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Tras el festival

Fue un mes de locura, el que transcurrió luego del Festival de Invierno, luego de los cepelios de las víctimas, el poder quedó en las manos del Gobernador, Everett Goodweatherm tendría el control total sobre la ciudad, pero Azuka había logrado parte de su objetivo: Los rumores de que el gobierno de Washington ya no estaba tan convencido de compartir el poder con los vampiros; la situación se estaba saliendo de manos, y los cainitas y garras rojas parecían estar ganando la partida. Pero ninguno de los artífices de la destrucción, pensaron que los berkeser se volverían un problema para todos, porque los vampiros que no fueron asesinado por ellos, se transformaron en berkeser, que se han transformado en una manada que deambula por las alcantarillas atacando a quien se les enfrente o quien esté en su menú del día.

Humanos y Vampiros ya no tenían una alianza tan sólida como antes, y las desconfianzas estaban surgiendo.

Mientras que en medio quedaban los licanos, o por lo menos, parte de ellos, Fenrir y Fianna, pero quien padeció la peor parte fueron los Fenrir que en el atentado perdieron a su líder, del que jamás encontraron el cuerpo. Quedaría en manos del nuevo líder de los Fenrir y de Gissiel Earhart, determinar el destino de su clan y tradiciones, pero entre los licanos, se sabía la atrocidad cometida por las Garras Rojas, comandados por Arthur Redclaw, que se habían vuelto muy fuertes.

Por su parte, los rebeldes, el pequeño grupo de disidentes ya no parecían estar tan solos en su lucha, el gobierno de Washington los contactaría extra oficialmente para conseguir sus fines: controlar la ciudad, de una o de otra manera. Etienne LeBlanc, tendría que decidir..

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El olor de la venganza

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El olor de la venganza

Mensaje por Invitado el Lun Dic 17, 2012 9:54 am

21 de Mayo de 2014


Detrás de un pilar contenía la respiración. La polvareda que se había levantado dificultaba su visión y Alexis solo podía esperar. Sus oídos parecían agudizados pero solo era el silencio sepulcral, que hacia destacar hasta el mas pequeño roce. Su corazón palpitaba con fuerza en su pecho, cada vez que hacia aquello podía ser la última… Y era mucho mas consciente que cuando únicamente cazaba vampiros. Habían salido bestias de los portales… Bestias que no eran de este mundo, Alexis se adaptó. Él no era un cazador cualquiera, pareciera que su alma estaba destinada a aquello. Todo en él le llevaba a crecer en las cacerías. Le daba miedo pensar que ahí moriría, aquello lo hacía por Elva y debía vivir por ella, para dedicarle aquello a la memoria de su pequeña

El dolor de la perdida aun lo perturbaba. Su pequeña con solo un año de vida… La vista se le nublaba al pensarlo. No podía soportar aquello, pero ya lo había asimilado. Era cierto que el no había buscado tener una hija, pero había sucedido y no eludió la responsabilidad en ningún momento. Aunque acostarse con aquella mujer solo había sido un desahogo momentáneo, Alexis había adorado a la pequeña cada segundo de su existencia. La añoraba… por ella era quien era en ese momento. Rehabilitado y convertido en un hombre mejor y mas fuerte. Era tan doloroso… tanto…


La sangre goteaba desde su barbilla, quizás la tenia partida, pero la adrenalina hacía que apenas lo notase. Aquel espécimen de Dios sepa que cosa era un ser horrible. Lo duplicaba en tamaño, en rapidez y en fuerza… Pero Alexis tenía algo que aquella cosa no tenía, demasiado por lo que luchar. El olor que aquel ser emitía era pútrido y nauseabundo, como si su cuerpo estuviese en estado de descomposición. Trago una bocanada de aire, era repugnante, y supo que aquella bestia estaba cada vez mas cerca de él.


Contó sus palpitaciones. Bum, bum… bum, bum… Podía oír como la baba de la criatura goteaba en el suelo, lo había olido, para aquel ser la lucha con Alexis era un juego, una cacería. Pero el resultado final aun no estaba escrito, y el cazador era un hueso muy difícil de roer. Cuando el olor era tan fuerte que incluso mareaba supo que el monstruo estaba al otro lado del pilar esperando que el humano hiciese algún movimiento y así atacarlo. Alexis apretó la cadena entre sus manos usarla era arriesgado pues la criatura podía arrastrarlo y ese sería su final. En un acto de osadía el cazador salió de su escondite y lanzo la cadena al grueso cuello de la bestia que fue sorprendida.

La cadena se enrollo en su cuello y l cazador comenzó a asfixiarlo mientras que intentaba aguantar la resistencia de aquel monstruo. Comenzó a soltar la cadena, sujetándola únicamente con una mano y con su diestra alzo su escopeta de doble cañón y comenzó a disparar a la cabeza de la criatura.

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Re: El olor de la venganza

Mensaje por Temperance Brunswick el Lun Dic 17, 2012 11:27 am

La bestia estaba atrapada, Alexis habia mostrado su habilidad para apresarla, esa fuerza enorme que había hecho que lo comenzara a seguir. Se habían vuelto a encontrar tiempo atrás, unos meses, antes de que pasara la locura del baile de los walpuris, incluso antes de que ella terminara completamente con Vladimir. Había sido una noche sin luna, el cazador estaba atrapando a dos canes del infierno, pero las cadenas se soltaron y por poco lo matan, pero ella había salido de entre las sombras, y había conseguido mandar al infierno a esos dos seres.

De ahí, se encontraban cada dos noches a cazar, a entrenar, a convivir en medio de aquella oscuridad, Alexis intentaba enseñarle a defenderse, y ella protegía su espalda cuando ya no podía con los demonios y estos se escapaban de sus trampas, exorcizándolos y expulsándolos de este mundo. Ese era su trato.

Y así fue aquella noche, Temperance lo estaba buscando, accedía a su compañia, porque en realidad ella era una ayuda para él, que él para ella, porque se resistia aún a ser acompañada por otros. Christina, Vladimir, Luca habian solicitado acompañarla en sus cacerías, pero ella habia renunciado a todo aquello, porque deseaba seguir sola, sin embargo con Alexis era distinto, ella era su ángel , quien aparecía entre las sombras para salvar su vida. Y por eso lo buscaba, dos espíritus le habían informado de su presencia, y de que estaba cazando a dos canes demasiado fuertes, Temperance debía llegar lo antes posible donde el cazador.

Y lo encontró, a punto de asfixiarlos, y si bien eso servía, sus cuerpos no se consumían y podrían volver, mejor era despacharlos de esta existencia para siempre. Salió de entre las ruinas del edificio, extendiendo sus manos con su rosario negro entre las manos y pronunciando aquellas antiguas palabras en latin.

El demonio dejaría de luchar apenas al escuchar la voz de la mujer, pero sus movimientos se harían más vertiginosos, ahora si intentaba escapar, no solo luchar. Temperance llegaría hasta él, y haría el simbolo de la cruz, moviendo sus manos, Alexis podría ver su poder, aquella habilidad que había obtenido porque su alma se expandía, era su energía interna la que hacia que el sitio se tornara más cálido y el cabello de ambos humanos ondeara por una brisa que emergía desde el suelo.

-iros de este plano, iros al infierno!- en el suelo apareció una estrella de siete puntas y runas que la rodeaban, era como una placa que sobresaliera del suelo, y comenzara a brilla en un tono verde, tal como el color de los ojos de Temperance. Luego de estas palabras, este símbolo se abrió dando paso a una puerta al infierno, por donde solo podían entrar seres como el que sostenía Alexis. -sueltalo ahora!- ordenó mientras mantenia el portal abierto.

Cuando el demonio fue expulsado, Temperance cayó al suelo, sujetando su pecho, agotada y con el aire a punto de perder, era lo que siempre le pasaba luego de exorcizar un demonio, el estres al que se exponía la dejaba realmente débil, y de rodillas en el suelo, intentaba recuperar el aliento.


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Re: El olor de la venganza

Mensaje por Invitado el Lun Dic 17, 2012 12:52 pm

Luchaba fieramente por no dejar libre a aquella maldita bestia inmunda, su muñeca comenzaba a resentirse por el esfuerzo y los jalones que el can le daba. Con los disparos, partes del animal infernal comenzaron a volar por todos lados, esparciendo aun más el pútrido olor. Alexis respiraba fatigado, e involuntariamente miró a su alrededor buscándola. Estaba tardándose, pero él tenía fe, sabía que una vez más aparecería de entre las sombras, como uno de los espectros que veía.


Alexis tiro la escopeta a un lado pues las balas se le habían acabado, pero entonces fue cuando pudo oír su voz y sonrió. Aquella bestia regresaría al lugar al que pertenecía, al infierno más abrasador. Sería uno menos al que destruir, y su propia alma pesaría entonces un poco menos.

El can comenzó a forcejear con desesperación. Alexis hincó en el suelo sus pies, aunque le sangraran las manos no lo dejaría escapar, primero prefería la muerte. Temperance daba comenzó a su ritual y el cazador vio aparecer la estrella de siete puntas en el suelo. Su cabello se ondeó con la brisa, el final del demonio estaba cerca. Con la orden de Temperance Alexis soltó la cadena, poniendo fin a su resistencia, y expulsando así al demonio. Alexis cayó al suelo sobre su trasero por el propio impulso de haber soltado la cadena. Cayó al lado de Temperance que, como cada vez que hacían aquello, terminaba exhausta. Sonrió de medio lado y entonces su barbilla le dolió.

Al tocarla mancho levemente su mano de sangre y pudo sentir que tenia sangre seca también, suspiró poniéndose de pie y agachándose rodeando a Temperance con suavidad y alzándola para ponerla de pie, sin soltarla para servirle de apoyo al caminar. La tomaría en sus brazos si ella no podía caminar.


—Siempre tan oportuna, Temperance. Gracias al cielo…–dijo en un susurro. —Vamos, pequeña… Será major que abandonemos este lugar.–Alexis la alentó a caminar.

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Re: El olor de la venganza

Mensaje por Temperance Brunswick el Mar Dic 18, 2012 1:24 am

El cazador la levantó del suelo como si careciera de peso, realmente Temperance no habia ganado mucho peso en esos meses, desde que había despertado de su coma, pero si había ganado fuerza física y un dejo de insensibilidad por tanto dolor físico que estaba sufriendo. Se quedaría de pie, sujetando las ropas del hombre, aun mareada, pero recuperando el aliento y asintió con la cabeza, era momento de irse, los demonios parecían oler los portales que se abrían por medio de la estrella de salomón. Tosió unas cuantas veces, por lo menos, ahora no vomitaba, demostrando que su cuerpo estaba recuperándose y haciendose más fuerte con cada exorcismo que realizaba.

- no me digas pequeña- protestó, mirándolo con un ojo entrecerrado, y riendo. Temperance se separó de él, y a pesar de tambalearse un poco, ya podía caminar -vamos, no tardarán en llegar más de los que podriamos detener - cierra los ojos, y estira un poco sus brazos, para comenzar a correr hacia la ciudad, lo que antes era el antiguo Manhattan, correr hacia lo que antes era el Bronx, era una verdadera locura.

-la catedral no está lejos- señaló moviendose con gran agilidad entre los automóviles destruidos y hasta quemados. Se quedó de pie sobre el capó de uno, su cuerpo era delgado, aquellos pantalones de cuero ajustado marcaba su silueta, y su blusa blanca delineaba la cuerva de sus pechos que a pesar de ser pequeños, ya mostraban el cuerpo de una mujer. Una baja roja ceñía su cintura pequeña y en donde pendía su cuchillo y sus beretas, que tenían un adorno, una especie de colgante con dos alas y una cruz.

-¿hueles?- preguntó la joven -huele a carne... a sangre- mojó sus labios, y buscó aquella fuerte, su cabello suelto ondeaba y parecía ser tan negro como sus pupilas -seguramente han cazado algo... vamos, debemos movernos - siguió corriendo, la catedral estaba al final de la avenida, en la entrada casi al Central Park.


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Re: El olor de la venganza

Mensaje por Invitado el Mar Dic 18, 2012 8:31 am

Con ella agarrada de sí, Alexis la sintió frágil. Pero no como antes, en el tiempo que parecía ser una muñeca de porcelana apunto de resquebrajarse en mil pedazos. La fragilidad que veía en ella en aquel momento era distinta, era solo una mujer agotada por un esfuerzo impresionante, un esfuerzo que no cualquier persona podría soportar. Ahora que ella rozaba los labios de la libertad, nada podía detenerla. Solo necesitaba seguir el camino en el que ahora caminaba. Si lo hacia, solo Dios sabía lo que la vida podía depararle. Pero al menos su vida sería solo de ella, y de nadie mas.


Alexis la dejó escapar de entre sus brazos, ella podía sostenerse a sí misma sin ayuda. Él asintió, era cierto, si no se movían pronto tendrían encima demasiados demonios con los que luchar, y entonces podría ser el final de todos o al menos de ellos dos. El cazador comenzó a correr a su lado saltando entre autos y esquivando travas del camino. Aquello era una ruina… Era bastante triste contemplar el panorama. Pero en aquellas circunstancias lo que menos le importaba era cuan derruida estaba la ciudad. Un hierro salido o más bien clavado en el asfalto le hizo un desgarrón en el pantalón dejando parte de su muslo al descubierto. Alexis soltó una maldición y se detuvo un instante para observar a Temperance.


El olor… La verdad era que aquella zona para una persona normal olería igual siempre. Pero ellos no eran normales. Aquel olor… Alexis alzo un poco su cabeza respirando más de aquel sucio aire. Arrugo la nariz y asintió reanudando aquella carrera de locos.


Divisó la catedral.

—Mas aprisa, Temperance.–de por si el ambiente era lúgubre en aquel lugar… Pero Alexis comenzó a sentir, que si no corrían hasta con el alma, algo mas sucedería.


Estaban muy cerca, solo necesitaban los últimos metros.

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Re: El olor de la venganza

Mensaje por Temperance Brunswick el Miér Dic 19, 2012 3:16 pm

Habían empezado a correr, el olor a carne quemada era intenso, pero eso no era lo peor que estaba pasando; detras de ellos una fuerza enorme se manifestó, aquel poder era inconmensurable, y Temperance supo que contra aquello no podrían enfrentar, y no miró a atrás.. el come alma los había descubierto. Temperance gritó a Alexis algo muy simple: "corre y no mires atrás", y sólo eso podían hacer, aquella criatura estaba demasiado fuerte, incluso más fuerte de cuando salió del portal. Corrieron hacia la iglesia que podía verse a lo lejos, sin luz, y con sus vitrales rotos.

"Corre", gritó y cuando llegaron a los limites de la iglesia, Temperance se giró, y movió su mano para llevarla a su morral y sacar sal, y cerrar la entrada a la iglesia. Aquella criatura estaba delante de ella, y lanzaría uno de sus tentáculos justo cuando Temperance se ponia de pie, pero la fuerza de aquel ataque rebotó en el campo de fuerza que se armaba en torno a la iglesia. EL poder sagrado era enorme aún, sin embargo, aquella fuerza se sentiria, y lanzaría lejos a la joven que caeria al suelo rastrándose por este.

Adolorida se pone de pie, y torce un poco, mirando a Alexis, adolorida, y caminando hasta él a pasos lentos. EL come almas estaba aun en las afueras de la iglesia, moviendo sus múltiples tentáculos, y con aquellas fauces grandes con tantos dientes que parecía no terminar.

-vamos adentro... déjalo de ver- sujeta el brazo del cazador, y lo jala dentro de la iglesia, quejandose en el entretanto, sintiendo algo tibio en su frente, estaba sangrando, se toca y sonrie, ya era normal ver su sangre -debí imaginar que estaba cerca, aquel ahora es inconfundible - dijo apoyándose en uno de los pilares, y luego mirando hacia el altar, persignándose.


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Re: El olor de la venganza

Mensaje por Invitado el Vie Dic 21, 2012 7:34 am

El cazador corría y corría a toda la velocidad que sus piernas eran capaz de prestarle, aun así asegurándose de que Temperance seguía su ritmo y no quedaba a tras, ni tropezaba. No estaba dispuesto a que nada le sucediese ahora, sería imperdonable para él.


El olor a carne chamuscada era algo que inevitablemente inundaba las fosas nasales y te golpeaba en el cerebro, este reaccionaba con un chute imposible de adrenalina que fuera de las leyes físicas normales, le impulsaban mas rápidamente, quizás fuera pánico o solo instinto de supervivencia. Desde luego él no temía aquel ser, pero quería vivir. Necesitaba vivir para seguir erradicando monstruos como aquel de esa tierra que un día perteneció a la raza humana. Al entrar en la iglesia, que permanecía en pie a pesar de estar en ruinas, Alexis derrapó girándose con rapidez para cubrir a Temperance, pero ni siquiera la pistola mas dañina que pudiera una persona cargar podría acabar definitivamente con aquel ser. Era monstruoso.


La fuerza del impacto del tentáculo en el campo de fuerza impulso a Temp hacia tras y aunque Alexis intento alcanzarla no pudo evitar que esta cayera al suelo. Este se agacho para ayudarla y comprobó que tenía una brecha en la frente, mas antes de ayudarla con eso miro al devorador de almas. No era el primero que veía, había tenido el placer de tener dos encuentros mas con seres como aquel, y en uno casi no había vivido para contarlo. Se levanto y saco de su bolsa un pequeño tarro de desinfectante en spray, también ayudaba a parar el sangrado. Siguió los pasos de Temperance, y aunque hubiera deseado desplomarse sobre un buen colchón y descansar durante 3 días, la situación no lo permitía. Una vez se adentraron bastante en la iglesia la detuvo y agarrándola de los hombros la giró para que lo mirara.

—Estuvo cerca... –murmuró sacando un paquetito de plástico de su bolsas, este contenía gasas. Lo abrió y empapo de spray la gasa y comenzó a limpiar su frente, le ardería un poco, pero detendría el sangrado y eliminaría una posible infección. —Pero gracias a Dios pudimos evitarlo... una vez mas... –Alexis estaba serio, pero el alivio que sentía al ver que ella era capaz de resistir una vez mas situaciones como aquella le proporcionaba cierta paz. Quizás su alma no podría cargar con la culpabilidad de una muerte mas.


Temperance aprendía rápido, era una chica inteligente, astuta y su cuerpo se estaba adaptando a la perfección a aquellas situaciones extremas. Cuando quedo satisfecho con la limpieza de su herida puso la gasa en la mano de la muchacha, por si tenía que limpiarse mas sangre y cabizbajo se dirigió al pie del altar arrodillándose, le dolía cada parte del cuerpo. Comenzó a orar como lo había hecho toda su vida, en latín. La familia de Alexis siempre había sido fiel a la palabra de Dios, creyentes acérrimos, personas de gran fe. Y aunque su vida se había salido del buen camino en incontables ocasiones, su fe por Dios se había mantenido intacta.

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Re: El olor de la venganza

Mensaje por Temperance Brunswick el Miér Dic 26, 2012 8:21 am

Una vez más habían escapado de una muerte segura pero la joven sabía que eso era solo una situación provisoria, ellos no necesariamente buscaban la seguridad y mantener sus vidas bajo resguardo, al contrario, día con día, buscaban una nueva forma de enfrentarse a una posible muerte. Entrando en la iglesia, Temperance miró una vez más hacia atrás, pero el Comealmas no se encontraba ya, seguramente se había ido a buscar a otro ser al cual atormentar. Estremecida la chica, dejó que el cazador curara su herida apenas quejándose cuando él rozó sobre la herida su desinfectante, si tuvieran sangre de vampiro, aquella herida sanaría en el momento, o mejor dicho, si ella fuese una vampiresa, no sufriría tanto.

Se quedó apoyada en uno de los pilares, y movió su cabeza de lado a lado, si hubiera sido más fuerte, aquel ser jamás hubiera escapado, una vez más era la responsable de haber traido desgracias a ese mundo, y con gran desesperación sujetó su cabeza entre sus manos, y se hundió en sus más oscuros pensamientos, agazapada en las sombras mientras Alexis oraba. Apretó los labios y se colocó de pie, casi tambaleándose.

-me transformaré en vampiro, pediré ser abrazada- le comunicó aquella drástica decisión al humano, sabía lo que él pensaba de los vampiros, y quizás, aquella decisión los separaría para siempre, pero era lo que deseaba sólo con el fin de volverse más fuerte y poder realmente enfrentar los riesgos a los que todos se exponían -así seré más fuerte para poder... cazar a aquellos seres, no seré este ser... debil que ahora soy...- se mordió el labio inferior, y volvió su mirada hacia el gran cristo de cerámica que pendía en el altar aún, como un símbolo de que aún existía una fuerza superior a la cual recurrir.


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Re: El olor de la venganza

Mensaje por Invitado el Lun Dic 31, 2012 3:34 pm

La voz del cazador resonaba baja en el eco de la iglesia: Anima Christi, sanctifica me. Corpus Christi, salve me. Sanguis Christi. Inebria me. Aqua lateris Christi, lava me. Passio Christi, conforta me. O bone Iesu, exaudi me Intra tua vulnera absconde me. Ne permittas me separari a te. Ab hoste maligno defende me. In hora mortis meae voca me. Et iube me venire ad te, ut cum Sanctis tuis laudem te in saecula saeculorum. Amen. Y cuando estaba persignándose para ponerse en pie, las palabras de la espiritista cayeron sobre l como un tempano de hielo desde el techo. Si algo no podía creer oír era aquello, no podía creer que Temperance estuviera diciendo aquella blasfemia. Ella, que había vivido rodeada de vampiros y había perdido una vida de experiencia por ello. Ella, que había podido comprobar en su carne como era aquel mundo de sombras y sangre. Se giro con lentitud y la observó. Sus labios se torcieron en una sonrisa, parecía totalmente abatido, quien sabia si era por la propia situación o por lo que tenia que oir de labios de Temperance.

—Estas loca… –dijo en voz baja. Dio unos pasos hacia ella. —¿Ahora que eres libre lo vas a echar todo a perder? ¡No me jodas Temperance! ¿Qué diablos pasa contigo? –exclamo incredulo. —¿Por qué? Despues de todo lo que has sufrido… No puedo entender por que querrías eso –sujeto el rostro de la muchacha entre sus manos mirándole apenado.

La zarandeo suavemente, como quien intenta despertar a otra persona sin perturbarla. —Vamos Temp, no digas estupideces. ¿Débil? Eras débil cuando vivías con ese chupóptero perturbado al que llamabas príncipe, ahora… Ahora estas avanzando, te fortaleces cada vez mas... – La abrazó. —¿No te das cuenta, por amor al cielo? Si no fuera por tus apariciones en mas de una ocasión hubiese muerto. Cada día que pasa eres mas fuerte. –Alexis se alejo de ella llevándose las manos a la cabeza como si los pensamientos, chocando unos contra otros, le provocasen dolor.

Alexis dio un puntapié a uno de los desvencijados bancos y este crujió como si estuviese quejándose del maltrato. —Pensé que estabas aprendiendo a se un poco mas valiente… Pero la salida mas fácil siempre es lo mas tentador. –Alexis no podía obligarla a permanecer humana, pero era realmente decepcionante que Temperance tomase aquel camino. Simplemente sintió como si ese mundo sobrenatural le arrebatara a todo ser que fuese querido para él. Se alejó un poco sentándose en uno de los bancales. No podría estar mas derrotado, tambien perdería a Temperance… ¿Cómo podría ella erradicar aquello junto a él? Ella estaría mucho tiempo consumida por la sed, lo podría matar a él. Matar a cualquier persona, convirtiéndola en eso en un monstruo mas que erradicar.

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Re: El olor de la venganza

Mensaje por Temperance Brunswick el Lun Dic 31, 2012 4:25 pm

La jaló con fuerza y le lanzó todo lo que le produjo su confesión, la jaló de los brazos para que la viera y la fiereza de sus palabras la dejó sin habla, sólo verlo a los ojos, y escuchar el miedo terrible que le producía el ver como ella se transformaría en lo que él cazó por tanto tiempo. Iba a decir su nombre para poder cortar tus palabras, pero él no dejaba de hablar, de reclamarle lo tonto que era pedir ser abrazada sabiendo a lo que se exponía al hacerlo... Pero Alexis no sabía que si estaba en la posibilidad de salvarla, Luca no dudaría en transformarla... Cerró los ojos y dejó que la abrazara, no alzaría sus brazos eso si para responder aquel gesto, cerró sus ojos y se río, no con el afán de molestar a Alexis, sino para tranquilizarlo.

Cuando el se separó y se fue a sentar, ella se fue tras de él, y se agachó apoyándose en las rodillas de él, y con un dedo levantó su mentón para que la viera a los ojos, la joven se puso de rodillas y lo quedó mirando y con su otra mano acarició su flequillo, casi recordando la primera vez en que se vieron.

-recuerdo la primera vez en que te vi... recuerdo que casi así mismo besé tus labios...- se inclinó para besar su frente, y seguir acariciando con su mano su mejilla y sus cabellos - y puedo desearlo porque no veo el fin del mundo en ser abrazada... Alexis, sino como otra alternativa y no digas que es la salida más fácil, sabes perfectamente que no lo es- sonrió, y tomó las manos de él para entrelazar sus dedos -pero... entiendo tus objeciones y que puedes pensar de que me puedes perder, y lo peor, no puedo decirte que no pasará, porque no sé que pasaría conmigo en tal caso... - suspiró y levantó sus manos para besarlas.

- ejem.. que loco, aun no he decidido bien esto, y te lo he dicho, creo que necesitaba saber que pensabas, pero tranquilo, no es algo que haré mañana, ni pasado... y quizas no lo haga.. o lo hagan conmigo... cuando sea necesario, sabes que tengo amigos vampiros, y algunos de ellos no dejarían que muriera así de simple... - soltó sus manos, y lo abrazó con fuerza, apoyándolo en su pecho, y acariciando sus cabellos -pero recuerda, para que exista un corazón, no es necesario solo... escucharlo latir, a veces solo está, y se puede sentir- mojó sus labios, y lo dejó contra su pecho.


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Re: El olor de la venganza

Mensaje por Invitado el Miér Ene 02, 2013 3:41 pm

Bufó al oírla reír. No podía soportar aquello, era un insulto para él. Todo aquello por lo que había luchado durante toda su vida, y ella lo tiraba todo por la borda, perdería su humanidad, que era el don mas preciado que jamás pudieses recibir, pues en un humano cabe tanta maldad como la de un demonio, o tanta bondad como la de un ángel, todo aquello que representaba la humanidad era el bien por el que se luchaba. Todo aquel caos… Toda aquella destrucción la habían producido los vampiros abusando de los dones que ellos habían recibido, por que los espiritistas eran humanos privilegiados, y ellos lo habían corrompido. Y Temperance acabaría con aquello. ¿Por qué diablos tenía que ser ella?

—Ha pasado mucho tiempo desde eso Temperance, pero tu sigues igual de inconsciente, pequeña. –fue como un gruñido, pero ella sabía que él apreciaba aquel contacto, la hacía mas real. —No, no lo se Temperance. Lo único que se es que tienes miedo. ¿Es tu sangre lo que te asusta? ¿Es ser humana? –estaba demasiado apenado, sus ojos reflejaban una seria tristeza.

Alexis sujetó las manos de Temperance cuando ella tomó las suyas para besarlas, esperanzado al oírla, esperando que recapacitara sobre aquel tema, por que una vez que ella procediese y la abrazasen ya no habría vuelta atrás y si de algo estaba seguro es de que llegaría el momento en el que se arrepentiría seriamente de aquello. Mientras dudase ella, cabría la esperanza de que conservase su humanidad, y tal vez un día rememorando el pasado se reiría al ver que necia fue al desear ser inmortal. Dejó que lo abrazara rodeándole con ternura, aquella niña parecía que nunca crecería del todo. Pero tal vez es que había crecido demasiado y en un ambiente corrupto y oscuro. Ella fue durante demasiado tiempo la luz de aquellos vampiros, y absorbieron su vida y su belleza aquejados de ser seres de sombra y sangre… Pero ahora que ella había terminado con aquello, parecía incapaz de desligarse del todo de aquellos seres… Apoyado contra su pecho sonrió.


—Cierto, pequeña. Pero harías a este pobre humano un poco mas feliz si lo dejases escuchar el hermoso latido de tu corazón durante el resto de tu vida. –dijo con un tono mas amistoso. Entonces se enderezó y la observo, intentando descubrir su alma. —Hagas lo que hagas Temperance, respetare tu decisión, si algún momento llegases a decidir algo sobre esto… Pero eso no quiere decir que me llene de alegría por ti, necesariamente. –suspiró y le dio la bendición a la cazadora persignándole la frente, sintiéndose levemente mas aliviado en su interior.

—Desde que mataron a Elva no he podido volver a dormir una sola noche tranquilo… –le confesó en voz baja. —Es como si nunca mas pudiese volver a dormir. –dijo como ido. Y es que a la pequeña la mataron junto con su madre mientras que Alexis estaba durmiendo en su casa dos calles junto a la escena del crimen. Desde entonces se culpaba de aquello y no podía conciliar el sueño.

La abrazó fuerte y la soltó apoyando los codos sobre sus rodillas y la cabeza en las manos. El recuerdo de su pequeña lo perseguía a cada paso que daba.

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Re: El olor de la venganza

Mensaje por Temperance Brunswick el Dom Ene 06, 2013 5:15 am

Por más argumentos que le diera, por más circunstancias en las que ella pusiera al hombre, él jamás podría aceptar que la joven fuese abrazada por un vampiro, y lo comprendió, una existencia odiando a los vampiros, y siendo criado para destruirlos, la pondría a ella en una posición de casi enemiga de él, un ser que debería cazar, siendo que ahora, era su pupila, suspiró, y lo abrazó con fuerza más cuando Alexis mencionó a su pequeña hija asesinada por los demonios, apretó las ropas del hombre, hundiendo su delicado rostro entre las ropas de él.

La joven si, tenía miedo, Alexis no decía nada nuevo, ella no era precisamente alguien entrenada para ese tipo de trabajos, no era militar ni cazadora desde joven, era una mujer que había aceptado una vida y abrazado una causa para pagar sus errores, porque jamás olvidará que Dafme le advirtió y ella no quiso oirla, o mejor dicho, si la escuchó, pero jamás imaginó la envergadura de lo que iba a pasar, lamentaba aquello y sería su gran pena. La joven por eso necesitaba poder, fuerza, una manera de destruir a los demonios de una forma más eficiente, porque para su desgracia, aquel licano diablólico había llegado a su mente, y anidado entre sus idas, aquella de que lo que ha hecho es sólo un juego de niños y ha estado demasiado poco para lo que debía hacer... ¿y si se aliara con él?... eso sería casi tan malo como transformarse en un vampiro.

-no creo que aceptes ni respetes mi decisión Alexis, y no lo digo como si fuera malo, sino que si lo hicieras, traicionarías tu propia esencia, porque no importa cuanto te diga, tú no puedes concebirme como un ser muerto.... y lo comprendo, y tienes razón, tengo miedo, mucho miedo, y necesito fuerza y poder, mi cuerpo es débil y enfermizo, y sabes que cuanto más uso mis habilidades más débil me siento, no tendré una vida larga de seguir así y así, jamás pagaré mis culpas, porque al final, lo que pasó con tu familia, fue mi culpa, fui incapaz de detener todo aquello, fui... fui... un ser débil, y a eso le tengo miedo, a seguir siendo débil - mojó sus labios y se separó del humano, caminando hasta sentarse y sujetar su cabeza con una mano, sin tocar la herida que tenía.

-pero si lo piensas, desde ahora me persiguen, demonios humanos, ambos me desean ver muerta, y los vampiros.... desean mi poder, no he sido en esta vida tan buena creo... porque tengo a tantos deseando mi muerte y por eso debo hacer más fuerte, más veloz, recibir un golpe y no caer desmayada.... no expulsar a un demonio, y perder el aliento, porque lo único que no deseo es la muerte Alexis, es lo único que deseo... y no porque le tema, realmente es a lo unico que no temo... sino porque si muerto no podré hacer todo lo que deseo hacer, detener esta locura- lo quedó mirando atentamente a los ojos.

-y lo que deseo... es tener un hijo también Alexis, que nazca de mi, y poder enseñarle mis poderes mis conocimientos, perpetrar lo que mi madre hizo, y todas las mujeres de mi familia, debo hacer demasiadas cosas y para eso necesito tiempo... mucho tiempo que este cuerpo débil no me asegura- de pie, abrió su camisa hasta mostrar su pecho, un sosten negro que curbía su desnudez, pero que sobre su busto izquierdo una rosa negra o lo que parecía ser una rosa negra se había formado.

-esto es lo que me duele, Alexis- le muestra, su piel se habia enrojecido -estoy debilitando... y llegará un punto en donde no podré seguir... - la rosa comenzó a disminuir hasta casi desaparecer -a veces pienso de que no se irá esta marca...y cuando eso pase, mi corazón ya no dará más, ¿me comprendes ahora?- bajó la vista, mordiéndose el labio inferior.


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Re: El olor de la venganza

Mensaje por Invitado el Mar Ene 08, 2013 4:58 pm

Alexis sonrío sin querer, ella lo tenia calado completamente y supo que él no respetaría ni aceptaría aquella decisión, lucharía por intentar que ella entrara en razón, ¿Qué otra cosa podía hacer si no? Acaricio el pelo de la joven, ella era un ser excepcionalmente perspicaz. Pero su sonrisa se perdió, en aquel mar de amargura donde se perdían tantas otras antes que aquella. Temperance tenía cierta razón. Necesitaba fortalecerse, pero ella sabía tan bien como él, que para el cazador aquel nunca sería el medio correcto. —Sabes tan bien como yo que hay otros medios, solo tenemos que pensar medidas alternativas. Ser vampiro no es una opción. –dijo inmutable.

Cuando se separaron, Alexis chasqueó con la lengua, el no estaba para nada de acuerdo con aquello, sentía que ella estaba perdiéndose en la oscuridad de la situación. ¿Podría ver que aun había luz para ella? Él si podía. —Temp, los humanos no te quieren muerta. ¿Cuándo comprenderás eso? La mayoría ni siquiera sabe como era el espiritista de los portales, la mayoría no comprende que sucedió. Y los que si saben que sucedió, entre ellos heme aquí, no todos responden con hostilidad, vamos ¿no lo ves? ¡Tienen miedo! – alzo los brazos clamando al cielo por un poco de comprensión para ella. —Y debo añadir, los demonios nos quieren a todos muertos o sometidos. No es propiedad exclusiva tuya, Temperance… Eso no lo puedes negar. –Llevo sus manos a las cadera y la miro con dureza.

Exhaló enojado, era como si ella quisiese cargar con todo el peso del mundo. Como si no pudiese ver que era una victima de las circunstancias, la vida así lo había querido y solo podían luchar por escribir algo nuevo que los ayudasen a salir del fango y la muerte que los rodeaban, estaban en plena batalla por la supervivencia de la raza humana y eso era algo que a todos y cada uno de los mortales que habitaban la Tierra. No era únicamente de su incumbencia, era de todos y eso ella no lo podía cambiar. —Tempi, hey Temp, te estas obcecando en lo miso, a muchos nos quieren muertos, los vampiros quieren matarme prácticamente desde que soy un crío, cada uno pena con lo que tiene. Ambos queremos detener esta locura. Y hace tiempo que estamos trabajando en eso. ¿A caso no has mejorado desde el primer portal que abriste? –Alexis la alcanzo para tomar sus manos.


Quedó petrificado cuando Temperance le dijo que quería ser madre. ¿En aquello tiempos? Era casi una condena nacer en esa era, era todo caos, destrucción y muerte. Pero la comprendía, por que durante un tiempo él mismo había tenido el milagro de la vida respirando entre sus brazos, y si fue totalmente luminoso tener aquel pequeño trozo de cielo en sus manos, lleno de esperanza y de pureza, de paz y de inocencia. Era lo que el mundo necesitaba. —Entonces aun tienes mas motivos por los que luchar por tu humanidad… ¿Cómo serás madre siendo vampira? ¿Qué estas pensando, Temperance? –besó una de sus manos, y se preguntó como le haría ella para embarazarse, algo le había dicho de su nueva pareja… pero… esperaba que no tomase esa decisión tan radicalmente.

El cazador poso la mano sobre la piel enrojecida donde la mancha en forma de rosa estaba presente, su rostro se crispó preocupado y de la mancha sus ojos volaron para encontrarse con los de Temperance. —¡Temperance! ¿Por qué lo has mantenido oculto? Erradicamos demonios… estas... estas… marcada. Quizás con un poco de suerte podrías sanarte, quizás un ángel, si encontramos un ángel… podrías curar tu alma, pequeña. – y desde el mismo instante que vio aquella mancha sobre su pecho el cazador estuvo seguro de que aunque ella se negase el emprendería la búsqueda mas difícil de todas, le a de un ángel.

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Re: El olor de la venganza

Mensaje por Temperance Brunswick el Dom Ene 13, 2013 4:11 pm

El cazador tomaba a la chica de los hombros para hablarle, en un intento de que la joven lo escuchara, y no perdiera las esperanzas o algo, Temperance le sonrió de manera inocente, aquel gesto de quien no tiene mucho más que perder. Eran los ojos de una condenada que se cerraron cuando sintió los dedos helados del cazador sobre la piel oscurecida, como una marca que iba carcomiendo su vida. Suspiró y colocó su mano sobre la mano de Alexis y lo volvió a mirar a los ojos.

-los ángeles... los ángeles no están preocupados del destino de seres como nosotros, menos de una persona como yo... Alexis- apartó la mano del hombre y volvió a abotonar su blusa, había un dejo de completa pérdida de esperanza, un mal que estaba apagándola -sólo sé que debo cazar... aunque el dolor luego de eso sea enorme, es mi karma Alexis, y te pedí que me entrenaras... solo para poder ganar tiempo y seguir con esta misión- su voz se fue endureciendo, tal como lo hizo cuando Luca se dio cuenta de aquella marca y lo que estaba pasando con su compañera.

-¿me explico? - ausente , así se encontraba, de ahí de que su voz sonara tan carente de cualquier emociones, - pero quizas transformándome, detenga mi condena, - sobó su nuca y se quedó pensando en lo que antes le habia dicho, el tener un hijo, el ser madre, el poder acunar entre sus brazos a un bebe, ahora se iba diluyendo con la maldición que había sobre ella, y todo por sobre estimar sus poderes.

-siento no tener tino para decir las cosas, he perdido la delicadeza con la que me has conocido...- se encogió de hombros, ahora, si se miraba a un espejo no se reconocía así misma, y de pronto llevó sus manos a su cabeza, y desordenó sus cabellos, había guardado tanto en su corazón que, se hundía en esas sombras. Su corazón dio un brinco, y dolió haciéndola recogerse sobre sí misma, y cayendo de rodillas y tosiendo sin aire. Aquella marca le estaba llenando de tristeza y melancolía, y la hacía desear no continuar con aquella existencia.

-quisiera... morir... de una vez por todas...- aún apoyada en el suelo, sus ojos habían perdido toda la luminocidad, y la marca estaba llegando al escote haciendose visible - cada ser busca incansablemente su fin, unos llegan antes a él... otros corren para encontrarlo- se colocó de pie, y miró a Alexis, pero no lo estaba mirando, sus ojos ya no mostraban brillo ni nada, eran como los ojos de alguien a punto de morir.


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Re: El olor de la venganza

Mensaje por Invitado el Jue Ene 31, 2013 5:43 am

La desesperación que Tempreance despertaba en él era inimaginable, quería abofetearla, regresarla al plano terrenal, por que sentía que para ella todo estaba perdido y si así era no lucharía mas que por la vía facil. Y eso era lo que no se podía permitir, la humanidad lamentaría perder a Temperance Brunswick y eso era algo que poco sabían, pues no todo el mundo conocía de ella mucho mas allá de los portales, pero la tarea que ella llevaba a cabo era de suma importancia y todo estaba en juego. Su alma, su ser, su naturaleza y el destino de todos ellos, todos los humanos que habitaban la Tierra. Y no solo era su tarea la que la convertía en una humana valiosa, era todo lo que representaba para él. Su salvación comenzó un día que cayó en la nieve colocado de sangre de vampiro, aquel día Temperance colocó el primer ladrillo de la salvación de Alexis ¿Cómo iba él a olvidar aquello? Si lo olvidara sería un cobarde y ruin. Ella lo hizo por él, quizás sin saber la profundidad de su acto, y el no cesaría en su lucha por salvar lo que pensaba que era parte de lo mas valioso de su esencia, su humanidad.

—Los ángeles se preocuparán por restablecer el equilibrio, y tu eres parte de la clave para ello. No tires la toalla sin haber luchado el primer round si quiera. –dijo con voz suave y bastante seria. —Tu karma no puede ser tu final, y si es tu destino vivir luchando, vive, muerta ni te sirves a ti, ni sirves a nadie y mucho menos erradicas el mal que hay en este mundo. ¡Así que por el amor de Cristo, lucha por ti misma! –fue elevando su voz, aquella muchacha era mas tozuda que una mula. Delicadeza… ¡JA! Eso lo hizo reír, ella era cada vez menos delicada, si es que alguna vez lo había sido, por que la Temp que él había conocido era de todo, pero a la hora de hablar lo ultimo en ser era delicada, siempre directa y al grano.

Alexis tapo sus ojos, estaba cansado, mas bien agotado, aquello no iba a ninguna parte. Cada músculo de su cuerpo pedía un poco de piedad, descanso, solo un día tranquilo. Al apartar la mano de su rostro miro a Temperance con abatimiento, no podía más con aquello. Entonces ella dio un respingo y cayó al suelo, el con presteza acudió tomándola entre sus brazos y la ayudó a levantarse —Vamos Temp... No digas eso, apenas tienes 20 años, no seamos funestos. Todo saldrá bien… Solo es cuestión de tiempo.–sonrió con la mayor tristeza del mundo. ¿Estaría todo perdido?

No, el era un luchador nato, y se negaba a pensar de aquella manera. Las cosas no podían ir mejor, ya solo tocaba mejorar. Aquello era demasiado bizarro, demasiado dolor para una muchacha tan joven, y él en realidad no podía servirle de ayuda, pues ella parecía no querer ser ayudada. —Vamos Temperance, debes descansar un poco, pronto nos pondremos en marcha para volver a tierra mas segura. Pronto comenzaremos con tu recuperación, no te abandonare, Temp.. No estas sola.– el cazador la tomó por la cintura con una mano, para ayudarla, guiarla. La condujo hasta una ruinosa habitación donde antes dormía el párroco, el techo parecía demasiado frágil, pero él sabía que resistiria un poco mas. —Duerme un poco, haré guardia y cuidaré mientras de ti. Cuando sea la hora nos marcharemos. –suspiró y quedo mirandola, ella siempre había conservado ese aura, nunca encajó con el mundo, ni siquiera cuando aun vivia bajo protección. Siempre había parecido… perdida.

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Re: El olor de la venganza

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