Sipnosis
Memento Mori
Tras el festival

Fue un mes de locura, el que transcurrió luego del Festival de Invierno, luego de los cepelios de las víctimas, el poder quedó en las manos del Gobernador, Everett Goodweatherm tendría el control total sobre la ciudad, pero Azuka había logrado parte de su objetivo: Los rumores de que el gobierno de Washington ya no estaba tan convencido de compartir el poder con los vampiros; la situación se estaba saliendo de manos, y los cainitas y garras rojas parecían estar ganando la partida. Pero ninguno de los artífices de la destrucción, pensaron que los berkeser se volverían un problema para todos, porque los vampiros que no fueron asesinado por ellos, se transformaron en berkeser, que se han transformado en una manada que deambula por las alcantarillas atacando a quien se les enfrente o quien esté en su menú del día.

Humanos y Vampiros ya no tenían una alianza tan sólida como antes, y las desconfianzas estaban surgiendo.

Mientras que en medio quedaban los licanos, o por lo menos, parte de ellos, Fenrir y Fianna, pero quien padeció la peor parte fueron los Fenrir que en el atentado perdieron a su líder, del que jamás encontraron el cuerpo. Quedaría en manos del nuevo líder de los Fenrir y de Gissiel Earhart, determinar el destino de su clan y tradiciones, pero entre los licanos, se sabía la atrocidad cometida por las Garras Rojas, comandados por Arthur Redclaw, que se habían vuelto muy fuertes.

Por su parte, los rebeldes, el pequeño grupo de disidentes ya no parecían estar tan solos en su lucha, el gobierno de Washington los contactaría extra oficialmente para conseguir sus fines: controlar la ciudad, de una o de otra manera. Etienne LeBlanc, tendría que decidir..

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Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

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Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Lun Oct 22, 2012 12:29 pm

La noche era poco agradable para llevar tan sólo un abrigo de cuero y bajo este una simple camisa de algodón negro, sus pantalones tejanos oscuro estaban empapados por el agua que iba pisando en los numerosos charcos. A pesar de ser primavera la noche era ciertamente fría y desapacible, las lluvias habían estado azotando la zona desde la noche anterior y todo estaba algo encharcado. Los edificios parecían monumentos al dolor que vivía la época, una época oscura con viviendas de hormigón sin muchos lujos y llenas de un aura de inseguridad tremenda.

No acomodaba su abrigo y si su piel estaba fría era por no haber bebido suficiente sangre. Las noches anteriores pudo lograr cazar un par de perros callejeros de los cuales bebió su sangre con ansiedad, aún tenía restos en sus cabellos pese a que la lluvia parecía querer lavarlo. Llevaba en la zona varios días buscando inspiración. La libreta estaba cerca de su corazón con aquella pluma destrozada, era un regalo preciado que no estaba dispuesto a dejar atrás.

Su caminar elegante había disminuido y convertido en pesado y casi obligado. Sus ojos parecían tristes, quizás algo decepcionado consigo mismo. Caminaba inseguro, como insegura era la zona porque había oído hablar de algunos vampiros muertos a manos de humanos. La sed le hacía empaparse los labios con su propia lengua y jadear bajo intentando contener la respiración. Olía a sangre, olía a presas fáciles. Había niños en esos edificios que podía tomar entre sus brazos y dejarlos secos sin que nadie pudiera evitarlo, pero eso sería romper su honor y las cadenas que había forjado a su débil libertad.

Un ruido sonó en un callejón, era como el de una lata que cae al suelo y rueda. Giró su cabeza hacia el fondo de este y no vio nada, pero sí pudo sentir. Un vagamundo estaba allí entre los desperdicios intentando encontrar algo comestible. Ambos estaban igual de hambrientos. Apretó los puños recordando el juramento que se había hecho a si mismo, si había entrado en la hermandad había sido únicamente para mantener su supervivencia y aquello sería quebrar las normas.

Terminó hincando las rodillas en el suelo y finalmente sentándose mientras la lluvia azotaba contra él. Temblaba de frío y hambre, una situación penosa muy desagradable. Si su creador lo viera lo abofetearía y levantaría del suelo para que prosiguiera su errático camino hasta dios sabe qué.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Lun Oct 22, 2012 1:27 pm

La escena que se pintaba un poco más adelante era lamentable, a pesar de que la lluvia aplacaba la mayoría de los olores podía percibir, debido a la cercanía, un débil resquicio de sangre inmortal, la criatura patética que miraba al vagabundo como lo haría un pordiosero a un pastel colocado en la vitrina de una tienda, le provocaba vergüenza ajena.

Se aproximo sin ser notado hasta que la lluvia dejo de azotar el debilitado cuerpo cuando coloco su paraguas sobre la empapada cabeza.

- Exactamente… que se supone que estas haciendo, niño? – le interrogo sonando severo por la manera en que hablaba entre dientes – Mirando no vas a hacer al hambre desaparecer.

Estrecho la mirada hacia el callejón, aquella presa no le resultaba apetecible, era un hombre con una canosa y enmarañada barba, su ropa no sólo estaba empapada sino que probablemente no había sido lavada en meses, y seguramente lo que había dentro de las mismas tampoco estaría más limpio, pero el chico parecía lo bastante hambriento para ver a ese mortal como un manjar ambulante.

- Que te detiene, criatura? – le interrogo – Quieres matarte de hambre? Eres acaso uno de esos desquiciados que se rehúsan a beber por temor a perder su “humanidad”? si es así, te tengo noticias, cuando entres en frenesí vas a beber, de lo que sea, de quien sea, ahórrate un mal momento y toma lo que tienes a mano.


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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Lun Oct 22, 2012 1:46 pm

Movía sus manos sobre las rotas baldosas del suelo, era una calle peatonal de un barrio residencial bastante olvidado de la mano de Dios. Sus ojos se perdían en el mendigo que guardaba afanosamente los desperdicios en una vieja talega azul cielo. La barba cubría parte de su rostro y pechera, la ropa estaba cubierta de manchas y los guantes raídos tenían los dedos lo suficientemente libres como para atrapar algo sin que se cayera.

Se había perdido en sus pensamientos y en lo que está bien o está mal, intentaba hallar en ese callejón algo más que el mendigo. Una rata hubiera estado bien, pero sólo sería un sorbo corto para entrar en calor momentáneamente, no algo que le diera fortalezas suficientes como para emprender su torpe viaje. En medio de ese lago donde se hundía escuchando el tintineo de la lluvia pudo sentir como algo lo arropaba, la lluvia dejó de caer sobre él y era a causa de una sombra que había cubierto parte de su figura. La luz de una farola próxima tintineó mientras el viento la azotaba con cierta fuerza, el anciano seguía sacando algunos productos que parecían no estar demasiado podridos y una voz semejante a la de un maestro severo se alzó.

-Me detiene la palabra que he dado, eso me detiene.-respondió dejando que su voz se alzara tímidamente mientras intentaba incorporarse. Había algo más que sus palabras, eran sus escasas fuerzas que por culpa del pesado abrigo le hacía tambalear. Como pudo se incorporó y giró para ver con claridad al hombre cuya presencia no había sentido, tal y como le hablaba sabía que era un vampiro. Su aspecto era peculiar y muy distinto al suyo, parecía un niño desvalido que no sabía sobrevivir en el nuevo mundo.-Mi humanidad la perdí hace mucho.-susurró alzando la vista hasta la del contrario, mirándolo sin perder detalle de sus ojos severos que parecían no comprender su estado.-No te atrevas a juzgar algo que desconoces, quizás ese mendigo merece más vivir que yo mismo.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Lun Oct 22, 2012 2:31 pm

- Entiendo – se limito a decir retirando el abrigo de su paraguas, dejando al muchacho nuevamente a merced de los elementos, pero en lugar de marcharse se interno en el callejón.

El vagabundo estaba medio cuerpo dentro de un contenedor de basura, rebuscándose entre lo más profundo, pero el chapoteo de los caros zapatos del vampiro le advirtieron que alguien se acercaba. Salio luciendo alerta y con una botella rota en una mano, empuñándola con firmeza, lo que decía que no era la primera vez que se defendía usando ese método.

- He amigo! – dijo relajándose un poco al ver que quien se aproximaba era un hombre enfundado en un traje obscuro, con una bufanda enrollada alrededor de su cuello y colgando de sus hombros, descartándolo como una amenaza a su “botín” – no tienes unas monedas que le regales a un viejo hombre? – interrogo el sujeto extendiendo una mano mugrienta de uñas carcomidas hacía Velkan.

Los labios del vampiro se curvaron hacia arriba, en lo que parecía una sonrisa amistosa, sin embargo, haciendo uso de su gran velocidad y fuerza atrapo al vagabundo por el abrigo arrojándolo con fuerza y brutalidad al suelo del callejón.

El hombre desorientado, pero aun conciente de que se estaba jugando la vida gateaba procurando alejarse. Pero no llego muy lejos antes de que el inmortal aterrizara sobre su espalda, la cual fracturo con la fuerza de su salto sumada a su propio peso.

El sujeto grito de dolor, pero sus quejas se confundían con el sonido de la lluvia. Lo pateo volteándolo.

- Shhh – le dijo inclinándose sobre el hombre – Haces mucho ruido, quita la lengua – le ordeno, el mortal negó de forma frenética, pero el vampiro lo persuadió colocando su beretta en su frente – bien… así me gusta, buen chico – dijo antes de golpearlo en la quijada, ocasionando que cortase su lengua con sus propios dientes, el humano nuevamente grita pero ahora el sonido era gutural y burbujeante – la cena esta servida – anuncio apartándose unos pasos.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Mar Oct 23, 2012 11:03 am

Las acciones del contrario fueron inesperadas, aunque no se puede esperar nada mejor de un vampiro. La mayoría de ellos alguna vez había cazado a uno, desde tiempos antiguos habían vivido de la caliente y deliciosa sangre de los humanos, él por ejemplo lo hizo pero rechazó todo a cambio de una vida más digna y sosegada. Las sucias canas de aquel hombre se movieron ante los goles del otro, sus ropas pronto se mancharon de sangre y sus ojos parecían rezar una vieja oración desgastada en su memoria. Sus uñas negras estaban casi enterradas en el asfalto, tenía pánico y podía olerlo.

Podía escuchar los numerosos pensamientos, recuerdos que se amontonaban en su lengua rota. Las últimas palabras de un condenado mientras el carcelero lo sirve a la bestia indómita, la cual lo mira con terror y lástima pero sin evitar la pizca de deseo. Los ojos del joven vampiro se cubrieron de lágrimas sanguinolentas mientras sus brazos tiritaban como si fueran débiles juncos contra el aire, un aire que era sin duda la vida que se apagaba de aquel anciano vagamundo.

-No.-logró decir con voz gruesa.-¡No!-exclamó cayendo hacia atrás intentando huir.-¡No pienso hacerlo!-chapoteó contra los charcos, el agua seguía cayendo sin arreciar, y sus ojos estaban desencajados. La imagen de la Santa Muerte era aquel mendigo, el cual respiraba ahogado por su propia sangre. El aroma de esta lo hizo parar quedándose encogido contra el asfalto.

Se quedó quieto resistiéndose hasta que gimió con necesidad, levantándose del asfalto para correr hacia él en un rápido movimiento. Era como si su alma moviera su cuerpo maltrecho por la sed. Cayó sobre el hombre y clavó sus colmillos. Un alarido ahogado fue lo único que pudo escucharse de aquel pobre diablo, sus ojos abiertos se fueron cerrando admitiendo que su patética existencia se iba junto con la lluvia., el muchacho bebía asimilando sus recuerdos. Ni el hedor del cebo de la ropa, ni siquiera los contenedores cercanos que golpeaban azotando su fino olfato, evitaban que bebiera de él hasta matarlo.

Alzó su melena rubia y miró con odio a su igual, para luego apartarse del hombre como si le asqueara saber que había matado, no sus ropas con olor a vino de cartón y a whisky barato mezclado con su falta de higiene. Cayó de espaldas retrocediendo, intentando que sus piernas no le fallaran, pero aún estaba débil y correr con aquella ropa empapada costaba demasiado, eran como pesados grilletes que le mantenían en el suelo. Ese impulso de su alma ya no estaba, no había sangre fresca que activara su voracidad.

-Maldito sea, maldito sea...-susurró llorando recordando que había sido un débil y finalmente había vuelto a matar.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 27, 2012 1:53 am

Velkan no respondió a los insultos, se limitó a asir el cadáver por un brazo para arrojarlo como si no pasase nada dentro del mismo contenedor en cuyo interior el vagabundo había estado buscando alimento, aunque no le importaba nada todas las reglas y normas que habían inventado los vampiros “civilizados” para convivir en paz con los humanos, eso no implicaba que estuviese buscando problemas, dejar un cadáver desangrado a plena vista sin duda era un medio efectivo de encontrarlos, sin embargo dentro del contenedor su hallazgo podría demorar días, dependiendo de cuanto demorasen en recoger los residuos o el cadáver en pudrirse lo bastante para generar olores que advirtieran su presencia. Observo con satisfacción como la lluvia se ocupaba del resto de la limpieza, lavando la sangre del suelo y de los labios del chico tembloroso y desnutrido.

No estaba muy seguro de porque se estaba tomando tantas molestias por otro vampiro puritano que había olvidado para que servían sus colmillos, quizás era aburrimiento, quizás sólo le molestaba ver a un igual muriéndose de hambre teniendo la comida frente a la nariz o quizás eran esos ojos mieles que reflejaban un intenso matiz de emociones, no lo sabía y en el fondo detestaba incluso preguntárselo. Se aproximó al chico y lo obligo a ponerse de pie levantándolo por la ropa.

- Jeg er en forbannet (soy un maldito), tendrás que hacer un mejor esfuerzo si tu intención es insultarme – le dijo y luego de dio algunas firmes palmadas en su espalda – camina muchacho, aquí no hay ya nada de interés y necesitas quitarte esa ropa mojada – echó a andar sin fijarse si el chico lo seguía o no, para el la situación era plana, no había muchas vueltas que darle, de haber estado en su lugar, empapado, frio hasta los huesos y hambriento hubiese aceptado cualquier clase de ayuda, pero también, de haber sido ese chico no estaría allí obligándose a soportar los elementos, estaría en algún bar haciendo uso de los rasgos apetecibles y la larga melena rubia para que alguna humana le calentase las entrañas con su sangre sazonada con licores y luego le permitiese satisfacer otra clase de apetitos.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 27, 2012 3:45 pm

Súbitamente sintió asco de si mismo, pena y también ira. Asco ante el cadáver, cuando antes eran cientos los que caían a sus pies. Las primeras noches en el mundo de las sombras fueron convulsas, llenas de sangre y deseo, un apetito voraz que le hacía aniquilar a hombres o mujeres de indistinta corte social pero siempre de baja calaña moral. Pena por haber llegado a la hambruna y desorientación, ni siquiera recordaba dónde estaba y porqué. Únicamente podía recordar una fecha y era la entrega del manuscrito que había asegurado tener a su editor, un libro que aún tenían cientos de páginas vacías y que no sabía rellenar desde hacía semanas. Ira al permitir que le dominaran los instintos cuando él se sentía satisfecho de haberlos doblegado e incluso convertido en alguien “civilizado”. Su maestro era un chantajista terrible, podía hacer que cualquiera cayera en sus manos pero la sangre de un alma condenada era más apetecible. Él aprendió a cazar calaña, a sobrevivir al paso de los años y por último a caer en normas no escritas anteriormente con tal de convivir con los objetos de su fascinación: los humanos.

Observó las acciones del mayor y escuchó sus palabras atentamente, aunque sus ojos quizás estaban nublados y enterrados en mundos que él mismo desconocía. Olores, sensaciones, sentimientos y texturas danzaban a su alrededor en una danza macabra, la muerte, cuyos emisarios eran ellos mismos. Dio dos pasos confusos y lentos hacia su congénere para terminar precipitándose en una leve carrera. Al llegar a su altura intentó erguirse pero aún estaba débil como para mostrar cierta elegancia, era un ser encogido por el hambre y la necesidad.

-Mis esfuerzos serían mejores si no estuviera hambriento, los escritores tenemos múltiples formas de describir a todos, incluyendo a los seres más burdos y a los más increíbles.-respondió sintiendo aún la lluvia caer con fuerza sobre su espalda.-¿Por qué te implicas conmigo? No hay motivo por lo que un fuera de ley ayude a otro, aunque sea echándome a los perros.-frunció las cejas dejando arrugada su frente.-Voy a morir, si no es de hambre es por aquellos que me buscarán hasta hallarme. Harán que caiga sobre mi la ley.-su garganta aún estaba desquebrajada por la sed, pero podía escucharse con claridad su voz por encima de la lluvia.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Lun Oct 29, 2012 1:25 pm

Se detuvo sin aviso del mismo modo que aferro al chico por la nuca, oprimiendo su nuca con sus fuertes y largos dedos, obligándolo a enfrentar su mirada implacable, la cual era imposible de descifrar, incluso su color resultaba extraño, pupilas verdes que contenían diversos matices aunque el tono que más encajaba era el color de las olivas. Lentamente lamió los restos de sangre de los labios del muchacho terminando de limpiar lo que la lluvia no se había llevado.

Lo soltó colocando sobre la cabeza de ambos el paraguas que había estado sosteniendo en la otra mano.

- Dime… quien va a castigarte? Que ley van a aplicar sobre tu cabeza cuando allí estábamos apenas aquel apestoso anciano, tu y yo? – Sonrío adquiriendo una expresión cínica – no hay falta mientras no haya crimen, y no hay crimen mientras no haya testigos – se coloco un dedo frente a sus labios en señal de silencio – mantén tu boca cerrada y estarás bien – se encogió de hombros reanudando su marcha.

La ciudad era actualmente un sitio deprimente, la seguridad se había convertido en un asunto de prioridad, había patrullas pasando cada tanto, movilizándose en vehículos militares y armados hasta los dientes, se respiraba una desagradable paranoia que dificultaba movilizarse con libertad por las calles, pero por mucho que se ocultarán tras muros y se abastecieran de armas los humanos no podían borrar la toxica marca que la raza vampiriza había dejado en ellos, los adictos, eran cientos de almas necesitadas de dosis regulares para mantenerse funcionales, lo que los hacía un mal necesario en sus calles.

Velkan estaba allí por ello, comida fácil, para el eran menos que basura, desde su punto de vista eliminarlos era hacerle un favor, ni siquiera su sangre valía realmente el esfuerzo, las “donaciones” constantes hacían que desarrollarán anemia y su sangre fuese pobre en nutrientes, pero si iniciaba una matanza llamaría innecesariamente la atención, una cosa era un cadáver aquí y allá de cuando en cuando, y otra cosa era organizar una orgia sangrienta y montar un espectáculo para todos los cazadores y vampiros “moralistas” de los alrededores. Eso no sería agradable, no iba a iniciar una guerra, no aun al menos.


- Llegamos – anuncio deteniéndose frente a un ruinoso edificio a obscuras, las ventanas estaban cubiertas con tablones clavados lo que hacia que pareciera un edificio abandonado, pero en su interior se percibía el aroma a humanos – Puedes quedarte aquí hasta que recuperes las fuerzas, comparte algunas gotas de tu sangre y bebe hasta casi secarlos, sólo no los mates, pero asegúrate de estar listo para salir de aquí antes del amanecer, si te quedas dormido durante el día, ten por seguro que te desangraran como a un cerdo.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Lun Oct 29, 2012 2:08 pm

Cualquier otro estaría atemorizado ante la ruptura de su privacidad ofreciéndose para con él acciones que ni siquiera permitió a su maestro. Sentía sus sentidos algo mermados y aún sus músculos parecían entumecidos por las largas horas bajo una lluvia incesante, el frío le había hecho sentir cada gota como una aguja y el bofetón del aire frío como mil dagas clavándose en su piel. Se dejó lamer porque era lo más cálido que podía sentir en aquel momento adverso y porque ni siquiera su mente paraba de pensar en lo hipócrita que estaba siendo.

-Leyes que prometí guardar, soy un hombre de palabra.-respondió con sinceridad sintiendo la calidez cubrir su figura, muy lejos de la lluvia aunque podía escucharse de fondo con el tintinear incesante contra los tablones. El suelo estaba algo húmedo y poseía varias pisadas, el mobiliario era escaso y la madera del techo estaba algo podrida. Sin embargo, el aroma más agradable fue la fragancia de la sangre humana que le hizo gemir mientras apretaba sus puños.-¿Por qué me ayudas? El anciano, tus consejos y el traerme hasta aquí. ¿Qué es lo que pretendes?-su voz sonó más madura aunque no más calmada.

Dio un par de pasos lejos de su congénere sacándose el abrigo, para dejarlo apoyado y goteando en uno de los pecheros. Tenía empapada incluso la camiseta de mangas largas que llevaba, además parecía algo sucia a pesar de estar calada por la lluvia. Sus pantalones se apreciaban más grandes, quizás dos o tres tallas de más, mientras que su calzado crujía porque estaba encharcado.

-¿Cuál es el trato con ellos para que yo pueda beber?-preguntó clavando sus ojos sin miedo alguno, parecía un gato acorralado que no se deja vencer pese a saber que pronto acabaría la guerra y sería con el saldo de su derrota.-¿Qué cuentas tendré que pagar por esta ayuda? Mi maestro me enseñó que nadie hace nada por nadie, todos tienen un motivo oculto tras una sonrisa o gesto amable.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Jue Nov 01, 2012 1:14 pm

- tu maestro era sabio – respondió a las palabras del joven mientras cerraba su paraguay y sacudía el agua excedentes para luego apoyarlo cerca de la puerta. Una mujer apareció casi enseguida, no parecía tener demasiados años a cuestas aunque su mirada lucia tan cansada como la de una anciana, sus rasgos una vez sonrosados y saludables no eran más que la sombra de una belleza perdida, pero pareció reanimarse en cuanto vislumbro la punta de un colmillo.

Se espabilo asegurándose de acomodar mejor sus senos de modo que rebosaran de su amplio escote, antes de acercarse a Velkan observándolo con un perturbador brillo de hambre en sus ojos.

- El amo ha venido por un poco de sangre? Allá afuera hace un clima espantoso, pero aquí puede acurrucarse junto a Rosa y…- corto su torpe discurso con un gesto, el no conocía a aquella patética hembra, ni ella sabía nada de él más allá de que traía en sus venas el alivio para todos sus males.

- El joven aquí necesita ropa seca y alimento… pero necesitará varios “Donadores” pues ha estado un poco escaso de alimento – dijo hablando sin prisas aunque cuando miro a la mujer encontrándose con una expresión boba y desorientada la molestia en él fue palpable, sin embargo la borro con una nueva sonrisa que relajo su rostro y lo hizo ver incluso algo más joven de lo que lucia cuando mantenía la seriedad en sus rasgos – Rosa… ese es tu nombre, no es así? – su tono era casi paternal, como si le hablara a un crío de pocos años y limitado entendimiento – consigue ropa para mi amigo y trae a algunos sujetos de los que pueda beber… si lo haces bien te premiare como mereces – dijo desnudando su muñeca para cortar una gorda vena con su uña, de la cual mano un hilo obscuro que cayo hasta el suelo, la mujer observo las gotas con los ojos casi desorbitados y se arrojo a los pies del vampiro para lamer la sangre derramada.

Tuvo que hacer un gran esfuerzo para no patear a la humana y arrojarla lejos suyo, en lugar de ello se inclino y la ayudo a ponerse en pie.

- Presta atención, muchacha… ropa y comida – le dijo mirándola directo a los ojos – ve ahora, hazlo rápido y te dejase beber directo de la vena – no hizo falta más para que saliese disparada a cumplir su petición.

Retiro de su ropa pelusas invisibles antes devolver su atención al chico que había traído.

- Lo que hago lo hago por que quiero, confórmate con saber eso y aprovecha la oportunidad… tu maestro tenía razón, nada es gratis, sin embargo a veces debemos sólo aceptar lo que nos ofrecen y preocuparnos luego del precio a pagar. – Sin duda le cobraría todo el tiempo y esfuerzos invertidos, pero eso lo vería más tarde, ahora lo que le preocupaba era llevarse piojos de aquel sitio.- y recuerda... no le des a nadie más que unas gotas, necesitas tus fuerzas y ellos un motivo para hacer todo lo que les pidas

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Jue Nov 01, 2012 1:35 pm

La miseria parecía danzar con garbo en aquella vivienda llena de polvo, telarañas, corazones sedientos de sueños que se había marchitado hasta pudrirse como sus propios dueños, tablones mal colocados, humedad y sinceramente cierto aroma a orín y heces que provenía de un desagüe atascado. Vio moverse a la mujer hacia su benefactor y la conversación que tuvieron hicieron que arrojara una sonrisa lastimera hacia la débil criatura.

Se alejó del otro vampiro y se acercó a él acariciando sus pómulos con las uñas mal pintadas y una sonrisa embelesada por el deseo. Quería tanto su sangre como ella deseaba la suya. Su cuerpo aún estaba entumecido cuando ella se giró para buscar al resto, pero él la retuvo agarrándola con tanta fuerza que le rompió la muñeca e hizo que chillara. Sus ojos habían cambiado, no eran los de un perro abandonado sino los de una bestia salvaje cruel y llena de desenfreno.

Si Ángel había aceptado aquellas leyes e intentado guardarlas era por su instinto. Llegó a ser una voraz máquina que se alimentaba de condenados, niños y ancianos en las noches hasta quedar dormido casi a la hora en la cual el alba aparecía. Su maestro siempre le ayudaba a refugiarse para no ser dañado por el sol y se maldecía por no poder controlar la bestia que tenía entre manos.

Se lanzó hacia la chica con los colmillos fuera y esos ojos que eran horripilantes incluso para Ángel, de ser él quien los enfrentara hubiera salido corriendo. Bebió de ella retorciendo su cuerpo mientras gritaba, varios hombres salieron a su búsqueda encontrándose con el cadáver en el suelo y la única figura de Velkan, ángel estaba en el suelo moviéndose con rapidez y quedando a espaldas de estos. Saltó sobre ellos y bebió directamente de sus corazones, pues antes los sacó para poder palparlos como si fuera un científico que había perdido la razón. Otro más, casi un niño, apareció en escena intentando huir por la parte trasera del edificio, pero antes que pudiera cruzar el pasillo cayó sobre él bebiendo hasta la última gota. El rugido que emitió la bestia que contenía fue similar a la del trueno mientras se intensificaba la lluvia.

Al salir de entre la oscuridad sus movimientos eran los de un animal irracional. Sus pasos se atropellaban unos con otros, no había piedad en sus rasgos sino ansias de más. Cuando su juicio regresara ya sería tarde y posiblemente ni siquiera él lo contara, los crímenes como aquel se pagaban caro. Sus cabellos estaban empapados en sangre y vísceras, tenía el rostro cincelado con cientos de gotas rojas y su lengua se movía sobre sus labios como la de una serpiente.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Lun Nov 05, 2012 6:24 am

Velkan permaneció inmóvil, observando estoicamente los estragos causados por el más joven. Le hubiese aplaudido mientras le arrojaba otra victima a los brazos si no estuviesen parados sobre una bomba de tiempo en esos instantes, ahora no se hallaban en su guarida donde el era ley, ni en territorio vampirico donde quizás podrían contar con que sus congeneres prefirieran ocultar el incidente en nombre de la paz, sino a mitad del maldito refugio humano, rodeados de militares y cazadores que sólo necesitaban una escusa para descargar toda la testosterona acumulada en su vigilia.

- Será mejor salir de aquí – dijo en voz alta, aunque a nadie en particular, pues podía deducir por la expresión salvaje del joven que no estaba escuchando – Estupido niño, si logro quitarte vivo de la ciudad me vas a deber una grande… una muy grande…

Quitándose el saco lo sostuvo como si se tratara del capote de un torero, arrojándolo sobre la cabeza del rubio cuando este salto en su dirección en busca de más alimento, de inmediato lo rodeo con sus fuertes brazos, estrujándolo hasta oír el crujir de sus huesos y sentir dolor en sus propios músculos por la tensión, no podía correr el riesgo de que se liberara o tuviese la suficiente movilidad para luchar contra el.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Lun Nov 05, 2012 6:43 am

Aquella fiera era como un cachorro de león salvaje que buscaba liberarse del lazo de un domador, intentaba sin conseguirlo salir de sus brazos sintiendo inclusive que su columna vertebral crujía, emitió un largo y quejoso grito similar al de un jaguar herido mientras resoplaba. Sus manos se abrieron mostrando las uñas inmortales similares a cuchillas, quedó casi inmóvil en los brazos del mayor sintiendo como lo transportaba.

Lógicamente su mente no estaba allí, había desaparecido dejando a la bestia sedienta de sangre que siempre había sido. Únicamente pasados unos largos minutos recobraba parte de su humanidad, los valores inculcados con delicadeza y sabiduría de su maestro, que sin duda fue el padre que no tuvo cuando era tan sólo un niño. Las lágrimas de sus ojos eran causadas por la rabia de no sentir la libertad que tanto ansiaba, estas manchaba las ropas de su compañero mientras pateaba. Pasados unos tres minutos dejó de hacerlo y relajó su cuerpo, su mente volvía a la calma pero no la consciencia, eso tardaría aún más. Aquello que Velkan tenía entre sus fuertes brazos era un zombie cuyo cerebro intentaba volver a la vida.

Dejó que lo condujera hacia donde quisiera, pues ahora era como un niño inocente que no terminaba de despertar. Su cuerpo se arqueaba hacia adelante y a duras penas se mantenía en pie mínimamente erguido.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Jue Mar 14, 2013 11:55 pm

Ángel lo obligo a abandonar la relativa seguridad de los muros del refugio para dejar atrás el caos y el peligro que sus acciones impulsivas habían desatado. Deposito su cuerpo laxo al pie de un árbol mientras consideraba que hacer con el muchacho. Su falta de dominio sólo podía traerles problemas, de la clase que normalmente acababa en decapitación o inmolación al sol, lo mejor sería acabar con el mientras permanecía en ese estado de indefensión, hacerlo rápido y silencioso.

Pero mientras más lo observaba menos atención le daba a su sentido común. Aquel chico tenía un instinto completamente salvaje y puro que lo aproximaba a las bestias, algo que la civilización les había arrebatado a los de su especie, era incluso vergonzoso admitirlo pero para sobrevivir se vieron obligados a adoptar las normas de la sociedad humana, a mezclarse entre ellos y pretender ser sus iguales cuando como depredadores deberían estar por encima del rebaño, luego sucedió algo mucho más vergonzoso aun, surgió la idea de que debían respetar a los humanos y convivir con ellos sin hacerles daño y los que creían esa falacia se volvieron contra sus iguales causando aún más debilidad dentro de la raza, mientras los humanos seguían multiplicándose, reuniendo ejércitos e inventando armas. Por fortuna, los humanos difícilmente veían más allá de su nariz, pues a pesar de los cambios que el mundo había sufrido su especie seguía superando en número a los vampiros, si ellos pudiesen ver esta simple y evidente verdad los hubiesen devuelto a las sombras hace mucho.

En el futuro era probable que lamentara su decisión, pero lo dejaría vivir aunque fuese sólo para ver hasta donde lograría llegar una criatura como él. Era hermoso de muchas maneras, el mundo debía bañarse en el dorado de sus cabellos mientras agonizaba bajo la presión de sus afilados colmillos.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Vie Mar 15, 2013 7:58 am

Sus pies se deslizaban sobre el asfalto con cierta dificultad, los dedos de sus pies estaban engarrotados del mismo modo que los de sus manos, y su espalda parecía querer erguirse sin lograrlo en apariencia. Tenía los cabellos dorados algo manchados por la sangre de sus víctimas, del mismo modo que sus labios y algunas falanges de sus entumidas garras. Posiblemente tenía incluso carne, o piel, adherida a sus manos pero él no se fijaba en esos detalles. Necesitaba despertar de la locura, la sed le golpeaba con fuerza y le hacía tambalearse pero en ese momento era más bien la felicidad por haber acabado con todos aquellos despreciables de vidas miserables.

En cierto momento paró su caminar y se giró hacia su acompañante. Nada podía esperarse de él, ni bueno ni malo, porque era impredecible. Con rapidez echó sus brazos al cuerpo de Velkan y hundió su rostro en su pecho murmurando palabras de perdón y suplicando ayuda. En cuanto dieran con él estaba perdido, o eso pensaba, y si no tenía ayuda quedaría aplastado sobre el asfalto aunque bien sabía que no podía quedarse demasiado con aquel vampiro. Sólo ponía en riesgo la vida de su salvador, aunque otro lo habría definido como hostigador, aunque también la suya.

-Te daré lo que quieras si me ayudas unas noches. Si no puedo conseguirlo al momento te aseguro que lo lograré y si no lo hago serás libre de matarme- aseguró antes de alzar su rostro para verlo directamente a los ojos-. Lo prometo.

Aún estaba en su lado animal, su voz era más oscura y sus labios mostraban sus dientes aún más apreciables. Sus brazos cayeron a ambos lados de su cuerpo y con cuidado empezó a caminar de nuevo, quizás por miedo a ser golpeado ante el atrevimiento de sólo tocarlo y suplicar.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Lun Mar 18, 2013 11:11 pm

Se deslizo en un completo silencio que hacía dudar si realmente apoyaba los pies para caminar o si como en los cuentos fantásticos levitaba flotando sobre el suelo, pero no era más que el control absoluto sobre sus propios movimientos. Lo detuvo apoyando su mano sobre el hombro del joven y cuando su mirada lo encontró sonrió de una manera que lo hizo parecer conmovido por el dolor que contenía las pupilas del menor, una mezcla de desesperación y desesperanza que lo fascino.

- No necesitas prometerme nada – le dijo mientras retiraba de uno de sus bolsillos un suave pañuelo que utilizo para limpiar las salpicaduras en el rostro del chico y luego le paso los dedos entre el cabello arreglando un poco del alboroto en que se encontraban - Porque si te quedas conmigo yo mismo te exigiría esa obediencia y mientras estés bajo mi cuidado también me ocuparía de que obedecieras - la manera en que lo dijo hizo sonar sus palabras paternales a pesar de que no había nada paternal en aquel vampiro.

Estaba asumiendo un riesgo inesperado, Ángel tenía una fuerza considerable y una engañosa aura de inocencia que podían convertirlo en una herramienta útil a sus planes, pero aquel estado de salvajismo al que se rendía, a pesar de resultar fascinante y hermoso, era un problema que debería corregir si quería continuar fuera del radar.

- Sólo debes confiar en mí, es lo que realmente te pido – le acaricio la mejilla levemente, sólo un roce de sus fríos dedos – Confía en mí y yo me ocupare de todo lo demás

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Miér Mar 20, 2013 6:32 am

Un milagro es lo que vio, pues había esperado que alguien se preocupase por él aunque fuese una trampa. Se sentía solo desde que era casi un niño en medio del desastre donde se hallaba. Naufragaba de forma constante en cada intento y sentía que necesitaba un maestro que le guiara.

Se precipitó hacia Velkan abrazándolo como lo haría un niño contra su padre, hundiendo su rostro en el torso del mayor y sintiendo que incluso su fragancia era agradable pese a que para otros sería nauseabunda. La sangre de las víctimas, así como el contenedor cercano a donde se hallaba el mendigo, aún estaba pegado a ambos. Sus lágrimas no tardaron en surgir mientras se sentía dichoso.

-No te desobedeceré, maestro- no podía estar seguro, pero al menos haría lo posible-. Haré que te sientas orgulloso al llevar a cabo tus lecciones.

Ángel era un niño deseando aprender, también un perro desesperado por un amo que le educara a pesar de su instinto salvaje. Sus cabellos dorados contrastaban con las ropas de ambos y con la oscuridad que les refugiaba. La lluvia comenzó a caer presagiando el infortunio del muchacho, pero él vio aquello como una señal cuasi divina donde Velkan era el Mesías prometido.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Vie Mar 22, 2013 12:28 am

Le dio unas palmadas en la espalda al joven esperando que con eso bastara para corresponder a su abrazo, el no se sentía muy cómodo con tales muestras de afecto pero no sería prudente rechazarlo cuando apenas empezaba a ganarse su confianza. La lluvia empezó a humedecer sus prendas haciendo que recordara que había dejado su paraguas en la casa de los adictos, pero ahora no podía regresar allí a buscarlo.

- Es mejor que busquemos un lugar donde quedarnos, tu necesitas una ducha y ropas limpias y yo preferiría no calarme hasta los huesos – lo despego de si tan delicadamente como pudo y empezó a caminar, ya se encontraban fuera de los límites del territorio humano pero en los alrededores aun habían edificaciones que podrían servir como refugio y si tenían suerte encontrarían algo que Ángel pudiese vestir.

Mientras caminaba con tranquilidad observaba críticamente los posibles refugios disponibles, necesitaban algo que les ofreciera seguridad, aun sitio que no sería invadido mientras descansaban y que pudiesen aislar de la luz del sol, lo cual era sumamente importante pues no le hacía ilusión la idea de arder en sueños. Este escrutinio le hizo recordar que necesitaba hacerse con un refugio más o menos permanente, si siempre dependía de lo que tuviese a mano podría llevarse sorpresas desagradables.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Vie Mar 22, 2013 6:40 am

Se sintió bendecido por la fortuna. Unos leves golpes en su espalda provocó que se viese protegido de nuevo. Era demasiado joven y temía que su juventud lo llevase a la tumba. Había hecho una promesa al que fue su padre, el único que pudo llamarlo de esa forma, y era simple en un principio. Tan sólo debía protegerse y cuidarse del resto de seres que posiblemente le atacaría. En su infinita inocencia ante lo que se avecinaba pensaba que era una tarea sencilla. Su maestro lo contemplaba como un muchacho obstinado y fuerte, por lo tanto perfecto para la batalla que se avecinaba, si bien lo dejó solo demasiado pronto y su aprendizaje ahora pendía de un hilo.

Sus pasos se transformaron en livianos y su mente estaba alerta. Debía encontrar un lugar a salvo para ambos, pues con ello pagaría a su benefactor. Tenía un rostro mucho más maduro debido a sus rasgos serios. No había rastro de locura ni de dulzura, tan sólo era un hombre con un aspecto rígido y algo ceñudo que escrutaba deliberadamente cada rincón. Se adelantó a Velkan y entró en un bloque de pisos, la zona no era para nada habitable para humanos y poseía cierto encanto aunque parecía abandonado desde hacía años.

La puerta de cristal estaba algo rota, había tablas que ahora lucían donde hubo una vez un cristal reluciente que prácticamente era un espejo para cualquiera que pasara frente a ella. Abajo no había nada, tan sólo viejas cartas amontonadas y revistas podridas, donde estaba sin duda el mostrador del portero. Sin duda alguna era un edificio de lujo, el cual estaba siendo invadido por una enredadera y por hongos. El ascensor estaba destrozado, posiblemente debido a una redada años atrás, y la escalera de mármol parecía tan sucia que dudó en verla al completa. No había luz, no como en su viejo apartamento, pero si se hacían con unas velas, una libreta nueva y un bolígrafo sería feliz porque podría descargar su ira en las letras y no en sus víctimas.

Salió fuera donde estaba su nuevo compañero y le miró serio. A ratos parecía un hombre, luego era un niño y cuando menos lo esperabas era un salvaje deseando destrozar tu tráquea. Un ser que podía beber de hombres y hermanos, todo por la sed que rugía en su interior.

-Creo que podríamos investigar arriba, puede que algún apartamento esté en buen estado. La estructura parece firme, aunque abandonada como muchos bloques de apartamento, y diría que cuanto más arriba mejor estaríamos. Por los números del ascensor, en la marca luminosa de la parte superior, diría que son diez plantas más la techumbre y el subterráneo donde pueden existir aún algún coche de lujo.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Vie Mar 22, 2013 11:09 am

Los cambios tan drásticos que sufría el muchacho no pasaban desapercibidos para la observadora mirada de Velkan. El sire del joven había creado un monstruo de arrebatadora belleza, un autentico ángel de la destrucción como su propio nombre parecía presagiar y cuya orfandad le confería una vulnerabilidad que lo hacía ideal para moldearse.

Tendría que empezar un poco despacio ya que no deseaba hacer que desconfiara, necesitaría ir sacándole poco a poco los detalles de su transformación y por supuesto de su vida previa para comprender mejor lo que tenía en sus manos, luego lo instruiría en su propia filosofía, poco a poco hasta que el creyera con firmeza en cada una de sus ideas.

Entonces un día se convertiría en su propio hijo, un ser hecho a su semejanza que compartiría con él la grandeza de ser un depredador en un mundo repleto de corderos.

- Bien hecho – lo felicito sabiendo cuanto parecía necesitar de esa aprobación – sin duda eres un chico inteligente, el lugar no es de fácil acceso para humanos y por su aspecto debió ser un lugar lujoso así que deberíamos poder encontrar algún departamento lo bastante habitable y ropas para ti – se adentro a las ruinas valiéndose de su equilibrio y flexibilidad para pasar encima de escombros y entre otros obstáculos.

La estructura del edificio había sido proyectada para soportar sismos, asíque era lo bastante sólida para no temer que se fuese a derrumbar mientras dormían, incluso con algo de inversión era posible convertirlo en una guarida adecuada.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 23, 2013 2:24 am

Sus cabellos dorados perdían brillo por la oscuridad que yacía en cada rincón de aquel lugar. Percibió las caricias de Velkan como el toque que se le da a un cachorro por haber traído las zapatillas a su amo, pero se seguía sintiendo afortunado. Acomodó sus ropas maltrechas y echó a caminar hacia el inicio de la escaleras. Podía sentir la presencia de la muerte entre las paredes de aquel enjambre silencioso.

Tras pisar el primer escalón sintió como si una luz iluminara el camino. Echó a correr, como si su alma salvaje bramara ser liberada de su cautiverio. Las plantas podridas se mezclaban con las que aún reptaban buscando las escasas grietas que dejaban que el sol se colara. Sus pies machacaron el polvo y desechos que se acumulaban sobre los peldaños de mármol, mientras sus manos acariciaban las paredes forradas de frío acero inoxidable y también el barandal.

-Soy un guerrero, que hace tiempo que mi hogar dejé- tarareó en su idioma natal permitiendo entonces que su acento apareciera irrumpiendo en el silencio que había entre ambos-. Un vagabundo, que entre sangre un nuevo hogar hallé- masculló quedando frente al último peldaño de la escalera en el piso número diez.

Su voz había sido aún más oscura, como si le dominara de nuevo esa parte suya tan terrorífica, pero la mirada ilusa que echó hacia atrás esperando a su nuevo maestro delató que no tenía más de dieciocho años cuando fue convertido. Era un muchacho que había sido criado con dureza y pobreza. Su madre a penas le dio cariño y cuando lo hizo estaba tan cansada que se dormía a su lado. Volvió a ser vulnerable en brazos de su maestro, el cual acariciaba sus cabellos como si se tratase de seda de la India. Velkan para él era una nueva luz para volver a encontrarse con tiempos mejores. Sentía que ya no tendría que vagar sino que hallaría un refugio. La emoción le derrotaba y cambiaba rápidamente de personalidad, pero parecía controlarla.

-¿Cuál miramos primero? Hay dos apartamentos, maestro- dijo con una dulce sonrisa que delataba calma, pero que nadie podía dar por cierta.

Echó en falta entonces a la mujer que amó meses atrás, la cual huyó de él en cuanto supo que se alimentaba de sangre. En parte ella tuvo la culpa que vagara en medio de la lluvia. Nunca había amado a alguien que no fuese su madre o su maestro, por ello se entregó como un maldito idiota. Ahora, junto a Velkan, juraba que si un día daba lealtad a alguien no sería de forma amorosa sino como un escudero a un noble guerrero. El mayor estaba mostrándose amable, pero él aprendió que no debía fiarse de nadie en pocas horas. Si bien, se estaba dejando tratar y una muestra era esa sonrisa y las palabras que le tendía.

-Si nos va bien aquí podríamos ir a por mis objetos en el apartamento, si doy alguna vez con ese barrio. Allí tengo dinero, ropas, algunos objetos y un bonito cuadro que libre de la quema de una casa. También están mis útiles de escritura -guardó silencio unos segundos y prosiguió-. Podría regalarte el cuadro por tu ayuda. No sé cuanto vale pero es de un amanecer y juro que es el amanecer más hermoso que he visto.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 23, 2013 7:30 am

- Te dejo esa decisión a ti – los cambios que sufría su nuevo pupilo lo incomodaban pero no daba muestras de ello manteniendo su expresión entre neutral y momentáneamente comprensiva o bondadosa, imitar las expresiones humanas con tal perfección que se convertían en máscaras, era un arte que aprendió incluso antes de ser un vampiro, sin embargo no siempre sabía cuál era la correcta pues entre más envejecía menos empatía compartía con los humanos.

Se había criado en un ambiente que le negó emociones propias, las risas, las lágrimas, cualquier muestra de humanidad resultaba en un castigo inmediato y severo, sólo eran excusas que su ama utilizaba para jugar con él, pero su juventud le permitió adaptarse y donde otros hubiesen enloquecido, él se fortaleció.

Exploro ambos departamentos en compañía de Ángel, hallando la grata sorpresa de que a pesar de las capas de polvo ambos estaban casi en perfecto estado, los muebles parecían un poco fuera de lugar, pero estaban enteros al igual que los cuadros y otros objetos decorativos continuaban en su lugar. Con un poco de limpieza retornarían a su esplendor original, lo cual le resulto grato, pues a pesar de que estaba habituado a soportar condiciones extremas y buscar refugio en cuevas o bajo tierra, apreciaba el confort, el lujo y los excesos que el dinero normalmente compraba.

Luego de concretar su inspección se dejó caer sobre uno de los sofás de cuero levantando una nube de polvo que se fue a posar sobre su ropa y cabello.

- Al parecer hemos encontrado una guarida – dijo sonriendo satisfecho – Con un par de vasallos bastaría para imponer algo de orden – reflexiono apoyándose en su codo izquierdo - Sin embargo, mientras las cosas se calman sería conveniente no involucrarnos con humanos de los alrededores – lo cual era una autentica pena, ya que su apetito esperaba ser saciado por adictos ansiosos de la ciudadela, tendría que alejarse bastante para cazar y evitar que les siguieran el rastro hasta allí.


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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 23, 2013 7:44 am

Mientras que Velkan se deleitaba con la seguridad y el lujo del refugio él cayó embrujado ante el piano que se hallaba en uno de los apartamentos, los cuales se unían por una puerta y al parecer eran del mismo propietario. Todo una planta para ellos, lo cual les permitía estar juntos pero no revueltos pues a pesar de su necesidad de estar cerca de alguien detestaba las cadenas.

Se aproximó al piano acariciando sus teclas y comprobando que no estaba demasiado descuidado. Deseaba tocarlo con ansias, pero antes debería limpiarlo y afinarlo. Sus dedos se movieron rápidos por las teclas, jugueteando tan sólo con ellas como si coqueteara con una muchacha. Su sonrisa era la de un niño satisfecho y a penas escuchaba a su compañero.

-Tendré un piano, al fin tendré un piano para mí- no supo si dijo aquello en voz alta o para sí, pero pudo escuchar su voz increíblemente joven sin atisbo de miedo.

Después de apreciar la pieza caminó hacia la estantería donde había algunos libros, eran pesados volúmenes que eran más decorativos que usados para la lectura. Estaba en un apartamento de un hombre adicto al arte y la belleza, desconocía si seguía vivo o si ya era polvo como las partículas que revoloteaban cerca de Velkan.

-Podemos comprar velas, hay candelabros muy hermosos que nunca han sido usados en aquella estantería y podemos conseguir con bombas un poco de agua para el aseo. Estoy seguro que esa enorme bañera rellenada de agua caliente es deliciosa... yo nunca he tenido una bañera tan grande para mí. Cuando era niño como mucho tenía un barreño y agua hirviendo que mi madre echaba por encima de mi cabeza – parecía un muchacho que no tenía más de unas décadas, pero en realidad ya cumplía más de cincuenta años a sus espaldas como inmortal-. Los niños que vinimos tras la guerra lo pasamos mal, sobre todo en mi país, y éste mundo es un sueño a pesar que nos persiguen a los vampiros.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 23, 2013 11:23 am

Su entusiasmo lo hacía verse como un chiquillo lleno de vida, aunque no podía ignorar que era la gran cantidad de sangre que había ingerido la que le permitía tener ese color sonrosado en su rostro. Los ojos le brillaban con ilusión e inocencia, curiosamente dos cosas que resultaban tan opuestas a la criatura salvaje y violenta en que se convertía.

El mayor se forzó a sonreír y aprobar sus ideas con un asentimiento, no veía mal en que le entusiasmara el piano ya que las paredes eran gruesas y retendrían el sonido en el interior y si se ocupaba de la luz, el agua y otros detalles sólo le ahorraría molestias, pero lo que resultaba inquietante era la manera en que se ensimismaba en su propio mundo, hablaba con él y en cambio lo hacía sentir como si se dirigiera a otra persona.

- Noul nostru acasă [Nuestro nuevo hogar] – comento apenas por decir algo que afirmase su presencia – Me alegro que te agrade, como veo que el piano te gusta tanto entonces te dejare este departamento a ti y ocupare yo el otro – a el no le importaba cual de los dos le serviría de refugio, las condiciones estaban igualadas, sólo le interesaba que fuese lo bastante seguro para dormir ya que él no era un ser de interiores, las paredes lo asfixiaban cuando pasaba demasiado tiempo en un sitio cerrado, necesitaba la caricia de la luna, la obscuridad, la caza, esas eran sus pasiones.

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Re: Cayendo en lo más bajo - Privado Velkan

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 23, 2013 12:14 pm

Su entusiasmo le había hecho imaginar un apartamento más vivo, cuidado y limpio. El piano sonando durante las largas noches de soledad, teniendo así su propia intimidad, la luz de la luna llena entrando por la ventana y proyectándose en la nueva novela que estaba escribiendo. Amaba escribir, era para él tan vital como la luz del sol, el respirar y los alimentos para un mortal. Asintió acariciando los volúmenes con la punta de sus dedos.

-Es mejor que mi anterior departamento- comentó girándose lentamente hacia Velkan-. Un lugar mucho más aseado y cómodo, incluso más seguro. Vivía en un lugar donde cualquier cosa podía suceder, aunque estoy desorientado y no recuerdo la dirección. Lo único que sé es que allí está mi máquina de escribir, varios documentos importantes para mí, fotografías de mi madre y poco más- el poco más era la ropa, algo de dinero y unos zapatos muy cómodos que usaba desde hacía años.

Se movió rápido por el apartamento y decidió buscar por los armarios. Halló en ellos jeans que tenían algo de polvo encima, pero que sin duda eran de una marca que ya por desgracia no existía. Agarró una camisa que parecía de seda en un tono blanco roto y un jersey abierto muy abrigado. Sin pudor alguno fue desnudándose mientras caminaba y colocándose la nueva ropa.

Buscó con su mirada por el salón algún espejo, pues el del baño estaba destrozado. Quería ver su ropa nueva, como si se tratase de un muchacho en un gran almacén. El lujo siempre le había fascinado porque jamás había tenido nada realmente propio. Así que cuando encontró uno en la entrada se miró con las manchas aún visibles en parte de su rostro y la sangre entre sus dedos.

-Ahora tengo mejor aspecto quizás si hay dinero por aquí, o algo que podamos empeñar, pueda ir a comprar lo que he dicho... aunque tendrás que acompañarme porque suelo perderme.

Nunca se acostumbró a la ciudad, huía de un lugar a otro, y únicamente cuando el funcionamiento del metro y de los taxis era normal pudo moverse con facilidad. En esos momentos, sin duda alguna, podía terminar perdido y jamás encontrar como regresar.

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