Sipnosis
Memento Mori
Tras el festival

Fue un mes de locura, el que transcurrió luego del Festival de Invierno, luego de los cepelios de las víctimas, el poder quedó en las manos del Gobernador, Everett Goodweatherm tendría el control total sobre la ciudad, pero Azuka había logrado parte de su objetivo: Los rumores de que el gobierno de Washington ya no estaba tan convencido de compartir el poder con los vampiros; la situación se estaba saliendo de manos, y los cainitas y garras rojas parecían estar ganando la partida. Pero ninguno de los artífices de la destrucción, pensaron que los berkeser se volverían un problema para todos, porque los vampiros que no fueron asesinado por ellos, se transformaron en berkeser, que se han transformado en una manada que deambula por las alcantarillas atacando a quien se les enfrente o quien esté en su menú del día.

Humanos y Vampiros ya no tenían una alianza tan sólida como antes, y las desconfianzas estaban surgiendo.

Mientras que en medio quedaban los licanos, o por lo menos, parte de ellos, Fenrir y Fianna, pero quien padeció la peor parte fueron los Fenrir que en el atentado perdieron a su líder, del que jamás encontraron el cuerpo. Quedaría en manos del nuevo líder de los Fenrir y de Gissiel Earhart, determinar el destino de su clan y tradiciones, pero entre los licanos, se sabía la atrocidad cometida por las Garras Rojas, comandados por Arthur Redclaw, que se habían vuelto muy fuertes.

Por su parte, los rebeldes, el pequeño grupo de disidentes ya no parecían estar tan solos en su lucha, el gobierno de Washington los contactaría extra oficialmente para conseguir sus fines: controlar la ciudad, de una o de otra manera. Etienne LeBlanc, tendría que decidir..

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Heridas Abiertas {libre}

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Heridas Abiertas {libre}

Mensaje por Temperance Brunswick el Lun Oct 22, 2012 5:57 am

31 de abril, 2014
20:00

Lugar: Iglesia

habaía vagado lo suficiente, estaba cansada ya, aquel lugar era peligro, incluso para el más experimentado de los cazadores, y para ella, una muchachita que de pronto había despertado y se había tomado la loca decisión de enmendar el daño que sin querer había hecho. Al principio, habia pensando en eso, además, quizás una forma de morir pronto, cuando el dolor de su corazón no la dejaba respirar... pero el dolor fue pasando, la tristeza también y todo quedó en una extraña sensación de soledad que se fue haciendo cómoda. Quizas era la independencia en su máxima expresión, y esa locura que hacia que se alejara de las personas cuando estas intentaban protegerla... Ya no quería protección, ni dependencia de ningún tipo, era feliz a su modo, aunque ahora dolía su brazo.

llegó a la iglesia, el ultimo de los bastiones sin demonios de lo que antes fue Central Park, Sus pasos resonaron en medio de aquella perdida zona, y su cuerpo menudo fue cubierto por una luz clara que lo dibujó en sus formas y dándole un aura rojiza en su cabello que llevaba suelto.

Iba de negro, y su camisa, abierta, mostraba la cruz de onix que pendía de un collas de cuencas del mismo material de su cuello de cisne, y reposaba sobre su escote. Una faja roja apretaba su cintura, y escondía el fin de su blusa y el comienzo del pantalón de cuero negro que llevaba. Botas y un morral que cruzaba su pecho descansaba sobre su costado. Caminó hasta el altar, y ahí, se arrodilló, dando gracias a Dios por haber logrado llegar, hasta ahí, el comienzo de los pasadizos que la llevarían al territorio Bortherhood.

Se colocó de pie, y miró su brazo derecho, la habían arañado uno de los demonios, y la herida comenzaba a escosar. Sacó algo de su morral, algo de alcohol y se echó, intentando contener un alarido de dolor que aquello le produjo... Caminó de ahí hasta poder colocarse tras el altar, en donde intentaría descansar, viajar de noche era más peligro que hacerlo de día, debía tener cuidado.


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Re: Heridas Abiertas {libre}

Mensaje por Invitado el Lun Oct 22, 2012 7:26 am

Los últimos rayos del sol se filtraban por las variopintas cristaleras de la catedral mientras yo atravesaba las puertas del sagrado lugar. El cielo rojizo atravesaba el elaborado rosentón de encima de las puertas, dirigiendo toda la luz hacia el altar y difuminando las figuras de los santos en la tenue oscuridad que cubría el interior del majestuoso edificio; abandonado desde que el infierno gobernó nuestro mundo, y cualquier Dios muerto, o inmortal, se olvidó de nosotros. Se olvidó de nuestra de existencia, puede que a causa de nuestros numerosos pecados y actos incoherentes; o puede que a causa de que nunca se preocupó por nosotros, que nunca existiera.

Entraba allí tras un intento de encontrar "mi casa". El deterioro de las calles y las oscuras energías que por allí rondaban hacían extremadamente difícil ubicarme, intentar recordar lo que una vez para mí fue todo. Sin embargo, había conseguido algo de aquella infructuosa expedición; me había topado con varias farmacias y me fue relativamente fácil el saquearlas. Tenía la mochila y dos bolsas repletas de medicamentos y suministros. Podría haber seguido, podría haber intentado llegar allí, pero sabía que cuando la luna alcanzara el cielo y la noche gobernara los relojes, las calles no serían seguras, incluso podrían ser mi sentencia de muerte. Así que simplemente decidí buscar un lugar seguro, y de esa forma llegué allí. A aquella catedral que se me antojaba familiar.

La analicé por casi una hora para terminar averiguando que aquél lugar estaba vacío y que parecía mantener alejados a todos los entes que se atrevían a pasear por la tierra en busca de nuestras almas. Entré en el confesionario y cerré las puertas de este, en él, un pequeño habitáculo, comencé a mirar todas las bolsas y la mochila, mirando con mayor detenimiento cada medicamento, y las fechas de caducidad de los sueros y la comida envasada.

No obstante, no duré demasiado, el cansancio parecía querer apoderarse de mí y lo hizo, con la suficiente voluntad como para dejarme dormido.

Desperté al escuchar un extraño ruido afuera. Esto me sobresaltó lo suficiente como para quedarme congelado nada más abrir los párpados. Me quité con extremo cuidado las cosas que tenía encima y las metí dentro de la mochila sin mucha dilación, dejando todo en posición por si tenía que cogerlas y echarme a correr, pero no lo haría sin más.

Salí del confesionario con extrema cautela, mientras enganchaba a mi cinturón mis dos Berettas gemelas, agachándome nada más ver la luz de la noche invadir de forma lúgubre la estancia. Y sin más la vi, la vi caminando por el centro de la nave hasta el altar. Una figura oscura, casi como una sombra, pero con un aura diferente, un aura que hacía mucho tiempo que no percibía. Parecía incómoda, quizás herida, hasta llegar hasta detrás del altar y perderla de vista.

Me quedé agachado tras los bancos, en uno de los laterales, escondido, oculto, a la espera de algún ruido que me avisara que lo mejor fuera correr, salir de allí a toda prisa. Mientras me deslizaba por el suelo, muy lentamente, hasta el altar, parándome cada tantos minutos, pensando.

¿Por qué iba hacía allí? ¿Por que no me largaba y me evitaba aquél pavor que comenzaba a inundar mi cuerpo? ¿Por qué algo me decía que tras el altar encontraría muchas más respuestas que en cualquier otra parte? ¿Por qué creía que allí estaba algo que necesitaba? Que debía conocer...

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Re: Heridas Abiertas {libre}

Mensaje por Invitado el Lun Oct 22, 2012 10:36 am

La noche, para muchos el momento más seguro del día. Para mi, el más cómodo y en el único que podía vivir con tranquilidad, sin temor a nada, donde me sentía en casa, en mi ambiente. Eso apoderaba el momento, la oscuridad. ¿Qué hacía acá? Una iglesia. Resultaba un tanto irónico, según muchos estos lugares eran letales para nosotros, que nos encendíamos en candela y terminábamos vueltos cenizas. Tonterías. Antes de entrar en su totalidad, estiré mi brazo observándolo dentro de la catedral, no pasaba nada como ya lo sabía con anterioridad. Ladeé la cabeza mientras terminaba de entrar y miraba a mis alrededores. Sólo se podía ver por las velas que intentaban iluminar la gran sala.

Me senté en el banco más lejano del altar, pensando en todo. Mi incógnita anterior ya tenía sentido, no era creyente en lo absoluto pero admitía que el silencio que invadía una iglesia no lo tenía ningún lugar, para pensar y concentrarse únicamente. Y lo que más abundaba en mi cabeza era el como demonios íbamos a salir de esta maldita situación. De que Nueva York este destruida totalmente y que Estados Unidos sea un anarquismo total, sin reglas, todos viviendo en pequeños refugios por nuestra culpa, por nuestra fuerte rivalidad, eso era lo peor. Lo que más me dolía, que de manera directa sea como sea, nosotros eramos los culpables de todo esto, los humanos nada más fueron los afectados por los problemas internos que teníamos, mi clan quiere paz y armonía, además de la coexistencia, mientras que los otros no, tenían como deporte la destrucción y el asesinato. Era en realidad un coñazo.

Suspiré y me di cuenta que no estaba sola. Dos olores llegaron a mi nariz, uno conocido... ¿Qué hacía ella acá y donde estaba? y el otro... no tanto. Maldita sea. Ya me había empezado a preocupar. Y más en este lugar tan oscuro... ¿por qué Temperance estaba en una iglesia? no sabía que creyera en estas cosas. Igual, me quedé donde estaba, no quería alterarme por algo que seguramente fuera una falsa alarma, si no aparecía en unos diez minutos, la empezaría a buscar.

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Re: Heridas Abiertas {libre}

Mensaje por Temperance Brunswick el Lun Oct 22, 2012 2:40 pm

La chica apretaba su brazo, el aroma de su sangre teñiría el ambiente, y Christina podría sentirlo, ya antes lo había sentido, cuando llevaron a Temperance casi muerta hacia la base de los Brotherhood, tras haberla rescatado de los portales. La espiritista bajó el brazo, y se quedo apoyada en la base del altar, con la cabeza recargada en esa dura superficie, con la respiración agitada por la carrera que había tenido que emprender. Pasó su mano por su frente, y se limpió el sudor que caía. Si que la había visto cerca, esos devoradores habían salido de la nada, y ella no estaba preparada para enfrentarlos.

-¿ que pretendes hacer, Temperance? - el fantasma de un joven apareció recargado en la muralla, y se sentó delante de la chica. Su cuerpo translucido, lucía de un color verde luminoso, y tenía un cigarrillo en los labios. Por sus ropas, parecía haber muerto hace algún tiempo, pero Temperance ya lo sabía, aquel fantasma era uno de los que más recurría a ella, aunque jamás intentando buscar ayuda, sino dándole compañía a la joven.

-no sé, creo que me dejo llevar por el viento... es entrenido - se burló sentada en flor de loto, con una cansada sonrisa en los labios -¿así encontraste tu muerte?- lo mira, y el fantasma se rie, acercándose a la chica, y haciendo que pone su mano en la barbilla de la chica, mirándola intenamente.

- no, mi muerte fue más normal, pero no quiero que eso te pase... preciosa - se inclina y besa los labios de la chica, aunque sólo es un roce helado, que dejó a la chica con un escalofrío terrible.

-no hagas eso- esconde su cara y lo mira de reojo, molesta -es molesto- el fantasma se ríe, y vuelve a recargarse en la pared, mirándola y diciendole que no estaba sola. Temperace se pone en alerta, no había sentido que habían otras personas, y tomó la bereta que tenía en su funda, quitándole el seguro y acercándose al borde del altar, para ver quien estaba en aquel lugar...

La figura de la vampiresa estaba en medio del largo pasillo de la iglesia, un halo de luz caía sobre ella, dibujando su belleza casi angelical, con aquella piel tan blanca como la más pura de las sedas. Temperance sonrió, y se puso de pie, con el arma aun en su mano, y sujetando el brazo herido.

-¿qué.. qué haces aquí?- preguntó la chica, no había notado la presencia aún del espiritista, pero el fantasma que estaba con Temperance se puso al lado del chico.

- hola... ¿te gusta espiar chicas? - le preguntó al chico, sabiendo que podía verlo. Temperance se voltearía hacia aquel lugar y levantó su arma, Christina se sorprendería, jamás imaginaría que la frágil chica pudiera levantar un arma así, y estar tan segura de usarla, era como si su frialdad hubiera aumentado, o mejor dicho, hubiera escondido su corazón en algún profundo lugar de su ser.

-¿quien está ahí?- desconfiaba de todas las personas y no personas que estuvieran en aquel lugar, mientras no estuviera protegida con los suyos.


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Re: Heridas Abiertas {libre}

Mensaje por Invitado el Mar Oct 23, 2012 4:36 am

Desde mi posición podía ver perfectamente el altar, y en otras direcciones, el suelo, bajo los bancos. Por lo que desde aquél brazo cruzó el umbral del portal de la catedral pude percibir que pronto aquella sombra y yo no estaríamos solos por mucho más tiempo. Unas estilizados piernas recorrieron con lentitud y detenimiento el pasillo central hasta sentar en uno de los bancos. Podía sentir lo que era, y lo que ella sentía. Aquella sentía tanta curiosidad como yo por saber lo que había detrás del altar, aunque su intriga era diferente a la mía, puede que no se fijara directamente en lo que se nos escondía, sino en por qué se escondía. Era eso o lo otro, sería ya demasiado enrevesado que su curiosidad fuese incitada por otra cosa; hasta el punto de que al menos por el entonces sería incapaz de comprenderla.

Estaba decidido a intentar pasar lo mayormente desapercibido que pudiese, cuando sin más percibí aquél murmullo. Debido a su lejanía no me fue difícil averiguar que era aquella sombra oculta. Mi mirada se dirigió hacia allí casi por instinto, captando en menos de lo que canta un pájaro aquellas vibraciones. Habían cuatro almas en aquella catedral. Dos vivas, una adormecida y otra muerta.

No me dio tiempo a reaccionar; a levantarme de un salto, coger mis cosas y salir corriendo. Lo único que puede hacer es sentir un leve sobresalto ante la aparición del espectro a mi lado, y sus palabras mordaces. La miré con recelo unos segundos y el gesto fruncido, molesto por su acto, casi odioso. ¿Quién era para creer que tenía derecho para obligarme a saltar al vacío? Porque era así, ahora me enfrentaría a dos seres que yo desconocía, en un lugar sagrado; en el mismísimo infierno...

Desenfundé instintivamente mis dos gemelas cogiéndolas con decisión mientras me levantaba despacio apuntando hacia la vampira y la ahora iluminada chica. Curioso, cómo podía pasar de sombra a ángel en tan poco tiempo.

- ¿Quiénes sois y qué hacéis aquí? -pregunté alzando la voz mientras quitaba los seguros de las pistolas haciéndolas resonar por todo el lugar.

Dando a relucir mis intenciones de disparar sino me aseguraban que saldría de allí con vida, y con todo lo que había traído bajo el brazo.

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Re: Heridas Abiertas {libre}

Mensaje por Invitado el Jue Oct 25, 2012 3:43 pm

Estaba concentrada con mis ojos cerrados mientras meditaba sobre todo, pensaba y analizaba la situación que nos rodeaba. Dos humanos, por lo que pensaba comunes y corrientes, de Temperance lo sabía pero había otra persona. Igual que ella. Sus palabras me despertaron especialmente las de la chica, y luego las del muchacho. Maldita sea. Era espiritista también, osea, hablaba con los muertos. ¿Acaso era la única que conocía solamente a humanos con esa habilidad?

Me levanté de la silla y observé la reacción de Temp con la pistola. ¿En serio? ¿Quién le había dado la pistola a ella? Bueno, seguramente eso la tranquilizaba por sentirse más segura y protegida con un arma aunque desde mi naturaleza era lo más simple. El otro chico me apuntó a mi especialmente, conoció mi condición de manera inmediata e hizo la misma pregunta que ella. Suspiré. -Lo mismo que ustedes por lo que veo... - Ladeé la cabeza mientras me iba acercando a la humana.-...suelta el arma Temperance, por favor. No será necesario. - Escuché como quitaba el seguro el otro espiritista.-Tú también, baja la pistola. Que si no lo haces, no será muy bueno para ti amigo y en serio no te quiero hacer daño. - Quise sonar amenazante. No por mi la verdad, si no por ella, para protegerla. Aunque me apuntara a mi, sabía que estaba en peligro también y mi preocupación principal no era yo misma, todo lo contrario.

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Re: Heridas Abiertas {libre}

Mensaje por Temperance Brunswick el Vie Oct 26, 2012 3:39 pm

Efectivamente no era necesario, Temperance bajó el arma casi al mismo tiempo en que Christina se lo pedía, no iba a disparar contra una persona, ni siquiera contra un vampiro, a menos que fuese un cainitas, esa sería la única forma en que podría cometer un acto así. El arma quedó con el cañón mirando hacia el suelo, las mostasillas que tenía colgando sonaron metálicamente cuando hizo aquel movimiento.

Mojó sus labios, y se acercó a Christina, ella misma ahora tomando del hombro de la chica, para que no fuese a atacar al humano, no importaba quien era, era un espiritista, y por tanto, formaba parte de la cruzada de Temperace de ponerlos a todos bajo resguardo, incluso de los Brotherhood, pero sobre todo de todo aquel que quisiese acabar con su vida, de una manera u de otra.

-sólo buscaba un lugar donde protegerme- su brazo, con el que aún sostenía el arma, tenía la manga de su camisa abierto, y cubría la mitad de la mano de la chica, así como las heridas que tenía, Christina podría sentir el aroma de la chica, el aroma a sangre -y mi amiga... creo que también...- se encogió de hombros y se fue acercando al chico, no se dio cuenta si Christina había notado que el chico era igual que ella, pero Temperace si lo había hecho, el fantasma que molestó al muchacho, apareció al lado de Soren.

- ¿y que vas a hacer? ¿le vas a disparar? - preguntó, riendo, mientras Temperace guardaba su arma en su funda., el fantasma se rio mirando a Temperance - es una chica linda, un poco loca, jajaja mira que está lastimada por meterse con demonios - siguió burlándose.

-que eres odioso Jhon- exclamó mal humorada Temperace, y quedó a media distancia de Soren, sonriendole suavemente, algo avergonzada por lo que aquel fantasma decía -¿buscabas refugio como las dos?- se gira hacia Christna, esperando que la vampiresa se les acercara, aunque no podía prever la reacción del desconocido.


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Re: Heridas Abiertas {libre}

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