mano contra su capa, que al ser negra, disimulaba a la perfección la sangre que seguía saliendo. El vampiro, aún sin abrir y con esos movimientos erráticos, atinaba a cerrar la herida con la propia sangre de la joven, pero que ahora estaba en el cuerpo del que fuese su amo.

-no... no sabía si ibas... a despertar...- murmuró, viendolo tan cercano, mirándolo con un gesto que parecía ser un gesto de admiración y de profundo miedo. Se pondría de pie, y el vampiro volvería donde ella, acorralandola contra uno de los otros sarcófagos que contenían los cuerpos de las milinarias.

-nadie me ha traído... hace mucho que nadie me lleva a donde deseo ir - le respondió con la voz contenida, viendolo asustada, sintiendo su hambre y el descontrol que esta producía dentro de ella -estamos.. lejos de cualquier lugar donde puedas... conseguir alimentos. más que sólo sangre de demonios, o la mía - sonó sin titubeos, cerró los ojos, -has dormido casi cinco meses, y este era el lugar más seguro, aunque estamos en medio de Manhattan,a aquí los demonios no llegan- abrió los ojos y lo quedó viendo directamente, él la había visto en coma, a él le habían dicho que no volvería despertar, ¿le había importado?. Temperance temblaba, sin atreverse a preguntar algo que no estaría dispuesta a escuchar.

-puedes... tomar mi sangre, Everett, te lo debo.- susurró, y bajó su mirada, era su ofrenda y un pacto de silencio entre los dos -nadie sabe que estoy aquí... sólo Pietyr, y si algo me pasa, pensará que fui atacada por los demonios que intento erradicar de este mundo- le sonrió, como cuando vivían juntos, una sonrisa sincera, que no dejaba de estar teñida de melancolía, pero preciosa a su manera.


Sujétame como te aferraste a la vida cuando todos los miedos revivieron y me sepultaron
Quiéreme como quieres al sol Que quema la sangre en mi corazón de vampiro
Relaciones CelularPágina Personal
avatar
Temperance Brunswick
Admin
Admin

Mensajes : 512

Volver arriba Ir abajo

Re: El Despertar

Mensaje por Invitado el Vie Oct 19, 2012 5:57 am

Sus colmillos latían dolorosamente, ansiaba beber de ella, beber toda su sangre, hasta que quedase tan seca que fuese irreconocible. Era tan joven, tan pura, un animalillo indefenso ante él. Podría tomarla, hacerla suya mientras la drenaba, con violencia, y que la sangre corriese entre los dos. Eso era la que su cuerpo le estaba pidiendo. Sangre, solo un poco mas... Ella era débil y si bebía más, simplemente moriría. ¿Quién la recordaría? solo era una humana. ¿Quién? Él sin duda lo haría.

Everett había conocido ha demasiados humanos durante su larga vida. No recordaba sus rostros, ni sus nombres, ni su aroma. Quizás recordase si se empeñara, pero no era fácil después de un siglo. Pero era plenamente consciente que en 100 años más, seguiría recordándola vividamente, sus gestos, su olor, su sabor, su voz... Recordaría siempre a Temperance. Eso hizo que a duras penas, la parte racional dominase al vampiro. No la mataría, al menos intentaría no hacerlo. Lanore estaría orgulloso de él. Temperance había decidido avanzar, no era fácil perdonar una traición. Para un ser que esta programado para vivir eternamente, esas cosas nunca se olvidaban...

Podía oler el miedo de la muchacha. Apestaba a miedo, le temía... Muy juiciosa, desde luego, por que cualquier cosa que ella hiciese podía ser un desencadenante para su fin. Ella hablaba y aunque no la escuchaba al 100%, pues su mente vagaba en mil cosas a la vez, su cerebro almacenaba sus palabras.

—Manhattan... –repitió con tono monocorde. — Zona cero... He dormido demasiado. –su voz sonaba áspera, profunda.

Ella lo miro directamente, el vampiro sostuvo su mirada. Sometiéndola al mas duro de los exámenes, pues en los ojos de Everett había mas que sed, había furia, había melancolía y había decepción. Pero también había comprensión en ellos. Era una humana especial, con un don, su alma era elevada, un alma vieja que había caminado en varia vidas por la tierra. Era un alma elevada. Y por tanto era natural que la vida que llevaba bajo su protección estuviese acabando con ella. Se alegraba de que hubiese podido volar, ese sentimiento iba agarrado de los demás.

No pudo evitar poner una mueca de disgusto, y sus labios se entre abrieron dejando asomar sus colmillos. Un rugido terrorífico salió de su pecho y podría haber calado hasta el tuétano de los huesos de cualquier persona. Como se atrevía ella, a la que le había entregado todo desde que la acogiera en su seno, a decirle aquello. Everett golpeo la piedra del nicho que lo había ocultado durante meses y esta se quebró.

—Tu... no me debes nada. –dijo lleno de indignación. —¿Esperas que me deje dominar? Estarías feliz mientras termino de desangrarte... Un digno sacrificio por lo que alguna vez fue de nosotros... –Everett rió de repente. Necesitaba alimentarse, estaba desquiciado.

Se aproximo a ella, sosteniéndola con ambas manos por la cintura. Ella estaba débil y él era un apoyo momentáneo para su cuerpo. Su diestra se elevo hasta acariciar el rostro de la mortal. —No... No seré yo quien termine con tu esencia. No seré yo quien le ponga fin a la vida que tan poco has disfrutado. Saboréala un poco mas, no soy yo quien mas te necesita... –recordó a Odette, la pequeña espiritista, quien necesitaba a Temperance, recordó a ese pútrido vampiro, que tanto despertaba su coraje. Everett la soltó y se alejo de ella tapando su nariz y boca con una mano, como si el olor de Temperance fuera aun mas nauseabundo que el de la putrefacción, solo era un penoso intento de no sentir su sangre, de no desearla.

Cerró los ojos. Comenzó a vaciar su mente de todo, su rostro abandono toda expresión. Debían salir de ahí pronto, había demasiado que hacer, demasiado por lo que luchar... Él no tenía derecho a ser egoísta en aquel momento, había una causa mas elevada. Al abrir sus ojos la vio, y sintió compasión por ambos, ella no merecía aquello.

—Salgamos de aquí, antes de que alguien mas despierte...
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: El Despertar

Mensaje por Temperance Brunswick el Dom Oct 21, 2012 1:49 pm

Débil y taciturna, su espíritu se sentía más ajeno a su cuerpo, más que otras veces, tanto como cuando la usaron para abrir aquel portal, su pecho, desgrarrado, se lastimaba más por las miradas cargadas de decepción del vampiro dedicaba a la que fue antes su amiga, su compañera. Lastimada por sentir nuevamente aquellos ojos claros sobre ella, tan desesperanzados, podía sentir que ella podría ser el tributo para enmendar la traición que le había hecho. Traición dio y con traición fue pagada. Vladimir en otro lecho se perdió y de aquella noche, un hijo germinaba en otro vientre, en otra mujer.

Pero Everett no la tomaría así, no acabaría con su vida, y cuando lanzó ese gruñido que la hizo retroceder, se dio cuenta de aquello, había molestado al vampiro que ahora volvía a mirarla con rabia por haber dicho semejante barbaridad. Sintió que caía, desfallecida por el susto, pero Everett la tomaría de la cintura y la acercaría a a su pecho, Temperance sintió un hormigueo que la recorría, o más bien, mariposas en el estómago, ahora que lo veía tan cerca, como cuando vivían juntos. Pero el vampiro reconocería algún aroma en ella que haría que la soltara molesto, ahi, la joven no tuvo quien la sostuviera y cayó al suelo, de rodillas, con las fuerzas ya acabándose.

-ya no sé lo que digo... perdón Everett- se puso de pie, afirmándose en las lápidas hasta quedar sostenida sobre sus pies y caminó, tambaleándose hacia la salida -estamos lejos de un lugar seguro, pero llegaremos, intenta guardar energías y no rompas más lápidas- ese tiempo "sola", la habia vuelto menos recatada, menos muñeca, y había desarrollado más su personalidad

Llegaría al umbral negro que daba inicio a las pasillos que los llevarian lejos de ahí y al comienzo de la nueva vida de Everett, el principe que debería tomar posesión de sus dominios, y volver a su puesto de poder. Temperance, se quedaría a su lado, como su amiga, y como su consciencia.


Sujétame como te aferraste a la vida cuando todos los miedos revivieron y me sepultaron
Quiéreme como quieres al sol Que quema la sangre en mi corazón de vampiro
Relaciones CelularPágina Personal
avatar
Temperance Brunswick
Admin
Admin

Mensajes : 512

Volver arriba Ir abajo

Re: El Despertar

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.